La Carta Democrática Interamericana tiene 21 años y la misión de cesar las dictaduras

Posted on: septiembre 13th, 2022 by Maria Andrea No Comments

 

 

El 11 de septiembre de 2001 los países de las Américas instituyeron en Lima-Perú el “tratado constitutivo” que consagra que “los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla” y que “la democracia es esencial para el desarrollo social, político y económico de los pueblos”. Es la Carta Democrática Interamericana que a 21 años de su vigencia está bajo conspiración de las dictaduras que bajo el mando de Cuba detentan el poder en Venezuela, Bolivia y Nicaragua. La Carta es el instrumento para cesar las dictaduras y solo necesita liderazgos consistentes.

 

 

La última década del siglo pasado todos los países de las Américas eran democracias excepto la dictadura de Cuba que agonizaba en su denominado “período especial” y la decisión de las democracias fue esperar el resultado de esa agonía que se interrumpió cuando Hugo Chávez tomó la presidencia de Venezuela en 1999 y salvó la dictadura cubana iniciando el proceso de desestabilización de la democracia por medio de la expansión del castrismo del siglo XX convertido en castrochavismo en el siglo XXI.

 

 

El siglo XXI nació en las Américas con la renovada conspiración de la dictadura de Cuba que bajo la sombra del populismo bolivariano liderado por Chávez terminaría controlando casi toda Latinoamérica para el año 2012. Las condiciones para esta conspiración configuraron la tormenta perfecta contra la democracia con los ataques terroristas en Estados Unidos el mismo 11 de septiembre de 2001, que motivaron el drástico cambio de la política exterior norteamericana que supuso abandono de la región.

 

 

El crecimiento del socialismo del siglo XXI o castrochavismo incluyó el control de la Organización de Estados Americanos (OEA) que durante los diez años de la gestión Insulza ignoró el mandato y contenido de la Carta Democrática Interamericana y de los principios del sistema en defensa de los derechos humanos y la libertad. La Carta Democrática Interamericana no fue cumplida ni implementada por la OEA de 2005 a 2015, pero además fue anulada, tergiversada y descartada, porque un instrumento fundacional para la democracia es el obstáculo principal para las dictaduras.

 

 

La realidad objetiva demuestra que la Carta Democrática Interamericana ha pasado por cuatro etapas históricas: 1.- La de su concepción hasta su firma que va de 1994 a 2001, desde Miami pasando por Quebec hasta Lima; 2.- La de su proclamación el 11 de Septiembre de 2001, de optimismo con implementación inicial hasta el control castrochavista de la OEA en 2005; 3.- De deliberado incumplimiento y sabotaje a sus disposiciones en la gestión Insulza de 2005 a 2015; 4.- De recuperación y aplicación progresiva con el liderazgo del Secretario Almagro en la OEA que inicia con el caso de la dictadura de Venezuela.

 

 

La estrategia política y comunicacional del castrochavismo mientras controlaba la OEA fue la de ignorar la Carta y desde 2015 es la de desprestigiarla con el mensaje de que no sirve para nada y con la abierta conspiración contra la misma OEA y el Secretario General Almagro. Las unidades de inteligencia y comunicación de la dictadura de Cuba que lideran esta estrategia entienden muy bien que desprestigiando y devaluando el contenido de la Carta pueden disfrazar mejor los crímenes de terrorismo de Estado y de lesa humanidad que cometen en Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua.

 

 

Para evitar la difusión, comprensión y aplicación plena de la Carta Democrática Interamericana el castrochavismo bloquea los mecanismos de la OEA usando gobiernos como los de Argentina, México, Bolivia y presionando -incluso con visos de soborno- a muchos de los países que afilió en el mecanismo del Petrocaribe para controlar sus votos. Las dictaduras también maniobran con el retiro de la OEA como lo ha intentado Chávez con Venezuela y ahora Ortega con Nicaragua, y la negativa de la Cuba de participar en un organismo al que ya está reintegrada.

 

 

La Carta Democrática Interamericana es el mayor enemigo de las dictaduras porque es el instrumento legal que las identifica, las describe y las acusa. Sin la Carta las dictaduras de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua seguirían creando narrativas falsas como las de revolución o democracias iliberales. Es la Carta -como ley obligatoria- con sus “elementos esenciales de la democracia” la que señala a los regímenes violadores de derechos humanos, concentradores de todo el poder, liquidadores de la libertad de prensa, anuladores del Estado de Derecho, falsificadores de la voluntad popular y más actos criminales, como dictadores.

 

 

La Carta puede y debe ser mejorada, pero así como está es el instrumento idóneo para terminar con las dictaduras que solo espera liderazgos consistentes que apliquen sus mandatos.

 

 

Artículo publicado en Infobae.com

 

Carlos Sánchez Berzain

El Papa Francisco y las dictaduras del socialismo del siglo XXI

Posted on: agosto 24th, 2022 by Maria Andrea No Comments

 

El Papa tiene el triple poder de Pastor de la Iglesia Católica, Sumo Pontífice de la Iglesia y jefe del Estado Vaticano. La fe de millones de católicos hace al Pastor, el poder supremo sobre ordenados y fieles al Pontífice, y es monarca absoluto del Vaticano. El Papa hace política, pues rige asuntos públicos de alcance global, y en ese contexto, su relación, acciones y omisiones con las dictaduras de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, inquiere a “Francisco como el Papa de las dictaduras del socialismo del siglo XXI”.

 

 

El Papa como PASTOR es el padre espiritual de los fieles católicos, la máxima autoridad que debe cuidar de la congregación de creyentes. Esta autoridad está fundada en la fe que es “el conjunto de creencias de una religión”, y que en el catolicismo es “la primera de las tres virtudes teologales, asentimiento a la revelación de Dios propuesta por la iglesia”.

 

 

Como PONTÍFICE es el Obispo de Roma “el prelado supremo de la Iglesia Católica Romana”, el jefe absoluto de la estructura eclesiástica que comprende a todos los ordenados y la congregación de fieles. Es el “jefe del gobierno eclesiástico general”, de una organización global y privada.

