Un viaje de alegrías, un nuevo juramento

Posted on: mayo 15th, 2024 by Super Confirmado No Comments

Gabi siempre ha sido una mezcla fabulosa de silencios y azores. Luz en la tormenta. Manantial en el desierto. Es fascinante como cada día es capaz de sorprendernos con un sí cuando esperabas un no y viceversa. Es la magia de la mujer venezolana…

Renovar votos es volver a vivir lo vivido. No es sólo ser feliz sino saber que lo hemos sido. Es reafirmar el compromiso de amor mutuo después de un largo viaje de ilusiones, alegrías, logros y promesas…algunas cumplidas otras por cumplirse.

Después de más de treinta años casados y cuarenta juntos, ese amor agraciado de luz y pasión no desfallece, sino que encumbra sus expectativas. Es protegerse más, acompañarse más y disfrutar otra maravilla de la vida, que son los hijos de nuestros hijos. Verlos crecer [a los nietos] es reeditar cada mirada, cada sonrisa, cada primer paso que dieron nuestros hijos, lo cual se convierte en una emoción tan grande como el primer beso, la primera lágrima, la primera vez que dijeron mamá o papá.

Renovar votos es un momento de reflexión. Es revivir un viaje asombroso y misterioso a la vez, porque sin ser capaces de anticiparlo todo, la vida te sigue sorprendiendo, esplendorosamente. Renovar votos es reafirmar el compromiso de estar juntos en las buenas y en las malas, reafirmar el pacto de solidaridad, es recordar los momentos más especiales, vividos ¡y por vivir! Porque también es posible viajar y recordar el futuro cuando el pasado ha sido bueno, lleno de ilusión y esperanza. Los invito a un pequeño paseo por lo que ha sido y será, vivir Venezuela, siendo felices, y sabiéndolo [dixit Pérez Reverte]

Una expresión de gratitud y complicidad infinita

 

Toda una vida compartida la podemos resumir en cinco palabras: amor, compromiso, celebración, gratitud y complicidad.

Celebrar es recordar, y recordar es vivir. Por favor acompáñenme por este “corto” viaje que alcanza más de tres décadas, de la mano de Dios, de nuestra fe, de la familia, de los amigos que son Uds. Apuesto que muchos han transitado el mismo camino.

Los recuerdos los abrazamos como joyas en la bruma…Cada risa, cada caricia, cada despedida o reencuentro, es una dulce espuma, que nos toca y se esfuma. Por eso hay que apreciar cada segundo. Recordar y recordar. Es un ritual de experiencias fecundas. Es volver a tomar la mano protectora de nuestros padres, el cobijo afectuoso de un profesor querido, la chiquillada compartida con el mejor amigo, la hermosa fatiga de llevar en los hombros a nuestros hijos.

Mi viaje-les cuento con suavidad-comenzó en la cantina de mi colegio, el Instituto Escuela. Siendo dos adolescentes, me impactó el desplazamiento, la sonrisa y la tierna mirada de una niña de poco hablar, pero mucho ver. Casi sin preguntarle, sentí en mi corazón que ella respondía que sí a cada antojo, a cada deseo. Mi querido Javier, el hermano varón que no nació de vientre común, sino que Dios me obsequió, fue el cupido. En ese momento comenzó a juntarse un destino, un amando aprendiendo, que aún no para. La conexión plena de dos vidas que se unen tanto en la pasión, como en la comprensión porque tus decisiones nunca serán acertadas si no vienen acompañadas de la absolución y la indulgencia del ser que amas y te más ama. Es perder la ruta cuando no cuentas con ese acto fraterno de remisión. Afortunadamente la complicidad con quien te redime y cuida, te hace salir del laberinto y encontrarle nuevamente en la salida, entre mieles, antorchas y jazmines.

Gabi siempre ha sido una mezcla fabulosa de silencios y azores. Luz en la tormenta. Manantial en el desierto. Es fascinante como cada día es capaz de sorprendernos con un sí cuando esperabas un no y viceversa. Es la magia de la mujer venezolana, desbordadamente intuitiva. Sabe estar donde quiere estar o marcharse [en silencio] si no le gusta, aun estando. En esta dimensión los hombres no podemos competir. Somos toscos, torpes. A partir de esta premisa, un hombre es exitoso porque al decir de mi hija Valeria, aprende a prestar atención a la mujer que te quiere, sin egoísmos y sin jactancia.

Ella había estudiado toda su vida en el colegio y yo también. Pero nunca nos conocimos […] Aquella luminosa mañana de Marzo de 1982, no quería bajar al recreo. Después del receso venía la clase de química, a cuyo profesor [Clavel] le tenía pavor. Aleatoriamente elegía a su víctima, para pasar[la] a la pizarra y pedir [le] síntesis complejas. Presentía que sería el elegido…Pero Javier-como siempre-me convenció. -Vamos [Nano], te voy a presentar a Gabi la grande. Había otra [Gaby] pequeña que le gustaba. Javier se las ingenió para asegurar el encuentro.

Después de aquella primera mirada dulce y confiada [como la heredada por mis hijas y ahora mi nieta] un mes más tarde le terminé declarando mi inocencia, decodificando [y conteniendo] los latidos de mi pecho. En momentos decisivos confieso que soy sumamente nervioso, así que [ella] sin esperar pedírselo, de pronto dijo SI…Luego vino un silencio estruendoso. Así aprendí a interpretar la quietud de su mirada. Ella me enseñó a calmar mi agitación con su sosegada comprensión. Es aprender a ver la luz que no quieres ver. Y brota, el si sucederá…

Desde aquella tarde de abril, no nos volvimos a separar. Nos graduamos de bachilleres, luego ella de arquitecto en la Universidad Simón Bolívar y yo abogado de la UCAB. Por cierto, cada día que salía de la universidad, la visitaba. Ella hacía sus maquetas mientras yo revisaba mis notas de Calamandrei o Jiménez de Azúa; Brewer Carías o Eloy Lares Martínez, sin perderme los magnacumlaudes apuntes de Juan Cristóbal y Donato. Sin ellos nadie se graduaba. Poco después de recibirme como abogado, nos casamos. Y al poco tiempo nacieron las cuatro bendiciones que Dios nos dio: Constanza, Valeria y los gemelos Juan Ignacio y Eduardo Andrés. Ellos hoy representan nuestro más hermoso sueño hecho realidad. Ahora son Valentina y José Antonio, nuestros primeros nietos. Dos corazones, dos ramas de amor bajo el cielo azul, que vienen a renovar este pacto sagrado de amor, compromiso, celebración, gratitud y complicidad.

 

Sólo es química, química…

 

Regresé del recreo alucinado, absolutamente prendado. ¿Amor a primera vista? Imposible. No lo valía. No hice nada de nada para merecerlo. Después de muchos años juntos he descubierto que las cosas siempre suceden como ella quiere. Su genialidad ha sido hacerme feliz y hacérmelo saber […] Minutos más tarde, pasó lo que tenía que pasar…

Clavel alzó su voz: -Viera al pizarrón. Yo aún levitaba como ángel pastoreando de nube en nube, impactado por aquel “recreo”. -Construya la síntesis de este compuesto Viera. -Si profesor, le contesté cuál gladiador desafiante, que quiere demostrar sus habilidades frente a la bestia y las gradas para ganarse la admiración de quien aún no conocía bien, ni estaba ahí.

Hice la síntesis más larga de mi vida. ¡Creo que ese día decidí estudiar derecho! No me cabía una ecuación más en el pizarrón. Pero lo logré. Clavel se acercó y me miró fijamente a mis ojos. Mi corazón volvía a desbordarse [como sucedió minutos antes en el recreo]. -Bien Viera. Ud. parece que está inspirado. Podía hacer lo mismo en tres líneas, pero lo consiguió en más de veinte. Pues nada, así es la vida. Algunos toman caminos largos y otros más cortos…¿Qué me habrá querido decir? No importaba. Mi mente seguía en otro sitio.

Sin embargo, ese ha sido mi destino. Siempre he llegado donde voy, por las rutas más largas ¡y más empinadas! Y lo he podido hacer gracias a su inspiración. Nuestras mujeres son entonces, sin duda alguna, nuestra mejor ecuación, nuestra “síntesis” de cada día, nuestro camino y nuestra llegada, donde la pizarra de la vida es escrita por la cal de nuestro amor. ¿Cómo no renovar ese deseo de escribir sobre ellas? Como dice la canción de nuestro Frank Quintero, sólo es química, química […] que consolida el universo, la ternura y la emoción en un nuevo juramento entre risas, auspicios y claveles…

 

Un nuevo capítulo de ilusión

 

Fue un día especial. Renovamos las promesas que hicimos hace años, y sumamos unas nuevas. Pedimos por Venezuela, por volver a la casa donde hicimos familia y fundamos hogar. Cada día a su lado ha sido un regalo que valoro y guardo en mi alforja, cálidamente. Como el primer sí, sin haberlo pedido..porque del mismo modo-sin pedirlo-nuestras madres con mucho amor, nos trajeron al mundo.

Renovando mis votos, prometo seguir amándote, apoyándote y creciendo contigo en este viaje llamado vida. Prometo seguir amando, apoyando y haciendo lo que esté a mi alcance para que este largo andar, termine donde comenzó: en la gracia, en el nido trepidante y en la belleza de nuestro querido país. Gracias por todo lo que eres y por todo lo que hemos construido juntos. Y como dijo Valeria: gracias por entendernos y llevarnos de la mano, a pesar de saber que la ruta no era la más corta. Ha llegado la hora de entenderte a ti, de prestarte atención, y decirle que sí al destino sin tener que pedirlo.

