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Asamblea Nacional y Fuerza Armada Nacional

Posted on: octubre 23rd, 2016 by Laura Espinoza No Comments

El 14 de octubre de 2016, la Asamblea Nacional hizo público un trascendente comunicado dirigido al pueblo venezolano con el título Acuerdo sobre el Rescate de la Democracia y la Constitución, en el cual se señalan las graves y permanentes violaciones de la Constitución nacional cometidas por el Poder Ejecutivo y el Tribunal Supremo de Justicia, y se desconoce –de conformidad con lo dispuesto en los artículos 7 y 333 de la Constitución– la autoridad y vigencia de los actos del Poder Ejecutivo y de las sentencias del TSJ “que contraríen los valores, principios y garantías democráticos y lesionen los derechos fundamentales”. Este importante llamado de la Asamblea Nacional, la máxima representación de la voluntad popular, obliga a todos los venezolanos a reflexionar sobre la forma en que cada uno de nosotros puede contribuir activamente al restablecimiento del Estado de Derecho, la democracia, el derecho al voto y el respeto de los derechos humanos.

 

 

 

Un aspecto de suma importancia en el mencionado documento es el exhorto que se le hace a la Fuerza Armada Nacional para que le exija al presidente de la República y al Consejo Nacional Electoral que garanticen el ejercicio de los derechos políticos de los venezolanos y el respeto de la voluntad del electorado, especialmente del referendo revocatorio y de las elecciones regionales. También se insta a la FAN a coadyuvar en el restablecimiento del Estado de Derecho, de la vigencia de los derechos fundamentales y de los principios democráticos, invitándola a acompañar a los venezolanos en las exigencias tendentes a hacer efectivo el ejercicio de esos derechos y velar por el sometimiento de los representantes del Poder Público a la Constitución, así como a desconocer los actos del Ejecutivo Nacional y del TSJ que la lesionen. El contenido de esos dos párrafos del acuerdo parlamentario refleja, de manera clara y terminante, que Venezuela enfrenta una situación nacional de inmensa gravedad.

 

 

 

Esta inmanejable situación debe ser analizada por los integrantes de la Fuerza Armada Nacional con inteligencia, prudencia, serenidad y firmeza. El tiempo es un factor fundamental que se debe tomar en cuenta. Mantener a Venezuela en el equivocado camino trazado por el gobierno de Nicolás Maduro nos conduce a un suicidio colectivo. No es posible seguir esperando que surja una solución mágica en medio de la tragedia que vive Venezuela. Nuestro país está totalmente quebrado. Todas las políticas oficiales han fracasado estruendosamente en medio de la ineficiencia y la corrupción. Es inaceptable, por ejemplo, que el presupuesto nacional de 2017, aprobado inconstitucionalmente, fije un gasto público de 8 billones 479 mil 302 millones de bolívares cuando el presupuesto de este año era apenas de 1 billón 479 mil 574 millones de bolívares, y coloque el barril de petróleo a 30 dólares, mientras el año pasado se calculó a 40, y Petróleos de Venezuela está en una situación de insolvencia que no le permite ni siquiera cancelar los bonos que se vencen en estos próximos meses.

 

 

 

Observen lo que está ocurriendo con el referendo revocatorio. Esa figura legal es de suma importancia por haberse establecido en la Constitución de 1999 un período presidencial de seis años. Es posible que un gobierno electo por el voto popular cuya gestión administrativa haya sido eficiente y honesta no despierte el interés del pueblo para revocar su mandato, pero ese derecho lo tienen los ciudadanos, ellos deciden si lo ejercen o no. Eso es justamente lo que está ocurriendo en nuestro país. Un pueblo desesperado por el hambre, la aguda escasez de alimentos y medicinas, la inseguridad y la inflación desea un cambio político que permita rectificar un rumbo que ha demostrado, hasta la saciedad, ser extremadamente pernicioso. Nicolás Maduro, en lugar de aceptar y respetar la soberana voluntad popular, ha utilizado múltiples artimañas para impedir que se realice un referendo revocatorio planteado desde el mes de marzo. El colmo han sido las más recientes decisiones de jueces penales en algunos estados. En definitiva parece ser que no habrá referendo revocatorio. Esa ilegal e injusta decisión puede conducir a Venezuela a la violencia. La responsabilidad histórica de Nicolás Maduro en la arbitraria negación de los derechos ciudadanos es indiscutible.

