Maduro, ¡levante las sanciones ya!

Posted on: enero 27th, 2023 by Super Confirmado No Comments

El lunes 23 de enero, mientras los maestros, profesores y empleados públicos de distintos sectores se movilizaban para exigir remuneraciones dignas, un grupo de simpatizantes del oficialismo –muchos de ellos trabajadores del Estado presionados por sus jefes inmediatos– salieron a protestar contra las sanciones internacionales impuestas por Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro. Como bien se sabe, esas penas se han aplicado por el giro autoritario e ilegítimo de su gobierno, por la permanente violación de los derechos humanos y por la corrupción de algunos miembros de su entorno. La orden de movilizarse fue dictada por Miraflores. En Caracas y en ciudades como Valencia, se registraron marchas poco concurridas. El llamado del gobierno no convenció a la gente.

 

Maduro le atribuye a la existencia de las sanciones la escasez de recursos para satisfacer las demandas de los trabajadores del sector público que reclaman un incremento salarial. Estas se convirtieron en un comodín. Hay inflación, por las sanciones; los hospitales están en la ruina, por las sanciones. Por la misma razón no hay electricidad, ni agua, ni transporte público, ni gasolina, ni sirve el Metro de Caracas y se han paralizado la construcción de vías de comunicación y el mantenimiento de la infraestructura en el territorio nacional. Todos los males del país y el calvario que padecen los venezolanos, se les atribuyen a los castigos impuestos por el Norte y la Unión Europea.

 

El gobierno amenaza con no retornar a la mesa de negociaciones en México hasta cuando se levanten esas sanciones. Jorge Rodríguez dice estar “harto” de que el gobierno no reciba los fondos para la inversión en programas sociales que se decidió crear en la última ronda de conversaciones en México. En el plano internacional, Maduro ha obtenido algunos apoyos. En días recientes Luiz Inácio Lula da Silva y Alberto Fernández, el patético presidente de Argentina, calificaron las sanciones como actos bárbaros e inmorales, y las han culpado de la deplorable situación que atraviesa Venezuela desde hace algunos años, que, no por casualidad, coinciden con el período en el cual comenzaron a declinar los precios del crudo en el plano internacional y se hizo evidente la destrucción de Pdvsa y la industria petrolera en general. El ocaso de esa industria, provocado por el régimen, constituye el principal factor por el que Venezuela no ha podido beneficiarse en gran escala del repunte del los precios del petróleo, registrado desde la invasión de Rusia a Ucrania.

 

El discurso contra las sanciones no cala entre los venezolanos promedio, ni tampoco en algunos dirigentes medios del PSUV. Recientemente, hemos visto a varios de ellos desenmascarando la hipocresía de quienes desde el gobierno denuncian las sanciones y las responsabilizan de los daños nacionales, pero se movilizan en camionetas que cuestan fortunas, rodeados de un enjambre de escoltas pagados con fondos públicos. Entonces, se preguntan esos líderes intermedios, ¿a quiénes perjudican esas sanciones? Desde luego que no es a los jerarcas del régimen. A los miembros de la nomenclatura, que viven como jeques. Lesionan es al humilde trabajador militante del PSUV que no goza de los privilegios de la cúpula y padece los mismos males que el resto de los venezolanos.

 

Si Maduro está tan interesado en acabar con las sanciones, lo único que debe hacer es manifestar su decisión de convocar elecciones libres, transparentes, sin presos políticos y supervisadas por la comunidad internacional, tal como exigen los demócratas venezolanos y los gobiernos democráticos del continente, de la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y otras naciones. En esa dirección acaban de pronunciarse en la reunión de la Celac los presidentes de Chile, Colombia y Uruguay, a quienes no se les puede calificar de derechistas ni “injerencistas”. Gabriel Boric abogó por unas elecciones libres en Venezuela en 2024. Gustavo Petro pidió unos comicios sin presos políticos. Y Luis Lacalle Pou indicó que hay países donde no se respetan los derechos humanos, en clara referencia a Venezuela, Cuba y Nicaragua. Por su parte, Abdo Benítez, gobernante de Paraguay, señaló que no debe olvidarse que hay 7 millones de venezolanos circulando por el mundo (gracias a la desastrosa gestión de Maduro, agrego yo).

 

 

Si el mandatario venezolano manifestara su deseo de cumplir con el artículo 6 de la Constitución –“el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela… es y será siempre democrático… electivo…alternativo, pluralista y de mandatos revocables” – y mantuviese una conducta coherente con esa decisión, el conflicto se acabaría en un lapso muy breve. La UE y Estados Unidos entenderían que Maduro expresa su voluntad de rectificar y que se muestra dispuesto a regresar a las normas democráticas, al igual que la gran mayoría de las naciones de América Latina.

 

Maduro, ordénele a Jorge Rodríguez que su principal misión en México consiste en demostrar que su gobierno posee una vocación democrática indeclinable y que la cita electoral de 2024 será un ejemplo de pulcritud para todo el planeta. Verá que las sanciones desaparecerán en poco tiempo. Ahórrele mayores sufrimientos a Venezuela. En sus manos reside la responsabilidad.

 

@trinomarquezc

 

 

 

 

Maduro, ¡levante las sanciones ya!

Posted on: enero 26th, 2023 by Super Confirmado No Comments

 

El lunes 23 de enero, mientras los maestros, profesores y empleados públicos de distintos sectores se movilizaban para exigir remuneraciones dignas, un grupo de simpatizantes del oficialismo –muchos de ellos trabajadores del Estado presionados por sus jefes inmediatos- salieron a protestar contra las sanciones internacionales impuestas por Estados Unidos contra el Gobierno de Nicolás Maduro. Como bien se sabe, esas penas se han aplicado por el giro autoritario e ilegítimo de su gobierno, por la permanente violación de los derechos humanos y por la corrupción de algunos miembros de su entorno. La orden de movilizarse fue dictada por Miraflores. En Caracas y en ciudades como Valencia, se registraron marchas poco concurridas. El llamado del Gobierno no convenció a la gente.

 

Maduro le atribuye a la existencia de las sanciones la escasez de recursos para satisfacer las demandas de los trabajadores del sector público que reclaman un incremento salarial. Estas se convirtieron en un comodín. Hay inflación, por las sanciones; los hospitales están en la ruina, por la sanciones. Por la misma razón no hay electricidad, ni agua, ni transporte público, ni gasolina, ni sirve el Metro de Caracas y se han paralizado la construcción de vías de comunicación y el mantenimiento de la infraestructura en el territorio nacional. Todos los males del país y el calvario que padecen los venezolanos, se les atribuyen a los castigos impuestos por el Norte y la Unión Europea.