Venezuela está a la salida del laberinto, esperándonos para retomar las veredas de mieles, faroles y Jazmines, para ver la luz que no queremos ver. Oramos por todos aquellos que han sido felices y no lo sabían y por lo que quieren saberlo. Nuestras ofrendas de hoy son más para otros que para nosotros. Hemos compartido tantas alegrías, también amargas tristezas, superando desafíos, que ahora toca pedir por el bienestar, la luz y la prosperidad de esa gran y noble mujer llamada Venezuela. !Prestémosle atención!

[…] Javier, hermano querido que pronto te has marchado. Sigue descansando en paz. No están demás algunas travesuras en el cielo, para embarcar un nuevo viaje de absolución, redención, paz y renovación de votos.

¡Feliz día de las madres!

 

Orlando Viera- Blanco

@ovierablanco

¡Venezuela, el milagro viene!

Posted on: mayo 7th, 2024 by Super Confirmado No Comments

Contener el hito de nuevos votantes, hablamos al menos de 6 millones de venezolanos que no podrán elegir en Venezuela ni en el exterior, es otro obstáculo que, a pesar de ser inmenso es superable

Nicolás Maduro ha enfrentado varios dilemas durante su presidencia: i.-Pérdida de legitimidad y reconocimiento internacional [por elecciones ilegales] ii.-Gestión de la crisis económica, iii.-Relaciones [tensas] con la oposición; iv.-Relaciones internacionales [suspendidas] especialmente con EEUU, Europa y algunos países de América Latina, que han impuesto sanciones y han criticado su gobierno por cuestiones de DDHH y democracia.

Sin resolver estos dilemas, le toca enfrentar un nuevo desafío: entregar o no el poder en medio de un clima político adverso, donde más de un 85% de la población pide cambio…canje que lo personifica la dupla Edmundo-María Corina. Algunas tretas no [le] salieron como lo tenían planificado. Algunos actores de oposición pudieron escurrir y otros no resultaron instrumentos de polarización. En este escenario Maduro no puede voltear la elección.
Los caballeros del rey…

Maduro ha enfrentado el dilema de ser reconocido como presidente legítimo por algunos países y organizaciones internacionales. Su carga de ilegitimidad es debido a cuestionamientos sobre las elecciones 2018. Ese año una Asamblea Constituyente convocada ilegalmente desde la presidencia de la república, condujo a una zafra electoral igualmente írrita. Volver con elecciones amañadas no aseguran estabilidad política a un nuevo periodo cuestionado. El método ‘tradicional’ de camuflaje electoral, pasa por: 1.-Abultar la oferta de candidatos de oposición [alacranato]; 2-Impedir inscripciones de nuevos votantes tanto en Venezuela como en el exterior; 3-Voto ilegalmente asistido; 4-Voto restringido y/o 5-Voto arrebatado por falta de testigo[s] en mesa.

En esta oportunidad el dilema se complica. Ampliar la nómina de candidatos “pantalla/fachada” de oposición, no ha logrado disuadir al electorado de inclinar su preferencia hacia ellos. La gente sabe que los candidatos de los partidos AD [el Burro Martínez], PJ [Brito], VP [Ceballos] y otros de entorno [el Lápiz de Ecarri y el Conde de Rausseo] no son alternativas reales de oposición, esto es, nacidos de una voluntad genuina de cambio. Ninguno participó en las primarias y otros son tarifados. Así pocos los reconocen como una opción democrática. Todos estos “postulados” no suman un 5% de preferencia política por lo que no causan mella en la oferta que representan González Urrutia y María Corina.

El régimen pensó que la salida al ruedo de un candidato alternativo de oposición como Edmundo González no contaría con el endoso óptimo de los votantes de María Corina. En un primer ‘conteo’ es verdad que González Urrutia ajustó unos 10 puntos [a la baja]. Pero rápidamente la tendencia se ha revertido. Machado ha sabido comunicar que “Edmundo es el hombre”. El Embajador de La Victoria, también ha sido parco, directo y acertado en sus declaraciones. “María Corina lo hace muy bien recorriendo el país. Yo ahora no puedo. Me reuniré con Maduro si es necesario. Las sanciones se deberán conversar. Hay que liberar a los presos políticos. Es un honor liderar la transición”. Delegar en María Corina la movilización-país y la vigilancia de voto, ha impedido tener la percepción de una doble campaña.

Contener el hito de nuevos votantes, hablamos al menos de 6 millones de venezolanos que no podrán elegir en Venezuela ni en el exterior, es otro obstáculo que, a pesar de ser inmenso es superable. El universo de los que pueden votar sigue siendo notablemente a favor de elegir por un cambio de régimen. Al tiempo de escribir estas líneas la participación [interés de salir a votar] subió a un 75% y la intención de voto por Edmundo regresa a un 62%, y contando.

El ‘voto asistido’ de la mano de la militancia del PSUV (pagada con dinero del Estado), tampoco amarra, pega, ni suma. El poder de emplazamiento, amedrentamiento y compra de consciencia del Chavismo-Madurismo está roto. Han perdido hasta la capacidad de infundir miedo al votante. No más chantaje.

Lo mismo sucede con el cerco de motorizados. El venezolano quiere salir a votar. No importa la clase social. Desde el barrio hasta el country club, el sentimiento de cambio, que es paz, tranquilidad, justicia y prosperidad es irrenunciable e incontenible. Más puede el miedo al continuismo represor que encarar cualquier amenaza a la luz de un mejor porvenir. Hasta los jinetes en motocicletas desean otra vida, y sospecho que apagarán sus motores cuando les ordenen someter. Cuidado si, por el contrario, llevarán gente de sus barrios y todo el mundo a votar por Edmundo.

En otro sentido, la organización militante de oposición se ha reforzado. El equipo de Vente acompañado de la militancia de los partidos legítimos [no arrebatados] están preparados para vigilar el voto desde Petare hasta la Pastora, llegando hasta El Saladillo, Las Mercedes del Llano, el Arauca vibrador; pasando por La Gran Sabana, San Félix, El Tigre, Tucupita, Puerto Píritu y Güiria. Todos saben cómo-después de los horarios de cierre de mesa-, le meten el dedo a la máquina no vigilada, o despachan a los testigos para hacer de las suyas Eso no será así. Ahora la gente se quedará para defender su elección.

Un fenómeno interesante son las FFAA. Muchos de los “Caballeros del Rey de Miraflores” ese generalato militante, acomodado y servil, se quedarán con lossables hechos, porque un llamado a voltear o boicotear la elección, o reprimir en caso de resistencia, luce que será desobedecido. Aquí desde los pensionados de la Administración Central; los maestros, los sindicalistas, los obreros, los pocos empleados de gobernaciones o empresas privadas; los jubilados de la AN o el TSJ; los militares que se dieron de baja o aún los activos que no comen con 5$ al mes, están hartos de ninguneo, cajas CLAPS, oro de sangre, cubanos y corrupción, por lo que están montados en la ola civilizadora de democratización, convertida en un sentimiento nacional. Nada así había pasado antes.

Mejor es negociar hoy que correr mañana

Maduro se ha enfrentado al dilema de cómo manejar la grave crisis económica que ha afectado a Venezuela durante su presidencia, incluida la hiperinflación, la escasez de alimentos y medicinas, y el deterioro de los servicios públicos. Escamotear una elección aunado a estos dilemas, no le arrienda ganancias ni estabilidad. Ese es el problema de un Estado fallido. No sólo las sanciones sino la disposición de un régimen a sobrevivir de forma celestina, corrupta y bajo terrorismo de estado.

Maduro ha tenido que lidiar con el dilema de cómo manejar las tensiones con una oposición política en Venezuela, que ha estado activa durante su presidencia y ha buscado su destitución. Una oposición que ha sido amenazada, dividida y confiscada. Hoy muchas de las tensiones dentro de la propia oposición se han disipado. La oposición maduró. Aún quedan refriegas como los lances pérfidos de Capriles, o las escaladas esquivas de un sector anodino de opositores-escaparates. Pero son escaramuzas sin peso y sin dirección.

Edmundo González es el resultado de un acuerdo político elevado donde unieron esfuerzos María Corina y la plataforma unitaria. Hasta ayer era bloques irreconciliables. El recelo y muchos reconcomios latentes (y válidos) de ambas partes, quedaron atrás gracias a gestos nobles e inteligentes de unidad y vocación de eficacia política. Maduro no podrá lidiar con esta oposición que desborda alegría y entusiasmo. Y la gente aplaude a la oposición real.

Las relaciones internacionales son otro dilema con el que Maduro no tiene margen de maniobra. No es lidiar con EEUU, Europa y algunos países de América Latina. Es que sus propios aliados lo confinan y se desmarcan. Putin necesita asegurar el mercado petrolero de China e India. Brasil y Petro no ven en Maduro una aliado estable, rentable ni demócrata. China no tiene manera de cobrar su deuda con un gobierno caótico, corrupto e ineficiente. Y Cuba tiene su propio dilema con una economía devastada, un pueblo que se levanta y una pérdida de liderazgo sensible. Patria y vida es Patria y valentía. El miedo quedó permutado por calidad de vida, internet, pasta dental y la prosa libertaria de Martí, porque “pueblo que se somete perece…”

Estos son algunos de los dilemas que Nicolás Maduro tendrá que enfrentar el próximo 28/7/24. Muestran una complejidad política, social, global y hasta personal realmente inédita.

Como no se había visto antes, la participación y la diferencia de voluntad de voto entre la oposición originaria y Maduro, es abismal. Intentar mantenerse después de una elección manifiestamente espuria es temerario. La oposición ha blindado una unidad sin precedentes, y las propias FFAA están conformadas por nuevas generaciones de pelotones [los que quedan] cuyo estómago y cuyo corazón demandan dignidad, estabilidad y felicidad más que “patria, socialismo o muerte”. Seguimos con Martí: “Haga cada uno su parte de deber y nada podrá vencernos…”

Venezuela va camino a una transición democrática alucinante. No todo está ganado. Aun retornando la democracia-el único juego aceptable-queda el fantasma del chivateo electoral y la represión. Pero en ese escenario juegan con fuego, porque esta vez no cuentan con los muros de terror El pueblo está decidido a no someterse.