 

 

 

Estamos ante el peligro de padecer tiempos cargados de violencia y de odio. Si llegara a ocurrir lo que yo temo, por la perversidad de Nicolás Maduro y su camarilla de mantener el inmenso desastre que vive nuestro pueblo, será necesario que la Fuerza Armada Nacional dé un paso al frente para apoyar a los amplios sectores nacionales que aspiran a un profundo cambio que permita orientar a Venezuela por la senda del pluralismo político, de la alternancia republicana y del desarrollo económico. Eso sólo es posible si la Fuerza Armada Nacional entiende que una de sus más importantes obligaciones es cumplir y garantizar el respeto a la Constitución nacional. Esa frase, que parece un eslogan más, tiene una profunda vigencia y podría ser el factor fundamental que permitiría unificar a Venezuela y recuperar su prestigio y credibilidad. Repito lo que dije en mi anterior artículo: Nuestro pueblo siempre ha tenido fe en la Fuerza Armada Nacional. No lo defrauden.

 

 

 

Fernando Ochoa Antich

La Toma de Caracas y la Fuerza Armada Nacional

Posted on: agosto 28th, 2016 by Laura Espinoza No Comments

 

El extraordinario reto que deberá enfrentar la Fuerza Armada Nacional ante la multitudinaria demostración opositora del próximo 1° de septiembre es muy exigente: mantener la paz de la República, colaborar en el mantenimiento del orden público y garantizar el derecho que tienen los ciudadanos de manifestar pacíficamente y sin armas como lo establece el artículo 68 de la Constitución Nacional. El general Vladimir Padrino López, el Alto Mando Militar y todos los efectivos de la Fuerza Armada Nacional deberían, antes de enfrentar tan compleja situación, reflexionar profundamente sobre algunos principios de  Ética Militar y sus obligaciones institucionales, en particular, lo pautado en el artículo 328 constitucional. Venezuela vive una delicada crisis de consecuencias impredecibles. Me imagino que los organismos de planificación y análisis de la Fuerza Armada deben tener claros los orígenes de dicha crisis y las motivaciones para la protesta. Venezuela nunca sufrió durante el siglo XX una tragedia como la que está padeciendo actualmente nuestro pueblo.

 

 

 

Los organizadores de la marcha han declarado en distintas oportunidades que esa importante movilización tiene por objetivo demostrar al mundo y al propio gobierno que los venezolanos estamos dispuestos a luchar para conseguir, a través del referendo revocatorio o cualquier otro medio, el necesario cambio político, económico y social que requiere nuestro país. Lamentablemente, el gobierno nacional, en lugar de respetar la Constitución Nacional, está decidido a utilizar medidas represivas para impedirlo. Así lo demuestran las constantes amenazas proferidas públicamente por Nicolás Maduro y otros altos jerarcas del PSUV y del gobierno. Se requiere ser un gran irresponsable para  atreverse a decir en cadena nacional, entre otras cosas, que: “¿Ustedes vieron lo que pasó en Turquía? Endorgan se va a quedar como un niño de pecho para lo que va a hacer la revolución bolivariana si la derecha pasa la frontera del golpismo”. Esa amenaza no sólo iba dirigida a la oposición democrática, sino también a amplios sectores de la Fuerza Armada Nacional. En Venezuela, así lo indica nuestra historia, sólo puede conspirar la Institución Armada.

 

 

 

La trágica realidad que enfrenta Venezuela ha creado en nuestro pueblo la firme decisión de asistir masivamente a “la Toma de Caracas”. Uno de los aspectos que más se discute en cualquier reunión es la duda que existe sobre la posible actuación de la Fuerza Armada Nacional durante esa movilización. Las opiniones son muy controvertidas. Unos creen que garantizará el derecho ciudadano de marchar pacíficamente en cualquier parte del territorio nacional. Utilizan como argumento su actuación durante las elecciones parlamentarias el 6 de diciembre de 2015. Otros, sin duda la mayoría, piensan que su historia reciente es de represión y compromiso con el régimen chavista. Además, señalan los errores, las corruptelas y los abusos de poder de todos estos años. La grave caída del prestigio de la Fuerza Armada exige una inmediata rectificación. La “Toma de Caracas” podría ser una magnífica oportunidad para iniciar su recuperación institucional, el respeto y la credibilidad de los venezolanos.