 

 

El Gobierno amenaza con no retornar a la mesa de negociaciones en México hasta cuando se levanten esas sanciones. Jorge Rodríguez dice estar ‘harto’ de que el Gobierno no reciba los fondos para la inversión en programas sociales que se decidió crear en la última ronda de conversaciones en México. En el plano internacional, Maduro ha obtenido algunos apoyos. En días recientes Luiz Inácio Lula da Silva y Alberto Fernández, el patético presidente de Argentina, calificaron las sanciones como actos bárbaros e inmorales, y las han culpado de la deplorable situación que atraviesa Venezuela desde hace algunos años, que, no por casualidad, coinciden con el período en el cual comenzaron a declinar los precios del crudo en el plano internacional y se hizo evidente la destrucción de Pdvsa y la industria petrolera en general. El ocaso de esa industria, provocado por el régimen, constituye el principal factor por el que Venezuela no ha podido beneficiarse en gran escala del repunte del los precios del petróleo, registrado desde la invasión de Rusia a Ucrania.

 

 

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El discurso contra las sanciones no cala entre los venezolanos promedio, ni tampoco en algunos dirigentes medios del PSUV. Recientemente, hemos visto a varios de ellos desenmascarando la hipocresía de quienes desde el Gobierno denuncian las sanciones y las responsabilizan de los daños nacionales, pero se movilizan en camionetas que cuestan fortunas, rodeados de un enjambre de escoltas pagados con fondos públicos. Entonces, se preguntan esos líderes intermedios, ¿a quiénes perjudican esas sanciones? Desde luego que no es a los jerarcas del régimen. A los miembros de la nomenclatura, que viven como jeques. Lesionan es al humilde trabajador militante del PSUV que no goza de los privilegios de la cúpula y padece los mismos males que el resto de los venezolanos.

 

 

Si Maduro está tan interesado en acabar con las sanciones, lo único que debe hacer es manifestar su decisión de convocar elecciones libres, transparentes, sin presos políticos y supervisadas por la comunidad internacional, tal como exigen los demócratas venezolanos y los gobiernos democráticos del continente, de la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y otras naciones. En esa dirección acaban de pronunciarse en la reunión de la Celac los presidentes de Chile, Colombia y Uruguay, a quienes no se les puede calificar de derechistas ni ‘injerencistas’. Gabriel Boric abogó por unas elecciones libres en Venezuela en 2024. Gustavo Petro pidió unos comicios sin presos políticos. Y Luis Lacalle Pou indicó que hay países donde no se respetan los derechos humanos, en clara referencia a Venezuela, Cuba y Nicaragua. Por su parte, Abdo Benítez, gobernante de Paraguay, señaló que no debe olvidarse que hay siete millones de venezolanos circulando por el mundo (gracias a la desastrosa gestión de Maduro, agrego yo).

 

 

Si el mandatario venezolano manifestara su deseo de cumplir con el artículo 6 de la Constitución –“el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela… es y será siempre democrático… electivo…alternativo, pluralista y de mandatos revocables”- y mantuviese una conducta coherente con esa decisión, el conflicto se acabaría en un lapso muy breve. La UE y Estados Unidos entenderían que Maduro expresa su voluntad de rectificar y que se muestra dispuesto a regresar a las normas democráticas, al igual que la gran mayoría de las naciones de América Latina.

 

 

Maduro, ordénele a Jorge Rodríguez que su principal misión en México consiste en demostrar que su Gobierno posee una vocación democrática indeclinable y que la cita electoral de 2024 será un ejemplo de pulcritud para todo el planeta. Verá que las sanciones desaparecerán en poco tiempo. Ahórrele mayores sufrimients a Venezuela. En sus manos reside la responsabilidad.

 

 

@trinomarquezc

 

Profesores y maestros: con un bono no como

Posted on: enero 19th, 2023 by Super Confirmado No Comments

 

Los profesores y maestros del país comenzaron 2023 decididos a levantarse para no seguir depauperándose, y así obtener ingresos que les permitan vivir con dignidad. Nada extraordinario ni subversivo. Es lo que aspiran los trabajadores del país. Desde los obreros de Guayana hasta los médicos, enfermeras y empleados públicos, todos los asalariados quieren lo mismo: ganar remuneraciones suficientes para cubrir el costo de la Canasta Básica.

 

 

Las protestas masivas registradas en Caracas y en varias ciudades del interior, constituyen el mejor alegato contra un régimen que ha estado diciendo desde hace tiempo que representa un modelo para América Latina y el mundo porque logró derrotar la contracción económica, la hiperinflación, la escasez y el desabastecimiento, provocadas por las sanciones internacionales.

 

 

Los trabajadores del sector público están denunciando a Nicolás Maduro porque sobre las espaldas de ellos ha caído la mayor parte del peso de los errores, omisiones y excesos del Gobierno, y las consecuencias de la desidia y corrupción del régimen. El panorama de lo que sucede en Venezuela fue descrito por el obispo Víctor Hugo Basabe, cuando criticó la “falsedad económica que pretende ocultar al mundo la precaria situación en la que están inmersos la mayor parte de los venezolanos”. La homilía, leída el día de la Divina Pastora, un discurso incisivo que taladró el alma de unos gobernantes indolentes e incompetentes.

 

Las exigencias y movilizaciones de los docentes y demás trabajadores han sido respondidas por el Gobierno con amenazas, represión y descalificaciones. El régimen ordenó el desplazamiento de sus grupos de choque fascistas, los colectivos, con el fin de amedrentar a los trabajadores. Nada nuevo. Lo mismo ocurre cuando los ciudadanos protestan porque no hay electricidad, agua o transporte público en la zona donde viven. El diálogo con los afectados no forma parte del guion del mandatario. También ha habido mucho de folclorismo: Maduro llamó a su gente a movilizarse contra las sanciones internacionales. ¡Habrase visto!

 

 

Nicolás Maduro señala que no cuenta con recursos para satisfacer las demandas de los trabajadores. Sin embargo, sí ha dispuesto de suficiente dinero para asumir la defensa de Álex Saab; también, para llegar a los acuerdos con Vladimir Putin que le permiten continuar comprando armas y modernizando los equipos militares; o para que los jerarcas del régimen y su entorno vivan rodeados de decenas de escoltas pagados con dineros públicos.

