Ciudadanos

Posted on: febrero 4th, 2023 by Super Confirmado No Comments

 

Todos somos ciudadanos, del Presidente hasta cualquiera de nosotros. Es la manera formal de expresar la igualdad republicana. Por eso el artículo 21 de la Constitución que dice “todos somos iguales ante la ley”, prohíbe discriminaciones en el numeral uno, obliga a garantizarla a todos en particular a “quienes se encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta en el dos y en el tres, dispone que el único trato oficial es el de ciudadano o ciudadana, salvo las fórmulas diplomáticas. Y corrobora el igualitarismo republicano en el numeral cuatro al no reconocer títulos nobiliarios ni dignidades hereditarias.

 

 

La norma tiene historia, no es invento circunstancial ni idea reciente. Está en el artículo 61 de la carta de 1961 pero viene de lejos, tanto como el artículo 16 de la constitución dada en Angostura en 1819, bajo la inspiración directa del Libertador. Lo que sí es asignatura pendiente,en este como en otros aspectos, es que la vida real de nosotros los venezolanos en sociedad se vaya pareciendo más a la pauta constitucional. Es un proceso, ciertamente.

 

 

Tiene que ver con la educación en la casa, la escuela y la vida comunitaria, también con la conducta de los gobernantes y representantes a todo nivel, cuyo ejemplo puede ser de considerable valor tanto para mostrar lo bueno que debe ser como para lo contrario, lo que en ningún caso debería ser.

 

 

En la profesión se tratan de colegas, en el partido o el sindicato de compañeros, de vecinos en el condominio, el barrio o la urbanización. Está bien. Un amigo europeo de larga residencia en Venezuela, me decía cuánto le gustaba que aquí cualquier hombre le dijeran y él podía decirle “hermano” y una mujer “mi amor”. Esa costumbre en principio confianzuda o parejera puede ser, además, simpática. Pero cuando habla el poder público y éste lo hace por intermedio de las personas que lo representan, sea en decisiones, comunicaciones o discursos, es otra cosa. Y todo signo de parcialidad o distinción entre compatriotas es además de inapropiado, inconstitucional. Porque es la ciudadanía la condición que nos es común a todos, la que nos une en nuestra diversidad, la que expresa la igualdad que como proyecto de sociedad democrática aspiramos alcanzar, por encima y por debajo de diferencia.

 

 

El poder público nacional, estadal o municipal, se ejerce en nombre de todos y al servicio de todos. Ante él ni compañeros, vecinos o colegas, solo ciudadanos. Como debe ser.

 

 

Ramón Guillermo Aveledo

Contra El Nacional: los ataques continúan por Miguel Henrique Otero

Posted on: enero 29th, 2023 by Super Confirmado No Comments

 

 

 

 

Reapertura de la frontera entre Venezuela y Países Bajos avanza con Delcy Rodríguez en La Haya

 

 

En una nueva arremetida contra El Nacional el 25 de enero, el periodista José Gregorio Meza fue sacado de su casa por funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas. Un fiscal le informó que sería interrogado por unos trabajos de investigación publicados en El Nacional. Más tarde, cuando fue liberado, el organismo se quedó con su teléfono. Se le notificó que debía volver al día siguiente, jueves 26, para nuevo interrogatorio. Cuando regresó, tal como informó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, le continuaron el interrogatorio y le devolvieron el teléfono, seguramente después de haber copiado la base de datos. Escribo este artículo la mañana del viernes 27 de enero. A esta hora, no sabemos hacia dónde se dirige esta nueva arremetida del régimen de Nicolás Maduro en contra de El Nacional y sus trabajadores. Lo que sí tengo claro es que un régimen dictatorial no tolera una prensa libre que investigue y denuncie la corrupción.

 

Debo añadir que en la causa abierta por el Ministerio Público (MP-6626-2023) fueron citados las siguientes personas: una que ya no trabaja en El Nacional y que, mientras trabajó, ningún vínculo tenía con los contenidos; otra, que se desempeña en funciones administrativas, tampoco relacionada con lo editorial; a tres que no viven en Venezuela (yo entre ellos). Debo añadir que, en dos de los casos, al entregar las boletas de citación, los funcionarios profirieron amenazas en contra de los familiares de estos periodistas que viven en otros países.

 

 

Me preguntaba ayer un periodista cuántos ataques ha recibido El Nacional a lo largo del régimen de Chávez y Maduro. Le respondí que no soy capaz de responder a esa pregunta con precisión porque ya he perdido la cuenta. Desde junio de 1999, cuando Chávez me amenazó públicamente, por primera vez, el poder ha puesto en movimiento su poderosa maquinaria de aplastamiento de las libertades. En contra nuestra han utilizado el sistema judicial, la capacidad de sancionar en lo administrativo y el acoso tributario; han enviado colectivos a lanzar bombas o excrementos a nuestras instalaciones; en las calles, esos mismos colectivos que hoy, dirigidos por los militares, atacan las marchas de maestros o de los médicos, han golpeado, robado, detenido y amenazado a nuestros periodistas y a nuestros reporteros gráficos; el poder, una y otra vez, ha girado instrucciones a todos los organismos del Estado para prohibir el acceso a los reporteros de El Nacional a las sedes oficiales y a la información; se nos ha dificultado o impedido nuestro derecho a informar; nos expropiaron la sede, con la rotativa y otros equipos adentro, durante un asalto en el que participaron unidades militares; el bloqueo del acceso a nuestra página web, a cargo de Conatel, práctica ilegal y violatoria de una libertad elemental, la del derecho a la información, que ha sido constante desde hace no menos de cinco años. Y hay más. A todo lo anterior hay que añadir las persecuciones judiciales que han empujado al exilio a periodistas, editores y miembros del Consejo Editorial, sin la mediación de delito alguno, sin pruebas, sin procesos judiciales justos, sin permitirnos un verdadero derecho a la defensa. Estas razones explican por qué todos los miembros de nuestra unidad de investigación viven fuera de Venezuela.

 

 

¿Qué explica este particular ataque del 25 de enero de 2023 a trabajadores, extrabajadores y a mí, que vivo exiliado en España? En un plano general, lo explica la aversión congénita que la dictadura tiene hacia la libertad de expresión y hacia el libre ejercicio del periodismo. En un plano específico, el odio sistémico que el régimen tiene hacia El Nacional y todo aquello que lo representa. Pero en el plano coyuntural, hasta donde sabemos, este ataque, a diferencia de muchos otros, no proviene de las esferas bajo el control de Diosdado Cabello o de Tareck el Aissami: proviene de Miraflores, de “la famiglia” más poderosa, del clan que encabeza “la cosa nostra” venezolana.

 

Lo consignaré aquí por si el lector no lo sabe o no lo recuerda: el 23 de julio de 2020, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) sancionó a Santiago José Morón Hernández y a Ricardo José Morón Hernández por el apoyo que han brindado a Nicolás Ernesto Maduro Guerra, en sus prácticas de corrupción. En el comunicado de prensa distribuido por esa entidad, disponible en su página web, se lee: “Maduro Guerra contrató a Santiago y Ricardo para realizar negocios en su nombre. Los dos hermanos utilizaron diferentes empresas para realizar transacciones”. En otras palabras, son lo que, en riguroso uso de la lengua española, se denomina “testaferros”.

 

A comienzos de este mismo enero, el equipo de investigación de El Nacional publicó tres reportajes en secuencia: el primero de ellos, el 10 de enero, titulado “Los hermanos Morón, de testaferros de Nicolás Maduro Guerra a fantasmas digitales”; el segundo, el 11 de enero, “Los ‘homónimos’ de paja de los hermanos Morón y las relaciones con Nicolás Maduro Guerra”; y el tercero, el 12 de enero, “Minería ecológica, fantasmas, testaferros y los hermanos Morón”. Los tres materiales aportan datos y ponen en primer plano a unos señores que hicieron costosos esfuerzos por desaparecer en la red, para escapar de la vigilancia de la opinión pública. Paradójicamente, la injustificada e ilegal acción del régimen en contra de El Nacional ha tenido un efecto búmeran: quienes no sabían quiénes son los hermanos Morón Hernández y qué relación tienen con Nicolás Maduro Guerra, miembro fundamental de “la famiglia”, ya lo saben. El ataque ha servido para que en las instancias correspondientes de la Comunidad Europea se evalúe sancionarlos, tal como ocurrió en Estados Unidos.