 

 

 

Un aspecto que debería analizar la Fuerza Armada Nacional es la imprudente y provocadora convocatoria del PSUV, acompañada de una serie de violentas amenazas, a una marcha, ese mismo día, llamada “la Toma de Venezuela”. Esa convocatoria fue hecha muy a posteriori de la realizada por la MUD, con la evidente intención de generar enfrentamientos. El general Padrino debería plantear ese delicado asunto al presidente Maduro, recomendándole la suspensión de la marcha del PSUV. Si no lo hace, y ocurre algún hecho de violencia, la responsabilidad recaería sobre su persona, su conciencia y la Fuerza Armada Nacional. Si se lo plantea a Nicolás Maduro, y este no acepta su recomendación, toda la responsabilidad recaerá sobre el Presidente y su conciencia, pero es necesario hacerlo público  En todo caso, si por negligencia, omisión o mala intención, ocurriera alguna grave alteración del orden público, la Fuerza Armada deberá intervenir para restablecerlo. Al hacerlo, tanto el general Padrino, como algunos de sus subalternos podrían tener que enfrentar responsabilidades penales.

 

 

 

El problema no termina aquí. La Toma de Caracas será una impresionante demostración de fuerza y de organización de la oposición democrática. Al mismo tiempo, el mundo percibirá el inmenso rechazo de nuestro pueblo al presidente Maduro y su gobierno. Si esta realidad no le hace comprender que es necesario buscar una solución pacífica y constitucional como la del referendo revocatorio o su renuncia, la situación nacional se hará inmanejable al crecer de manera incontrolable el hambre, la escasez, la inseguridad, la inflación y la violencia. Esta trágica realidad obligará a la Fuerza Armada Nacional a tomar una posición que le permita ser uno de los factores en la solución de la crisis a través de un diálogo con amplios sectores nacionales. Un delicado asunto que debe ser tomado muy en cuenta es el tiempo. La solución de la crisis política que vive nuestro país es perentoria. De no hacerse de esa manera, los graves problemas económicos y sociales que afligen a Venezuela se harán más difíciles de resolver y seguramente desembocarán en un lamentable estado de caos y violencia que nadie en su sano juicio puede desear…

 

 

Fernando Ochoz Antich

fochoaantich@gmail.com

Mi respuesta al general Miguel Rodríguez Torres

Posted on: agosto 14th, 2016 by Laura Espinoza No Comments

 

Señor general:

 

 

Escuché la entrevista que el pasado 7 de agosto le hizo Germán Ferrer en Globovisión. Consideré interesantes y hasta rescatables algunos de sus conceptos sobre el gravísimo problema de la Seguridad Pública; pero, difiero totalmente de sus opiniones sobre otros aspectos de la vida nacional. Es inaceptable que usted le diga “al país que no le conviene el referendo revocatorio. En un supuesto escenario en que la oposición sea gobierno, el país entraría en unos niveles de ingobernabilidad, porque el chavismo sería oposición y la gente tiene la expectativa de que ese gobierno obtendría resultados rápidos”. Entiendo que para usted es preferible continuar en el caos y la represión. De inmediato usted serefirió al 4 de Febrero y mantuvo que “actualmente hay problemas que siguen vigentes en el país, iguales a las motivaciones que tuvo ese grupo de oficiales que nos condujeron a insurgir. Hay un documento que escribimos, estando en la cárcel, que planteaba las razones por las cuales lo habíamos hecho. Una de ellas es la corrupción.

 

 

 

 

Yo dije en un programa en Globovisión que por qué no tomábamos la lista de Cadivi, la publicamos, y hacíamos lo posible para que caiga quien tenga que caer”…

 

 

 