Vienen tiempos buenos, interesantes, ilustrados, de grandes retos para la oposición y la gran mayoría de los ciudadanos que queremos cambio. El valor es que la oposición y sus seguidores, nos mantengamos unidos. Es la resiembra de la tierra de gracia. La transición es la más compleja que ha visto la república desde la independencia, por lo que la consigna será redimirnos como sociedad.

Y lo dijo Dostoievski: “Para el realista no es la fe lo que nace del milagro, sino el milagro el que nace de la fe. Si el realista adquiere fe, ha de admitir también el milagro, en virtud de su realismo.” Lo admito, soy realista. !Venezuela, el milagro viene…!

 

@ovierablanco
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La nueva ola democratizadora en Venezuela

Posted on: abril 30th, 2024 by Super Confirmado No Comments

 

Parafraseando a Schedler, a Linz y Stepan, existen factores de fragilidad, inestabilidad e incertidumbre capaces de erosionar la transición democrática y hacernos retroceder a etapas superadas

Uno de los grandes aportes al pensamiento político transicional, evolutivo y transcultural, lo encontramos en las famosas obras de Samuel P. Huntington. Desde las olas democratizadoras [Waves of democracy] hasta Choque de civilizaciones [Clash of Civilization], Huntington adopta una serie de variables “causa-efecto”, como factores de impacto social, político, cultural y geopolítico, determinantes en los procesos de evolución o involución democrática, decantación de poder, mutación de regímenes [autocráticos a democráticos o viceversa] y conflictos globales.

El caso venezolano es un ejemplo de involución democrática de la otrora democracia electoral e institucional, a un régimen autocrático y autoritario, caracterizado por la ausencia de separación de poderes, cooptación del derecho a elegir, deterioro social, desigualdad económica y debilidad institucional. ¿Cómo volver a la democracia? ¿Estamos en ese tránsito?

La república democrática venezolana [1958-1998] quedó en proceso de acomodo. Fue sustituida por un nuevo régimen autárquico, ausente de fisonomía política real. No es una ‘nueva república’ en términos ciudadanos, liberales y estado de derecho. ¿A dónde nos lleva este río profundo de represión, anomia y caos? ¿Estamos al filo de una nueva ola democratizadora en Venezuela? Demos un vistazo a ciertas tendencias históricas e indicadores sistémicos de metamorfosis de poder.

 

Las olas siempre orillan. Pero tienen que ser olas no tolvaneras

 

La primera ola democratizadora, según Huntington, tuvo lugar entre el siglo XIX y el año 1922, entre la revolución francesa y la marcha de Benito Mussolini a Roma. La llegada del fascismo [nacido de la izquierda radical] significó una sensible involución democrática. El principal factor de caída del fascismo en Italia [1943] fue la inminente derrota de la II Guerra Mundial, siendo el cese de la monarquía, el referéndum de 1946, donde por estrecho margen ganaron los republicanos, inspirados en ideales socialistas y comunistas contra el fascismo corporativo.

Las transiciones concluyen, cuando: i.-Se supera la violencia y abusos del pasado, para iniciar procesos auténticos de verdad, justicia y reparación; ii.- La sociedad alcanza un período de convivencia, apertura y cambio, y iii.- Se logra la consolidación de instituciones democráticas genuinas, desterrando las prácticas autoritarias y corruptas que provocaron la violencia y confrontación.

¿Vivimos en Venezuela una ola democratizadora? Juan Linz y Alfred Stepan, reconocidos investigadores de las transiciones políticas, han señalado que hablar de un proceso de consolidación democrática, es decir, de superación de la confrontación, la violencia y la autarquía, no sólo deben reunir condiciones normativas e institucionales propias de un régimen libre, competitivo y responsable, sino que debe haberse convertido además en «el único juego aceptable y aceptado por los ciudadanos y por los actores políticos (the only game in town)”. En Venezuela los actores de oposición han adoptado el juego democrático como el único juego aceptable y aceptado para salir del régimen. Sin embargo, elecciones justas como regla de oro para conseguir la metamorfosis, exhibe una dinámica visiblemente cuestionada.

Podríamos decir que existe una ola de democratización en Venezuela en pleno desarrollo. Un 85% de la población desea cambio. Y quiere lograrlo en las urnas, votando y eligiendo, como sucedió en las olas democratizadores posteriores a la II Guerra Mundial. La república democrática Italiana-por ejemplo-nace en 1946. Desde esa fecha, casi 80 años más tarde, han pasado más de 70 gobiernos. Portugal es otro caso de sucesiones militares post Salazar. La España posterior a Franco consigue su democracia mediante procesos constituyentes, reformistas y progresistas, basados en la papeleta. Y Europa del este-después de la caída del muro de Berlín-desmonta el bloque soviético sobre la base refrendaria.

Al decir de Huntington, el quiebre y caída de regímenes comunistas, autocráticos, estados corporativos, fascistas y/o totalitarios, sucumbieron sin tirar del gatillo, sin soltar una bala. ¿La razón? El único juego fue el ideal democrático y de cambio, que es libertad, apertura, prosperidad y convivencia en paz. Esa ola luce indetenible en Venezuela. Después de 25 años de autarquía y anarquía, la gente se planta por el rescate de la república y de un Estado liberal. El escamoteo electoral, no será el muro que contendrá “el agua”, la ola fluye, que avanza inexorablemente, que se mete y no retrocede, implacablemente. El cambio no lo lidera un hombre sino el tapón, el hartazgo.

Es importante alertar que la transición democrática no es secesionista. En Venezuela la abrumadora mayoría de la población, aun en crisis económica e elevada insatisfacción, se aferra a las instituciones y procedimientos democráticos para la renovación gubernamental. Nuestra maduración política y social nos ha llevado a entender que [la población] rechace alternativas de acción política antisistema o desestabilizadoras (Linz y Stepan, 2001). Si el interés colectivo de cambio es una salida política pacífica y participativa, la trampa electoral, apaga los cañones.

Es el caso de las revolución de los claveles de Portugal y la salida de Salazar; las protestas de octubre de 2000 en Yugoslavia y derrocamiento de Slobodan Milošević en Yugoslavia en 2000; la revolución de las rosas y la salida del poder de Eduard Shevardnadze en Georgia en 2003. La revolución naranja y elección de Víktor Yúshchenko en Ucrania en 2004; la revolución de los tulipanes y la salida del Gobierno de Askar Akáyev en Kirguistán en 2005. La revolución del Cedro y la salida de las fuerzas de Siria del Líbano en 2005. La revolución de los Jazmines y la salida del Gobierno de Zine Elle Abbedin en Túnez en 2010; la revolución del Nilo y la salida de Hosni Mubarak en Egipto en 2011; la revolución de las rosas y la salida del Gobierno de Ali Abdullah Saleh en Yemen en 2012; la revolución de terciopelo de Armenia y la salida del Gobierno de Serzh Sargsyan en 2018.

Si las elecciones no son libres, no son el único juego aceptable, una ola primaveral, un movimiento de movimientos, renacerá por el respeto al cambio elegido. Como se le plantó el Cholo Toledo a Fujimori, Bolivia a Evo o Venezuela a Chávez en el 2007.

 

¿Podrá lograrlo Edmundo? Un pacto de estado

 

Nos comenta Huntington: “La segunda ola democratizadora que se vivió en el planeta fue entre 1945 y la década de los sesenta, años durante los cuales surgieron treinta y seis democracias con el derrumbe de Estados fascistas, de gobiernos coloniales y de personalismos militaristas. La tercera ola, que tuvo lugar entre 1974 y 1990, se tradujo en el advenimiento de treinta y cinco democracias gracias al reemplazo o a la transformación de las anteriores autocracias (sistemas unipartidistas, regímenes militares y dictaduras personalistas)”.

Venezuela vivió las propias [olas democratizadoras]. La primera ola democratizadora vino con la declaración de la independencia en 1810 hasta la cosiata en 1830. La segunda ola la ubicamos desde 1936 [muerte de Gómez] a 1945 [trienio adeco]. La tercera ola de 1958 a 1998 [la democracia puntofijista]. Y la nueva [ola] que arrancó en el año 2018, con el desconocimiento del gobierno de Nicolas Maduro-producto de una elección inconstitucional-inspirada por una asamblea constituyente, ilegítima. Esta ola democratizadora comienza con la conformación de un gobierno interino que coloca como único juego aceptable sobre la mesa la consolidación democrática mediante elecciones libres. Surge el Acuerdo de Barbados…

El Acuerdo [Barbados] no es un hecho aislado. Se debe a un proceso previo de decantación política, sangre, lágrimas y asfalto, por el cambio. Ni María Corina, ni Edmundo ni todo el mundo, están donde están, sin Pernalete, Genesis Carmona, Bassil Da Costa, Roberto Redman, Marcel Pereira, Albert Rosales, Romney Tejera; más de 43 muertos en 2014, 163 en 2017, miles de heridos y desaparecidos, miles de perseguidos y exiliados, miles de presos políticos y millones de desplazados. Hoy el único y aceptable game in town es redimir en paz un país ungido de miseria, muerte, miedo y desolación. La ola democratizadora crece y no regresa.