 

Delcy Rodríguez se reunió con el fiscal adjunto de la CPI en La Haya

En una nueva arremetida contra El Nacional el 25 de enero, el periodista José Gregorio Meza fue sacado de su casa por funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas. Un fiscal le informó que sería interrogado por unos trabajos de investigación publicados en El Nacional. Más tarde, cuando fue liberado, el organismo se quedó con su teléfono. Se le notificó que debía volver al día siguiente, jueves 26, para nuevo interrogatorio. Cuando regresó, tal como informó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, le continuaron el interrogatorio y le devolvieron el teléfono, seguramente después de haber copiado la base de datos. Escribo este artículo la mañana del viernes 27 de enero. A esta hora, no sabemos hacia dónde se dirige esta nueva arremetida del régimen de Nicolás Maduro en contra de El Nacional y sus trabajadores. Lo que sí tengo claro es que un régimen dictatorial no tolera una prensa libre que investigue y denuncie la corrupción.

 

Debo añadir que en la causa abierta por el Ministerio Público (MP-6626-2023) fueron citados las siguientes personas: una que ya no trabaja en El Nacional y que, mientras trabajó, ningún vínculo tenía con los contenidos; otra, que se desempeña en funciones administrativas, tampoco relacionada con lo editorial; a tres que no viven en Venezuela (yo entre ellos). Debo añadir que, en dos de los casos, al entregar las boletas de citación, los funcionarios profirieron amenazas en contra de los familiares de estos periodistas que viven en otros países.

Me preguntaba ayer un periodista cuántos ataques ha recibido El Nacional a lo largo del régimen de Chávez y Maduro. Le respondí que no soy capaz de responder a esa pregunta con precisión porque ya he perdido la cuenta. Desde junio de 1999, cuando Chávez me amenazó públicamente, por primera vez, el poder ha puesto en movimiento su poderosa maquinaria de aplastamiento de las libertades. En contra nuestra han utilizado el sistema judicial, la capacidad de sancionar en lo administrativo y el acoso tributario; han enviado colectivos a lanzar bombas o excrementos a nuestras instalaciones; en las calles, esos mismos colectivos que hoy, dirigidos por los militares, atacan las marchas de maestros o de los médicos, han golpeado, robado, detenido y amenazado a nuestros periodistas y a nuestros reporteros gráficos; el poder, una y otra vez, ha girado instrucciones a todos los organismos del Estado para prohibir el acceso a los reporteros de El Nacional a las sedes oficiales y a la información; se nos ha dificultado o impedido nuestro derecho a informar; nos expropiaron la sede, con la rotativa y otros equipos adentro, durante un asalto en el que participaron unidades militares; el bloqueo del acceso a nuestra página web, a cargo de Conatel, práctica ilegal y violatoria de una libertad elemental, la del derecho a la información, que ha sido constante desde hace no menos de cinco años. Y hay más. A todo lo anterior hay que añadir las persecuciones judiciales que han empujado al exilio a periodistas, editores y miembros del Consejo Editorial, sin la mediación de delito alguno, sin pruebas, sin procesos judiciales justos, sin permitirnos un verdadero derecho a la defensa. Estas razones explican por qué todos los miembros de nuestra unidad de investigación viven fuera de Venezuela.

 

 

¿Qué explica este particular ataque del 25 de enero de 2023 a trabajadores, extrabajadores y a mí, que vivo exiliado en España? En un plano general, lo explica la aversión congénita que la dictadura tiene hacia la libertad de expresión y hacia el libre ejercicio del periodismo. En un plano específico, el odio sistémico que el régimen tiene hacia El Nacional y todo aquello que lo representa. Pero en el plano coyuntural, hasta donde sabemos, este ataque, a diferencia de muchos otros, no proviene de las esferas bajo el control de Diosdado Cabello o de Tareck el Aissami: proviene de Miraflores, de “la famiglia” más poderosa, del clan que encabeza “la cosa nostra” venezolana.

 

Lo consignaré aquí por si el lector no lo sabe o no lo recuerda: el 23 de julio de 2020, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) sancionó a Santiago José Morón Hernández y a Ricardo José Morón Hernández por el apoyo que han brindado a Nicolás Ernesto Maduro Guerra, en sus prácticas de corrupción. En el comunicado de prensa distribuido por esa entidad, disponible en su página web, se lee: “Maduro Guerra contrató a Santiago y Ricardo para realizar negocios en su nombre. Los dos hermanos utilizaron diferentes empresas para realizar transacciones”. En otras palabras, son lo que, en riguroso uso de la lengua española, se denomina “testaferros”.

A comienzos de este mismo enero, el equipo de investigación de El Nacional publicó tres reportajes en secuencia: el primero de ellos, el 10 de enero, titulado “Los hermanos Morón, de testaferros de Nicolás Maduro Guerra a fantasmas digitales”; el segundo, el 11 de enero, “Los ‘homónimos’ de paja de los hermanos Morón y las relaciones con Nicolás Maduro Guerra”; y el tercero, el 12 de enero, “Minería ecológica, fantasmas, testaferros y los hermanos Morón”. Los tres materiales aportan datos y ponen en primer plano a unos señores que hicieron costosos esfuerzos por desaparecer en la red, para escapar de la vigilancia de la opinión pública. Paradójicamente, la injustificada e ilegal acción del régimen en contra de El Nacional ha tenido un efecto búmeran: quienes no sabían quiénes son los hermanos Morón Hernández y qué relación tienen con Nicolás Maduro Guerra, miembro fundamental de “la famiglia”, ya lo saben. El ataque ha servido para que en las instancias correspondientes de la Comunidad Europea se evalúe sancionarlos, tal como ocurrió en Estados Unidos.

Pero tengo varias respuestas más que dar a las muchas personas que me han preguntado por las consecuencias de esta acción. Lo primero es repetir lo que ya señalé en una declaración que ha sido replicada en decenas de medios en todo el mundo: continuaremos con nuestro trabajo. Las investigaciones seguirán adelante. Lo segundo: este nuevo ataque en contra de El Nacional y sus trabajadores (¡y hasta contra extrabajadores!) ratifica la práctica de sistematicidad, añade otra prueba más al cada día más voluminoso expediente que las víctimas de la dictadura de Nicolás Maduro han consignado y continuarán consignando ante la Corte Penal Internacional. Y lo tercero: ya comenzamos a enviar, a miles de personas en Venezuela, vía correo electrónico, los tres reportajes sobre los hermanos Morón Hernández y su líder, Maduro Guerra.

 

Cáncer de pulmón: conoce cómo detectarlo y prevenirlo

En una nueva arremetida contra El Nacional el 25 de enero, el periodista José Gregorio Meza fue sacado de su casa por funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas. Un fiscal le informó que sería interrogado por unos trabajos de investigación publicados en El Nacional. Más tarde, cuando fue liberado, el organismo se quedó con su teléfono. Se le notificó que debía volver al día siguiente, jueves 26, para nuevo interrogatorio. Cuando regresó, tal como informó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, le continuaron el interrogatorio y le devolvieron el teléfono, seguramente después de haber copiado la base de datos. Escribo este artículo la mañana del viernes 27 de enero. A esta hora, no sabemos hacia dónde se dirige esta nueva arremetida del régimen de Nicolás Maduro en contra de El Nacional y sus trabajadores. Lo que sí tengo claro es que un régimen dictatorial no tolera una prensa libre que investigue y denuncie la corrupción.

 

Debo añadir que en la causa abierta por el Ministerio Público (MP-6626-2023) fueron citados las siguientes personas: una que ya no trabaja en El Nacional y que, mientras trabajó, ningún vínculo tenía con los contenidos; otra, que se desempeña en funciones administrativas, tampoco relacionada con lo editorial; a tres que no viven en Venezuela (yo entre ellos). Debo añadir que, en dos de los casos, al entregar las boletas de citación, los funcionarios profirieron amenazas en contra de los familiares de estos periodistas que viven en otros países.

Me preguntaba ayer un periodista cuántos ataques ha recibido El Nacional a lo largo del régimen de Chávez y Maduro. Le respondí que no soy capaz de responder a esa pregunta con precisión porque ya he perdido la cuenta. Desde junio de 1999, cuando Chávez me amenazó públicamente, por primera vez, el poder ha puesto en movimiento su poderosa maquinaria de aplastamiento de las libertades. En contra nuestra han utilizado el sistema judicial, la capacidad de sancionar en lo administrativo y el acoso tributario; han enviado colectivos a lanzar bombas o excrementos a nuestras instalaciones; en las calles, esos mismos colectivos que hoy, dirigidos por los militares, atacan las marchas de maestros o de los médicos, han golpeado, robado, detenido y amenazado a nuestros periodistas y a nuestros reporteros gráficos; el poder, una y otra vez, ha girado instrucciones a todos los organismos del Estado para prohibir el acceso a los reporteros de El Nacional a las sedes oficiales y a la información; se nos ha dificultado o impedido nuestro derecho a informar; nos expropiaron la sede, con la rotativa y otros equipos adentro, durante un asalto en el que participaron unidades militares; el bloqueo del acceso a nuestra página web, a cargo de Conatel, práctica ilegal y violatoria de una libertad elemental, la del derecho a la información, que ha sido constante desde hace no menos de cinco años. Y hay más. A todo lo anterior hay que añadir las persecuciones judiciales que han empujado al exilio a periodistas, editores y miembros del Consejo Editorial, sin la mediación de delito alguno, sin pruebas, sin procesos judiciales justos, sin permitirnos un verdadero derecho a la defensa. Estas razones explican por qué todos los miembros de nuestra unidad de investigación viven fuera de Venezuela.

