El venezolano que canta en los vagones del Metro de Chile para ganarse la vida
julio 27, 2020 11:56 am

Migrar no es una decisión sencilla. Amerita la valentía y voluntad de quien se atreve para que, pese a las dificultades, pueda salir adelante en tierras desconocidas. El venezolano Roblouis Farías es prueba de ello. A diario se levanta a las 6:00 am para ir a trabajar cantando en los vagones del Metro de Santiago de Chile. Su objetivo: subsistir en el país sureño.

 

 

 

Con un micrófono, una corneta (parlante en Chile) y un sinfín de letras improvisadas, Roblouis logra agradar un poco las mañanas de los usuarios que lo oyen mientras esperan llegar a sus destinos.

 

 

 

El venezolano, de 31 años de edad, llegó al país austral en 2019 acompañado de su esposa y de su hija de 4 años. Pero la estadía en la nación les regaló el nacimiento de su segundo bebé, quien ya tiene un mes de nacido.

 

 

 


Chile ha sido el país en el que ha conocido una de las mayores receptividades por el arte callejero.

 

 

 

“Lo apoyan mucho, más que en los otros países que he conocido”, dijo Farías en entrevista para El Diario.

 

 

 

Confesó que ha pasado por desagradables momentos al recibir insultos de personas que no se sienten cómodas con sus cantos dentro del servicio público, pero en esas oportunidades los demás usuarios lo defienden.

 

 

 


Me han insultado, pero muy pocas veces y cuando eso ocurre la misma gente que va en el metro, otros chilenos, me defienden. Tres veces me ha pasado en el año y medio que llevo aquí”, comentó.

 

 



Resaltó que lo más difícil que le ha tocado vivir es acostumbrarse al clima de Chile, estar lejos de sus costumbres y enfrentar el temor de lo que le espera en un nuevo día de “espectáculo”.

 

 

 

“Uno tiene que estar en una lucha con uno mismo porque no es fácil escribir un tema o tener la capacidad mental de improvisar e intentar entretener a un público que no quiere ser entretenido”, confesó.

 

 

 



Pero intentar esquivar la presencia de la policía chilena también ha sido un reto. En el país no es permitido que personas canten en los vagones del Metro para pedir dinero, por este caso ya Farías ha sufrido 10 multas.

 

 

 

Recientemente Roblouis fue detenido por el cuerpo policial de Carabineros de Chile al no poseer el permiso que deben tramitar las personas para poder salir. Documento al que solo pueden optar dos veces por semana.

 

 

 

“Hace unos días me llevaron arrestado a las 8:00 am, fue por no tener el salvoconducto. Me esposaron y la gente les gritaban en mi defensa ‘solo está cantando’”, contó.

 

 

 

Conociendo fronteras


Chile no es el único país que ha acogido a Farías y que ha sido testigo de su talento. Salió de Venezuela en 2016 por la situación tan crítica que ya se estaba viviendo en el país y que le dio un duro golpe a la realidad que viven la mayoría de los venezolanos, de gastar su salario el mismo día que lo cobran.

 

 

 


Recuerdo que el impulso me lo dio el hecho de que cobré un sueldo y al día siguiente me lo gasté todo y no fue en tonterías y no me alcanzó para mucho”, dijo.

 

 



Su destino fue la ciudad de Bogotá, Colombia, donde migró junto con un amigo con tan solo 150 dólares para enfrentar su nuevo estilo de vida. En esa nación esperaba ejercer su profesión como técnico superior en Informática.

 

 

 

Desde el principio le comentaron que podía cantar en el transporte público de Bogotá y de esta manera conseguir recursos para sobrevivir en el país, hasta poder encontrar un empleo estable.

 

 

 

“Me habían comentado que si veía alguna dificultad podría cantar en el Transmilenio (transporte colombiano) y mi amigo y yo cuando ya nos estábamos quedando sin recursos los mismos vendedores informales de allí nos ayudaron a conseguir una habitación para quedarnos, que quedaba en los más alto de un cerro. Allí nos arrendaron por un mes”, contó.

 

 

 


A los pocos días de llegar comenzó con el proceso de repartir su currículum vitae en varios sitios, pero de ningún sitio lo llamaron. Allí decidió, con su compañero, salir a cantar en transporte público.

 

 

 

“Esos fueron los primeros días, no lo veíamos como que podíamos dedicarnos a eso, mi amigo no era músico (…). Luego conseguí trabajo en un autolavado. Ahí renuncié porque un día llegué tarde porque vivía lejos y me regresaron”, relató.

 

 

 

Con la liquidación de ese trabajo y el apoyo de otros cantantes callejeros que le permitieron mostrar su talento, logró reunir el dinero para comprar un mejor parlante y comenzó de nuevo a cantar en el Transmilenio, trabajo que lo ayudó a reunir el dinero para poder viajar a Venezuela y buscar a su familia.

 

 

 

Luego de esa experiencia, Farías intentó estabilizarse entre Ecuador y Perú (viajó entre esos países en varias oportunidades). En su última estadía en Ecuador decidió partir debido al aumento de la xenofobia contra los venezolanos, luego de que un migrantes asesinara delante de la policía de ese país a su novia ecuatoriana, quien además estaba embarazada.

 

 

 


“A partir de ese momento la xenofobia escaló muchísimo y ya yo no podía salir a cantar porque las personas me miraban mal, aunque no me decían nada. Eso detonó prácticamente la decisión de escapar de Ecuador y una amiga que estaba acá en Chile nos dijo que ella nos recibía y nos vinimos”, relató.

 

 

 

Farías sueña con poder tener la oportunidad de dejar de cantar en el Metro, pero seguir viviendo de la música, lo que se convirtió en su pasión. Para ello se ha ido preparando e invirtiendo en equipos para cada día mostrar a su público en las redes sociales lo mejor de su talento.

 

 

 

 

Fuente: El Diario

Por: María Laura Espinoza

En Twitter: @i_am_LauEz14