La tercera ola identificada por Huntington es la más importante de los bloques o conjuntos de transiciones democráticas. En ella quedó evidenciada la inviabilidad económica y política del totalitarismo comunista. La «caída del Muro de Berlín», sin que mediara acción bélica alguna, puso de manifiesto que los intentos de planificación y de control centralizado de todas las actividades de una sociedad, en la que se suprimen las libertades económicas y políticas, se encuentran condenados al fracaso. La gradual apertura económica –aunque no política–de la República Popular China, iniciada en 1978 por Deng Xiaoping, ilustra la inoperancia de los regímenes totalitarios (Cf. Jordán y Grant, 1990).

El colapso del comunismo, su vocación represiva y cruel, fue denunciado por Nikita Kruschev. Purgas y represión generalizada de un régimen totalitario [el stalinista] cuyo culto a la personalidad [de Yósif Stalin], significó genocidio y barbarie. Las persecuciones y ejecuciones realizadas por el régimen genocida de Pol Pot en Camboya, que entre 1975 y 1979 aniquiló alrededor del 15 por ciento de la población de ese país (Cf. Robins y Post, 1997). Venezuela también colapsó. Han sido 25 años de hambruna, crueldad, éxodo y violencia de un Estado de terror, que abren paso a la transición inevitable.

El Embajador Edmundo González representa una oposición con actitud democrática. La vía legitimadora será la fuerza de una victoria electoral indiscutible e incuestionable. O lo contrario. La fuerza deslegitimadora será un fraude electoral. La gente sabe quién representa el cambio real. No son aquellos que no participaron en la primaria. No son aquellos que el pueblo sospecha, pactan con el régimen. La gente confía en aquel liderazgo que es compatible con una democracia moderna, liberal, propietaria, industriosa. Ese cambio lo personifica María Corina y el testigo lo tiene Edmundo González

 

La profundización democrática

 

De allí la importancia de prestar atención a modelos evolutivos como el propuesto por Andreas Schedler (2001). “De resultar exitosa esta fase evolutiva, a través de una votación universal, directa y transparente y de un escrutinio confiable […] se hace posible transitar hacia la democracia liberal, en la que se busca garantizar efectivamente los derechos civiles, políticos y humanos”. La profundización de esta forma democrática puede, a su vez, conducir a la estabilidad política, es decir, a una transición plausible.

Parafraseando a Schedler, a Linz y Stepan, existen factores de fragilidad, inestabilidad e incertidumbre capaces de erosionar la transición democrática y hacernos retroceder a etapas superadas. Una de ellas es la división política, la intolerancia, la búsqueda de salidas no institucionales, violentas y la incapacidad de celebrar pactos de gobernabilidad.

La llegada y auge de Hugo Chávez, fue un retroceso democrático. Chávez llegó al poder mediante elecciones y su era terminará por elecciones. El país demandaba una transición a la democracia liberal, a un proceso de redención social y política, impostergable.

Han sido 25 años de desinstitucionalización y confrontación. De pérdida de nuestra fibra cultural y nuestro tejido social. Hoy estamos a tiro de rescatarlo. Y ese anhelo de felicidad y reencuentro es el brío y el vigor de la nueva ola democratizadora de Venezuela.

 

Orlando Viera Blanco

@ovierablanco

Tiempos de redención política

Posted on: abril 23rd, 2024 by Super Confirmado No Comments

Machado, Rosales, la Plataforma Unitaria toda, antepuso al país a sus intereses. Reconocieron que no son monarcas sin corona. Comprenden que el mas alto escalafón del país, sugiere sacrificios y acatamiento

 

Un acto de redención es un acto de liberación el ser liberado de culpa se convierte en un acto de salvación, de recuperación, de sanación.

 

Shakespeare en su obra La Tempestad, elevó a Próspero-en medio de su destierro y su dolor-a una proclama de redención cuando su hermano, quien había usurpado el Ducado de Milán, se marchaba de aquella isla desolada a la que [Próspero] había sido exiliado injusta y penosamente. Sin haber conseguido su perdón, Antonio se dirigió a su hermano Próspero: “Os restituyo el ducado y os suplico que perdonéis mi ofensa. Más, ¿cómo es que Próspero está vivo y vive aquí? Próspero respondió: Esperad. ¡Ceñid el viento! Y contestó Próspero: ¡ Ceñid la tormenta! ¡La grandeza está en la virtud, no en la venganza! Dejadme que su indulgencia, me haga libre…»

 

Pactos de redención, factores de transición

Al inicio de su carrera, Mandela justificaba el uso de la violencia contra los afrikáners, la minoría blanca que había impuesto el apartheid en Sudáfrica. “No se puede combatir el fuego sino con el fuego”, decía. Pero Mandela se dio cuenta que esa minoría nunca se dejaría expulsar de una tierra que, también la consideraban propia. Había que escoger entre vivir pacíficamente con ellos o padecer los horrores de una guerra interminable y sangrienta. Mandela optó por lo primero.

 

[Mandela] fue un gran líder porque eligió enseñar a amar en vez de enseñar a odiar. La redención sobre la revancha. Lo propio hizo Walesa en Polonia, Gandi en India o lo vivido en el proceso de Metapolitefsi en Grecia. A pesar de los desencuentros de la clase obrera y el discurso de liberación contra el comunismo, lo que se impuso fue no tener miedo a luchar por la paz, por la autonomía, por la justicia. La cicatrización de guerras civiles a través de “pactos de silencio”, amnistías, despenalización del marxismo o coexistencia pactada, procuraron transiciones en sociedades disímiles como Portugal, España, Grecia o Italia en los años 70 y 80, o la caida del telon de acero después de la caída del muro de Berlín.

 

Sugerimos la idea de redención política no como un perdón espiritual sino republicano. Son aquellos actos de los hombres de poder que a lo largo de la historia nos conducen a etapas de liberación, paz y orden a pesar de venir precedidos de conflictos. Actos de convivencia y concesión para la formación de un estado de ciudadanos. Son pactos de liberación derivados de mutaciones morales e institucionales sobre el alcance de la autoridad; pactos de tolerancia y pluralidad política para garantizar una transición democrática. Otros vienen acompañados de pactos estratégicos de unidad política y ciudadana para lograr reivindicaciones sistémicas de derechos civiles y humanos de regímenes autoritarios.

 

Betancourt fue ejemplo de un liderazgo integrador, redentor, agregador, que hizo de la política una mutación de pensamiento y acción, inédita en la Venezuela que le tocó liderar. Betancourt vio en el petróleo una herramienta de integración geopolítica que atraía capital extranjero, tecnología y desarrollo. Fue precursor de la reforma agraria pero también de la desruralización del país a través de un programa de vialidad, electrificación, aprovechamiento de aguas y masificación educativa sin precedentes.

 

Betancourt fue un redentor social. No por bajar la guardia contra los anárquicos sino por sembrar oportunidades y modernizar el país. ¿De dónde veníamos? Desde las batallas de independencia al nacimiento de los EEUU de Venezuela, el caudillismo impidió verdaderos actos de tregua, gobernabilidad y pacificación. Íbamos de republica en república, de constitución en constitución-federal, civilista, militarista o presidencialista-sin pausa, pero sin quietud.

 

De Páez a los Hermanos Monagas, de Soublette a Guzmán Blanco, de Falcón a Gómez, pasando por las revoluciones de todos los colores; legales, liberales, conservadoras o restauradoras, Venezuela fue un candelero de montoneras avivadas por los sables de los hombres a caballo. Murió Gómez y llegaron López Contreras y Medina, los primeros soldados de la democracia, los primeros redentores. Redención republicana, civilista y reformista.

 

Los pactos de redención política comportan tres condiciones [concurrentes] fundamentales: i.-Acabar con una etapa autoritaria para abrir una de paz y orden institucional; ii.-Construir un estado de prosperidad, agregación social y reivindicación de derechos civiles y ciudadanos iii.-Edificar un Estado moderno sobre la base de los Derechos Humanos, propiedad, justicia y la libertad del individuo frente al Estado. Cada una de estas cualidades obedecen a distintas corrientes de pensamiento, sea socialista, positivista, liberal, republicano o autocrático.

 

Mandela fue un integrador y pacificador nato. Lideró uno de los procesos más complejos de agregación ciudadana vividos en África. Concitar diferencias étnicas, religiosas y tribales, demandaba de una gran genialidad. Y esa virtud fue la misericordia, la sanación de los odios. Anteponer el amor frente a la venganza. No es poesía. Así luce, pero es realpolitik. Y se hizo viable, el invicto, el juego perfecto, por la alianza entre los extremos.

 

Olas democratizadoras en Venezuela

Betancourt mostró cualidades de estadista inobjetables. Vale la pena citar: “Esta labor de democratización del Estado, esta labor que haga como Presidente de la República, no [de] una especie de monarca sin corona como ha sido en Venezuela, sino [de] un funcionario situado en el más alto escalafón administrativo debe estar sometido al control del Congreso y sometido al control de la opinión pública”. Es ésta una expresión de sumisión democrática y obediencia ciudadana impecable, desprendida, redentora. Es reconocer que no era un monarca ni un mandamás, “como ha sido en Venezuela”. Un acto de contrición y enmienda, salvador, sanador, liberador.

 

Como lo sentenció Betancourt, no más hombres de “ética dudosa o francamente en quiebra, que acentúan la nota del radicalismo verbal”. Hombres que procuran la división de los partidos y de la república, por lo que el remedio es la unidad de estado-ciudadano. Quienes desunen por anteponer su ideología, acentúan el fanatismo. Y nada menos redentor, que el delirio, el extremo y la exaltación.