 

 

¿Qué explica este particular ataque del 25 de enero de 2023 a trabajadores, extrabajadores y a mí, que vivo exiliado en España? En un plano general, lo explica la aversión congénita que la dictadura tiene hacia la libertad de expresión y hacia el libre ejercicio del periodismo. En un plano específico, el odio sistémico que el régimen tiene hacia El Nacional y todo aquello que lo representa. Pero en el plano coyuntural, hasta donde sabemos, este ataque, a diferencia de muchos otros, no proviene de las esferas bajo el control de Diosdado Cabello o de Tareck el Aissami: proviene de Miraflores, de “la famiglia” más poderosa, del clan que encabeza “la cosa nostra” venezolana.

 

Lo consignaré aquí por si el lector no lo sabe o no lo recuerda: el 23 de julio de 2020, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) sancionó a Santiago José Morón Hernández y a Ricardo José Morón Hernández por el apoyo que han brindado a Nicolás Ernesto Maduro Guerra, en sus prácticas de corrupción. En el comunicado de prensa distribuido por esa entidad, disponible en su página web, se lee: “Maduro Guerra contrató a Santiago y Ricardo para realizar negocios en su nombre. Los dos hermanos utilizaron diferentes empresas para realizar transacciones”. En otras palabras, son lo que, en riguroso uso de la lengua española, se denomina “testaferros”.

A comienzos de este mismo enero, el equipo de investigación de El Nacional publicó tres reportajes en secuencia: el primero de ellos, el 10 de enero, titulado “Los hermanos Morón, de testaferros de Nicolás Maduro Guerra a fantasmas digitales”; el segundo, el 11 de enero, “Los ‘homónimos’ de paja de los hermanos Morón y las relaciones con Nicolás Maduro Guerra”; y el tercero, el 12 de enero, “Minería ecológica, fantasmas, testaferros y los hermanos Morón”. Los tres materiales aportan datos y ponen en primer plano a unos señores que hicieron costosos esfuerzos por desaparecer en la red, para escapar de la vigilancia de la opinión pública. Paradójicamente, la injustificada e ilegal acción del régimen en contra de El Nacional ha tenido un efecto búmeran: quienes no sabían quiénes son los hermanos Morón Hernández y qué relación tienen con Nicolás Maduro Guerra, miembro fundamental de “la famiglia”, ya lo saben. El ataque ha servido para que en las instancias correspondientes de la Comunidad Europea se evalúe sancionarlos, tal como ocurrió en Estados Unidos.

Pero tengo varias respuestas más que dar a las muchas personas que me han preguntado por las consecuencias de esta acción. Lo primero es repetir lo que ya señalé en una declaración que ha sido replicada en decenas de medios en todo el mundo: continuaremos con nuestro trabajo. Las investigaciones seguirán adelante. Lo segundo: este nuevo ataque en contra de El Nacional y sus trabajadores (¡y hasta contra extrabajadores!) ratifica la práctica de sistematicidad, añade otra prueba más al cada día más voluminoso expediente que las víctimas de la dictadura de Nicolás Maduro han consignado y continuarán consignando ante la Corte Penal Internacional. Y lo tercero: ya comenzamos a enviar, a miles de personas en Venezuela, vía correo electrónico, los tres reportajes sobre los hermanos Morón Hernández y su líder, Maduro Guerra.

 

 

Dicho todo esto, quiero llamar la atención sobre la carta que Yris Medina y Liliana Ortega Mendoza, de Cofavic, organización no gubernamental dedicada a la defensa de los derechos humanos, ha enviado a Volker Türk, alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, ahora mismo de visita en Venezuela. Se trata de un documento que los lectores deben buscar en su página web y leerlo con la mayor atención. Hay allí cifras y una revisión del estado de los derechos humanos que no puede ni debe obviarse, que debe ser divulgado dentro y fuera del país, y que pone de manifiesto, con la disciplina que ha caracterizado siempre a esa organización, que nuestro país no se ha arreglado sino que las cosas están cada día peores. Cofavic pone de bulto, no solo las graves amenazas que se han levantado en contra de todas las ONG, sino, en un sentido amplio e ilimitado, sobre las libertades de las personas y las organizaciones.

 

Termino este artículo con un párrafo copiado de la mencionada carta: “Todo lo precedente confirma que en Venezuela enfrentamos una grave crisis de derechos humanos, cuyas razones estructurales no solo se mantienen, sino que se han profundizado. Así fue señalado en informes y declaraciones de la Fact Finding Mission de la ONU para Venezuela, así como la Fiscalía de la Corte Penal Internacional, según las cuales existen motivos razonables para afirmar que se han cometido crímenes de lesa humanidad en el país”.

 

 

 

 

 

Maduro, ¡levante las sanciones ya!

Posted on: enero 27th, 2023 by Super Confirmado No Comments

El lunes 23 de enero, mientras los maestros, profesores y empleados públicos de distintos sectores se movilizaban para exigir remuneraciones dignas, un grupo de simpatizantes del oficialismo –muchos de ellos trabajadores del Estado presionados por sus jefes inmediatos– salieron a protestar contra las sanciones internacionales impuestas por Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro. Como bien se sabe, esas penas se han aplicado por el giro autoritario e ilegítimo de su gobierno, por la permanente violación de los derechos humanos y por la corrupción de algunos miembros de su entorno. La orden de movilizarse fue dictada por Miraflores. En Caracas y en ciudades como Valencia, se registraron marchas poco concurridas. El llamado del gobierno no convenció a la gente.

 

Maduro le atribuye a la existencia de las sanciones la escasez de recursos para satisfacer las demandas de los trabajadores del sector público que reclaman un incremento salarial. Estas se convirtieron en un comodín. Hay inflación, por las sanciones; los hospitales están en la ruina, por las sanciones. Por la misma razón no hay electricidad, ni agua, ni transporte público, ni gasolina, ni sirve el Metro de Caracas y se han paralizado la construcción de vías de comunicación y el mantenimiento de la infraestructura en el territorio nacional. Todos los males del país y el calvario que padecen los venezolanos, se les atribuyen a los castigos impuestos por el Norte y la Unión Europea.

 

El gobierno amenaza con no retornar a la mesa de negociaciones en México hasta cuando se levanten esas sanciones. Jorge Rodríguez dice estar “harto” de que el gobierno no reciba los fondos para la inversión en programas sociales que se decidió crear en la última ronda de conversaciones en México. En el plano internacional, Maduro ha obtenido algunos apoyos. En días recientes Luiz Inácio Lula da Silva y Alberto Fernández, el patético presidente de Argentina, calificaron las sanciones como actos bárbaros e inmorales, y las han culpado de la deplorable situación que atraviesa Venezuela desde hace algunos años, que, no por casualidad, coinciden con el período en el cual comenzaron a declinar los precios del crudo en el plano internacional y se hizo evidente la destrucción de Pdvsa y la industria petrolera en general. El ocaso de esa industria, provocado por el régimen, constituye el principal factor por el que Venezuela no ha podido beneficiarse en gran escala del repunte del los precios del petróleo, registrado desde la invasión de Rusia a Ucrania.

 

El discurso contra las sanciones no cala entre los venezolanos promedio, ni tampoco en algunos dirigentes medios del PSUV. Recientemente, hemos visto a varios de ellos desenmascarando la hipocresía de quienes desde el gobierno denuncian las sanciones y las responsabilizan de los daños nacionales, pero se movilizan en camionetas que cuestan fortunas, rodeados de un enjambre de escoltas pagados con fondos públicos. Entonces, se preguntan esos líderes intermedios, ¿a quiénes perjudican esas sanciones? Desde luego que no es a los jerarcas del régimen. A los miembros de la nomenclatura, que viven como jeques. Lesionan es al humilde trabajador militante del PSUV que no goza de los privilegios de la cúpula y padece los mismos males que el resto de los venezolanos.