Analicemos el concepto que usted tiene sobre el referendo revocatorio. Es absolutamente falso que un gobierno que surja después de esa consulta popular no pueda gobernar. Por principio tendrá un gran apoyo nacional y legitimidad. Nuestra historia es un ejemplo de gobiernos surgidos en medio de grandes crisis políticas. La Junta Revolucionaria de Gobierno que sustituyó al régimen andino, la Junta Militar de Gobierno que reemplazó a Rómulo Gallegos y la Junta de Gobierno que derrocó a Marcos Pérez Jiménez, lograron enfrentar las difíciles situaciones que debieron enfrentar, sin mayores dificultades. Es verdad, que en esas delicadas circunstancias, Venezuela no vivía una situación tan grave como la actual, pero usted sabe muy bien, que cualquier gobierno lo haría mejor que el de Maduro. Usted debe conocer que los gobiernos totalitarios acostumbran a infligir a los pueblos hambre, muerte, y represión. Lo hizo la Rusia de Stalin, la China de Mao y la Cuba de Fidel. ¿Usted estaría dispuesto a apoyar a Maduro para que él continúe sometiendo a nuestro pueblo a todas las penurias que sufre? Responda, pero antes reflexione sobre la inmensa responsabilidad que tendría que asumir la Fuerza Armada Nacional.

 

 

 

La única manera que existe para poder enfrentar con éxito la quiebra generalizada de Venezuela es lograr obtener suficientes recursos económicos. Usted debe saber lo que públicamente han mantenido brillantes economistas como Ricardo Hausmann, Pedro Palma y Moisés Naim, entre otros, referidas a la necesidad de obtener cerca de cien mil millones de dólares para superar la muy grave situación económica de este año, pero le recuerdo que ellos también han afirmado que en los años posteriores se podría necesitar hasta trescientos mil millones de dólares, obtenidos con intereses bajos y plazos muertos, del Fondo Monetario Internacional. El gobierno de Nicolás Maduro, u otro de igual ideología, sería incapaz de realizar esa negociación. Al contrario, un gobierno democrático podría negociar con gran eficiencia ya que tendría suficiente credibilidad y la capacidad técnica requerida para poder dar una respuesta creíble a las exigencias de dicho Fondo. Reflexione y comprométase con nuestro pueblo a exigir al régimen de Maduro la realización del referendo revocatorio durante este año. Eso es lo que aspira la mayoría de los venezolanos incluyendo a numerosos chavistas.

 

 

 

Me voy a referir ahora a lo que afirmó sobre el 4 de febrero. Usted tiene razón. En este momento existen causas suficientes para que la Fuerza Armada tome la decisión de presionar para que se encuentre una solución política a la inmanejable crisis nacional. Sin lugar a dudas, esa posible solución obligaría a la Fuerza Armada a tratar de convencer al presidente Maduro de que el destino de Venezuela exige su renuncia o realizar este año el referendo revocatorio. En caso de que no aceptara ninguna de las dos alternativas posibles, sin entender que su negativa constituye una violación flagrante de la Constitución Nacional, que comprometería la legalidad de su gobierno y agravaría la crisis nacional y la credibilidad internacional de nuestro país, la Fuerza Armada se vería obligada a intervenir militarmente para rescatar a Venezuela de su actual tragedia. En estos tiempos no puede existir, como tampoco podía haberlo en 1992, un gobierno de la Fuerza Armada. Ante esta realidad, el único camino posible, después de establecer las medidas de orden público necesarias, sería entregarle el poder a la Asamblea Nacional para que ella, depositaria de la soberanía nacional, forme un gobierno con suficiente legitimidad.

 

 

 

No puedo dejar de referirme a los acontecimientos del 4 dfebrero de 1992. No es verdad, y no ha sido demostrado, que en el segundo gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez hubo una gran corrupción. Puedo dar fe, y usted me conoce, que en el gabinete ministerial de ese tiempo hubo una total honestidad en el manejo de los dineros públicos. Precisamente, esa realidad permitió que el nivel de corrupción fuera muy bajo. Al contrario, los gobiernos de Chávez y Maduro se han caracterizado por innumerables escándalos de corrupción, en los cuales ellos han tenido responsabilidad personal. Ahora me voy a referir a la inaceptable actuación del teniente coronel  Hugo Chávez ese día. Usted conoce perfectamente bien que en la orden de operaciones del alzamiento, yo la leí en los días posteriores al golpe, se establecía que el batallón Briceño, comandado por Hugo Chávez, debía atacar Miraflores en apoyo del batallón Ayala. De manera inexplicable, evadió su responsabilidad. Decidió dirigirse al Museo Militar en donde permaneció inactivo viendo combatir a sus subalternos en las puertas del Palacio Presidencial. En conclusión, el teniente coronel Chávez violó, sin justificación alguna, la Constitución Nacional, traicionó a sus superiores y a sus subalternos que combatían bajo su mando. Esa es la verdad. Definitivamente, no merece de parte de ustedes, y mucho menos de la Fuerza Armada Nacional, ninguna admiración.