 

En Venezuela hemos tenido parafraseando a Huntington, tres Olas democratizadoras, que son olas redentoras. La primera, la ola independencia republicana que va desde 1810 hasta la muerte la cosita y desintegración de la gran Colombia 1930. Fue el ideal de patria soberana como proclama de liberación identitaria. La segunda corre desde la muerte de Gomez 1936 a la revolución de octubre 1945] y los primeros pasos de la democracia post-gendarme y positivista. Y la tercera de 1958 hasta 1998, que fue la era democrática, la del pacto de Punto Fijo. Un ideal de poder popular y ciudadano. Todas estas etapas suponen pactos de redención política, paz social y ciudadana que acabaron con décadas de ocupación e imposición, por una parte, y por la otra, años de despotismo, sangre de sable, bota y charretera, ungidas de excesos y muerte.

 

Chávez tuvo en sus manos iniciar la cuarta gran ola de democratización liberación y redención política. La ola de una real inclusión social. Pero a contravía de hombres como Mandela, Valesa, Suárez, Sanguinetti o Betancourt, eligió ir en retroceso, no como “el funcionario de más alto escalafón que debe sometimiento a la ley, la justicia o a la opinión pública», sino como el urogallo autoritario y minado de odio, que sucumbió asfixiado de tempestades insalvables

 

La cuarta ola. Edmundo para todo el mundo

Mandela muestra cómo el odio y la descalificación rotunda del otro con mucha frecuencia, es una actitud que encadena a los oprimidos, a su propia suerte. Aborrecer a los opresores, no aceptar nada de ellos y creer que los subyugados son perfectos y nunca cometen errores, es caer en una trampa psicológica, que algunos la definen como la “trampa del oprimido”. Y en esa dinámica perversa se perpetúa el opresor. Entonces la redención política supone un inmenso esfuerzo de desmitificación de la pureza de los oprimidos y persuasión del opresor.

 

El perdón es el puente de la oscuridad. Y la misericordia, su expresión liberadora. No hablamos de clemencia o compasión personalísima del oprimido. En el terreno espiritual cada uno toma su decisión. Hablamos de misericordia republicana, que es comprender que la sanación de la república, la vía entre la guerra y la paz, es la segunda. En esa ruta, la virtud frente a la revancha, es luz. “No temas a las tormentas. Ella también tiene su belleza”. Y medio de la tempestad ha aparecido un rayo luminoso. No es un mesías, es una representación: un hombre que, sin recurrir al verbo radical, al odio ni la descalificación, ha sido designado para persuadir al opresor. Todo un arte. El arte de la política…propio de un funcionario de más alto escalafón.

 

Después de meses de incertidumbre sobre la viabilidad de una candidatura unitaria [de oposición], tenemos una opción: Edmundo González Urrutia. Un hombre de trayectoria diplomática seria y gentil, que no llega a estas tempestades en medio de oleadas que el buscó. ¡Ceñid el viento, ceñid la tormenta!, gritó Próspero en medio de la lluvia, la soledad y el oleaje. Y lo hizo en búsqueda de aliviar su alma, sanear su espíritu, pero también iluminar el destino de su hija Miranda. Hoy el alma de los hijos de la patria cansada, de los hijos exilados y de los viejos abandonados de Venezuela, pide pausa, pide luz, pide tregua, pide ceñid las velas sopladas por vientos de esperanza.

 

La designación de Edmundo González demuestra que la clase política venezolana ha demostrado que ha madurado. Al decir de San Agustín, han aprendido en medio de la miseria a tener misericordia de opresores y oprimidos, a interpretar en el tiempo, transcurrido mucho tiempo, los nuevos tiempos.

 

Machado, Rosales, la Plataforma Unitaria toda, antepuso al país a sus intereses. Reconocieron que no son monarcas sin corona. Comprenden que el mas alto escalafón del país, sugiere sacrificios y acatamiento. Y muy importante: demanda actos de redención frente al opresor, que no lo son en beneficio propio o del autócrata, sino de todos los venezolanos

 

Como lo plasmó William Shakespeare en su maravilloso pregón sobre la misericordia en el discurso de Porcia de El mercader de Venecia: «La propiedad de la clemencia es que no sea forzada, es que caiga como dulce lluvia del cielo sobre el llano que está por debajo de ella, [por lo que] es dos veces bendita. Bendice al que lo da y bendice al que lo recibe…» Clemencia que por serlo no es selectiva, no es autoritaria, es noble, el universal, es de todos.

 

Ya pienso el primer discurso de Edmundo González Urrutia al ser electo nuevo presidente: “Dejadme que vuestra indulgencia me haga libre”. Y esa libertad, esa condescendencia, ese beneplácito, es la absolución ciudadana, es el perdón de un pueblo para ser libre y saneado, es la cuarta ola de redención política en un país harto de monarcas, autoritarismo y cultos a la personalidad, que clama por el alumbramiento de una nueva era de liberación, que es progreso, vida y regreso a casa.

 

Tened Ud. la indulgencia del pueblo Edmundo, por lo que le votarán fervorosa y alegremente. Gracias por aceptar el honor y el compromiso de redimir a una sociedad después de tanto ostracismo.

 

Orlando Viera-Blanco

@ovierablanco
vierablanco@gmail.com

Venezuela, política, pacto y elecciones

Posted on: abril 16th, 2024 by Super Confirmado No Comments

María Corina y Rosales pueden ponerse de acuerdo, pero antes deben firmar frente al país, un pacto de reconstrucción, cogobierno y emancipación ideológica, instrumental e histórica

Este año se conmemoran 116 años del natalicio de Rómulo Betancourt y 68 [1956] de la edición de su regia obra: Venezuela, política y petróleo. La oportunidad es buena para hacer un ejercicio reflexivo sobre el papel del petróleo en la política, en el marco de una coyuntura histórica oscura, donde lo electoral no luce suficiente para alcanzar el retorno de la democracia y la paz […]paz que jamás es autoritaria porque no sería paz.

 

El chinche de sembrar el petróleo. Con mis hijos…no te metas.

 

Pongamos las cosas en contexto. Decir que por culpa del petróleo Venezuela dejó de ser un país solvente, sea agrícola, pecuario, tecnológico, industrioso, comunicacional, financiero o urbano, es temerario. Rómulo Betancourt supo anticipar este cliché propio de la narrativa pro-autoritaria que, desde los tiempos de Gómez, intentaba ocultar los estragos de una economía feudal, por causa de la economía petrolera. Betancourt alegaba “que insistir en aquello significaba seguirle el juego a los defensores póstumos del gomecismo quienes liberaban de culpa al gobierno del fallecido Jefe Único, por el desacertado manejo de la grave crisis que venía aquejando al sector agrícola desde mucho antes del estallido de la gran depresión en 1929”. Para Betancourt, “Venezuela venía arrastrando una crisis crónica que vino a acentuarse durante el régimen dictatorial de Gómez, debido a la persistencia de un anticuado sistema de producción latifundista, caracterizado por la concentración de la tierra en pocas manos, métodos de cultivo anticuados y el mal aprovechamiento de las aguas para el regadío agrícola”. El petróleo, en su opinión, “sólo vino a dejar al descubierto un terrible mal olímpicamente ignorado por los personeros oficiales. Más que culpable de la ruina del campo, el codiciado mineral le dio la estocada final a un estado de cosas que no resistía más la inserción de los nuevos tiempos”.

 

La revolución industrial había pasado casi inadvertida por Venezuela. Apenas la humareda de los ferrocarriles construidos por el guzmanato y algunas máquinas de poca monta, eran presentadas como símbolos inequívocos de un proceso modernizador que fluiría por sí sólo, gracias al apoyo del torrente de capitales ingleses y alemanes dispuestos a rendir frutos en esta parte del mundo […] Haciendo mofa de aquellas expresiones chapuceras, Betancourt rebate precisando “que si en lugar de haber destinado aquel primer boom petrolero a llenar los bolsillos de los acólitos de turno y a mantener operativo el Estado controlado por Gómez, se hubiese utilizado [aquella súbita riqueza instrumental] para apalancar la economía campesina, distribuyendo su benéfica renta entre toda la población, otro destino se habría escrito para la dinámica productiva del país”.

 

Estas reflexiones de Betancourt calzan al dedo con la historia patria reciente. Si el Presidente Chávez no hubiese destinado la mayor renta petrolera que ha recibido Venezuela en su historia a un populismo irredento a lo interno, a sus camarillas y a una política de subsidio externa plagada de coleópteros, hoy Venezuela sería la Suiza del continente. Bueno acotar que fuimos el país más rico de Sur América [2011-13.000 US$ pp] y el más pobre [2023-1.340 US$ pp]. Esa ha sido la verdadera guerra económica que devastó el país.

 

A quiénes hablan de las sanciones como factor de depresión económica, Betancourt les hubiese respondido: son los defensores póstumos de un chavismo demoledor, quienes buscan liberar al fallecido jefe único de una economía confiscatoria, de una responsabilidad ineludible. La tecnología, las comunicaciones, la educación, el trabajo y la industria; el internet de las cosas; puentes y ferrocarriles que quedaron en las arcas de Odebrecht y en los bolsillos de alacranes; nuestro oro, nuestro petróleo, más satélites perdidos en el espacio; nuestro desarrollo y futuro, se desfalcaron en derroche, dádivas y cohecho conductor de la pobreza, desigualdad y crisis humanitaria más extrema.

 

Si a lo anterior le agregamos que Venezuela todavía obsequia un 10% de su disminuida protección petrolera [calculada en 700 mbd] a Cuba y el Caribe, el crimen patrimonial, es insólito. Acabaron con el cono monetario, las reservas del BCV y la capacidad industrial instalada. La agricultura quedó transformada en un inmenso desierto rojo, sin planificación ni campesinos, peor que en los tiempos de Gómez. Convirtieron a Venezuela en un país de economía de puerto, donde la “independencia alimentaria”, quedó reducida a bolsas CLAP. Hoy pensionados y jubilados venezolanos, hacen colas de horas para recibir una taza de arroz, un par de pollos y un trozo de carne. Esa es la economía revolucionaria, esa es su visión de poder.