 

 

Como JEFE DE ESTADO, es la autoridad máxima del Estado de la Ciudad del Vaticano, “el estado independiente más pequeño del mundo”, nacido con el Tratado de Letrán, firmado entre la Santa Sede e Italia en 1929. Es una “Monarquía Absoluta” y el Papa “como Jefe de Estado y de Gobierno tiene plenos poderes legislativo, ejecutivo y judicial”.

 

 

El respeto a la vida, los derechos humanos y las libertades fundamentales son esenciales en los principios y valores de la fe católica, de la Iglesia católica y del Estado Vaticano. Desde el Pontificado del papa Juan XXIII (1958-1963), la Iglesia Católica defiende y predica los contenidos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El papa Francisco en su “intención de oración de abril de 2021” afirmó que “defender los derechos humanos fundamentales necesita coraje y determinación”.

 

 

Francisco, el primer Papa latinoamericano, “ha sido reconocido por ser uno de los principales responsables de que se renovaran los lazos diplomáticos entre Estados Unidos y Cuba”. En septiembre de 2018 Francisco “obtuvo el reconocimiento tanto del presidente de Estados Unidos Barack Obama como del dictador de Cuba Raúl Castro, por ayudar a reestablecer las relaciones entre los países vecinos”. Con el título de “visita pastoral” el papa Francisco estuvo en Cuba del 20 al 22 de septiembre de 2015 que “incluyó una visita privada a Fidel Castro”.

 

 

Al cumplirse un año de las masivas protestas del 11 de julio de 2021 en Cuba, que siguen siendo reprimidas por medio de terrorismo de Estado por la dictadura, el papa Francisco fue entrevistado en Noticias Univisión 24/7 y sin decir nada sobre la violación institucionalizada de derechos humanos expresó: “Yo quiero mucho al pueblo cubano ….y también lo confieso, con Raúl Castro tengo una relación humana”… “Cuba es un símbolo….”.

 

 

En las últimas semanas toda la atención se ha concentrado en el papa Francisco por su absoluto silencio respecto a los hechos criminales de la dictadura de Nicaragua de Daniel Ortega y Rosario Murillo con la expulsión de las Misioneras de la Caridad, persecución, acoso y apresamientos de religiosas y sacerdotes católicos incluyendo confiscaciones de medios de comunicación, intervenciones y destrozo de iglesias y de símbolos católicos como imágenes consagradas de la religión. Todo eso sumado a los cerca de 200 presos políticos, procesos falsificados, torturas y cientos de miles de exiliados.

 

 

La dictadura castrochavista de Nicaragua perpetra terrorismo de Estado desde hace años contra los ciudadanos nicaragüenses aplicando la metodología cubana y últimamente se concentra en ordenados, religiosas, sacerdotes y miembros de la curia católica como Monseñor Rolando Álvarez. Ya el año 2019 -en una acción claramente favorable al régimen- el Pontífice sacó de Nicaragua a monseñor Silvio José Báez en un hecho calificado como “exilio forzado”.

 

 

Mundialmente criticado por su “vergonzoso silencio”, el Papa ha expresado hoy su “preocupación y dolor por la situación en Nicaragua” pidiendo “un diálogo abierto y sincero” para que “se puedan encontrar la bases para una convivencia respetuosa y pacífica”. Un mensaje de respaldo y encubrimiento a la dictadura a la que no señala sus crímenes infraganti y pone en el nivel político para negociar con sus víctimas. Lamentable papel en el que no hizo referencia a la detención arbitraria del obispo de Matagalpa ejecutada por la dictadura dos días antes.

 

 

El silencio y las declaraciones en tono de simples crisis y no de crímenes de lesa humanidad ni de terrorismo de estado respecto a las violaciones de derechos humanos de las dictaduras del socialismo del siglo XXI es constante por parte de Francisco. No califica como dictaduras a Cuba, Venezuela, Bolivia o Nicaragua. Las iglesias en esos países han sido privadas de medios de comunicación y de centros de enseñanza y los religiosos son víctimas permanentes de violación de sus derechos humanos, pero el Papa, el Sumo Pontífice y el jefe de Estado del Vaticano calla o presenta escenarios favorables a los regímenes de oprobio.

 

 

¿Pecado de omisión? en el ámbito de la fe y del Pastor. Abandono de los suyos en la protección de la Iglesia como Pontífice. Acciones políticas de protección de las dictaduras como jefe del Estado Vaticano. Es la realidad objetiva de Francisco el Papa de las dictaduras del socialismo del siglo XXI.

 

 

Carlos Sánchez Berzaín

La tercera guerra mundial o la primera guerra globa

Posted on: marzo 20th, 2022 by Maria Andrea No Comments

 

 

La confrontación global es también comunicacional, mediática y tecnológica como lo demuestra el día a día de los medios

 

 

La invasión de Rusia a Ucrania, con crímenes de “guerra de agresión” y de “lesa humanidad”, ha producido una confrontación en la que nadie queda al margen. En el mundo capitalista, globalizado y en revolución tecnológica del siglo XXI, esta guerra tiene un frente de combate armado en el territorio de Ucrania, pero es una conflagración sin exclusiones en todo el mundo, que tiene características de tercera guerra mundial o la primera guerra global.

 

 

La historia moderna de la humanidad ha establecido la denominación de guerra mundial para las dos guerras que en el sigo XX abarcaron una confrontación de tal magnitud que afectaba a todo el planeta o que expresaba “la escala de pavor que había generado el conflicto”. La primera, llamada también “la Gran guerra,” confrontó a la “Triple Entente contra la Triple Alianza”, de 1914 a 1918, y la segunda fue la lucha de “los aliados contra las Potencias del Eje”, entre 1939 a 1945.