 

 

 

fochoaantich@gmail.com.

En defensa del Táchira

Posted on: agosto 30th, 2015 by Maria Andrea No Comments

La arbitraria decisión de Nicolás Maduro de declarar un estado de excepción en los municipios fronterizos Bolívar, Ureña, Junín, Urdaneta, Capacho Libertad y Capacho Independencia del estado Táchira, sin existir causas suficientes, viola flagrantemente los derechos humanos y muestra un sorprendente desconocimiento de nuestra historia. Las  profundas vinculaciones económicas, culturales y familiares existentes entre los pueblos del estado Táchira y del departamento del Norte de Santander surgieron desde los tiempos coloniales para irse fortaleciendo durante los siglos XIX y XX. Una de las manifestaciones más curiosas de esas relaciones fueron las ferias que se organizaban en las más importantes ciudades de las dos regiones. Además, siempre acogieron con particular simpatía a los exiliados políticos que tenían que pasar las fronteras perseguidos por los gobiernos dictatoriales venezolanos o enfrentar las consecuencias de las guerras civiles colombianas. Buenos ejemplos fueron el gobierno de Juan Vicente Gómez y la guerra de los Mil Días.

 

 

Las consecuencias empiezan a sentirse de manera muy dolorosa al resentirse el orden social en los municipios fronterizos: los negocios amanecen cerrados; nadie va al trabajo; la escasez de productos de primera necesidad alcanza niveles de tal gravedad que es posible que lleguen a faltar de manera definitiva; los liceos y las escuelas están paralizadas; nadie se atreve a salir de su casa, ante el temor que produce el convencimiento de que los efectivos militares y policiales pueden actuar sin ningún control, como ya han empezado a demostrarlo en distintas acciones. En definitiva, un verdadero caos. Lo único que ha logrado tan disparatada decisión, si eso puede considerarse un objetivo para una acción de esa importancia, ha sido la expulsión de cerca de 2.000 colombianos indocumentados. Un aspecto difícil de justificar es la destrucción de sus viviendas. Ni siquiera el contrabando se ha paralizado. Empiezan a surgir rumores de que, aun con la frontera cerrada, los productos subsidiados venezolanos ingresan a Colombia por los caminos verdes.

 

 

Nicolás Maduro está desesperado. No es para menos. Analicemos algunos aspectos de la última encuesta IVAD: 80% considera que la situación del país es mala; 92,8% ha tenido problemas para conseguir productos de primera necesidad; 87,9% no le alcanza el dinero para comprar lo necesario para el hogar; 70% cree que la gestión de Nicolás Maduro es mala o muy mala; 64,9% no tiene confianza en el gobierno nacional. En conclusión, si las elecciones fueran hoy la oposición obtendría 68,7% de los votos contra 23% del oficialismo. Esta situación, a mi criterio, es irreversible. El voto castigo es una realidad. Nicolás Maduro tiene la esperanza de que el cierre de la frontera pueda generar un mejoramiento de la situación de abastecimiento en el resto del país. Estoy convencido de que fracasará estruendosamente, al no lograr que la realidad actual se modifique en los municipios fronterizos. Otro aspecto a considerar es el desprestigio internacional que enfrenta Venezuela ante los delicados señalamientos de graves violaciones de derechos humanos. .

 

 

Los tachirenses deben reflexionar sobre su futuro cercano. Nicolás Maduro ha dicho que la frontera permanecerá cerrada sin importarle el profundo daño que le hace a la sociedad tachirense. El gobernador Vielma Mora está decidido a abrir manu militari los comercios de las principales ciudades fronterizas, sin valorar las causas por las cuales se mantienen cerrados. Definitivamente, el régimen chavista no está dispuesto a considerar la opinión y los intereses  del pueblo tachirense. Su actuación solo está supeditada a los objetivos políticos nacionales ante la cercanía de las elecciones del 6 de diciembre. Esa es la verdadera causa del enfrentamiento con Colombia. Buscar un enemigo externo para que nuestro pueblo olvide sus problemas. Esta realidad deben conocerla los tachirenses. Es un desafío inaceptable a la voluntad popular. Se requiere enfrentar con decisión y firmeza la absurda arbitrariedad centralista. No podemos permitir que la desbordada propaganda oficialista nos divida. Los tachirenses somos un solo pueblo decidido a defender nuestros derechos… ¡Viva el Táchira!

