Asdrúbal Aguiar: Quien esté empeñado en ir a unas parlamentarias es porque quiere desmontar la AN y a la oposición
junio 14, 2020 5:44 am


Estima que la falsa convivencia democrática en Venezuela comenzó con la Constitución de 1999. En ese marco, que está hecho a su medida, el régimen venezolano avanzaba mientras la oposición simbólica estaba recluida en espacios regionales y municipales, donde no representaba ningún peligro para la intención final del chavismo, que era perpetuarse en el poder. Frente a esto Asdrúbal Aguiar se pregunta con crudeza: “¿Qué sentido tiene para una oposición que es mayoría en la Asamblea estar empeñada en ir a unas elecciones?”.

 
Por Alejandro Hernández / lagranaldea.com

 

 

Asdrúbal Aguiar jugó papeles clave durante los llamados 40 años de la democracia en el país y además ha cumplido funciones diversas en distintas instancias que le han dado una proyección internacional. Desde esa posición mira lo está ocurriendo en Venezuela. Es una mirada crítica, severa, y quizá por eso advierte que el termómetro del que está adentro siempre es distinto al del que está afuera del país. Aun así, analiza la coyuntura basado en la experiencia de dos décadas de chavismo, aniquilando todos los espacios democráticos, y reflexiona sobre el futuro. “A Venezuela hay que reconstruirla desde el dolor, y el epicentro de la representatividad política estará en quienes acompañen e interpreten ese sentimiento”.

 

 

-Las últimas semanas en Venezuela han sido muy convulsionadas. Empezamos mayo con la “Operación Gedeón” y lo terminamos con el gran aumento de la gasolina por parte del régimen; y ahora, en junio, Nicolás Maduro y sus instituciones están volcados en empujar al país a un nuevo callejón electoral sin salida, incluso con la imposición de un Consejo Nacional Electoral desde el Tribunal Supremo de Justicia, ¿cómo ve esta nueva coyuntura y los meses por venir?

 

 

-He evitado referirme a la cotidianidad venezolana, porque no me gusta golpearme con los árboles, prefiero ver el bosque. Además, entiendo el gran esfuerzo que hacen muchos actores desde la trinchera y yo estoy en el exilio. El termómetro del que está adentro siempre es distinto al del que está afuera; pero en los últimos años en Venezuela lo que hemos tenido es una simulación permanente de vida constitucional, pues cada vez que estamos en una situación coyuntural, tanto el Gobierno como la oposición, apelan al manualito de la Constitución para terminar en un pastoreo de nubes y en un ejercicio ficcional en materia democrática; pero, obviamente, con ficciones no se va a ninguna parte.

 

 

¿Podemos ahondar en ese concepto de ficción constitucional que señala?

 

 

-Es una simulación constitucional porque un Estado tiene tres elementos, el territorio, la población y el gobierno. En Venezuela el territorio fue canibalizado por la estructura de poder que ha mandado en los últimos 20 años, que lo dividió y repartió entre guerrilleros, organizaciones criminales, rusos, chinos e iraníes. Al punto de que perdimos nuestra soberanía y el mejor ejemplo de eso es que ya no tenemos la Guayana Esequiba. En cuanto a la población, esta se fracturó, porque el 15% de la gente emigró y la sociedad se hizo pedazos. Y, sobre el gobierno, uno se pregunta dónde está, porque en efecto hay alguien ocupando el Palacio de Miraflores, ¿pero ese alguien gobierna? Yo creo que no. Tienen grupos armados para imponer el terror en la disidencia, pero sin capacidad real para ejercer control efectivo en el sur y el occidente del país. Es decir, las tres partes que conforman el Estado venezolano están rotas.

 

 

-¿Y en el caso de la oposición?

 

 

-En el mundo opositor, lo que hemos visto es un ejercicio de teatralidad, porque ha ejercido un poder simbólico, no real. Por eso yo no le pido ni exijo mucho a quien lo encabeza hoy, que es el joven Juan Guaidó, que más allá de sus aciertos y errores está en medio de una ficción. Hugo Chávez aceptó que la oposición tuviera espacios, en la medida de que no amenazase el poder central del país. Entonces las fuerzas disidentes luchaban por espacios en gobernaciones y alcaldías, y algunos los alcanzaban; eso disfrazaba de democracia, ante la comunidad internacional, lo que realmente estaba ocurriendo en Venezuela.

 

 

-¿Cuándo empezó esta falsa convivencia democrática que, según usted, el chavismo le impuso a la oposición?

 

 

-Desde que Chávez aprobó ese adefesio que es la Constitución de 1999. Ese libro contempla tantos derechos como no son capaces de reunir todos los tratados internacionales de Derechos Humanos, pero también impone un régimen presidencialista centralizado, que no tiene parangón ni en los momentos de mayor fortaleza dictatorial del siglo XIX y primera mitad del XX. El régimen deja correr este marco constitucional, que está hecho a su medida, mientras la oposición simbólica estaba recluida en espacios regionales y municipales, donde no representaba ningún peligro para la intención final del chavismo, que era perpetuarse en el poder.

 

 

-Pero en 2015 la oposición logró un triunfo contundente y le quitó dos tercios del Poder Legislativo al chavismo, ¿esto no es contrario a la idea de simulación electoral que ha descrito?

 

 

-Las elecciones legislativas de 2015 desnudan todo, un descuido en el control electoral férreo que ha mantenido el régimen permite que la oposición obtenga el control de las dos terceras partes la Asamblea Nacional, y eso sí era totalmente inaceptable. En ese momento la dictadura se quitó la careta y se produce una fractura definitiva con la ficción que se venía desarrollando desde 1999. Es un punto de quiebre, porque quienes habían asaltado el Poder Ejecutivo no estaban dispuestos a entregar el Parlamento; y se jugaron todo a su alcance e hicieron desaparecer a la nación y a la República.

 

 

Para leer la nota completa pulse Aquí

 



0 comments