 

 

El fin de la Segunda Guerra Mundial determinó el nuevo orden internacional vigente, fundado en “la paz como obligación jurídica internacional”, la condena de la “guerra de agresión” con la creación de la Organización de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales. Para juzgar el crimen de agresión, crímenes de guerra y de lesa humanidad funcionaron el Tribunal de Núremberg, que dictó 12 condenas a muerte y tres a cadena perpetua, y el Tribunal de Tokio que estableció siete condenas a muerte y 16 cadenas perpetuas y otras condenas.

 

 

La teoría del general prusiano Cal von Clausewits considera que “la guerra no es otra cosa que un duelo en una escala más amplia” y ofrece el concepto de que “la guerra es un acto de fuerza para imponer nuestra voluntad al adversario” y que “no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de la actividad política, una realización de esta por otros medios”. La guerra en sentido estricto es “el conflicto social en que dos o más grupos se enfrentan de manera violenta, mediante el uso de armas de toda índole, con resultado de muerte y daños materiales considerables”.

 

 

La “guerra total” define “una guerra en que las partes movilizan y fuerzan hasta el límite todos sus recursos disponibles, ya sean humanos, militares, industriales, agrícolas naturales, tecnológicos, científicos o de cualquier tipo, para destruir totalmente la capacidad del otro”.

 

 

La “neutralidad” se define como “no tomar partido y renunciar a toda injerencia en un conflicto”, esto es “que no participa de ninguna de las opciones en conflicto”. En Derecho internacional la neutralidad tiene dos elementos que son la “no participación” y la “imparcialidad” en el conflicto armado.

 

 

Si aplicamos estos conceptos a la realidad objetiva de la invasión de Rusia a Ucrania y a los efectos mundiales que esta agresión ha producido y está produciendo, podemos constatar que estamos en una conflagración de alcance mundial, con el esfuerzo por reducir el frente de batalla armado al territorio de Ucrania, pero que ha hecho de todo el mundo sin excepciones el campo de batalla de la conflagración económica, comunicaciones y tecnológica.

 

 

La extensión de la contienda, que es armada en el territorio de Ucrania, es económica en todo el mundo por las sanciones impuestas a Rusia en busca de cesar la agresión y forzar a Vladimir Putin y su dictadura a respetar la soberanía del país agredido frenando la posibilidad de expansión del conflicto armado. Las acciones y los efectos económicos del conflicto desatado por el crimen contra la paz que perpetra Rusia en un frente de batalla relativamente reducido son mundiales como lo demuestra el precio de los combustibles que se consumen en el mundo todos los días.

 

 

La confrontación global es también comunicacional, mediática y tecnológica como lo demuestra el día a día de los medios, cadenas de comunicación, declaraciones oficiales de los gobiernos, decisiones de organismos internacionales, expresiones de la sociedad civil, manifestaciones, redes sociales y más.

 

 

La invasión a Ucrania en el mundo globalizado y tecnológico no ha dejado espacio para la neutralidad. La gravedad de las acciones rusas y de las amenazas y consecuencia es tan grande que han puesto en evidencia el eje de confrontación del siglo XXI de dictadura contra democracia. En todo el mundo, expresado en la prensa y los organismos internacionales, solo hay dos grupos de estados y de gobiernos: los que defienden la libertad y la democracia que apoyan a Ucrania y los que constituyendo diversas formas de dictaduras o gobiernos a su servicio defienden –así sea con su voto de abstención- la agresión de la dictadura de Rusia.

 

 

Todos estamos incluidos y afectados por esta guerra, que ya se puede llamar “tercera guerra mundial” o la “primera guerra global”.

 

 

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este portal y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

 

Carlos Sánchez Berzaín

12 certezas para entender el 2022

Posted on: enero 7th, 2022 by Laura Espinoza No Comments

 

 

 

Empieza el año 2022 y es vital para la libertad de los pueblos y la pervivencia de la democracia entender lo que sucede. Entender quiere decir “tener una idea clara de las cosas, saber con perfección algo, conocer”. Iniciando el tercer año del tercer decenio del siglo XXI la realidad objetiva presenta cosas y hechos demasiado claros, verdades, certezas notoriamente sabidas. Recordemos -con carácter enunciativo y no limitativo- que:

 

 

1- En el siglo XXI hay dos Américas, la democrática y la dictatorial. El eje de confrontación es democracia/dictadura, no derecha/izquierda. No es ideológico, es existencial.

 

 

2- La democracia en las Américas es “un derecho de los pueblos” que “los gobiernos tienen la obligación de promover y defender”. Está definida por la Carta Democrática Interamericana que es un “tratado constitutivo” que señala los “elementos esenciales de la democracia: el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al Estado de Derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos”.

 

 

3- Que la ley internacional no se cumpla como es el caso de la Carta Democrática Interamericana, no invalida la ley, lo que hace es poner en evidencia a quienes la violan e identificar con claridad los regímenes dictatoriales.

 

 

4- La democracia es ejercicio de la política y las dictaduras son delincuencia organizada trasnacional que no pueden seguir siendo reconocidas como política, pues han institucionalizado el crimen para detentar el poder indefinidamente con impunidad, son narcoestados, ejercen el poder con terrorismo de Estado y auspician el terrorismo internacional.

 

 

5- La América dictatorial está liderada por Cuba y es la recreación del castrismo del siglo XX devenido en socialismo del siglo XXI o castrochavismo, la expansión de la dictadura que ha cumplido 63 años y que controla Venezuela, Bolivia y Nicaragua con el sometimiento de los actuales gobiernos de México con López Obrador, Argentina con Fernández-Kirchner y Perú con Castillo.

 

 

6- Mientras la América democrática actúa desorganizada y confrontada, el castrochavismo tiene unidad de mando, recursos económicos ilimitados, operaciones abiertas e internacionalmente coordinadas por el G-2 cubano, el Foro de Sao Paolo y el Grupo de Puebla.

 

 

7- La estructura de las dictaduras del socialismo del siglo XXI está fundada en la destrucción de la “República” y de la “Nación”. La “multiplicación de los ejes de confrontación” con asambleas constituyentes, leyes infames (que violan los derechos humanos) y suplantación de la institucionalidad democrática repitiendo la metodología dictatorial cubana.