 

De nada hubiese servido “sembrar el petróleo”. Ahí están los índices de construcción, industrialización, movilización social, masificación educativa y hospitalaria que registró el país en 4 décadas de gobiernos progresistas, que en medio de sus dificultades y errores, llevaron a PDVSA ser la primera empresa petrolera del mundo; construir más universidades, carreteras y hospitales que cualquier otro país en la región, represas y centros generadores de energía y electricidad suficientes hasta para exportar, tecnología de punta y comunicaciones a nivel de países desarrollados y un respeto de nuestro derechos civiles y políticos, donde el voto, la justicia; la Asamblea Nacional, los grupos de interés, la academia, las FFAA, la iglesia, permitieron la elección de Chávez presidente [no inhabilitado], elegir una constituyente [no prevista en la constitución de 1961], votar una nueva constitución [militarista y reglamentaria] y “relegitimar” poderes públicos con un ventajismo nauseabundo.

 

El 11A-2002 [que cumplió 22 años], fue un levantamiento masivo de esa Venezuela que gritaba al mundo, “con mis hijos, con mi negocio, con mi petróleo y con mi libertad, no te metas”. Lamentablemente esa hermosa demostración de defensa ciudadana quedó fulminada por una reprochable desagregación política, que le permitió “al buen salvaje y buen revolucionario” [dixit Carlos Rángel] regresar con crucifijo en mano. Prohibido olvidar.

 

Cómo estamos y hacia dónde vamos.

 

El Acuerdo de Barbados marcó una ruta electoral. Elecciones justas, transparentes y verificables de los legítimos representantes de candidatos de oposición y de los partidos políticos legítimamente representados por sus dirigentes. Nada de ello se ha cumplido.

 

Revisando el último informe de coyuntura económica de la UCAB, vemos algunos datos que son buenos cruzarlos con lo político. En lo petrolero, “se estima que el precio promedio del Brent durante el primer trimestre ha sido de $/b 82,7 y que tenderá a descender en el resto del año, para ubicarse en un promedio anual de $/b 82,4 […] Para 2024 se proyecta una tasa de crecimiento [Venezuela] del PIB total de 4,5%, por encima del 1,3% que se registró para 2023. Si dicho crecimiento se hiciera efectivo, el tamaño de la economía este año sería similar a la que ya había alcanzado en 1969 o la de El Salvador de hoy.

 

En este escenario es fundamental para el régimen cumplir con los acuerdos políticos. Las posibilidades de expansión económica en Venezuela no sólo dependen de la movilidad eficaz y competitiva de la producción y ampliación del mercado petrolero, sino del retorno de las capacidades de inversión, producción y distribución del sector privado. “Aproximadamente el 50% del crecimiento del PIB este año estaría explicado por la expansión de la actividad petrolera que podría crecer a una tasa superior al 16%”.

 

En otras palabras, sin producción petrolera, no habrá expansión. Chevron no puede atender las expectativas de mejoramiento de la explotación petrolera para generar un repunte económico en el país. Pero sin elecciones libres no hay cumplimiento político, sin cumplimiento político siguen las sanciones, con las sanciones se afecta la expansión petrolera y sin expansión petrolera no hay mejoramiento del PIB, por lo que el país seguirá estancado. ¿Quién es el responsable? ¿Las sanciones? ¿El modelo? ¿María Corina?

 

Es verdad que la variable económica no ha sido la variable dependiente para causar el quiebre de la coalición dominante. Sin embargo, no es una constante desestimable. El informe de coyuntura [UCAB] identifica que “como primer factor de impacto en la producción (76%), el cobro de excesivos tributos, desplazando la falta de financiamiento y la baja demanda al segundo y tercer puesto respectivamente”. Los sectores productivos [privados] defienden el levantamiento de sanciones, pero también piden eliminar la acción voraz del Estado. Entonces lo electoral trasciende en la medida que produzca un verdadero cambio del modelo de poder. La coexistencia con un Estado de Terror-vigilante y mordaz, no es transición. ¿Qué actor garantiza ese cambio?

 

Veamos la realidad laboral del país. “El año pasado, de los 20,5 millones de habitantes en edad laboral sólo el 54% estaba ocupado (11 millones). De los ocupados, el número de los empleados asalariados bajo dependencia se redujo 5%. Los empleos públicos se redujeron a 2,2 millones de puestos de trabajo, mientras que los empleos asalariados en el sector privado se ubican en 2.8 millones aprox».

 

Venezuela es un país desempleado. Las personas que no participan en el mercado laboral venezolano se dedican a los quehaceres del hogar (40%), al retiro (jubilados y pensionados 29%) y a estudiar exclusivamente (20%). Todas las reservas de petróleo no serían suficientes mientras un Estado insaciable y de terror siga vigente. El pasado 15 de marzo se cumplieron dos años desde el último incremento del salario mínimo mediante un decreto presidencial. El monto vigente del salario mínimo nominal es de Bs 130, que inicialmente representaban 30$, pero que es equivalente a 3,6$/mes en los últimos seis meses. El 65% y el 75% del total de ocupados en Venezuela trabaja bajo condiciones de informalidad. Según los parámetros de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) no cuentan con un trabajo decente.

 

Nada de estos índices hacen suponer que el futuro mejorará en Venezuela si no vamos a una transición que no es sólo política, sino económica, actitudinal, republicana, ciudadana ¡y ética! Betancourt advirtió en 1956: “Los gobernantes venezolanos de 1946 estábamos –y estamos– convencidos, que nuestro país no puede saltar la etapa de desarrollo capitalista de su economía. El estado que atravesamos reclamaba una transformación nacional-revolucionaria y no una ajustada a modelos socialista o comunista”. Y Betancourt tuvo claro que esa visión había que pactarla.

 

De la pobreza a la riqueza material, espiritual y humana

 

Venezuela regresó a niveles de retroceso económico, social y político, peores a los vividos durante la dictadura de Juan Vicente Gómez. La solución comienza por elecciones libres conductoras de un nuevo modelo de poder. Participar en la contienda electoral demanda condiciones al derecho de elegir. Sin garantías electorales no habrá cambio real.

 

Lograr un pacto de unidad-en medio de los obstáculos-hace necesario un pacto previo de co-gobernabilidad que se haga público; que abrace visiblemente una transición del Estado-gobierno miliciano al Estado democrático y liberal; un proceso de reinstitucionalización basado en un proyecto-país industrioso donde el petróleo sea el arco estratégico de la modernidad, la felicidad y el regreso a casa.

 

María Corina garantiza una transición real, profunda, estructural. También está persuadida que debe garantizar la paz ciudadana, que no es la paz que se dobla por la paz autoritaria, sino una paz duradera por estar fundamentada en la justicia, la palabra empeñada y la prosperidad de la gente.

 

Betancourt a lo largo de su trajín político y a la luz de las lecturas de diversos autores, (Hegel, Marx y Engels), alertó: “Fue operándose en nuestras conciencias un proceso de esclarecimiento ideológico. Comenzamos a darnos cuenta de cómo Gómez era algo más que un déspota nacional: era el instrumento y el vehículo para el control férreo de la economía venezolana, aliado y siervo de poderosos intereses extranjeros”. Betancourt pactó con Jóvito y Caldera romper con el yo-esclavo, romper las cadenas de una ideología instrumental, déspota y servil. Ahora toca hacerlo.

 

María Corina y Rosales pueden ponerse de acuerdo, pero antes deben firmar frente al país, un pacto de reconstrucción, cogobierno y emancipación ideológica, instrumental e histórica. Con pragmatismo puro y duro no trasciende lo útil, lo bueno y lo necesario, donde lo bueno es la libertad, la paz y la prosperidad y lo malo es seguir atados a un instrumento, a un vehículo, para el control férreo de la economía venezolana, aliado y siervo de poderosos intereses extranjeros e ideológicos.

 

Orlando Viera- Blanco

@ovierablanco  

El miedo y la esperanza son inseparables

Posted on: abril 10th, 2024 by Super Confirmado No Comments

Con su mejor intención, algunos académicos nos ilustran sobre cientos de transiciones negociadas, no violentas, enalteciendo como buenos, aquellos con talante libertario y un sentido ciudadano, humanista y patriótico

La esperanza que se demora es tormento del corazón y árbol de vida, es el deseo cumplido. Sabio proverbio que ilumina la razón en momentos que la congoja abate el listón y necesitamos de la buena palabra, la que alegra y nos da paz.

Decía Roche Foucault que la esperanza y el temor son inseparables, no hay temor sin esperanza y no hay esperanza sin temor. No les voy a mentir. Siento miedo. No he dejado de tenerlo desde hace un tiempo. Se ha alojado en mi alma. Miedo a perder el sentido de la reflexión genuina, la que nos ayuda a distinguir lo bueno de lo malo, lo moralmente correcto.

Pero mientras más me atormenta [el miedo], más crece mi esperanza. Es como si en la medida que crece la duda, también se eleva un sentimiento incontenible de certeza que, cuando al convertirse en el miedo más profundo, en ese instante un trozo de cielo, azul, limpio y libre se posará sobre la misma tierra, sobre nuestra cabeza.

La ley moral. Lo bueno y lo malo [Gut/Böse]

Como es sabido, para Kant, «lo esencialmente bueno de la acción consiste en la actitud interior, sea el éxito el que sea», esto es, sea la acción concreta como resultado de la causalidad del arbitrio. Decidir sobre el bien y el mal, el objeto de la razón práctica, lo define mi yo interior. «Los únicos objetos de la razón práctica son el arbitrio entre lo bueno y lo malo. Lo bueno se entiende como un objeto necesario de la facultad deliberativa, lo malo, lo que la razón debe aborrecer”. A tenor de la distinción señalada por Kant entre bueno/malo [Gut/Böse], provechoso y perjudicial (Wohl/Übel), parece claro que [Kant] se refiere al bien moral que da con el objeto y el sujeto necesario.

