De dónde viene la cepa
junio 9, 2020 6:06 am



 
 
 “Maracaibo está muerta, la mataron”. Es una frase lapidaria de una de sus hijas más destacadas, la escritora Marlene Navas. El asesinato de esta ciudad y de todo el estado Zulia ha sido lento, como la aplicación de una larga y terrible tortura. Y además se suma ahora la pandemia.

 

 

En días pasados el vicepresidente de Comunicaciones del régimen se atrevió a decir que el virus que está afectando a los zulianos es una cepa mucho más fuerte que la que se ha regado por el resto del país.

 

 

Esta afirmación la hace un funcionario madurista egresado de la Universidad Central de Venezuela, de la Facultad de Medicina. Antes de ser psiquiatra, antes de especializarse en manipulación de masas, se graduó de médico cirujano. Eso quiere decir que para él la parte científica que acompaña los estudios de medicina no son del todo desconocidos.

 

 

Y aunque no ejerce su profesión, salvo que sea requerido por alguno de sus compañeros de labores, debe saber que cuando habla de una “cepa diferente” debe tener un estudio que lo corrobore. ¿Por qué afirma el psiquiatra vicepresidente que el covid-19 es más virulento en el Zulia? Porque la cantidad de contagiados es asombrosa y alarmante.

 

 

Entonces viene la segunda parte de su afirmación. En esta sí pone en práctica todo lo que conoce de manipulación del mensaje para conseguir los objetivos deseados. Más o menos como Goebbels (salvando las distancias), articula una mentira del tamaño de una catedral para convertirla en verdad en la mente de aquellos venezolanos: la cepa maligna que está enfermando a los zulianos viene de Colombia.

 

 

¿Qué es lo primero que viene a la mente cuando alguien escucha “viene de Colombia”? Pues que los pobres inmigrantes venezolanos que tratan de regresar son los culpables de que la cepa maligna haya llegado al Zulia.

 

 

Los venezolanos que regresan, que tratan de entrar de nuevo al país, huyeron de Venezuela porque no podían sobrevivir, estaban cansados de comer de la basura o de andar deambulando por las calles desempleados y sin poder mantener a sus familias. Lo que requirieron y lo que necesitan ahora es un Estado que funcione y que los ayude hasta que puedan valerse por sí mismos. No son culpables de nada.

 

 

Lo que no cuenta el vicepresidente es que el Zulia viene padeciendo la peor de las enfermedades. Hace rato que el sofoco del calor se hizo insoportable porque no hay electricidad que les ayude a mitigarlo. Hace tiempo que los centros de producción y los comercios dejaron de trabajar porque no tienen lo necesario.

 

 

Hace tiempo que los zulianos buscan el sustento en la basura. Haciendas devastadas, producción de leche perdida. En el estado con una de las mayores riquezas petroleras del país ya no hay trabajo. Y ese virus no es importado. O digamos que sí, pero no de otro país, sino de la propia capital. Ese virus viene de  Miraflores.

 

Editorial de El Nacional