 

Si Maduro está tan interesado en acabar con las sanciones, lo único que debe hacer es manifestar su decisión de convocar elecciones libres, transparentes, sin presos políticos y supervisadas por la comunidad internacional, tal como exigen los demócratas venezolanos y los gobiernos democráticos del continente, de la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y otras naciones. En esa dirección acaban de pronunciarse en la reunión de la Celac los presidentes de Chile, Colombia y Uruguay, a quienes no se les puede calificar de derechistas ni “injerencistas”. Gabriel Boric abogó por unas elecciones libres en Venezuela en 2024. Gustavo Petro pidió unos comicios sin presos políticos. Y Luis Lacalle Pou indicó que hay países donde no se respetan los derechos humanos, en clara referencia a Venezuela, Cuba y Nicaragua. Por su parte, Abdo Benítez, gobernante de Paraguay, señaló que no debe olvidarse que hay 7 millones de venezolanos circulando por el mundo (gracias a la desastrosa gestión de Maduro, agrego yo).

 

 

Si el mandatario venezolano manifestara su deseo de cumplir con el artículo 6 de la Constitución –“el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela… es y será siempre democrático… electivo…alternativo, pluralista y de mandatos revocables” – y mantuviese una conducta coherente con esa decisión, el conflicto se acabaría en un lapso muy breve. La UE y Estados Unidos entenderían que Maduro expresa su voluntad de rectificar y que se muestra dispuesto a regresar a las normas democráticas, al igual que la gran mayoría de las naciones de América Latina.

 

Maduro, ordénele a Jorge Rodríguez que su principal misión en México consiste en demostrar que su gobierno posee una vocación democrática indeclinable y que la cita electoral de 2024 será un ejemplo de pulcritud para todo el planeta. Verá que las sanciones desaparecerán en poco tiempo. Ahórrele mayores sufrimientos a Venezuela. En sus manos reside la responsabilidad.

 

@trinomarquezc

 

 

 

 

El colapso del Interinato y el futuro de la oposición venezolana

Posted on: enero 22nd, 2023 by Super Confirmado No Comments

 

 

Si no fuera por las multitudes de docentes que desde el lunes 9 de enero pasado tomaron las calles de Venezuela para protestar contra el salario de bambre que la dictadura de Maduro les ha fijado en 30 dólares mensuales, podría establecerse que la entronización del sistema socialista en el país sigue sin mayores perturbaciones y que dentro de poco seremos una segunda Cuba aunque con vias de escape que incluyen la frontera terrestre y los vuelos aéreos.
Pero hay también focos de enfrentamientos y revueltas en la llamada “Zona de Hierro,” que tienen como centro a la ciudad de Puerto Ordaz o Ciudad Guayana, donde los obreros de las otroras prósperas empresas del hierro, el aluminio y la bauxita han tomado sus lugares de trabajo como puntos de resistencia y piden, no solo que se rescate el que fue el segundo emporio de exportación minero del país, sino que sus salarios que, igualmente, no alcanzan los 30 dólares se nivelen con los estándares mundiales.

 

 

De los hospitales en vías de colapso, de las haciendas agrícolas y ganaderas abandonadas y convertidas en rastrojos después que Chávez y Maduro las expropiaron para convertirlas en socialistas y “propiedad” de los trabajadores, de las empresas de servicios como las eléctricas, del suministro de agua y telefonía también llega la presión de la que antes fue una fuerza de trabajo reconocida en la región y el mundo por su competencia, su afán por superarse y responsabilidad frente al Estado y la sociedad.

 

 

En otras palabras que, solo en la sesión que simultaneamente realizaban en Caracas los diputados de la Asamblea Nacional electa el 5 de diciembre del 2015 para elegir su nueva Junta Directiva y decidir la suerte del gobierno paralelo opositor conocido como Interinato -y sobre todo de su presidente, el asambleista Juan Guaidó- no se oía una sola referencia a los sucesos que sacudían al país, como si fuera una política de estos representantes del pueblo no inmiscuir en las acciones de confrontación y lucha que el pueblo mismo llevaba no muy lejos del histórico recinto.

 

Y quizá sin proponérselo, los diputados reunidos en una sala del Palacio Federal Legislativo en Caracas y los obreros que se abatían contra las fuerzas represivas del régimen en Ciudad Guayana, Lecherías, Barinas, San Cristóbal, Calabozo y Maracay nos traían en vivo y directo las imágenes contrapuestas de estas dos oposiciones que han surgido en el seno de la sociedad venezolana desde el 6 de enero de 2019, cuando una fracción de diputados liderada por Juan Guaidó de “Voluntad Popular” ganó la mayoría para presidir la AN, y semanas después, en un Cabildo Abierto en el Este de Caracas, pidió y obtuvo el respaldo para proclamarse “Presidente Interino” de la República, hasta que el pueblo en la calle hiciera realidad el programa de: 1) Cese de la Usurpación 2) Elecciones Libres y 3) Gobierno de Transición.

 

 

En otras palabras que, la llave para dar paso a una política bloqueada desde que Maduro asumió el poder luego del fraude perpetrado el 13 de abril del 2013 y que se fundamentaba en el hecho de que, como la Constitución Bolivariana solo admitía como forma legal para destituir al presidente la convocatoria a unas elecciones donde las mayorías elegieran al nuevo Jefe del Estado, el Poder Ejecutivo tenía la facultad de reprimir a todos los que quisieran desplazarlo violando el texto constitucional.

 

 

Solo que en este caso, como Maduro había sido electo a través de un fraude y el Poder Legislativo como producto de unas elecciones constitucionales, este último podía activarse para exigirle o la devolución del Poder Ejecutivo o la repetición de unos comicios libres e independientes que decidieron a quien correspondía ejercer legítimamente el poder.

 

 

Como, lógicamente, el dictador no aceptó la petición, Guaidó fue nombrado presidente Interino y lo llamó a un diálogo para decidir pacíficamente. Electoralmente, la controversia.

 

 

Entre tanto, el país pasó a ser regido por dos poderes, el Ejecutivo que lo ejercía fraudulentamente y el Legislativo que lo ejercía legitímamente Guaidó.

 

 

Era una solución novedosa en el contecto de un país gobernado por una dictadura marxista que, no obstante, había permitido que el Poder Legislativo fuera ejercido con mayoría absoluta de la oposición

 

 

Y esta fue la razón por la que el pueblo venezolano apoyó mayoritariamente al presidente Interino, Juan Guaidó y a la Asamblea Nacional e internacionalmente fueran reconocido por 60 países, aparte que se le concedieron facultades para actuar como propietarios y salvaguardas de los activos del país en el extranjero.

 

 

Maduro, entonces, fue objeto de un aislamiento feroz, se le presionó para que convocará a unas elecciones libres y objeto de continuas sanciones para obligarlo a someterse a un veredicto popular que legitimara o deslegitimara su gobierno.

 

 

El gobierno Interino, su presidente Guaidó y la AN convocaban, por su parte, diversas y permanentes movilizaciones para obligar al tirano a aceptar las peticiones que surgieron de la reunión del 6 de enero del 2019, pero que al no lograr que cediera se desviaron hacia una aventura golpista perpetrada el 30 de abril para que el pueblo tomara el Palacio de Miraflores y los cuarteles también fracasada y que concluyó con la fuga del Presidente de “Voluntad Popular”, Leopoldo López, de su lugar de reclusión, su casa y su petición de refugio en la embajada de Chile en Caracas, para después viajar a España con un status de asilado.

 

 

Puede decirse que después del fracaso de la intentona golpista del 30 de abril del 2019 y del traslado del presidente de “Voluntad Popular”, Leopoldo López a España (que era el verdadero jefe del gobierno Interino), así como de numerosos dirigentes y activistas que tuvieron que tomar el camino del exilio por la persecución del madurismo, la movilización de la oposición en las calles del país fue reducida a niveles notables, en tanto que, los partidos que estructuraban el gobierno opositor tuvieron que mudarse al extranjero para continuar las tareas que les asignó su condición de administración gubernamental paralela.

 

 

Lo cual, al verla forzada a defender los activos del país sujetos a demandas en el extranjero por los incumplimientos de Chávez y Maduro, la convirtió en “un gobierno en exilio”.

 

 

Ello significó que los ingresos que también generaban los activos que no estaban sujetos a demandas cayeran en manos de políticos opositores pocos conocedores de la legislación administrativa nacional e internacional y los mismos se emplearan para pagar nóminas de políticas exilados que debían procurarse recursos de fuentes que en absoluto estuvieran relacionados con dinero que pertenecían a todos los venezolanos.

 

 

Resaltemos que se trató de una circunstancia que contribuyó al crecimiento de la burocracia opositora en el exterior, de la denuncia de líderes opositores por malversación de fondos y al final del cruce de denuncias por corrupción entre dos de los principales líderes exilados: Leopoldo López y Julio Borges.

 

 

Pero sobre todo, destrozó el prestigio, la confianza y credibilidad de la mayoría de los venezolanos en el Interinato y su presidente Guaídó y al final su disolución por una mayoría de diputados que obedecen órdenes de Henry Ramos, Julio Borges y Manuel Rosales.