La tiranía, la corona, el emperador, la dictadura fueron considerados en un momento de la humanidad, modelos de poder por útiles, aristócratas y nobles. La revolución francesa-impulsada por el pensamiento ilustrado que hizo de la libertad, la fraternidad y la igualdad el objeto de la deliberación profunda- acabó con ese paradigma. Seguidamente el positivismo nacionalista, los movimientos fascistas, imperiales y nazis, revivieron “las bondades” del ser superior por señorial, totalitario y poderoso.

Para Nietzsche más allá del bien y el mal, definió lo bueno como el modo de ser noble. Una aproximación distinguida donde el bueno controla y el malo (schlecht) tiene que ver con la moral de los esclavos. Aunque se ha descontextualizado el tratado de La genealogía de la moral de Nietzsche, tratando de construir un juicio pro-Nazi, autores como Savater rescatan del concepto “bueno” ofrecido por el filósofo alemán, que no es otra cosa que estar en contra de la pena de muerte, los maltratos de los carceleros y el antisemitismo, lo cual no desdice de una voluntad autócrata. El control debe ser bueno, noble, fructífero.

Si lo trasladamos a la modernidad, ser bueno es ser propietario, exitoso, educado, caballero, emprendedor. Soy malo si permito la esclavitud del yo; es el mal aventurado, desdichado, incapaz de sostener valores y respetar la libertad. Es malo el inepto para gobernar porque no rompe las cadenas de la sumisión y la servidumbre. La filosofía ha dado cuenta de este desdén. Tanto para opresores como para oprimidos. Porque también los oprimidos elegimos malos caminos si no sabemos elegir.

Ya lo decía Víctor Hugo: “La aceptación de la opresión por parte del oprimido acaba por ser complicidad; la cobardía es un consentimiento; existe solidaridad y participación vergonzosa entre el gobierno que hace mal y el pueblo que lo deja hacer”. Entonces ante esta deliberación, no podemos guardar silencio cuando el silencio alberga una mentira. No basta ser bueno sino, además, hay que ser justo. Y lo justo es no resistirse a la fuerza de la verdad, cuando el momento ha llegado.

No puede haber parentesco con la bondad o la maldad, por razones de credo, condición social, rigor étnico, poder económico, ideología o modo de pensar. Para Nietzsche el pathos de la distancia o pathos [emoción] de la nobleza, es un sentimiento duradero o efímero, en la medida que, al decir de la genealogía de la moral inglesa, lo bueno se hace útil y lo malo es lo infecundo.

La Democracia en Venezuela nace de un proceso de satanización de la Dictadura. Pasamos del gendarme necesario, del buen salvaje al buen revolucionario, del orden de la unión, paz y trabajo, a la democracia pactada que muere con la “revolución bolivariana”. Según Nietzsche las acciones que justificaron nuestras transiciones, fueron aquellas calificadas como “no egoístas”. Y llegaron al poder “los caudillos”, “los ricos”, “los propietarios”, “los ilustrados” “los veraces” vistos como “aristocráticos”, o “los liberales”, “los social demócratas”, los revolucionarios o los reformistas. Fueron buenos, no aquellos por ser ricos o pobres, civiles o militares, liberales o revolucionarios. Fueron buenos quienes hicieron lo útil y necesario por la nación, los que no cedieron ante la maldad y sembraron esperanza.

El salto a la nada, al nihilismo, a la anomia, es no saber distinguir quienes son los buenos o los malos. Una sociedad pierde su norte ciudadano cuando carece de sentido de representación. Apela a “cualquier cosa que califica de buena o menos mala” para salir del opresor; se habitúa a la coexistencia con el malo o conviene en su impunidad, para favorecer a quien piensa le “es útil”. Mucho cuidado porque puede subyacer en esa “deliberación”, comodidad, delegación y cobardía.

María Corina, entre lo bueno, lo malo y lo horrible

Distinguir lo bueno de lo malo supone un ejercicio moral riguroso que nos permite separar lo útil por virtuoso, de lo que no lo es. Con su mejor intención, algunos académicos nos ilustran sobre cientos de transiciones negociadas, no violentas, enalteciendo como buenos, aquellos con talante libertario y un sentido ciudadano, humanista y patriótico. Mujeres y hombres con desprendimiento, donde el poder no es el fin, sino lo es la paz, la justicia y la felicidad. Pero a esa actitud la ha acompañado un mínimo de garantías y condiciones de elegibilidad, sin lo cual todas las bondades sucumben. Y la complicidad-nos decía Víctor Hugo-no es la ruta, porque en esa ruta, seguiremos siendo esclavos.

Buenos fueron Mandela, Gandi, Walesa, Aylwin, Cámpora, Lagos, Betancourt, Cardozo, Suárez, Espinosa, Belaunde Terry, o la huelguista Boliviana Domitila Chungara, que selló el debilitamiento de Hugo Banzer en Bolivia. Verdaderos ejércitos de la libertad, hidalgos del estado de derecho y la justicia social, tenedores de un pathos [animosidad] por el bienestar real de sus pueblos. ¿Quiénes son los buenos en Venezuela? Para no caer en personalismos, digamos que no todos aquellos que enfrentan de forma auténtica a la dictadura, que no se hacen cómplices y que demuestran coherencia entre lo dicho y lo hecho, donde el pathos [sentimientos] y el ethos [ética] no son la distancia más larga.

Lo que aprende uno de la historia y de un sano filosofar, es que la práctica genuina y firme de nuestra facultad deliberativa, es a elegir la acción eficaz y provechosa para apartar a los malvados y aferrarme a los buenos, y saber a quién seguir, a quien apoyar. El pacto de Punto fijo fue suscrito por hombres buenos. Amén de su alcance y contenido, la palabra empeñada para su cumplimiento, vinieron de fidedignos demócratas. El pathos de la nobleza hizo fecundar la democracia. De los pactos con hombres malos sólo obtenemos lo efímero, lo perverso, lo peor por innecesario, que es lo horrible.

Es cierto que María Corina debe negociar con los malvados y crear un clima de transición posible [sostenible] lo cual supone sensibles concesiones. Pero no equivoquemos el camino. La solidaridad con aquellos que cohabitan con el malvado, es tan peligrosa como su permanencia. El ser propietario, emprendedor, laborioso, educado, ciudadano, respetuoso de la ley, la autoridad y la familia, no saldrá de su anomia a partir de pactos egoístas y moralmente cuestionables, donde el resultado no será sino un estado frágil por celestino y cooperante.

Si no dejan inscribirse a María Corina o Corina Yoris, las elecciones del 28 de Julio-24 no perfilan un evento ganador. Ni electoral, ni moral, ni bueno. Tampoco lo será si apoya a otros, inadecuados. El camino real a la libertad, a la reinstitucionalización democrática y la reconstrucción de un estado moderno, pasa por el rescate de nuestros valores desde el mismo momento de votar, que es elegir a los buenos, no a los cómplices.

La llegada de Chávez al poder, y la continuidad de su modelo “revolucionario” es un retroceso histórico que tiene su origen en votarle por creerle bueno, noble, honorable, por lo trajeado de patriotismo. Pero resultó una animosidad invadida de rencor que nos condujo a la instalación de la maldad, que ha sido pobreza, miseria y destierro. No saber elegir lo bueno por no separar las impurezas del trigo limpio y no aborrecer al mesías a caballo, nos condujo a estos lodos. Fue elegir “al menos malo” ataviado de oliva, evocando “el orden” de cachuchas y charreteras, que desdicen de la democracia. Embriagados de citas de Simón Bolívar, Rodríguez, entretejidas con Chomsky, Primera y Marx, hoy más de un tercio del país se ha ido cruzando el tapón del Darién.

Aliviar nuestro dolor, sanamente

El ejercicio que realiza Nietzsche de desmantelamiento, de buscar la solución o la explicación apelando, al contrario, al opuesto, a lo que se considera erróneo; es lo que le otorga actualidad. Lo opuesto, lo contrario al régimen, no es lo que coexiste con él, no es a quién elige el opresor. Es lo que elegimos la mayoría de los venezolanos. Esta afirmación para nada es extrema. Es profundamente ética, valorativa, desde donde crecen nuestros miedos a hacerlo mal, pero alumbra la esperanza a resistirlo y superarlo, exitosamente. El único móvil que puede ser identificado como fuente de las acciones morales, es el instinto de conservación que es la búsqueda de placer, la evitación del dolor y del terror.

La moral es un ejercicio íntimo. Nuestras reflexiones morales no generan acciones morales, sino acciones que nos permitan superar nuestro sufrimiento, nuestra miseria, que dan árbol a la vida y paz al corazón agobiado. Elegir un buen liderazgo, apostar por un buen pacto de unidad, no se agota en una valoración estrictamente utilitaria, que lo es, sino en una deliberación sensiblemente integral, decorosa, contraria a lo que nos oprime y nos produce tristeza y dolor.

Si no desmantelamos aquello que es lo opuesto al bien, permanecerá lo malo…Ese es mi miedo más profundo. Pero un miedo que fortalece mi esperanza y nos mantiene alerta, para no incurrir en nuevos errores. Mantengamos un trozo de cielo en nuestra cabeza. El miedo y la esperanza son inseparables. Para derrotar el miedo debe triunfar la esperanza, y la esperanza que es palabra alegre, triunfa si sabemos distinguir Gut and Böse [lo bueno de lo malo].