 

 

El Gobierno podría obtener una buena cantidad de divisas que ayudarían a fortalecer las reservas internacionales, si le cobrase la factura petrolera a Cuba a precios internacionales. No obstante, prefiere favorecer la dictadura más antigua y oprobiosa del continente, que obtener recursos que servirían para respaldar con divisas la emisión de los bolívares que habría que entregárseles a los trabajadores venezolanos para que lleven una vida de calidad.

 

 

Para acabar con la hiperinflación, en vez de ir a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional o con otros organismos multilaterales –que habría implicado llegar a acuerdos democráticos con la oposición- Maduro optó por aplicar un severo programa de choque que incluyó acabar con el crédito bancario, la inversión pública y los aumentos de sueldos a los empleados y trabajadores del Estado. La combinación de estos tres factores ciertamente logró disminuir el ritmo del incremento de los precios. Ya no hay hiperinflación, pero Venezuela sigue siendo una de las cuatro naciones con la mayor tasa de inflación del mundo. En contrapartida con las medidas adoptadas, se redujo drásticamente la generación de empleo de calidad en todos los sectores de la economía, se deterioraron los servicios públicos y se envilecieron los ingresos de los trabajadores que laboran para el Estado. El empobrecimiento de la clase trabajadora, entre ella los docentes, lo estamos viendo de manera dramática en la actualidad. Los maestros y profesores obtienen sueldos miserables.

 

 

En las actuales circunstancias, las posibilidades de que el Gobierno satisfaga las exigencias de los docentes son remotas. Maduro tendría que introducir cambios drásticos en el modo de funcionamiento del Gobierno. Si quiere atraer cuantiosas inversiones extranjeras con la finalidad de reanimar el empleo productivo, las sanciones internacionales tendrían que ser anuladas. Sin acuerdos políticos sólidos que garanticen elecciones presidenciales libres, justas y supervisadas, esa opción no resulta viable. Estados Unidos pretende evitar que regímenes autoritarios y antidemocráticos como el de Maduro, se nutran del oxígeno que les permita perpetuarse.

 

 

El cuadro luce complicado. Solo con la presión y la movilización popular los trabajadores lograrán conquistas significativas. Los gremios docentes necesitan del apoyo de todos los demás sectores organizados de la sociedad. La nación entera tendría que ponerse en pie de lucha. No se está pidiendo un bono para mitigar una necesidad urgente, pero transitoria. Están reclamándose derechos laborales fundamentales relacionados con la calidad de vida y la dignidad de los trabajadores. Con un bono no como, dicen los maestros y los profesores… y tienen razón.

 

 

@trinomarquezc

Un héroe llamado Zelensky

Posted on: diciembre 23rd, 2022 by Super Confirmado No Comments

 

La revista norteamericana ‘Time’ designó a Volodímyr Zelensky como ‘el personaje del año’. El presidente ucraniano no tenía rivales. Estaba claramente por encina de los otros jefes de Estado y de figuras científicas, políticas y artísticas que podían competirle. La forma valiente y clara como ha enfrentado la brutal e injustificada agresión de Vladímir Putin, lo convirtieron en 2022 como el hombre más relevante del planeta. Lo más probable es que sin su recia personalidad y su capacidad de convocatoria y conducción, el autócrata ruso se habría apoderado del territorio ucraniano, al igual que lo hizo hecho con Crimea en 2014 y con algunas naciones vecinas en las cuales instaló o apuntaló gobiernos títeres con mandatarios bufos. Tal es el caso de Bielorrusia y esa figura de opereta llamado Alexander Lukashenko.

 

 

Zelensky –el antiguo actor, productor y director cinematográfico- le plantó cara a Putin hasta lograr convencer a Estados Unidos, a la Unión Europea y a la OTAN de que si Ucrania caía en las garras del ejército ruso, luego vendrían los otros países del Este que limitan con Rusia o se encuentran cerca de ella. Esta expansión territorial  recrearía en gran medida el antiguo imperio soviético y le daría a Putin una plataforma suficientemente sólida para  reafirmar la alianza con la China de Xi Jinping en términos más equilibrados, lo cual convertiría a Putin y a Xi en los hombres más poderosos y peligrosos del planeta. La democracia se pondría en alto riesgo. Y la globalización, entendida como cooperación y complementación entre naciones que deben armonizar sus diversos intereses, también sufriría un duro revés. La Unión Europea  quedaría muy debilitada frente al poderío de la alianza ruso-china. Putin aportaría el poderío y la audacia militar; mientras Xi Jinping contribuiría poniendo el inmenso músculo financiero que China posee.

 

 

La alianza entre Rusia y China fue definida y sellada en el documento firmado por ambos mandatarios el 4 de febrero de este año, en la víspera del inicio de las Olimpíadas de Invierno realizadas en Beijín. En ese texto –cargado de descalificaciones a las democracias occidentales- se define el marco estratégico de la cooperación entre ambas naciones. Dentro de esa estrategia, la invasión a  Ucrania era un paso importante porque expandiría las fronteras rusas hacia el oeste, dándole a Rusia y, de paso a China, una zona de seguridad y confort mucho mayor.

 

 

La operación no salió como los rusos y, en menor medida los chinos, esperaban. El peligro advertido desde el comienzo por Zelensky fue divisado por Estados Unidos, por la UE y la OTAN cuando, a comienzos de 2022, Putin desplegó sus tropas a lo largo de la frontera oriental de Ucrania, en la zona del Donbás. Los servicios de inteligencia ucranianos, británicos y norteamericanos advirtieron que la invasión, planificada con suficiente anticipación, era inminente y en gran escala, y que la ‘operación militar especial’ anunciada por Putin no era sino un eufemismo con el cual pretendía encubrir sus verdaderas intenciones: apoderarse de Ucrania e imponer un gobierno fantoche que obedeciera sin chistar las órdenes de Moscú.

 

 

En el fracaso de la operación ha sido crucial el papel desempeñado por Zelensky, quien se convirtió en héroe nacional y ejemplo mundial de resistencia frente a los apetitos imperiales de Putin. Todos los argumentos que el autócrata ruso ha esgrimido para justificar la agresión han sido demolidos por el presidente ucraniano, quien ha evidenciado la falta de escrúpulos de Putin al distorsionar la realidad de lo que sucede con en la zona del Donbás con los pobladores de origen ruso que habitan desde hace siglos esa región. El verdadero comportamiento nazi ha sido el de Putin quien prohibió la información veraz sobre lo que ocurre en Ucrania y en el frente de guerra, ha cerrado medios de comunicación, encarcelado periodistas y adversarios, y cometido toda la clase de desmanes contra quienes se oponen a esa invasión injustificada y criminal.