 

 

 

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@FOchoaAntich

Crisis militar en Venezuela

Posted on: abril 6th, 2014 by lina No Comments

La detención ordenada por Nicolás Maduro del G.D. Oswaldo Hernández Sánchez y los G.B. José Daniel Machillanda y Carlos Alberto Millán, pertenecientes a la aviación militar, por una supuesta conspiración exige una explicación a los venezolanos. No es fácil de entender los argumentos utilizados en cadena nacional en la reunión de los cancilleres de Unasur. Imaginarse, que estos generales fueron denunciados por sus propios subalternos, como dijo Nicolás Maduro, no resiste el menor de los análisis. Cualquier insurrección exige de una organización detallada, con grandes medidas de seguridad, que obliga a tener contactos en las distintas fuerzas, principalmente en el Ejército. El Alto Mando Militar, si esto fuera verdad, debería presentar ante la opinión pública la lista de los oficiales comprometidos en el intento de golpe de Estado. De no hacerse, se estaría comprometiendo el honor de los mencionados generales.

 

El problema que enfrenta actualmente la Fuerza Armada Nacional es muy delicado. Surge de un conjunto de hechos que, desde hace varios años, viene comprometiendo la unidad de nuestra institución. La Constitución de 1999 establece claramente en su artículo 328 lo siguiente: “la Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional, de acuerdo con esta Constitución y la ley. En el cumplimiento de sus funciones está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna”… Este principio permite la existencia de distintas maneras de pensar en la Fuerza Armada.

 

Lo importante, es que los miembros activos de la Fuerza Armada tienen la obligación ética de no hacer pública su manera de pensar, ya que de esa manera se logra preservar la unidad de la Institución Armada y en cierta forma de Venezuela. Lo inexplicable, es que Nicolás Maduro, igual como hizo Hugo Chávez, se haya atrevido a plantear una ideología política en el propio seno de la Fuerza Armada. Mantener que nuestra Institución Armada es revolucionaria, socialista y chavista rompe la necesaria cohesión institucional e irrespeta la Constitución Nacional. Al imponerse oficialmente una ideología, de manera natural tienen que surgir distintos grupos internos que rechazan esa forma de pensar. Eso está ocurriendo en la Fuerza Armada. La reciente convocatoria, con carácter obligatorio, a una manifestación de los cuadros militares y sus familiares tiene que haber incrementado profundamente el descontento institucional.

 

Es natural, que las tensiones sociales, que por casi dos meses, han conmocionado a Venezuela empiece a sentirse en el seno de la Fuerza Armada. No son sólo los grandes problemas nacionales, que están impactando gravemente a la familia militar, sino el empleo completamente irregular de la Guardia Nacional. La opinión pública ha reconocido ampliamente que este componente de la Fuerza Armada utiliza a grupos paramilitares para atacar a los manifestantes de la oposición. Estoy más que seguro que las demás fuerzas deben sentirse muy preocupadas por este hecho, ya que todos conocemos que el monopolio de la violencia del Estado le corresponde a la Fuerza Armada. Esta situación es tan delicada que es imprescindible reconocer que se puede comprometer totalmente la razón de ser de nuestra Institución. El Alto Mando Militar debería hacer escuchar su voz en un momento tan delicado para Venezuela.

 

Sorprende que varios generales hayan declarado públicamente su respaldo a la ideología del régimen chavista. Esas declaraciones son inaceptables, ya que comprometen el destino de la Fuerza Armada. El grave enfrentamiento nacional, surgido entre dos amplios sectores nacionales, exige de nuestra Institución una actuación de gran prudencia, encuadrando sus acciones en el marco de la Constitución Nacional, de las leyes de la República y de los derechos humanos. Esa obligación institucional exige, de todos los miembros de la Fuerza Armada, una amplia cohesión interna que permita fortalecer los valores fundamentales de nuestra institución: la disciplina, la subordinación y el espíritu de cuerpo. La Fuerza Armada Nacional debe transformarse en un importante factor de unidad nacional que, al mismo tiempo, garantice el permanente respeto a nuestra soberanía y el más amplio pluralismo democrático…

 

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FOchoaAntich

 

Mi respuesta a Nicolás Maduro

Posted on: diciembre 22nd, 2013 by lina No Comments

El discurso de Nicolás Maduro, a los alcaldes de oposición, me pareció contradictorio y engañoso. De todas maneras, le puse mucha atención, ya que no era una de sus normales peroratas sino que se trataba de una maniobra política, ante una realidad nacional, cada día más compleja y difícil.