 

 

8- Construyen “dictaduras electoralistas” en las que “el pueblo vota pero no elige” y con grandes crímenes y fraudes electorales reclaman y ejercen una falsa legitimidad internacional. Establecen la “oposición funcional” la convierten en “rehén” y la usan para sostenerse bloqueando el proceso de liberación de los pueblos.

 

9- Perseguidos, presos, torturados y exiliados políticos son notas características de las dictaduras con un sistema internacional declarativo, lento e inefectivo que no procesa los crímenes de lesa humanidad con oportunidad.

 

10- Las dictaduras son objeto de sanciones pero mantienen su condición de sujetos de crédito internacionales y ninguna democracia llama siquiera a consulta a sus embajadores. Los organismos internacionales de financiamiento y cooperación siguen beneficiando a las dictaduras. Las dictaduras sobreviven con relaciones comerciales que mantienen con las democracias contra las que conspiran. No hay “sanciones inhabilitantes”.

 

11- Parece que las dictaduras van ganando espacio, pero tienen pies de barro. El 2021 retomaron Bolivia, controlaron la presidencia del Perú y avanzaron en Chile. Sufrieron la más importante derrota con la transición a la democracia en Ecuador conducida por Lenin Moreno, perdieron en Argentina. Afirmaron su dictadura en Venezuela y consolidaron sus crímenes de lesa humanidad en Nicaragua. Sufrieron la mas grande de las derrotas -en curso- en Cuba a partir del 11 de julio.

 

12.- Las democracias no están bien, pero las dictaduras están peor. Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua no tienen economía, no tienen pueblo y gobiernan con base en el terrorismo de Estado y el miedo, no tienen narrativa histórica y están identificados como crimen organizado.

 

En este ámbito se empiezan a mover las Américas en el nuevo año. «Patria y vida» lo ha proclamado: “tu 59, yo doble 2″. El doble 2 ha llegado y está empezando…

 

 

Carlos Sánchez Berzaín

 

Artículo publicado en Infobae.com 

¿La única opción que dejan las dictaduras es el uso de la fuerza?

Posted on: octubre 9th, 2018 by Laura Espinoza No Comments

 

Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia están bajo regímenes que luego de aplicar todas las simulaciones y falsificaciones posibles para aparentar revolución, democracia, populismo, izquierda y socialismo, son organizaciones de delincuencia organizada que detentan el poder por la fuerza. Se han hecho declaraciones, propuestas, advertencias y sanciones bilaterales y multilaterales para ayudar a que los pueblos recuperen la libertad y la democracia, pero solo han servido para probar la contumacia de dictadores que parecen señalar que la única opción para que dejen el poder es el uso de la fuerza.

 

 

El Derecho Internacional transformado desde la creación de la Organización de Naciones Unidas (ONU), evoluciona haciendo cada vez mas relativo o menos absoluto el concepto de “soberanía” de los Estados. La soberanía entendida como “el poder supremo que corresponde a un Estado independiente” ha cedido progresivamente competencias al ámbito internacional en función de principios, valores y necesidades comunes como el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales, los derechos humanos, la sanción de delitos de lesa humanidad, la lucha contra la delincuencia organizada, la democracia, la responsabilidad de proteger y muchos mas progresos destinados a evitar que alegando soberanía se opriman a los pueblos, se los masacre y/o se amenace a otros Estados.

 

 

 

Además de la relativización del concepto de soberanía, la ONU al establecer el principio de “prohibición al uso o amenaza de la fuerza”, reconoce tres excepciones que son las “acciones colectivas para mantener o restablecer la paz y seguridad internacionales por medio del Consejo de Seguridad, la “legítima defensa” como un derecho natural, y la “intervención humanitaria”.

 

 

 

 

En este contexto jurídico, no son argumentos validos ni el principio de no intervención con su expresión regional la doctrina Estrada de 1930, ni la autodeterminación de los pueblos porque están superados por las nuevas instituciones. Además, alegar autodeterminación de los pueblos para oprimirlos y violar sus derechos humanos es solo otra falacia de las dictaduras castrochavistas.

 

 

No faltan normas para que la comunidad internacional, uno o varios gobiernos democráticos actúen en contra de las dictaduras de crimen organizado. Hay hechos y derecho suficientes en cuanto a la crisis humanitaria de Venezuela, o la mas rápidamente sangrienta que es la de Nicaragua, o la mas antigua y letal que es la de Cuba, o la mas solapada que es la de Bolivia. Tampoco faltan causales para que los pueblos ejerzan el supremo derecho a la rebelión contra la tiranía y la opresión garantizado en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

 

 

 

 

Las dictaduras de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia son un solo proyecto organizado como un solo sujeto de derecho internacional. Su alianza con Rusia y China para bloquear decisiones en el Consejo de Seguridad es mas que notoria, con la presidencia temporal de Bolivia para manipular la agenda y obstruir. Su alianza con otras dictaduras como Corea del Norte es evidente. Su vínculo con regímenes que sostienen el terrorismo de origen islámico ya no se puede ocultar. El apoyo de gobiernos como el del PSOE de España digitado por PODEMOS es penoso pero real.

 

 

 

Lo que empezó como movimiento bolivariano, socialismo del siglo XXI y hoy simplemente dictaduras del castrochavismo, se trata de un grupo que ha dejado la política y la ha reemplazado por el ejercicio del crimen organizado que desestabiliza la democracia y la seguridad en todas las Américas, pero que se protege bajo normas del Derecho Internacional que les sirven como coartada pues son inaplicables a su naturaleza delictiva. Ejercen intervencionismo abierto en la política y en las sociedades de terceros Estados a los que amenazan encubierta o abiertamente, han convertido a Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia en narcoestados y sostenido abiertamente en la ONU que “la lucha contra el narcotráfico es un instrumento del imperialismo para oprimir a los pueblos”, haciendo de este crimen un arma contra la región y el mundo.