 

 

El costo que están pagando los ucranianos es altísimo. Numerosas ciudades han sido devastadas por la brutalidad de los ataques rusos. Millones de personas se encuentran sin agua, electricidad, medios de transporte, hospitales y acceso a la salud. Las vías de comunicación y numerosas fábricas  han sido devastadas. Reconstruir a Ucrania tomará mucho tiempo y mucho dinero. La solución política no se vislumbra en el corto ni en el mediano plazo. Putin propone que Ucrania acceda a la amputación de su territorio. Cosa inaceptable para una nación soberana que ha sido agredida por un megalómano ambicioso.

 

 

Zelensky exige el retiro de las tropas rusas para que las fronteras vuelvan a ser las mismas que existían antes de comenzar la invasión en febrero pasado. Cosa que Putin no admite.

 

 

Ahora, el gran reto de Zelensky será mantener el apoyo de Estados Unidos, la UE y otros países democráticos para lograr que Putin retroceda o admita negociar en términos aceptables para una nación independiente que no admite la tutela de un dictador. El haber sido nombrado personaje del año puede ayudarlo.

 

 

@trinomarquezc

Encovi: radiografía de la ruina

Posted on: diciembre 16th, 2022 by Super Confirmado No Comments

 

 

La desaparición en la práctica del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) –especialmente, de la Encuesta de Hogares por Muestreo (EHM), que constituía una fuente fundamental e inagotable de información acerca de los indicadores socioeconómicos claves del país- obligó a las instituciones académicas y organismos privados a cubrir ese vacío y, por lo tanto, a emprender investigaciones que permitieran fotografiar los distintos procesos  y problemas que conforman la realidad nacional.

 

 

Como parte de esa iniciativa surgió la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), que actualmente coordina la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) a través de su Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales. Esa labor, que consiste en radiografiar aspectos medulares de la nación, Encovi la ha cumplido con eficacia, ampliando o complementando el trabajo de los observatorios organizados por varias ONG con la finalidad de cubrir la falta de información  en en áreas clave;  y de empresas de estudios de mercado y opinión, como Consultores 21, que han llevado el pulso de Venezuela y han permitido establecer cuáles son los déficits más graves y dónde se ubican las carencias más notables de la sociedad.

 

 

El más reciente informe de Encovi, correspondiente a 2022, muestra un país que, a pesar de los modestos avances que se han registrado en el campo económico durante los dos últimos años, se encuentra muy lejos de haberse ‘arreglado’ –según la expresión que se ha popularizado- o de estar transitando un camino sólido hacia la recuperación estable y sostenida de la economía.

 

Un de las conclusiones de Encovi es que Venezuela no ha  crecido con equidad. La concentración de la riqueza sigue siendo altamente regresiva. De acuerdo con el Índice de Gini, el instrumento más utilizado para medir la distribución de la riqueza, entre 2021 y 2022 se produjo un retroceso significativo. En 2021, este valor era de 0,407. En 2022, pasó a ser 0,603. Hay que recordar que, según ese instrumento, mientras el valor más se aleja de cero y se acerca a 1, la distribución de la riqueza se hace más desigual. Esta disparidad se  aprecia claramente en los niveles de remuneración e ingresos de los trabajadores venezolanos. El promedio de ingreso de los empleados públicos es apenas $113 mensuales; el de los trabajadores por cuenta propia, $142,30; y el de los trabajadores de la empresa privada, $149,80. Estos constituyen niveles de sueldo muy bajos que no alcanzar para cubrir el costo de la Canasta Básica (CB) ni el de la Canasta Alimentaria (CA), aunque la encuesta registra el descenso de la pobreza extrema (familias que no pueden satisfacer el costo de la CA), la cual bajó de 62% en 2021, a 48,4% en 2022.

 

 

Los indicadores de salud, empleo, migración, ingresos, desigualdad e impacto de los programas sociales presentados por Encovi, muestran de forma inequívoca el fracaso del populismo autoritario y de la improvisación que ha dominado la gestión del régimen a lo largo de casi un cuarto de siglo. Es cierto que el Gobierno ya no acude al expediente de las expropiaciones  y estatizaciones compulsivas impuestas durante la etapa socialista más frenética  de Hugo Chávez. Esa política intervencionista y confiscatoria fue apagándose lentamente ante el evidente fracaso del estatismo. El Gobierno también ha ido abandonando progresivamente los controles coercitivos. Han ido extinguiéndose los controles de precios y de cambio (aunque durante los días recientes ha reaparecido esa pulsión). Sin embargo, ese esquema intervencionista que asfixia la iniciativa particular no ha sido reemplazado  por un modelo concertado con los empresarios y los sindicatos, a partir del cual sea posible recuperar de forma sostenida el desarrollo económico y social.

 

 

El Gobierno optó por abandonar los controles sin concertar acuerdos permanentes  con los agentes económicos principales. En el área social, ha mantenido una política basada en la aplicación de programas sociales cuyo eje son las transferencias monetarias y la distribución de las bolsas CLAP. Los datos de Encovi evidencian que esos programas han perdido casi totalmente la eficacia que tuvieron en el pasado. Las transferencias monetarias fueron sepultadas por la inflación asociada a la devaluación.  Lo que reciben los beneficiarios en bolívares es insignificante cuando se contrasta con el incremento galopante del costo de la vida. Con respecto al CLAP, de acuerdo con Encovi, solo 35% de las familias reciben ese beneficio de forma regular cada mes. El estudio no habla de la calidad de los productos que se distribuyen a través de ese mecanismo, que es otro tema a considerar. La mayor parte de los favorecidos se encuentra en la Región Capital. La política social atenúa muy poco el impacto del deterioro económico y social que afecta a la inmensa mayoría de la población.

 

 

Los números que muestra Encovi deberían promover un debate nacional acerca de dos temas. El primero, la ruina provocada por casi un cuarto de siglo de  desaciertos garrafales y cómo los países deben evitar dejarse seducir por el lenguaje seductor, pero tramposo, de los populistas. El segundo, los enormes retos que tienen las fuerzas democráticas para configurar un modelo económico y social que saque a la gente de la miseria y la incluya en un proyecto colectivo de reconstrucción nacional.