 

 

Hoy puede decirse que la oposición venezolana apenas dispone de tres líderes que se mantuvieron alejados de las malandanzas de Interinato: María Corina Machado, Andrés Velásquez y Antonio Ledezma y de las multitudes que desde el 9 de enero piden aumentos salarios, nuevo gobierno y nueva oposición.

 

 

Sin embargo, es apresurado pronosticar si habrá punto de encuentro entre estos líderes y sus partidos que vienen de la vieja oposición, con la nueva que está naciendo, que está en la calle y cuya cultura política tiene pocas coincidencias con las glorias y caídas de una era que no se puede olvidar: la de las luchas de los venezolanos contra las dictadura de Chávez y Maduro.

 

 

El próximo lunes 23 de Enero se celebrará el 65 aniversario de aquella gloriosa fecha que derrocó la dictadura del tirano Marcos Pérez Jiménez: es seguro que despejará muchas claves sobre el futuro de la oposición venezolana

 

 

 
Manuel Malaver

@MMalaverM

Maestro

Posted on: enero 20th, 2023 by Super Confirmado No Comments

 

 

A todos los maestros que me ayudaron a crecer y avanzar

 

 

La palabra, que viene del latín magister, tiene varios sentidos, todos asociados a la condición de jefe o comandante de algo.

 

 

Por ejemplo, el conductor de elefantes era magister elephantis. Viene de magis que quiere decir más.

 

 

El magister es lo más, lo opuesto es minister, que es lo menos, porque este último es el que sirve, de donde dimana ministro. Aunque en nuestra tierra el minister cobra como un magister y el magister que es el único que es minister, es decir que sirve, porque en sus manos está el futuro de la nación, cobra un sueldo miserabilis y de allí las contundentes protestas de esta semana.

 

 

En definitiva, maestro designa a una persona con los más elevados conocimientos en su oficio, de allí que se habla de maestro de la pintura, maestro de música o maestro de cualquier arte y oficio, como los antiguos «maeses».

 

 

Que de ese origen se haya pasado a designar a la persona de mayor sabiduría que comanda un salón de clase, resulta obvio.

 

 

Los griegos usaban otra palabra paedagogus, literalmente el conductor del niño, porque era el nombre dado al esclavo que llevaba al niño a las lecciones, pero después pasó designar a la actividad misma de enseñanza.

 

 

El hecho de que el término tenga su origen en la esclavitud tampoco autoriza a esclavizar a los docentes en un país en el que la esclavitud fue, supuestamente, abolida.

 

 

También tenemos, para designar la actividad docente, el término «profesor», emparentado con las voces latinas profiteor, que es declarar y professio que es profesar, de donde viene nuestra profesión de fe en la que pregonamos aquello en lo que creemos, como en la misa al rezar el Credo.

 

 

El profesor entonces es aquel que se prepara profesar lo que sabe frente a sus alumnos (palabra, esta última, que no viene de «sin luz» como comúnmente creemos, sino del verbo alere que es alimentarse) y nutrirlos con sus conocimientos, con aquello en lo que él cree, es decir da lecciones, que viene del latín lectio que quiere decir leer, porque los profesores medievales se ponían de pie frente a sus alumnos y leían.

 

 

Luego vino la quaestio (interrogatorio), es decir la posibilidad de preguntar al profesor sobre su lectio y, por último, la disputatio (discusión) entre los alumnos.

 

 

Con la unión de estos elementos tenemos las lecciones modernas relajadas y no «magistrales» en las que alumnos y profesores intercambian preguntas y puntos de vista.

 

 

Detrás de la función del maestro está la historia de la evolución humana. Desde el principio, alguien enseñó a otro a hacer algo: a encender el fuego, a cazar.

 

 

Por eso esa expresión «pasar más hambre que un maestro de escuela», que tiene su origen en la España del siglo XIX, pasó a formar parte de nuestras frases recurrentes, como nos recuerda Andrés Eloy Blanco, es la constatación de una tragedia: aquellos que están destinados a enseñar, es decir a la transmisión de nuestro mayor tesoro: la cultura, son los peor remunerados y los que con más apuros viven.

 

 

Esa frase, ya en desuso en otras latitudes, sigue siendo para nosotros una cruda verdad

 

Cuando en nuestra tierra se diga: “vives mejor que un maestro de escuela”, sin duda será porque habremos superado la ignorancia que nos hunde en los numerosos fracasos de nuestro destino común y habremos encontrado, por fin, el anhelado el camino de la superación (del latín superare, que quiere decir crecer) y el progreso (del latín progressus, que quiere decir avance).

 

 

Laureano Márquez P

La guerra entre López y Borges o el fin de dos ambiciones políticas

Posted on: enero 15th, 2023 by Super Confirmado No Comments

 

Debe darse por descontado que dos figuras ubicadas desde hace 25 años en la primera línea de la oposición venezolana, Leopoldo López, Presidente y fundador de “Voluntad Popular” y Julio Borges, Coordinador Nacional y fundador de “Primero Justicia”, acaban de hacerse el harakiri para el total de los roles y responsabilidades que hasta hoy ocuparon en el llamado ”Interinato”, pasando a convertirse en ciudadanos comunes y corrientes que deberán dar cuentas a la militancia de las organizaciones que fundaron de su actuación en los últimos años y quizá hasta a la justicia ordinaria.

 

 

Para medir la relevancia de tan espinoso expediente habría que recordar que tanto Borges, como López, se constituyeron desde que emergieron en la política nacional por allá a mediados de los 90, en el símbolo de la nueva generación que venía a susituir a la vieja, a la adecocopeyana y a la que anunciaba Chávez, que ya se adivinaba como una versión extrema del sociopopulismo que amenazaba con desaparecer.

 

 

Y las expectativas no resultaron falsas, porque en los primeros años de los enfrentamientos entre chavistas, adecos y copeyanos (1999-2004) el país se fijó en estos dos jóvenes y la organizaron que fundaron, “Primero Justicia”, que rápidamente tomó la calle y empezó a colocar dirigentes en las instituciones que empezaba a fundar y controlar el chavismo.

 

En estos tramos iniciales, se les unió un tercer pasajero, Henrique Capriles, quien venía de ser electo diputado en una lista copeyana del 97 y repuntaba como una ficha joven pero experimentada que podía, perfectamente, ser un candidato a la presidencia si las turbulencias de aquellos años lo permitían.

 

 

Capriles también resultó para Borges una ficha de enorme eficacia cuando Leopoldo López abandonó la organización por desentendimientos que nunca se aclararon y luego de una breve pasantía en el partido “Un Nuevo Tiempo” (UNT) de Manuel Rosales (exgobernador del Zulia de origen adeco que jugó a ser independiente y hasta prochavista cuando el “comadante eterno” tomó el poder en el 98 para luego regresar a la oposición a raiz del golpe del 11 de abril del 2002), en el 2009 fundó su propia organización, “Voluntad Popular”, que rápidamente pasó a convertirse en una de las organizaciones de oposición más importantes del país..

 

 

Un lanzamiento al estrellato no lo encontraría, sin embargo, sino en el 2014, cuando aliándose con “Vente Venezuela” de María Corina Machado y “Alianza Un Bravo Pueblo”, del entonces Alcalde Metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, creó el movimiento que se llamó “La Salida”, el cual llamó al país a desprenderse de la política electorera de la MUD, incapaz, incluso, de torcerle el brazo al gobierno que ya presidía, Nicolás Maduro, después de ser derrotado en las elecciones presidenciales del 13 de abril del 2013 por el candidato opositor, Henrique Capriles e incitaba a los venezolanos a tomar las calles y no abandonarlas hasta que la dictadura reconociera que la democracia había reconquistado el poder y sus enemigos debían pasar a la oposición.

 

 

Fue la explosión de una nueva crisis política nacional, iniciada el 12 de febrero del 2014, con las principales ciudades del país sacudidas por enormes manifestaciones, que fue condenada por la MUD y, sorpresivamente, por el candidato Capriles y que arrojó un saldo de 40 muertos, 600 heridos y 2000 ciudadanos detenidos o acorralados por la represión.

 

 

Pero entre las bajas también estuvo la de Leopoldo López, el cual se entregó a un comando que dirijía Diosdado Cabello, quien lo convenció de que el gobierno lo que estaba era protegiéndolo pues manejaba información de que la MUD y muy en especial, Julio Borges, Henrique Capriles y Henry Ramos habían dado órdenes de secuestrarlo o liquidarlo.

 

 

Fracasó entonces “La Salida”, la calle fue sustituída por un diálogo donde la MUD, que había condenado las manifestaciones, representó a la oposición y Maduro, a la cabeza del gobierno, pudo sentir que salía fortalecido frente a unos contrincantes divididos, que se contradecían y jugaban más a los intereses de grupos que a los de una Venezuela que ya crujía frente a una dictadura que había decidido replicar el modelo cubano.