 

 

Las democracias, los pueblos y los gobiernos de las Américas han sido puestos en una situación límite en la que las dictaduras de la región -como regímenes de facto que son- les han dado y ratificado la señal de que no dejarán el poder sino por la fuerza.

 

 

Carlos Sánchez Berzain es Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

 

 

 

Las dictaduras castrochavistas solo dejarán el poder por la fuerza

Posted on: julio 24th, 2018 by Laura Espinoza No Comments

Los regímenes de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia están organizados para permanecer indefinidamente en el poder, contra la voluntad de sus pueblos e ignorando el repudio internacional.

 

 

 

Los regímenes de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia están organizados para permanecer indefinidamente en el poder, contra la voluntad de sus pueblos e ignorando el repudio internacional. Derrotados por la voluntad ciudadana, arrinconados por protestas populares, con crisis de las que son autores, hundidos en corrupción y narcotráfico, su gestión es una diaria cadena de delitos que ejecutan y encubren usando el poder político. Los dictadores castrochavistas envían desde hace mucho tiempo el mensaje inequívoco que dejaran el poder solo de la manera en que lo ejercen: por la fuerza.

 

 

Ninguna acción política o democrática interna o internacional ha logrado cambio alguno en la decisión de detentar el poder a perpetuidad de los regímenes del castrochavismo. Los Castro y su entorno en Cuba son los jefes del sistema transnacional montado desde que Hugo Chávez entregó el petróleo y la riqueza de Venezuela que han usado para empoderarse, logrando las dictaduras de Nicolás Maduro en Venezuela, Daniel Ortega/Murillo en Nicaragua y Evo Morales en Bolivia. Han perdido influencia y sufren el impacto del retorno a la democracia de Ecuador.

 

 

La dictadura de Cuba es el caso mas destacado y trágico con sus casi sesenta años de oprobio, que ahora busca repotenciarse con la farsa de una “reforma constitucional” sin participación del pueblo. Los detentadores del poder en Cuba están viendo conveniente a su objetivo de retener el poder indefinidamente, reconocer alguna forma de propiedad privada y quitar la palabra “comunismo” de su texto, entre otros sofismas que sostienen por la fuerza.
La dictadura de Venezuela cree consolidada sus maniobras de “asamblea constituyente” y “reelección del dictador” realizadas sin participación del pueblo. Soporta una creciente presión ciudadana, Maduro se mantiene en el poder de facto pese a su destitución ordenada por la Asamblea Nacional. El número de presos políticos aumenta con la detención de militares y el dictador ejecuta ahora el viejo show cubano sesentista de “preparar al pueblo para una invasión imperialista”. Grupos de paramilitares del régimen siembran terror y realizan ejecuciones extrajudiciales.

 

 

La dictadura de Nicaragua, solo en los últimos tres meses ha asesinado mas de 350 personas, mas de 1.200 heridos, cientos de presos y exiliados políticos. Para retener el poder usa el manido recurso del “dialogo” que manipula a su conveniencia mientras realiza “operaciones de limpieza” contra los defensores de la libertad con paramilitares encapuchados que torturan y matan sembrando el terror y Ortega/Murillo se declaran víctimas de un “golpe de estado” cuando el país entero pide que se vayan.

 

 

La dictadura de Bolivia acaba de ser reconocida por haber convertido el país en “la economía informal mas grande del mundo”. Afronta crecientes protestas populares para que cumpla el referéndum del 21 de febrero de 2016 (21F) en el que Evo Morales perdió su pretensión de reelegirse indefinidamente, pero cuyo mandato desconoce con un fallo de sus jueces que han declarado como “derecho humano” del dictador el ser candidato y hacer fraude a perpetuidad. Grupos de encapuchados han aparecido en Bolivia declarándose defensores de Evo Morales y de su “proceso de cambio” amenazando a la ciudadanía que defiende el 21F NO es NO. El dictador Morales ha pedido “sacar a chutazos” (patadas) a los defensores del 21F y tiene en apronte sus paramilitares y cocaleros.

 

 

La salida de Ecuador del grupo dictatorial es atribuida al “error” de Correa de no reelegirse indefinidamente y poner como “candidato controlado” a Lenin Moreno que resultó liderando el retorno a la democracia en curso. El Presidente Moreno convocó referéndum y consulta popular que suprimió la reelección indefinida y está desmontando el sistema de “represión política judicializada”. Ha acusado a la dictadura de Nicaragua por sus actos criminales, ha llamado a consulta a su Embajador en Bolivia y anunciado que no enviará Embajador a Venezuela.
Las acciones y la estrategia de los dictadores de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia para mantenerse por siempre en el poder son los mismos, los hechos demuestran que es “un plan de fuerza” en el que el crimen es el instrumento fundamental, el terror y la violencia sus herramientas. Castro, Maduro, Ortega/Murillo y Morales ejercen el poder por la fuerza y le están diciendo al mundo que solo lo dejaran por la fuerza.

 

 

Carlos Sánchez Berzaín

Venezuela, el nudo gordiano de las dictaduras de crimen organizado

Posted on: abril 19th, 2018 by Laura Espinoza No Comments

El régimen de Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela es el origen y soporte de las dictaduras de las Américas. Sin petróleo venezolano la expansión del castrismo en el siglo XXI nunca hubiera existido, pero hoy no es posible su sostenimiento sin la delincuencia organizada transnacional desde el narcoestado venezolano. Si cae la dictadura de Venezuela se desmoronan las de Cuba, Bolivia y Nicaragua. El nudo gordiano de las dictaduras de delincuencia organizada de las Américas es el régimen de Venezuela y luego de años de intentar desatarlo es tiempo de cortar.

 

 

El término “nudo gordiano” viene de la leyenda griega de “Gordias”, un labrador de Frigia en la región que hoy es Turquía que, elegido rey, ofreció al dios Zeus su carro atando la lanza y el yugo con “un nudo cuyos cabos se escondían en el interior, tan complicado que nadie podía desatarlo”, con el presagio de que “quien desate el nudo conquistaría toda Asia”. Cuando Alejandro Magno tomó Frigia lo retaron a desatar el nudo gordiano y sacando su espada lo cortó, resolviendo de esta manera el dilatado asunto, origen de la expresión “tanto monta cortar como desatar” recogida como lema del rey Fernando el Católico en su escudo de armas.