 

 

@trinomarquezc

Las elecciones no dependen de las sanciones

Posted on: diciembre 9th, 2022 by Super Confirmado No Comments

 

Luego de haber cedido a las presiones nacionales e internacionales que lo llevaron a sentarse de nuevo en la mesa de negociación en México con los miembros de la Plataforma Unitaria y a firmar un acuerdo que incluye fijar las normas para realizar unas elecciones transparentes, Nicolás Maduro parece decidido a zafarse de ese pacto y salirse de la hoja de ruta que fue trazada en ese encuentro. No quiere medirse en unas votaciones libres. Cree que perdería.

 

 

El problema que enfrenta es cómo hacerlo de una forma que parezca que no es él quien trata de romper el convenio, sino que es la oposición, Estados Unidos o cualquier otro factor nacional o internacional el que conspira contra ese propósito. No quiere parecerse a Daniel Ortega y a los jerarcas cubanos, negados rotundamente a convocar una elección democrática. Intenta ser más refinado. Su estrategia, hasta ahora, ha incluido dos movimientos.

 

 

El primero consistió en reunirse en Miraflores  con ‘otra’ de las ‘oposiciones’: la agrupada en la Alianza Democrática. Esta coalición es completamente distinta a la reunida en la Plataforma Unitaria, reconocida por la Unión Europea, el Reino de Noruega y Estados Unidos.

 

 

En la Alianza Democrática se encuentran algunos de los partidos judicializados. Las agrupaciones creadas por el Gobierno luego de dividir los partidos originales (Acción Democrática, Primero Justicia, Voluntad Popular, Copei y Avanzada Progresista, entre otros) con el fin de que le hagan comparsa. Que se le opongan sin enfrentarlo ni desenmascararlo.

 

A esos grupos minúsculos se les identifica como los ‘alacranes’ porque son venenosos con la oposición decidida a encarar al régimen; y, a la vez, complacientes con Maduro. Es la ‘oposición oficial’. La que se apaña con el Gobierno sin causarle daño ni incomodarlo. Esos grupúsculos mansos suelen surgir en los modelos autoritarios. En la Rusia soviética y en Europa del Este se establecieron y disfrutaron de privilegios importantes. En los Parlamentos contaban con su propia bancada y un lugar reservado.

 

El otro movimiento es más frontal: consiste en establecer demandas imposibles de satisfacer. Maduro impone como condición para llamar a elecciones libres el levantamiento de todas las sanciones internacionales. “Elecciones libres. Sí, libres de todas las sanciones”: con esa frase demarcó sus deseos. Los comicios transparentes y equilibrados con supervisión internacional que aspiran los venezolanos y los países amigos de la democracia, se encuentran sujetos a que Estados Unidos y la Unión Europea levanten todas las penalidades que pesan sobre el Gobierno.

 

La exigencia de Maduro va contra toda lógica, pues los castigos internacionales fueron el resultado de la violación perpetrada por él contra el Estado de derecho, cuando en 2018 convocó unas votaciones ilegales que rompieron el hilo constitucional. Este antecedente provocó el consecuente: las sanciones. O, para decirlo en criollo, aquellos barros trajeron estos polvos. Si Maduro no hubiera perpetrado el abuso no se habría producido el escarmiento.

 

 

Además, el factor fundamental que ha obligado a Maduro a retornar a la mesa de negociación es la existencia de sanciones internacionales. Sin ellas, el régimen habría sobrevivido cómodamente. El reacomodo del Gobierno ilegítimo al entorno internacional habría sido inmediato. El mandatario criollo se habría paseado por los foros y escenarios internacionales como si fuese un mandatario legal cuyo poder se funda en el voto popular incuestionable.

 

 

Si Maduro se reúne y dialoga con la Plataforma Unitaria -única agrupación con autoridad internacional para representar a los demócratas en México- es porque los castigos ejercen una presión que él no logra contener. Ya lo han dicho la UE y Estados Unidos: esas sanciones irán suavizándose al mismo ritmo que vayan produciéndose resultados concretos en las conversaciones, y en el panorama aparezca la posibilidad cierta de unas elecciones justas. Ambos procesos están entrelazados y son inseparables.

 

 

Maduro es el  principal responsable de que ese acoplamiento se haya dado. Las sanciones se suspenderán si el mandatario se somete a los dictados de la Constitución nacional y la Ley Orgánica de Procesos Electorales,  únicos referentes que deberían orientar su comportamiento. Ni la Plataforma Unitaria ni los aliados internacionales pueden permitirle al gobernante venezolano que se valga de artilugios para evadir su compromiso constitucional de acudir a elecciones democráticas, tal como ha ocurrido durante los últimos tiempos en todos los países de América Latina (con la excepción de Cuba y Nicaragua) donde se han realizado comicios.

 

 

La Plataforma Unitaria en el comunicado de respuesta a las destempladas declaraciones de Nicolás Maduro demostró poseer plena conciencia de las maniobras e intenciones del presidente. Entre líneas, allí se le dice: si quiere que se suspendan las sanciones dé pasos inequívocos para que Venezuela tenga elecciones libres. Ese es el  encadenamiento causal.

 

Trino Márquez

@trinomarquezc

México: pasos hacia adelante

Posted on: diciembre 2nd, 2022 by Super Confirmado No Comments

 

El reinicio de la ronda de conversaciones con la oposición en México evidencia que el régimen de Nicolás Maduro cedió ante las presiones políticas y diplomáticas internacionales, y frente al efecto de las sanciones económicas. No pudo seguir ignorando las iniciativas de los mandatarios Emmanuel Macron, Gustavo Petro, Alberto Fernández, y las declaraciones de Gabriel Boric y Andrés Manuel López Obrador, entre otros presidentes de la región y del planeta, que se han pronunciado a favor de que Venezuela supere en términos pacíficos la crisis política que la sacude desde 2018, cuando Maduro rompió el hilo constitucional al convocar unas elecciones ilegítimas; además, retorne al modelo democrático, cuyo epicentro se encuentra en la convocatoria de elecciones libres y equilibradas, con supervisión internacional, y exista la alternancia en el poder con períodos presidenciales finitos.

 

 

El gobierno tuvo que ceder a la persistente exigencia de actores internacionales, a pesar de haber construido –con la ayuda de Irán, Turquía y Rusia– mecanismos que le han permitido evadir y atenuar el peso de las  sanciones. Podría decirse, incluso, que el régimen se ha acostumbrado a vivir con las penalizaciones. Esta adaptación y reacomodo le han posibilitado lograr que la economía haya detenido, a partir de 2021, la caída y empezado a crecer a tasas moderadas, tal como lo registran distintos centros de investigación y empresas consultoras.