 

 

Así continuó la confrontación dictadura-oposición por cinco años más, pasando por las elecciones legislativas del 6 de diciembre del 2015 que le dieron a la oposición la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional y le permitía enfrentar y hasta destituir a un presidente que violaba la Constitución, la política de los diálogos para convencer a la dictadura que entregara el poder por la vía electoral y pacífica y una última confrontación de calle, la de los meses de abril a agosto del 2017, que culminó cuando la MUD, liderada por Henry Ramos y con “Voluntad Popular” incorporada a sus filas, aceptó retirarse de las calles para participar en unas elecciones regionales controladas por el CNE de Maduro y donde fueron lógicamente barridos de las calles y la mayoría de las instituciones del poder estatal y nacional.

 

 

Pero la oposición mantuvo el control del Poder Legislativo, de la Asamblea Nacional y esta volvió a jugar un rol estelar, en capacidad de enfrentar y derrotar la dictadura, cuando en el nombramiento de su nueva directiva, el 6 de enero de 2019, resultó electo el diputado Juan Guiadó, de “Voluntad Popular”, quien, no solamente asumió la presidencia de la AN, sino que declaró que se ponía al frente de un programa de transición que debía convocar a unas elecciones libres y restaurar la democracia.

 

 

No hay que insistir en que esta iniciativa que debió ser la consecuencia de las elecciones legislativas del 6 de enero del 2015 cuando la oposición ganó con mayoría absoluta la Asamblea Nacional y se convertía en el único poder legítimo del país puesto que Maduro había sido electo con un fraude, volvió a sacudir las calles de Venezuela que se vieron de nuevo abarrotadas de ciudadanos que respaldaban a Guaidó, recibió un apoyo abrumador de la comunidad internacional, así como de instituciones multilaterales como la UE, la OEA y el “Grupo de Río”.

 

 

Pero lo más importante fue que tras las consignas de 1) Cese a la usurpación, Gobierno de Transición y 3) Elecciones libres, la iniciativa de Guaidó fue derivando hacia la constitución de un gobierno del poder legislativo que se planteaba con el respaldo de la Comunidad Internacional y de las mayorías venezolanas, no derrocar a Maduro pero si obligarlo a contarse en unas elecciones pero con un CNE libre e independiente que dijera en un conteo de votos sin interferencia ni del gobierno ni de la oposición, quién era el presidente legítimo de Venezuela.

 

 

Y de ahí y mientras se esperaba cuál sería la respuesta de Maduro, surgió “el gobierno interino de Guaidó”, o “Interinato”, que creó la aparición novedosa de una forma inédita de hacerle oposición a un dictadura marxista que jugaba a ser “democrática”, como fue obligarlo a convivir con un gobierno paralelo, contra el cual no podía arremeter mientras sus objetivos se mantuvieran en el marco de la Constitución y sin recurrir a la violencia.

 

 

En ese curso, el “Interinato” logró el reconocimiento de 60 países, (empezando por el de EEUU), abrió embajadas -previa expulsión de las representaciones del dictador-en capitales e instituciones extranjeras y recibió el manejo de los activos propiedad de Venezuela en el exterior que hasta entonces controlaba Maduro.

 

 

Entre tanto, “el poder” que tomaba Guaidó pero que realmente controlaba Leopoldo López, el Presidente de “Voluntad Popular”, empezó hacer estragos en una “oposición” que también era “gobierno”, la fue alejando de su objetivo central que era derrotar a Maduro, se embarcó en políticas aventureras como fue la intentona golpista del 30 de abril del 2019 -y que prácticamente fue provocada por infiltrados maduristas y solo logró que López escapara de la prisión que sufría desde el 2014-, pero sobre todo, empezó a ser un gobierno de un solo partido y un solo jefe y en la practica una dictadura paralela que se agregaba a la oficial que ya sufría la oposición y el país.

 

 

Pero quizá lo peor de la experiencia del “Interinato” fue constituir una burocracia partidista en el exterior, manejando, no solo los “activos” que originalmente se le habían asignado, sino los que llegaban de multilaterales y ONG para atender emergencias como la estampida migratoria que rápidamente se cifró en cinco millones de venezolanos rodando por el mundo, así como para instrumentar políticas que, con las sanciones, obligaran a ceder al dictador.

 

 

Maduro, por el contrario, no cedió, sino que enfrentado a esta oposición que ya no era tal porque también era gobierno y contaba con una burocracia instalada en el exterior que era propicia a los pactos y negociaciones, esperó que estallaran los conflictos entre quienes manejan recursos a su haber y entender y los arriman hacia donde más les convenían.

 

 

Los jefes del Interinato eran, en efecto, Leopoldo López, que se había instalado con su familia en Madrid, y Julio Borges, que fungía de Ministro de Relaciones Exteriores en Bogotá, mientras el trabajo de campo lo hacía el presidente Juan Guaído, quien si residía en Caracas, arriesgaba el pellejo y hasta donde sabemos no manejaba “las nóminas”.

 

 

En otras palabras que, otra pelea (quizá la última) entre estos dos jóvenes de las clases altas de Caracas, que emergieron a mediados de los 90 con la idea de suceder a la vieja clase política venezolana (el chavismo incluído), que por momentos parecieron lograrlo y en este momento se arañan, pero no por ideas ni ideologías sino por el vil metal que ya sabemos es un ingrediente que no permite que la dignidad, la moral y la honestidad coexistan en la política, en cualquier política.

 

Manuel Malaver

@MMalaverM

 

La conjura contra Guaidó

Posted on: enero 12th, 2023 by Super Confirmado No Comments

 

En el complot que un sector de la oposición urdió contra el llamado ‘gobierno interino’ presidido por Juan Guaidó, se cometieron excesos de distinto tipo. Solo voy a referirme a los que me parecen más importantes por las consecuencias tan negativas que están produciendo y que, seguramente, se ahondarán en el futuro inmediato.

 

 

Guaidó era el presidente de la Asamblea Nacional el 10 de enero de 2019, cuando a Nicolás Maduro le colocaron de nuevo –esta vez Diosdado Cabello, presidente de la ilegítima Asamblea Constituyente- la banda presidencial para asumir el período constitucional 2019-2025. Maduro había salido electo en un proceso comicial fraudulento en mayo de 2018. En vista de la usurpación perpetrada por el mandatario y sus camaradas, la oposición parlamentaria –en la cual se encontraban representados todos los partidos importantes de la oposición- decidió designar a Guaidó como Presidente de la República interino, con el fin de cubrir el vacío legal que se había creado. Todo en el marco de la Constitución de 1999. Lo demás es historia conocida.

 

 

Los defenestradores de Juan Guaidó dicen que el interinato no cumplió con los objetivos fijados: salir de Maduro y convocar elecciones libres. Este argumento es muy débil pues ninguno de los planes y políticas aplicadas por la oposición a lo largo de un cuarto de siglo han logrado esa meta.

 

Una rápida lista de los acontecimientos muestra que tras el propósito de recuperar la democracia fallaron los promotores de los sucesos del 11 de abril de 2002; los organizadores del paro cívico de 2002-2003; quienes impulsaron la abstención de 2005; y quienes obtuvieron el glamoroso triunfo en las elecciones legislativas de 2015. Todo el mundo recuerda la promesa de Henry Ramos Allup en enero de 2016 de sustituir a Nicolás Maduro, por la vía constitucional, en un período no mayor a seis meses. Fracasaron también las vías insurreccionales de 2014 y 2017, incluido el intento de golpe del 30 de abril de 2019. En la lucha contra el régimen no hay ningún dirigente, partido o sector que pueda decir que no se ha equivocado tanto en el diagnóstico como en los logros. Por lo tanto, señalar que había que acabar con el interinato porque no había cumplido con las metas propuestas me parece un exabrupto. Por cierto, al frente de Acción Democrática, Primero Justicia y un Nuevo Tiempo están los mismos dirigentes de hace veinticinco años. Nadie dentro de sus agrupaciones les ha dicho que deben retirarse porque fracasaron. Los militantes que se han atrevido a formular algún planteamiento crítico han salido eyectados como corcho de limonada.