 

 

 

El “nudo gordiano” es “un nudo muy enredado o imposible de desatar”, “una dificultad indisoluble”, un “obstáculo difícil de salvar o de difícil solución”, “resolver tajantemente y sin contemplaciones”. Se refiere al tipo de dificultad que toma mucho tiempo, causa muchas complicaciones por su falta de solución y que necesita soluciones creativas, decididas, pero muy inteligentes.

 

 

 

La dictadura de Venezuela es el nudo gordiano que impide la recuperación de la libertad y la democracia del pueblo venezolano y que al propio tiempo sostiene las dictaduras en las Américas en Cuba, Bolivia y Nicaragua como sistema de delincuencia organizada transnacional y peligro real para la región y el mundo.

 

 

 

En lo que va del siglo XXI el pueblo venezolano ha hecho de todo. Trató de creer en las proclamadas buenas intenciones de Hugo Chávez que resultaron siendo viles embustes. Intentó frenar el oprobio dictatorial mediante votaciones y elecciones cuyo triunfo no sirvió de nada. Ofrendó la libertad y la vida de miles de venezolanos masacrados, asesinados, torturados, presos, perseguidos y exiliados. Creyó en una dirigencia política a la que empoderó con triunfos electorales como el de la Asamblea Nacional, sin resultado alguno. Tomó la calle con masivas movilizaciones brutalmente reprimidas. Es víctima de una crisis humanitaria y sigue luchando.

 

 

 

No se ha podido desatar el nudo gordiano de la dictadura de delincuencia organizada en Venezuela, digitada por el castrismo de Cuba con alianzas de intereses espurios de Estados vinculados al terrorismo y al crimen organizado transnacional, que usan a Venezuela como una base política y geográfica en su agresión a Estados Unidos y la civilización occidental.

 

 

 

El problema de la dictadura en Venezuela –expansión de la dictadura de Cuba que controla además Bolivia y Nicaragua– no es un tema político o ideológico, pues no es una confrontación de izquierdas con derechas, o de socialismo contra capitalismo, ni solamente de detentadores abusivos del poder contra sus víctimas. Es la delincuencia organizada transnacional que controla varios Estados –el nudo es Venezuela– para cometer delitos de lesa humanidad, masacres, torturas, privaciones de libertad, narcotráfico, terrorismo y más, con impunidad y cobertura de soberanía, para establecer bases geopolíticas contra la paz y seguridad internacionales del hemisferio.

 

 

 

Es una amenaza real y actual para los países democráticos de la región. Los cientos de miles de migrantes forzados inciden ya en la economía, la seguridad y la estabilidad de prácticamente todos los países libres de las Américas como Brasil, Colombia, Panamá, Perú, Chile, Estados Unidos, México. El eje de narcotráfico en que se ha convertido Venezuela con la cocaína de las FARC de Colombia y de los sindicatos de Evo Morales de Bolivia penetra toda la región y afecta al mundo con graves consecuencias en seguridad y salud.

 

 

 

No se ha podido desatar el nudo gordiano de Venezuela. Es el tiempo de hacer como Alejando Magno, cortarlo. El corte corresponde por interés propio a todos los países democráticos de las Américas, con inteligencia y prontitud.

 

 

 

Carlos Sánchez Berzaín

@Csanchezberzain

 

Simuladores de oposición en las dictaduras de crimen organizado

Posted on: abril 10th, 2018 by Laura Espinoza No Comments

El caso más notable en este momento es la candidatura presentada como oposición en las elecciones que la dictadura ha convocado ilegal e ilegítimamente en Venezuela…

 

 

 

La farsa montada por el dictador Nicolás Maduro para manipular elecciones en Venezuela y perpetuarse en el poder, ha puesto en evidencia a los simuladores de oposición, como otro de los elementos fundamentales de las dictaduras en las Américas. En su afán de aparentar democracia, necesitan tener una oposición y la implementan con operadores cómplices que contribuyen al sostenimiento del régimen. Los simuladores de oposición actúan en Venezuela, Bolivia y Nicaragua para sostener las dictaduras de crimen organizado.

 

 

 

No hay democracia ni elecciones validas en regímenes que manipulan el voto con un sistema unipartidista forzado e impuesto como sucede en Cuba. Pero, en la expansión castrista del siglo XXI la dictadura optó por la utilización de la democracia para la suplantación institucional y la eliminación de sus elementos esenciales. Utilizaron el voto popular para hacer fraude, suplantaron las constituciones políticas y reemplazaron la estructura institucional por estatutos dictatoriales que prueban en si mismos la inexistencia de democracia.

 

 

 

Bajo digitación de Cuba, Venezuela con Hugo Chávez y Nicolás Maduro, Bolivia con Evo Morales, Nicaragua con Daniel Ortega y en su momento Ecuador con Rafael Correa, realizaron elecciones frecuentes y para ganarlas siempre, montaron un sistema delictivo de simulación. Parte del fraude y la simulación implementados por el socialismo del siglo XXI hoy convertido en dictaduras de crimen organizado, fue y es la formación , domesticación y manipulación de “simuladores de oposición”.

 

 

 

Son simuladores de oposición los actores políticos y sociales en Venezuela, Bolivia y Nicaragua, que aparentan, fingen o imitan ser contarios al régimen cuando en realidad actúan para sostenerlo. Se presentan como contarios, prometen cambios, proponen ganar elecciones para devolver la libertad al pueblo, cuando en realidad solo le están haciendo el juego a la perpetuación indefinida del dictador. Los simuladores de oposición son parte imprescindible del fraude y del engaño a los ciudadanos y la comunidad internacional. La oposición simulada es simplemente trampa, tongo, fraude, o sea parte de los delitos que los regímenes de crimen organizado institucionalizan con apariencia de normalidad para detentar el poder.