 

 

El mérito de haber obligado a Nicolás Maduro a regresar a la mesa de negociaciones se encuentra fundamentalmente en factores internacionales como los que he mencionado, más que  condiciones internas, nacionales. Es una verdad irrebatible que la oposición por sí misma no se encuentra en circunstancias de imponerle nada al gobierno. Los distintos grupos que la integran se han fragmentado en pequeñas parcelas. El régimen ha llevado a cabo una labor de zapa, comprando, dividiendo y judicializando a las pequeñas agrupaciones que se resisten a desaparecer. Numerosos dirigentes han sido obligados a marcharse del país porque, de haberse quedado en Venezuela, estarían presos o habrían corrido la suerte del asesinado Fernando Albán. Además de la crisis secular de los partidos políticos, el país ya no cuenta con el entramado de organizaciones sociales que tuvo en el pasado. Los sindicatos, gremios, federaciones campesinas y estudiantiles, se encuentran muy debilitadas. La ciudadanía se desmovilizó porque, además de que se ha extinguido ese factor tan poderoso de agitación y organización que son los partidos y las organizaciones sociales, la gente está preocupada esencialmente por sobrevivir a la inflación galopante y a la miseria que afecta a la inmensa mayoría de la nación.

 

 

En este cuadro de debilidad global –conocido tanto por los países amigos de la democracia como por el gobierno y la oposición– fue que Maduro aceptó concurrir a México.

 

 

Lo que allí se logró fue significativo. El acuerdo firmado integra parcialmente las expectativas de cada uno de los interlocutores. Los agentes que intervinieron asumieron el encuentro desde la perspectiva de sus propios intereses. El gobierno ganó tiempo. El tema de las condiciones electorales y los aspectos relacionados con la violación de los derechos humanos y la amnistía para liberar los presos políticos y levantar las inhabilitaciones quedaron postergados para el futuro. Además, consiguió que Chevron, atenazado por numerosas restricciones, vuelva a operar en Venezuela y contribuya a elevar la producción de petróleo, aunque ni el gobierno ni Pdvsa puedan lucrarse de esa presencia. La oposición consiguió la creación de un fondo social con 3.000 millones de dólares pertenecientes a los venezolanos, administrado por la ONU, que servirá para aliviar un poco la grave situación de los grupos más pobres. Los opositores pueden exhibir un resultado concreto que los aproxima a las franjas más deprimidas del país. Estados Unidos, protagonista entre bambalinas, logró –a muy bajo costo- aumentar un poco el abastecimiento interno de crudo sin tener que apelar a las reservas estratégicas ni aumentar la producción interna.

 

 

La primera ronda en México se llevó a cabo dentro de los límites de lo posible. Nada de programas maximalistas, como algunos radicales pretenden. Se impuso el gradualismo sensato y racional, explicado muy bien por Gerardo Blyde frente a algunos periodistas, entre ellos Román Lozinski, con quien sostuvo una extensa entrevista.

 

 

Las redes sociales, algunos analistas y comentaristas improvisados han cavado trincheras para atacar un acuerdo que, hasta ahora, resulta inobjetable. También descalifican a Estados Unidos por haber levantado en parte las sanciones contra el gobierno. Los lugares comunes y las frases destempladas abundan. Ninguna proposición de cambio factible se sugiere. Se establecen demandas inauditas que no toman en cuenta las condiciones específicas del país, de la oposición, de las organizaciones sociales y de los ciudadanos. Esos juicios confunden los deseos y caprichos con lo objetivamente posible.

 

 

Los negociadores de la oposición deben continuar el plan evitando que el gobierno tome por la tangente y eluda cumplir con lo que todo el país espera: que tengamos en 2024 elecciones que permitan sustituir a Maduro sin mayores traumas. En México se dieron pasos hacia adelante. Hay que continuar.

 

 

 Trino Márquez

@trinomarquezc

 

Diálogo con los terroristas y hacha con los demócratas

Posted on: noviembre 24th, 2022 by Maria Andrea No Comments

 

 

Nicolás Maduro se convirtió en uno de los promotores y facilitadores fundamentales del diálogo entre el Gobierno de Gustavo Petro y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Como parte de ese esfuerzo, prestó La Casona, habitación oficial del presidente de la República, para que se produjeran los primeros encuentros entre los guerrilleros que se negaron a participar en los Acuerdos de Paz promovidos por el expresidente Juan Manuel Santos y algunos grupos irregulares colombianos, el más importante de los cuales eran las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC). Esa labor de facilitación ha contado con  el apoyo del Gobierno cubano y el reconocimiento de varios países que apoyan el esfuerzo de Petro por lograr la paz total en la vecina nación. Hasta aquí todo está muy bien.

 

 

El problema surge cuando se examina el contraste entre la actitud de Maduro con Petro y los insurgentes colombianos, por una parte, y, del otro lado, su comportamiento con los sectores democráticos venezolanos  e internacionales que piden un diálogo sincero del Gobierno con la oposición con el fin de restablecer la normalidad democrática, fracturada hace más de dos décadas, especialmente a partir de 2018, cuando Maduro y Diosdado Cabello se coaligaron para convocar unas elecciones presidenciales ilegitimas que empotraron a Maduro en Miraflores. El mandatario nacional se siente muy cómodo y complacido de operar como un puente entre los irregulares y el Gobierno del vecino país, pero se niega a volver a la mesa de diálogo con las fuerzas democráticas venezolanas.

 

 

Esta aparente incongruencia se explica porque respaldar a Gustavo Petro en su política de inclusión y paz en nada compromete la permanencia de Maduro como gobernante. Al contrario, le otorga una cierta aureola de estadista y conciliador. En cambio, sentarse con la Plataforma Unitaria y otros grupos opositores lo compromete a abordar los espinosos temas relacionados con la convocatoria de elecciones transparentes y equilibradas bajo la supervisión internacional, tales como las que se han realizado durante los años recientes en Perú, Chile, Ecuador, Brasil y Colombia, para solo citar a nuestros vecinos suramericanos. En todos esos comicios, por cierto, han triunfado las opciones de izquierda. Salvo el descocado de Jair Bolsonaro, a ninguno de los perdedores se le ha ocurrido hablar de fraude y desconocer la victoria del contrincante.

 

 

Durante los meses recientes, por fortuna, algunos gobiernos y organismos internacionales han renovado la campaña para intentar sentar a Nicolás Maduro alrededor de la mesa de negociaciones. Esta iniciativa ha sido impulsada por Emmanuel Macron, Gustavo Petro, Alberto Fernández, Gabriel Boric, Pedro Sánchez y la Unión Europea, a través de su Parlamento. Todos convergen en la necesidad e importancia de que Venezuela retorne al modelo democrático, cuyo epicentro se encuentra en la realización de comicios libres y en el acatamiento de la voluntad popular expresada a través del voto.