 

El fariseísmo de quienes dinamitaron el interinato lo hicieron a la sombra. Tramaron una emboscada sin dar la cara ni formular la menor autocrítica. No fueron capaces de convocar una rueda de prensa para explicarles a Venezuela y a las naciones que apoyaron esa iniciativa, cómo y por cuál motivo habían tomado esa drástica decisión; y cuáles las política y planes que sustituirían a lo representado por Juan Guaidó. Ignoraron las opiniones de los juristas más destacados del país, inclinados a continuar con el interinato ya que ninguna de las condiciones institucionales que lo habían justificado habían cambiado. No les importó para nada la opinión pública. Se sacaron de la manga unas cuantas cifras aisladas y descontextualizadas para decir que el interinato carecía de apoyo popular. Se buscaron a tres diputadas muy valiosas, pero totalmente desconocidas, residentes en el exterior y carentes de peso específico, para integrar la nueva junta directiva de la Asamblea Nacional de 2015, sin que se sepan las razones de ese nombramiento.

 

 

La conjura la tramaron a cambio de nada. Al menos de nada positivo que el análisis desde la perspectiva democrática pueda destacar. Ahora la oposición se encuentra más dividida, más debilitada y le corresponderá luchar en peores condiciones que antes contra el Gobierno. La decisión no fortaleció las posibilidades de reanudar las conversaciones en México. La soberbia y desplantes de Maduro, Jorge Rodríguez y compañía son ahora más agresivos. Esos señores no muestran ni el menor interés en volver a reunirse con la Plataforma Unitaria. ¿Para qué? Han amenazado con cambiar la composición del CNE, seguramente porque desean colocar allí a los ‘alacranes’, que obedecerán las órdenes de Miraflores sin chistar.

 

 

Enrarecieron aún más el ambiente de las primarias, a las que les colocaron algunos tacos de dinamita alrededor. Esperemos que no terminen por hacerlas estallar. La condición de los presos políticos y de los derechos humanos será aun más precaria, pues la oposición perdió un factor de presión internacional muy poderoso. El nexo con la Unión Europea y, probablemente, con Estados Unidos será más frágil, luego del espectáculo protagonizado por los detractores de Guaidó. Pronto veremos qué va a ocurrir con los activos internacionales de Venezuela a los cuales Maduro quiere ponerles la mano antes de 2024.

 

 

La Plataforma Unitaria se alineó con los intereses del régimen, que aspira a tener una oposición domesticada, raquítica y sin capacidad de organización y respuesta. Todo muy deplorable. Así comenzamos 2023. De todos modos, como este es mi primer artículo de la temporada, Feliz Año.

 

 

@trinomarquezc

Un movimiento social llamado Selección

Posted on: enero 6th, 2023 by Super Confirmado No Comments

Cinco millones de personas en la calle; fue la movilización popular más imponente de la historia argentina. Eso en un país donde la representatividad política se mide más por cuadras de gente que por urnas con votos y donde la propia configuración de lo social ocurre, se valida y se ratifica también en la calle.

 

 

Pero no fue por política. Se trató de un potente fenómeno social identificado con la Selección Nacional campeona y sus jugadores. Surgido, además, de manera espontánea, sin clientelismos y sus acostumbrados aparatos de cooptación, de espaldas al Estado. Un evento que, lejos de la política, emocionó a propios y extraños.

 

 

O sea, una suerte de movimiento social; un esfuerzo autónomo y no necesariamente organizado de personas con intereses, valores, aspiraciones u objetivos comunes. Autónomo del Estado, precisamente, una condición hecha explícita por el propio plantel a partir del deseo de celebrar la victoria con “la gente” y no acudir a la Casa de Gobierno a llevarle la copa al Presidente.

 

Si el equipo ya había producido lágrimas de emoción con sus goles, ahora también produjo admiración con sus convicciones. Con ello la selección se constituyó también en intérprete de esa misma sociedad que se lanzó a la calle de manera incontenible. La comunión entre jugadores e hinchas se profundizó y extendió a niveles jamás vistos.

 

 

Al impedir el secuestro del logro colectivo, el plantel truncó otra indebida cooptación por parte de un gobierno con amplia experiencia en la materia. Así había cooptado al movimiento de derechos humanos; así procedió con el funeral de Maradona; y así se apropió de la identidad del peronismo, incluso descalificando a todo peronista que no aceptara someterse a los dictados de un liderazgo autocrático.

 

 

Pues lo mismo habrían hecho con la copa del mundo en el balcón de la Casa Rosada, apropiarse del triunfo y su significado tal como se apropiaron de la donación de respiradores de Messi que jamás salieron de la aduana.

 

Al impedirlo, al despolitizar la celebración, el plantel no obstante emitió un poderoso pronunciamiento político: la deslegitimación de ese mismo gobierno. La frase no pronunciada pero implícita es “ustedes no nos representan”. Esos cinco millones de argentinos en la calle estuvieron de acuerdo, y tal vez valga para la política como un todo.

 

 

Ante ello, el gobierno procedió con venganza, su rutina habitual. Así, la caravana con los jugadores transitó casi sin custodia, sin un cordón policial adecuado y sin un plan de evacuación. Que no haya terminado en tragedia fue tan milagroso como el pie izquierdo del Dibu Martínez en la última jugada.

 

 

El coro pseudo intelectual oficialista, por su parte, se zambulló en los micrófonos en su acostumbrado lenguaje marxista chatarra, acusando a los jugadores de ser “desclasados”. No es un crimen pero lo usan para descalificar. El concepto de desclasamiento en versión de la “intelectualidad kirchnerista” merece un elocuente “andá pa’llá, bobo”.

 

 

“Desclasada” es una persona que deja de pertenecer a su clase social de origen. Ello supone una cierta alienación producto de la pérdida de su conciencia de clase, condición necesaria en el marxismo a efectos de identificar una situación de desclasamiento.

 

 

Pero a estos jugadores les sobra conciencia de clase, no importa los fabulosos ingresos de hoy, que en todo caso los tienen bien ganados. Derrochan claridad en cuanto a su origen y dignidad frente al esfuerzo propio y, siempre, el de sus familias. No hay más que leer sus conmovedores relatos de infancia: Di María en su casa de paredes ennegrecidas por el carbón; o Montiel terminando el secundario siendo jugador profesional por su madre. Por eso siempre regresan al lugar original: Rosario; Mar del Plata; Laguna Larga o Calchín, Córdoba; donde, invariablemente, construyeron la casa para sus padres.

 

 

Desclasados, por el contrario, son un jardinero o un cajero de banco convertidos en terratenientes por ser testaferros de un político encumbrado. Los jugadores festejan la Navidad en “el pago” con sus seres queridos, los testaferros lo hacen en el Caribe o en las Islas Seychelles. Los jugadores no extraen recursos públicos, sus ganancias son el producto de lo que generan. Compiten por ellas, no gozan de rentas monopólicas garantizadas por el poder político.

 

 

El gobierno los detesta porque son lo opuesto a lo que promueven. Su éxito es producto del talento y el esfuerzo, ambos en cantidades extraordinarias. Y además expresan lo que el kirchnerismo ha destruido: la movilidad social ascendente, progresar y prosperar en base al esfuerzo. Eso que aún permanece en el ADN argentino.

 

 

¡Gracias, campeones, muchas gracias! Nunca más merecido este triunfo. Nos han conmovido con su fútbol y sus goles. Pero también con su humildad, su esfuerzo y sus gigantescos principios, y ese es este verdadero movimiento social que hoy, tal vez sin darse cuenta, encabezan. Muchas de nuestras lágrimas han brotado por eso, no solo por “la tercera”.

 

Héctos Schamis

Cuatro años en la OEA

Posted on: enero 3rd, 2023 by Super Confirmado No Comments

 

Hace cuatro años, en enero de 2019, Juan Guaidó, recién encargado de la Presidencia de Venezuela, me designó, con el apoyo de todos los diputados comprometidos con la democracia en la Asamblea Nacional, embajador y representante permanente de nuestro país ante la Organización de Estados Americanos. Fue el primero de muchos nombramientos de embajadores que realizó el gobierno interino.

 

 

El 5 de enero de 2023 entra en vigencia una reforma del Estatuto que Rige la Transición a la Democracia para Restablecer la Vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en la que se estableció la eliminación del gobierno interino encabezado por Juan Guaidó Márquez. En el artículo 20 de este texto se indica que “todos los entes y funcionarios designados por la Presidencia Encargada quedan sin efecto a partir de la entrada en vigor de la presente ley”.  De esta manera, cesa mi condición de embajador ante la OEA.

 

 

Al terminar mi misión, quiero agradecer a Juan Guaidó por haberme designado como representante permanente ante la OEA.  Fue un honor y una gran responsabilidad la que me fue encomendada. Expreso al presidente interino mi respeto y mi admiración por el coraje y el temple demostrado en todos estos años. Igualmente agradezco el apoyo recibido de parte de la mayoría de la dirigencia política y social del país, con la que siempre procuré mantener comunicación y consulta con relación a las decisiones que me correspondió tomar.