 

 

 

El caso más notable en este momento es la candidatura presentada como oposición en las elecciones que la dictadura ha convocado ilegal e ilegítimamente en Venezuela. Todo el mundo sabe que se trata de un proceso vicioso y viciado destinado a perpetuar a Nicolás Maduro. Es la convocatoria por una Asamblea Constituyente de facto, que ejerce usurpando el poder para sostener la dictadura en un país convertido en narcoestado. Hay que insistir, se trata de un acto criminal que hace tan responsables de los delitos al régimen dictatorial como los simuladores de oposición.

 

 

 

Lamentablemente la simulación de oposición para beneficiar y sostener a las dictaduras de crimen organizado no solo se aplica en Venezuela, se extiende y existe en Bolivia y en Nicaragua donde hay resabios muy pequeños y limitados resistencia política y cívica, imposibilitada de tomar el poder mediante elecciones limpias y justas, con sus líderes inhabilitados, convertidos en presos políticos o exiliados.

 

 

 

Ahora se sufre la utilización de “simuladores de oposición” en Venezuela y es urgente denunciarla para que el mundo sepa que en las elecciones del 20 de Mayo próximo es la dictadura castrochavista de Venezuela la que maneja el candidato oficialista y la oposición simulada. La demostración es muy sencilla y consiste en la negativa de las agrupaciones políticas y ciudadanas a participar de tan escandaloso hecho criminal.

 

 

 

El siguiente escenario en el que ya se maniobra con simuladores de oposición es Bolivia donde Evo Morales inhabilitado para ser candidato el 2019 por mandato del referéndum 21F, impulsa una prematura campaña electoral en la que ya aparecen candidatos que tienen el encargo del régimen de multiplicarse para dividir el rechazo popular y de engañar a los bolivianos convenciendo que pueden ganarle al dictador. Los nombres de los simuladores bolivianos ya están en la prensa, unos auto promocionados y otros haciéndose proclamar, pero todos simulado para que Bolivia olvide que NO es NO y caiga en el falso juego de las elecciones del crimen organizado.

 

 

Por Carlos Sánchez Berzaín

Dictaduras castrochavistas son delincuencia en el poder político

Posted on: enero 11th, 2018 by Laura Espinoza No Comments

 

 

La alianza Castro-Chávez para recrear el castrismo con petróleo y dinero venezolano sacó de su agonía a la dictadura de Cuba y dio lugar a las dictaduras castrochavistas en Venezuela, Nicaragua y Bolivia (con Ecuador de salida). Se presentaron como movimientos políticos por la liberación de los pueblos, como de izquierda, bolivarianos, socialistas y usaron violencia, golpes de Estado y elecciones para acabar con partidos políticos, líderes y democracia. La realidad demuestra que el castrochavismo es delincuencia que ha tomado el poder político.

 

 

 

Es vital diferenciar y separar lo que es “política” en sentido de actividad pública, de lo que es “delincuencia organizada” y “crimen”. Una cosa es la política con sus ideologías, pragmatismos, imperfecciones, errores, crisis, incluso afectada por la corrupción; pero otra cosa muy diferente es la política y el poder bajo control de delincuentes asociados para hacer de la política su instrumento principal en la perpetración de delitos, organización criminal, toma y control indefinido del poder con fines delictivos y de impunidad.

 

 

 

Política en su acepción amplia, según su etimología griega, “es el arte de gobernar o la intención de hacerlo”. Se anota que “en cualquier acepción en que el vocablo se utilice, y persiga uno u otro objetivo, aparece en forma potencial o efectiva una forma de proceder, una práctica, una serie de hechos al servicio de una idea”. La política es el “arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados”, “la actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos” y “la actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos”.

 

 

 

La política es lícita, esto es, que actúa en el ámbito de ser “justa, permitida, según justicia y razón” porque es de orden y de servicio público. La política es totalmente contrapuesta al delito que es “la culpa, el quebrantamiento de la ley y toda acción u omisión penada por ley”. Mientras la política se ocupa del “proceso de tomar decisiones en beneficio de la sociedad” lo criminal es toda “acción indebida y reprensible” que atenta contra lo que la sociedad protege y contra la sociedad misma. La política es servicio público y el delito y la delincuencia son peligro público.

 

 

 

La realidad objetiva muestra que las dictaduras de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia cometen permanente y reincidentemente de todo tipo de delitos. Los más graves son contra la vida, la integridad física y la libertad de las personas por medio de asesinatos, masacres, persecución política judicializada, presos políticos, exiliados políticos, torturas y crímenes de lesa humanidad que incluyen el hambre y la miseria como mecanismo de control. Los delitos económicos superan la calificación de corrupción, pues han destrozado los sistemas productivos, saqueado las empresas públicas, formado grupos de nuevos ricos o burguesías del régimen, llevado las deudas externa e interna a sumas impagables, comprometido los recursos naturales y la economía de los pueblos por decenas de años.

 

 

 

Justifican el narcotráfico como “instrumento de lucha antimperialista”, como repite Evo Morales en la ONU con el respaldo de los demás dictadores; Venezuela es el eje del tráfico y controlan la producción de cocaína de los sindicatos de Evo Morales y de las FARC de Colombia; la dictadura cubana es activa en estos delitos desde tiempos de la guerra, el lavado de dinero señala a Nicaragua.

 

 

 

Los Castro, Maduro, Ortega, Morales y sus regímenes no dejan un solo delito de la legislación penal sin cometer, incluyendo delitos sexuales, falsificación, secuestro, extorsión y encubrimiento. La única diferencia con la “mafia” es que el castrochavismo controla el poder político por lo menos en cuatro países.

 

 

 

No son gobiernos corruptos, es delincuencia organizada que maneja el poder político y tiene planeado retenerlo indefinidamente. No son políticos que cometen delitos, son delincuentes que hacen política para delinquir y encubrir sus crímenes. No son gobernantes, son “grupos delictivos organizados” que cometen “delitos graves”.