 

El respaldo de Maduro a los eventuales acuerdos de paz entre Petro y el ELN puede servir para presionarlo a que acepte medirse en 2024 en unos comicios con supervisión de organismos internacionales.

 

 

El ELN es un grupo  guerrillero autodefinido como marxista leninista. Ha sido calificado por el Gobierno colombiano y otras instancias internacionales de terrorista, insurgente, narcotraficante y depredador del ambiente, entre  otros azotes que llenan su largo prontuario. Los acuerdos con esos sujetos por parte del Gobierno de Colombia tendrán que incluir una ley de amnistía que atenúe los numerosos crímenes y delitos que han cometido. Deberán, también, definir algunos canales que les permitan incorporarse a la vida institucional, tal como sucedió con el sector de las FARC que se acogió a los acuerdos de paz.

 

 

Maduro debe saber que Gustavo Petro tendrá que ceder en aspectos difíciles de aceptar en un Estado democrático constitucional en el cual prevalece el Estado de derecho. Tendrá que lidiar con la amplia franja de la sociedad colombiana que ha sido agredida por el ELN y que muestra enormes reservas acerca de la justicia transicional y la amnistía con delincuentes que le han causado grandes daños a la sociedad. Sin embargo, esos son los retos inevitables que deberá enfrentar si pretende acabar con la carga explosiva que porta ese grupo tan peligroso, que, además, vive entre Colombia y Venezuela, donde se mueve con entera libertad.

 

 

Para Maduro, la tarea resulta mucho más sencilla. Con quienes debe conversar y llegar a pactos no son violadores de los derechos humanos, ni terroristas, ni guerrilleros, ni nada por el estilo. Son dirigentes que aspiran a recuperar la democracia, promover la alternancia pacífica en el poder, someterse a la voluntad soberana de los ciudadanos y concurrir a unas votaciones sin presos políticos, ni inhabilitados, ni líderes sociales detenidos injustamente, como Javier Tarazona, promotor de  Fundaredes, organización encargada de defender a los ciudadano de los desmanes del Estado venezolano en la zona fronteriza y de guerrilleros como los del ELN.

 

 

Si Maduro quiere mostrase como pacifista ante el mundo, no puede fomentar el diálogo con los terroristas y sacar el hacha frente a los demócratas.

 

 

Trino Márquez

@trinomarquezc

¡Cuidado con desmontar el equipo de Juan Guaidó!

Posted on: noviembre 11th, 2022 by Maria Andrea No Comments

 

Ya estamos viendo cómo a medida que se acerca el 5 de enero, fecha en la cual la Asamblea Nacional electa en 2015 debe comenzar un nuevo año legislativo, arrecian  los ataques al “gobierno interino” encabezado por Juan Guaidó, por parte del régimen y de algunos adversarios del dirigente dentro de la oposición.

 

 

El gobierno de Nicolás Maduro se burla sin compasión y  seguirá calificándolo de farsa ridícula. Se valdrá incluso de personajes oscuros como el embajador de Colombia en Venezuela. Al régimen le duele demasiado que Guaidó, una figura poco conocida surgida de repente, le haya asestado golpes nobles de los que nunca ha podido recuperarse.  Los competidores de Guaidó en el campo opositor, en medio de su extravío, tratan de descalificarlo y minimizar su relevancia.

 

 

Guaidó es de los pocos líderes opositores que se tomó en serio que su designación fue producto  de un acuerdo colectivo ampliamente consultado, analizado y discutido dentro de la oposición y con aliados internacionales. Ese arreglo se adoptó cuando Maduro y Diosdado Cabello –en ese momento presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, convocada de forma ilegítima en 2016– llamaron a elecciones presidenciales en mayo de 2018, adelantando de forma unilateral e inconsulta el calendario comicial y pasando por encima del  Consejo Nacional Electoral, único organismo facultado por la Constitución para convocar procesos electorales. Los comicios en los que Maduro se reeligió fueron desconocidos por la gran mayoría de los países democráticos del planeta, que a su vez apoyaron el acuerdo de los opositores, quienes establecieron que la Asamblea Nacional electa en 2015, ganada ampliamente por las fuerzas opositoras, se mantendría activa luego de enero de 2019, cuando Maduro asumiría de nuevo el cargo de jefe de Estado; y que Juan Guaidó,  presidente de la AN en ese momento, cubriría el vacío legal dejado por Maduro, quien haciendo un uso abusivo del poder, había alterado el hilo constitucional con el fin de empotrarse en Miraflores. Esos fueron los hechos que precipitaron el surgimiento de Guaidó y su «gobierno interino».

 

 

Ahora, a pesar de que nada ha cambiado en el panorama jurídico, esa historia es ignorada por muchos de los detractores de Guaidó. De esos detalles se olvidan hasta algunos de los defensores más apasionados de la Constitución de 1999, que en su momento señalaron la conveniencia de desconocer a Maduro por ilegítimo, promover la continuidad de la AN de 2015 y designar a Guaidó como presidente interino, debido a su condición de presidente de la AN.

 

 

Juan Guaidó y el equipo que fielmente lo ha acompañado a lo largo de este proceso tan complicado, se han anotado algunos triunfos importantes que han provocado la ira del régimen. Gracias a ese grupo, Citgo no ha caído en las garras de Maduro. Este no ha podido hacer con esa empresa lo mismo que con Pdvsa, con la CVG y con las numerosas firmas estatizadas. Por las acciones de ese equipo, las reservas de oro que se encuentran en el Banco de Inglaterra tampoco han ido a parar a las arcas del régimen. Producto de las actividades de Guaidó y su gente, los venezolanos en el exterior –especialmente en Estados Unidos, Colombia y España, para citar solo tres países– han recibido un trato especial; a los compatriotas se les reconocen los pasaportes vencidos, lo que les permite entrar y circular libremente por esas naciones. Los derechos humanos en Venezuela han recibido especial atención de los organismos internacionales durante los años recientes, también debido a las labores de ese grupo. Además, el régimen no ha sido aún más feroz con la oposición durante los últimos años porque se levantó el muro de protección construido por Guaidó y compañía, junto con los factores de la comunidad internacional que lo respaldan.