 

Asimismo, expreso mi agradecimiento al reducido y muy valioso grupo de funcionarios que integraron conmigo la Misión de Venezuela en la OEA, por un estupendo trabajo desplegado en condiciones especialmente difíciles. Doy gracias también al embajador Carlos Vecchio y a su equipo por el apoyo que siempre nos prestaron y por el trabajo conjunto realizado.

 

 

Nuestra presencia en la OEA tuvo aciertos y errores, pero creo que  sirvió para que la voz de la democracia venezolana estuviera siempre presente en los debates que se llevan a cabo en la Casa de las Américas. Informamos al continente sobre las violaciones infinitas de la legalidad, de los derechos humanos, de la libre expresión del pensamiento y el irrespeto a la voluntad real de nuestro pueblo. Denunciamos el desastre económico, social, ambiental y humanitario que vive Venezuela.

 

 

Se dirá que los problemas del país no se arreglan con discursos, y es cierto. Pero tampoco puede negarse el valor de la palabra y la importancia de divulgar la verdad. La existencia de un mecanismo de seguimiento (Meseve) de la situación de los derechos humanos, ha sido especialmente significativa .

 

 

También quiero referirme  a la cesación de funciones del gobierno interino.

 

 

Creo que fue un error.

 

 

En primer lugar, lamentamos la ruptura con el marco constitucional, denunciada por la inmensa mayoría de los juristas que han opinado sobre la materia y que son los más destacados y brillantes abogados con que cuenta nuestro país. No me extiendo sobre el tema jurídico porque mi opinión fue expresada por el Bloque Constitucional en documento que lleva mi firma.

 

 

Se trata de un fiasco político.  Cualesquiera que hayan sido las razones que motivaron esta decisión, creo que ella beneficia a Nicolás Maduro y a todo el aparato de la usurpación. Se eliminó el contrapeso legítimo que se oponía a nivel nacional e institucional a la fuerza dictatorial de un régimen producto de un fraude electoral cuyo resultado fue desconocido por la mayoría del pueblo venezolano. Se termina favoreciendo una supuesta “normalización” de nuestra situación que sólo beneficia a unos pocos jerarcas y aprovechadores.

 

 

Fue un error internacional, porque la mayoría de las democracias del mundo había rechazado, bajo diferentes modalidades, al dictador usurpador, que hoy queda como el único gobierno que existe en Venezuela.

 

 

Pienso que el proceso de negociación que se lleva a cabo en México se ve afectado, porque se entregó, a cambio de nada, una de las pocas cartas con las que contaban nuestros negociadores.

 

 

Lamentaremos el efecto que se producirá en detrimento del patrimonio de todos los venezolanos, pues la defensa de los activos de nuestro país, se ve ahora debilitada y prácticamente queda pendiente de un compromiso no suficientemente explicitado, por parte de países aliados.

 

 

Se ha dicho que el gobierno interino no cumplió con su principal cometido: el cese de la usurpación.  Cierto.  Pero si la meta no se alcanzó, ¿tiene Juan Guaidó la exclusividad de la culpa?

 

 

Se han denunciado fallas y corruptelas.  Algunas de esas denuncias parecen tener fundamento. Pero, dice el dicho que cuando el agua con la que se baña a un bebé está sucia, hay que cambiarla. Pero que hay que ser muy cuidadosos, al botar el agua por la cañería, que no se bote también al niño.

 

 

Finalmente, recordemos que el 2023 se presenta para Venezuela lleno de incertidumbres, peligros y de crisis continuada.  Pero también será un año de oportunidades, de diálogo y de lucha.

 

 

En estos tiempos difíciles, siempre será válido el mensaje que san Juan Pablo II dirigió a quienes se dedican a la política.

 

 

Dijo el pontífice que “no se puede justificar un pragmatismo que, respecto a los valores esenciales y básicos de la vida social, reduzca la política a pura mediación de intereses o, lo que es aún peor, a una cuestión de demagogia o de cálculos electorales”…  “Esto adquiere particular relieve en esta fase de transformaciones intensas, que ve surgir una nueva dimensión de la política. El declive de las ideologías se acompaña de una crisis de formaciones partidistas, que constituye un desafío a comprender de modo nuevo la representación política y el papel de las instituciones. Es necesario redescubrir el sentido de la participación, implicando en mayor medida a los ciudadanos en la búsqueda de vías oportunas para avanzar hacia una realización siempre más satisfactoria del bien común”.

 

 

El futuro de Venezuela está precisamente en los ciudadanos. Les toca a ellos imponer el diálogo, buscar consensos y lograr la victoria final.

 

 

No es tiempo de diatriba, de cacería de brujas y de revanchas. Parafraseando una reflexión de Napoleón, les recuerdo a los líderes, a los analistas  políticos y a quienes escriben en las redes, que no debemos atribuir a la maldad lo que la irreflexión, la pasión y la improvisación explican suficientemente bien.

 

 

Gustavo Tarre Briceño 

Brewer Carías: Eliminar el Gobierno interino es un inscontitucional disparate ya que no fue creado por la AN

Posted on: diciembre 28th, 2022 by Super Confirmado No Comments

 

 

La Pretendida reforma del estatuto de transición a la democracia que supuestamente “Elimin” el gobierno interino, no es más gran e inscontitucional disparate, porque dicho gobierno no fue “creado” por la Asamblea nacional ni puede por tanto ser  “eliminado” por la misma.

 

 

La reforma constitucional que quiere llevar a cabo el G3 con la finalidad de suprimir la presidencia interina dijo que el » la Asamblea Nacional no puede “eliminar” la historia ni los hechos políticos acaecidos, tampoco no puede extinguir la figura del Presidente Encargado, razón por la cual si se aprueba la reforma planteada y la Asamblea Nacional asume inconstitucionalmente las funciones de “Gobierno Interino,” aparte de originar un monumental caos “gerencial” con una supuesta “administración colegiada” parlamentaria paralela e inconstitucional, dicha usurpación no afecta el estatus de Presidente Encargado, quien tendría que seguir ejerciendo sus funciones como Gobierno Interino, aún si dejase de ejercer como Presidente de la Asamblea.

 

 

1. A partir del 10 de enero de 2019, el entonces Presidente de la Asamblea Nacional Juan Guaidó, en virtud de que para ese momento no existía Presidente legítimamente electo para juramentarse para el período 2019-2025 (dada la declaratoria como “inexistente” de la “reelección” de Nicolás Maduro en mayo de 2018), conforme al artículo 233 de la Constitución asumió, como obligación constitucional, el carácter de Presidente Encargado de la República para ejercer sus funciones hasta que se elija, en elecciones libres, justas y confiables, un Presidente de la República para completar el período hasta el 2025.

 

 

2. Lo anterior ocurrió antes de que el 5 de febrero de 2019, la Asamblea Nacional sancionara el Estatuto de Transición a la democracia que se quiere reformar nuevamente. Es decir, la asunción como Encargado de la Presidencia de la República, por parte de Juan Guaidó, precedió y es independiente del Estatuto de Transición. Esa condición constitucional no fue creada por la Asamblea Nacional ni ésta puede por tanto eliminarla; derivó del antes mencionado artículo 233 de la Constitución, no pudiendo la Asamblea eliminar el “Gobierno Interino” que es la consecuencia de la existencia de un Presidente Encargado.

 

 

3. En la reforma aprobada, sin embargo, al dar “continuidad constitucional” a la Asamblea Nacional se pretende eliminar el Gobierno Interino y crear una especie de “Gobierno Parlamentario” o de “Gobierno de “Asamblea” lo que es inconstitucional, por violación al principio de la separación de poderes, atribuyéndole a la Asamblea Nacional, a su Comisión Delegada y a la Consejo de Administración y Protección de Activos las competencias que el Estatuto de Transición asignó desde 2019 a los órganos del Gobierno del Presidente Encargado Juan Guaidó. Si se aprueba dicha reforma, la Asamblea Nacional al pretender crear un “gobierno” paralelo al del Presidente Encargado, incurriría además en una usurpación de autoridad y sus actos serían nulos conforme al artículo 138 de la Constitución.

 

 

4. Como la Asamblea Nacional no puede “eliminar” la historia ni los hechos políticos acaecidos, tampoco no puede extinguir la figura del Presidente Encargado, razón por la cual si se aprueba la reforma planteada y la Asamblea Nacional asume inconstitucionalmente las funciones de “Gobierno Interino,” aparte de originar un monumental caos “gerencial” con una supuesta “administración colegiada” parlamentaria paralela e inconstitucional, dicha usurpación no afecta el estatus de Presidente Encargado, quien tendría que seguir ejerciendo sus funciones como Gobierno Interino, aún si dejase de ejercer como Presidente de la Asamblea.

 

 

En fin, como lo expresamos al comienzo, la reforma propuesta es, en definitiva, un gran e inconstitucional disparate, que solo deseamos que no se llegue a cometer.

 

 

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