 

 

No pueden seguir siendo tratados como políticos y menos como dignatarios de Estado. Los criminales no tienen inmunidades ni privilegios, la soberanía no es protección del crimen organizado transnacional y la comunidad internacional no puede ser cómplice.

 

 

Carlos Sánchez Berzaín

@Csanchezberzain  

¿Es obligación de las Fuerzas Armadas restituir la democracia?

Posted on: enero 3rd, 2018 by Laura Espinoza No Comments

 

 

El año 2017 no deja duda que existen dictaduras en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia. Son regímenes de facto que se sostienen en el poder mediante el uso de la fuerza, la represión violenta y judicializada, con “leyes infames” que han suplantado el Estado de Derecho. Las oposiciones son inviables e inexistentes porque están exiliadas, presas, extorsionadas, penetradas y manipuladas sin opción alguna de acceder al poder mediante elecciones y no hay libertad de prensa. La resistencia y la protesta civil son brutalmente reprimidas. En estas condiciones: ¿es obligación de las Fuerzas Armadas restituir la democracia.

 

 

 

Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia son regímenes en los que se violan los derechos humanos con “leyes infames” que establecen la retroactividad de la ley, que penalizan el ejercicio de las profesiones libres, que son el mecanismo para imponer el miedo en el pueblo, con perseguidos, cientos de presos políticos y miles de exiliados políticos. Ha desaparecido el Estado de Derecho por la institucionalización de facto de la permanencia indefinida en el gobierno y el control de todos los poderes del Estado. Las elecciones han sido reducidas a un ritual de fraude controlado por el régimen, ha desaparecido el voto universal y secreto como expresión de la soberanía popular.

 

 

 

La dictadura en Cuba se esfuerza por presentarse bajo el ridículo sofisma de “democracia de partido único”. En Venezuela, Nicaragua y Bolivia existe nominalmente oposición por conveniencia del régimen, pero se trata de una oposición amenazada, penetrada, manipulada o simulada que no tiene opción alguna de llegar al poder por medio de elecciones y la dictadura usa para darse la denominación de democracia, cuando todos los elementos esenciales de esta han desaparecido.

 

 

 

Las características de estas dictaduras del socialismo del siglo XXI o castrochavismo son ineficiencia, corrupción, participación en el narcotráfico, declarado antiimperialismo con el que justifican sus vínculos y alianzas con el terrorismo, control de Estado como grupos de “delincuencia organizada” y su necesidad de permanecer indefinidamente en el poder para tener impunidad.

 

 

 

Sus crímenes abarcan desde masacres y asesinatos a opositores y ciudadanos; manipulación judicial con pruebas fraguadas y falsas acusaciones; falsificación de normas jurídicas y suplantación constitucional; negociados en el Estado y empresas; entreguismo y traición a la patria; narcotráfico con producción de droga en la zona cocalera controlada por Evo Morales en Bolivia y las FARC en Colombia, justificados ante las Naciones Unidas como acción antiimperialista; falsificación de datos económicos que deberían dar fe pública; sometimiento de sus pueblos a condiciones de hambre y miseria; expansión de la criminalidad, con encubrimiento o participación; crímenes de lesa humanidad; delitos de abusos sexuales, trata de personas, esclavismo y más.

 

 

 

En este escenario, Cuba ha atacado o permitido el ataque en su territorio a diplomáticos extranjeros; existen cuatro “informes Almagro” sobre Venezuela que detallan el ejercicio dictatorial de Nicolás Maduro; los jueces infames de Evo Morales han reconocido como derecho humano del dictador reelegirse indefinidamente; los Ortega han eliminado a la oposición y controlan el poder a perpetuidad. En Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia no se investiga la corrupción de Odebrecht y otras empresas brasileñas que a partir del modelo del Foro de Sao Paulo con Lula-Rousseff expandieron el soborno en la región; todos estos países acercan relaciones con regímenes islámicos, buscan alianzas con otras dictaduras y defienden a Corea del Norte.

 

 

 

Los pueblos de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia han caído en “estado de indefensión”. Las Fuerzas Armadas que deberían ser “fuerzas armadas de la nación” o sea del pueblo sujetas a la Constitución, están convertidas en las “fuerzas armadas del régimen”, es decir, en el sostén armado de las dictaduras por el entreguismo y corrupción de sus mandos. Tienen en funcionamiento la Escuela Militar Antiimperialista del Alba en Santa Cruz (Bolivia) y han cambiado todos los planes de estudio de los colegios e institutos militares para reemplazar la doctrina militar nacional por la doctrina política del régimen. El objetivo es que las Fuerzas Armadas de Venezuela, Nicaragua y Bolivia sean en el plazo mas corto posible como las de Cuba, simplemente grupos armados del régimen.

 

 

 

En democracia la subordinación y lealtad de las Fuerzas Armadas se debe a la Constitución, pero si el gobierno suplanta la Constitución y oprime al pueblo, la subordinación y lealtad de las Fuerzas Armadas no pueden permanecer obsecuentes con el régimen. ¿Cuál es el papel que corresponde a las Fuerzas Armadas en situaciones como las de hoy Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia? ¿Es obligación de las Fuerzas Armadas defender al pueblo –del que forman parte– o a la dictadura? ¿Tienen las Fuerzas Armadas la obligación de restituir la democracia?

 

 

 

Estas son preguntas de los ciudadanos y los pueblos sometidos de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia. Es un tema social, político, académico e internacional sobre el que es necesario discutir sin complejos que den ventaja a los dictadores. No se trata de alentar golpes de Estado, se trata de anular los golpes que los dictadores ya han perpetrado. No se trata de establecer gobiernos militares, se trata de restaurar gobiernos civiles con democracia, Estado de Derecho y alternancia en el poder. No se trata de violar los derechos humanos, se trata de poner fin a las violaciones que a diario cometen los dictadores y de reponer los derechos y garantías fundamentales de pueblos oprimidos por la fuerza.

 

 

 

Carlos Sánchez Berzaín

@Csanchezberzain