 

 

Una revisión rápida y desapasionada de la gestión de Guaidó y su pequeño dispositivo indica que, a pesar de no haberse cumplido las metas de sustituir a Maduro y convocar elecciones libres, existen otros logros significativos que sí se alcanzaron.

 

 

En el marco del diálogo planteado entre el gobierno y la oposición –entre cuyos promotores se encuentran Emmanuel Macron, Gustavo Petro, Gabriel Boric y Alberto Fernández– conviene considerar esas conquistas.

 

 

El régimen y algunos sectores de la oposición pretenden que cesen las labores de Guaidó sin que Maduro ceda nada concreto a cambio. El régimen, al menos, tendría que comprometerse con los actores nacionales e internacionales de ese diálogo a garantizar el llamado a elecciones libres, equilibradas y transparentes con supervisión de organismos internacionales; reconocer que el CNE es la única instancia con atribuciones para convocar elecciones y fijar el calendario; y conceder una amnistía que levante las inhabilitaciones que pesan sobre los dirigentes más destacados de la oposición incluyendo, desde luego, a Juan Guaidó y a los dirigentes que se encuentran en el exterior, debido a que fueron perseguidos y expulsados por el Gobierno.

 

 

Desactivar a Juan Guaidó y desmontar su grupo sin lograr esos compromisos me parecería un  error garrafal.

 

Trino Márquez 

@trinomarquezc

El Brasil y el mundo que Lula encontrar

Posted on: noviembre 3rd, 2022 by Periodista dista No Comments

 

El triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva, pronosticado por la gran mayoría de las encuestas serias brasileñas, ha despertado la suspicacia –y en algunos casos la paranoia- de varios sectores políticos y empresariales que ven en el antiguo líder sindical el peligro de que se reafirme la izquierda radical en América Latina. Según esa visión, el Foro de Sao Paulo y su primo hermano, el Grupo de Puebla, ahora gozarán de una vitalidad que les permitirá promover movimientos antidemocráticos y anticapitalistas a lo largo de todo el continente.

 

 

No comparto esa apreciación. Lula no fue un presidente extremista durante los ocho años que duró su mandato en la primera década de este siglo. Si no lo fue antes, no tiene porqué serlo ahora cuando conseguirá un Brasil y un mundo bastante diferentes.

 

De lo primero que deberá ocuparse el presidente electo es de tratar de asegurar la gobernabilidad de un país fracturado en dos pedazos casi idénticos. El Partido de los Trabajadores (PT), organización que Lula fundó y de la cual ha sido líder vitalicio, tuvo que formar una coalición integrada por diez agrupaciones diferentes ubicadas, buena parte de ellas, en el centro político. El PT no es ese partido hegemónico de hace dos décadas. En el Parlamento, Lula se encuentra en minoría tanto en la Cámara de Diputados como en la del Senado, bajo el control de los bolsonaristas. En ese foro tendrá que llegar a acuerdos para que le aprueben los presupuestos y medidas ejecutivas orientadas a fomentar la inversión pública y elevar el gasto social que atienda la situación de los grupos más vulnerables. En el plano regional, también se encontrará con la oposición de gobernadores clave aliados de Jair Bolsonaro. Lula no dispondrá de mucho margen para andar atacando a los empresarios y a la propiedad privada, ni dando saltos hacia la izquierda que le hagan aún más tortuoso el camino para alcanzar acuerdos con sus rivales, quienes estarán atentos ante cualquier pretensión izquierdizante del Gobierno.

 

La corrupción –fenómeno que tanto preocupa a quienes ven con reservas a Lula y que ha echado raíces tan profundas en Brasil- probablemente ahora sea más vigilada por el Parlamento y por otros organismos del Estado. El PT, responsable directo de que ese cáncer se expandiera por todo el cuerpo social, estará más sometido a la supervisión de los partidos opositores. Además, Odebrecht –la correa de transmisión que diseminó gran parte de la podredumbre- se encuentra bajo el escrutinio continuo del Estado y las organizaciones civiles.

 

 

En el plano internacional, Lula enfrentará retos colosales. Tendrá que ver cómo se mueve en un mundo donde la globalización cambió radicalmente desde que él salió de la presidencia de la República el 1 de 2011. La etapa de colaboración respetuosa entre las naciones, que caracterizó el comercio internacional a comienzos del milenio, ya no existe. Vladimir Putin se encargó de cancelarla. La triste y dramática experiencia de la invasión de Rusia a Ucrania indica que unas naciones no pueden confiar ingenuamente en otras, como si los vínculos fueran entre hermanos leales. Ahora hay que anteponer la seguridad nacional. Esto conduce al recelo, la desconfianza y a cierto grado de autarquía. Este punto de vista lo adoptó Xi Jinping, el nuevo mandarín chino, quien pareciera estar dispuesto a sacrificar las enormes tasas de crecimiento logradas durante décadas por esa economía, y replegarse un poco como gran financista mundial, en aras de permanecer indefinidamente en el poder.

 

 

Los cambios provocados por Rusia y China en el tablero planetario deberían redefinir el papel de Brasil, una de las economías más grandes del mundo, que ahora tendría que asumir un liderazgo más proactivo en el plano global, tanto en el ámbito económico como en el político. En esta segunda esfera, le corresponde adoptar la defensa de la democracia, tan acorralada desde que abandonó la jefatura del Estado ¿Está Lula consciente del papel que le corresponde desempeñar en el nuevo escenario mundial? Hasta ahora no ha dado señales de plantearse ese tipo de desafíos. Veremos qué hace como Presidente. Hay que tomar en cuenta que el auge de los commodities, que tanto lo favoreció durante su primer mandato, ya concluyó. Ahora, Brasil tendrá que aprovechar mejor sus ventajas comparativas y competitivas para lograr las tasas de crecimiento que requiere para resolver los graves problemas sociales que confronta. Con relación a la democracia, su autoridad y prestigio en el campo de la izquierda internacional, debería utilizarlo, junto al de otros mandatarios moderados, para patrocinar el sistema de libertades frente a los autócratas de todo pelaje que buscan eternizarse en el poder mediante la destrucción del Estado de derecho y la confección de constituciones a la medida.

 

 

En América Latina, por donde podría comenzar, Lula tiene la responsabilidad de promover transformaciones en los brutales regímenes de Cuba, Nicaragua y Venezuela, verdaderas taras continentales.

 

 

De no afrontar los desafíos que se levantan frente a sí, el gobierno de Lula no pasará de ser, como dice Juan Francisco Misle, sino una mediocridad más.

 

 

@trinomarquezc