 

Maduro ha entendido que no le es posible seguir gobernando sin lograr una mayor legitimidad política. Ese fue el objetivo de la convocatoria. También, tengo la impresión de que Maduro percibe que existe una real amenaza contra su gobierno. Ciertamente, el descontento popular aumenta ante la injustificada, pero inmanejable, crisis económica.

 

Ese descontento también debe existir en la Fuerza Armada y en las diferentes estructuras de poder, las cuales siempre en Venezuela han sido fundamentales para garantizar la estabilidad de un gobierno.

 

En realidad, la situación es sumamente complicada. Nicolás Maduro está convencido de que es imprescindible tomar un conjunto de drásticas medidas económicas para que Venezuela pueda superar el desbarajuste económico del gobierno de Hugo Chávez. Ha dicho, para tratar de justificarse, que no es un paquetazo bajo la égida del Fondo Monetario Internacional. Mentira. Todos los ajustes económicos son, al final de cuentas, drásticas medidas que se toman, con gran sacrificio de los sectores populares, para corregir el despilfarro y el desorden administrativo. Tomar ese tipo de medidas requiere de una gran legitimidad, Imaginarse que sólo con establecer un permanente diálogo con los gobernadores y alcaldes de la oposición va a ser suficiente para obtenerla es un gravísimo error. El reto es mucho mayor…

 

Una importante mayoría de venezolanos exige una profunda rectificación por parte del gobierno nacional. Es cierto, que la difícil situación económica es lo que, en este momento, tiene acorralado al gobierno nacional, pero el problema político es mucho más complejo y difícil de resolver. Maduro podría hacerlo, si se decidiese a orientar a Venezuela hacia un régimen alternativo y pluralista. El primer paso que tendría que dar es la elección en la Asamblea Nacional de una nueva directiva del Consejo Nacional Electoral con el voto calificado de las 2/3 partes. Si de sus cinco miembros, 4 representaran a las dos tendencias políticas que se enfrentan en nuestra sociedad y el quinto fuera una personalidad de reconocida honorabilidad e independencia se estaría dando un paso fundamental en el restablecimiento de la democracia.

 

Otro aspecto fundamental de la transformación política es la reforma del sistema judicial venezolano. Éste tiene que convertirse en un cuerpo independiente de toda influencia política, en el cual los jueces puedan decidir, sin que exista sobre ellos ningún tipo de presión.

 

Esta importante modificación, sólo se puede lograr mediante la designación de los nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia mediante un trascendente acuerdo político en el Parlamento que permita su escogencia a través de una objetiva valoración de méritos.

 

La otra organización que debe ser reorganizada a profundidad es la Fuerza Armada Nacional, la cual debe ser orientada dentro de los valores establecidos en el artículo 328 de la Constitución Nacional. La actual Ley Orgánica debe ser revisada a profundidad para adaptarla a los principios y valores constitucionales.

 

En verdad, no es fácil predecir las acciones que tomará Nicolás Maduro ante la compleja coyuntura política y económica que deberá enfrentar. Hasta este momento, sus actuaciones tienen que ser rechazadas por cualquier venezolano.

 

El cuestionamiento que existe sobre su nacionalidad; su marcada subordinación a los intereses cubanos que se pusieron claramente de manifiesto en su viaje a Guyana, cuando su imprudente actuación comprometió el Acuerdo de Ginebra y nuestros intereses nacionales; la utilización ventajista de los recursos del Estado en las dos elecciones realizadas este año y su muy poca capacidad de diálogo hace difícil confiar en sus ofrecimientos a la oposición, realizados durante su reunión con los alcaldes y gobernadores, de respetar su manera de pensar y sus funciones. El tiempo dirá su última palabra.

 

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