Ella también siente miedo, también siente dolor, ella es buena y también necesita aliviar y sanar su sufrimiento, por lo que también somos su esperanza… No la demoremos.

 

Orlando Viera Blanco

@ovierablancovierablanco@gmail.com

El gran debate de la humanidad

Posted on: abril 4th, 2024 by Super Confirmado No Comments

“El voto no es por una candidatura. Es por la transformación profunda de nuestra historia, por el nacimiento del ser-ciudadano y la anulación peligrosa de esa fascinación por el hombre a caballo”.

Uno de los grandes debates de la humanidad lo colocó sobre la mesa Henri-Benjamín Constant de Rebecque. Fue uno de los primeros pensadores [político, activista y escritor suizo-francés], que se hizo llamar «liberal». Criticó la Revolución Francesa y fue cuidadoso observador de la libertad en términos modernos: libertad de expresión, de pensamiento, de poder representativo de opinión y de tradición; libertad de empresa y derecho a propiedad. Gran Bretaña-en lugar de la antigua Roma-es el modelo práctico de libertad en una gran sociedad mercantil. Su ideal: La monarquía constitucional.

En tiempos turbulentos como los vividos en Venezuela, es bueno revisar cómo en medio de notables movimientos sociales y revolucionarios, la humanidad “en marcha” detuvo el avance del despotismo y el reino terror representado-según pensó-en ilustradas ideas como la de Jean-Jacques Rousseau y Abbé de Mably. Y aquí la idea clave de Constant que se traslada como un martillo revelador a nuestros días: los clásicos de la ilustración francesa confundieron libertad con autoridad, extendiendo cualquier medio para justificar la acción del estado. La fraternidad se convirtió en el Reino del Terror, la igualdad en muerte de miles de hombres y mujeres que por ser no iguales a la revolución justificaría la aparición de déspotas como Napoleón, y la solidaridad la imponían los Comités de Salud Pública de Robespierre.

La libertad del Consejo Nacional Electoral.

Para el Consejo Nacional Electoral [CNE] venezolano, la libertad de elegir o ser elegido no supone una evaluación ciudadana, sino una “preevaluación del pensamiento político”. Si están alineados con el régimen podrán optar a una elección, igualmente vigilada y condicionada. Si no corresponde “a un pensamiento correcto” simplemente no participa.

La libertad implícita en el CNE es la misma que cabalga en el pensamiento revolucionario clásico: la guerra, la confrontación, la lucha de clases, la confiscación, la exclusión, el dominio como respuesta continua al deseo de vivir en una sociedad liberal. En otras palabras, si el costo de los abusos de autoridad supone un conflicto, una acción desmedida del estado, lo justifico [Patria, revolución o muerte]. Si producto de un comportamiento arbitrario [bloqueo, vetos, inhabilitaciones, secuestro de los partidos políticos, ventajismo, desinformación, discriminación, baldón], la consecuencia es la negación, la violencia, la humillación, pues bienvenida porque justifica la limpieza revolucionaria. A partir de esta lógica aplanadora del poder, es difícil concebir unas elecciones justas. Aun admitiendo el denominado “efecto baranda o rendija” de transiciones de dictaduras a democracias, el predominio de un despacho electoral cooptado y parcializado, hace de la elección una quimera.

La hendedura política transicional de dictaduras a democracia, sea mediante convivencia con el pasado, ruptura moderada [Chile de Pinochet, España de Adolfo Suárez; reforma pactada [Polonia y Solidaridad de Lech Valesa] o ruptura absoluta [la revolución de los claveles de Portugal], tienen como común denominador lo que Constant denominaba, el respeto a los grupos de representación de agruparse en coaliciones políticas. En este caso debe existir un mínimo de garantía electoral como lo tuvo el referéndum constituyente español para votar la constitución de 1978 e ir a elecciones generales; el referéndum Chileno [1989] o las elecciones polacas [1.990]. En medio de las tensiones, la salida electoral fue plausible. Incluso Chamorro en Nicaragua derrotó a Ortega.

El gran desafío en Venezuela es lograr una elección meritoria, mínimamente vigilada y participativa. No he leído transición política en la historia de la humanidad, que teniendo la herramienta del voto censurada [Cuba], haya logrado deslizarse por la “baranda” de la voluntad pacífica de la gente. En múltiples entregas analizamos transiciones como la Uruguaya, El Pacto del Club Naval [1984]. Como Julio María Sanguinetti a diferencia de Ferreira, se coló por el balaustre con la alianza de los partidos Colorado, Frente Amplio y Unión Cívica y llegó a la presidencia; o la Argentina, donde Héctor Cámpora derrota a la dictadura [1973] y se escurre con su lema,  Cámpora al gobierno Perón al poder.

Estos procesos transicionales no parecen posibles en una Venezuela donde las libertades electorales se han convertido en un reino de persecución, parcialidad y terror. Un clima social violento, que viola los DDHH y siembra magnicidios, transgrediendo el Acuerdo de Barbados [Artículos 3.5 y 6to], que llama a la cultura de la tolerancia, respeto a la ciudadanía y convivencia pacífica. Nos gustaría ver a Gerardo Blyde abogar por la libertad de los presos políticos como condición de un proceso electoral libre. No hay elecciones libres si no hay presos políticos libres.

Entonces qué podemos hacer

¿Quiénes participan en las elecciones presidenciales del 28/7/24 después haber superado los setos del CNE? Primero candidatos tarifados por el régimen. Por otro lado los “tolerados”. Los candidatos que mantienen una imagen opositora que sin el aval de María Corina, no llegan-todos juntos-a un 15% de intención de voto. María Corina contra Maduro, registra una relación victoriosa 80/20. Además, los candidatos de oposición que no participaron en las primarias registran entre 75% y un 85% de rechazo. El mayor rebote lo tiene el Señor Rosales (Meganálisis Marzo 2024). Ante esta realidad, lo más preocupante es que sin la participación y aprobación de María Corina en las presidenciales, la abstención se dispara a un 60%. En ese escenario Maduro gana.

Si las elecciones están encadenadas por el CNE, el voto es una simulación. No llamo a la abstención. Lo que quiero subrayar es que el asunto dejó de ser estrictamente electoral. Es inmensamente estratégico, funcional, orgánico. En este terreno el compromiso es organizarse disciplinadamente a lo interno y externo, para evidenciar que tendremos un evento electoral ilegítimo y dejar constancia que se ha ejecutado un fraude.

Nada de lo escrito excluye la posibilidad que María Corina dialogue y le dé su “bendición” a una candidatura postulada, como arbitrariamente asoman voceros del régimen. Supongamos que ella decide “en consenso”, favorecer a uno de los postulados. Parto del supuesto que no permitieron [arbitrariamente] la participación de la Dra. Corina Yoris. Lo primero es elegir aquél que tenga menos rechazo en la población. Lo segundo, optar por aquél que resulte más confiable para respetar los términos de una posible transición, agotando todos los medios necesarios para cobrar un resultado favorable, y/o dejar en evidencia el fraude, subiendo el costo político al régimen por mantenerse detrás de las tapias del terror. ¿Existe ese sustituto? Ese es el dilema. No es votar o no votar. Es ser o no ser…

No podemos caer en provocaciones. No estamos en guerra. La “batalla” es ciudadana. Nuestra responsabilidad es movilizarnos y comprender que el débil no es una representación que quiere cambio, sino un régimen que pende de la fragilidad de la represión. Y cuando el poder depende de la violencia se crispa y quiebra por dentro, inevitablemente. En este contexto opera la comunidad internacional. Si bien no es una variable transicional, es un factor decisivo para mantener la presión y la alianza, que reactive un movimiento social y político que logre quebrar los sistemas de lealtad del régimen.

La libertad no tiene otro dueño que tú. El Estado-Dios.

Según Constant “La participación directa [de la autoridad de los estados] debe ser limitada: consecuencia necesaria del tamaño de los estados modernos […] Los votantes elegirían a los representantes, que deliberarían en el parlamento en nombre del pueblo y salvarían a los ciudadanos de la participación política diaria”. Una sociedad moderna y liberal vota y elige a representantes capaces, honestos y leales, sin ventajismos del estado. Una representación censitaria. Me preocupa la frase, “cualquiera menos Maduro”. El momento demanda mucho más que “es lo que hay”.

Cuando revisamos la historia de la humanidad pasados dos siglos de la revolución francesa, queda claro que las revoluciones son anacrónicas, sangrientas, suma cero. La bolchevique, la rusa, la comunista, la china, la cubana, la mexicana, lo que ha traído es hambruna, represión y muerte. Las revoluciones-como las democracias jóvenes- vienen cargadas de resentimiento y revancha. Puede haber reforma, pero no libertad.

La guerra fría levantó el planeta en armas. No hubo rincón de la tierra que no viviese sensibles conflictos. La democracia venezolana de los 60 a los 90, fue una democracia meritoria, porque a pesar de su juventud, al decir de Russell, no vino invadida de rencores.  Pero la llegada de Chávez mutatis mutandis, como llegó Napoleón después del reino del terror, vino acompañado de un estado militarista, resentido y oscuro.

Constant fue un pensador que alertó la libertad de los antiguos, el derecho a participar de los asuntos públicos vs. la libertad de los modernos. Para él ni revolución ni emperadores. Y luchó por la caída de Napoleón, no del militar, sino del todopoderoso.

La batalla de Waterloo [18/6/1815] selló la derrota de Napoleón como militar. Crónica de una capitulación anunciada que nace de la invasión a Rusia y la Batalla naval de Trafalgar. Pero la gran derrota de Napoleón -como la de todo hombre de vocación imperial y autoritaria-fue la que le instauró Fouché en su cabeza: el poder vitalicio. De allí pasó de primer cónsul a emperador. Reformó la constitución del siglo VIII, se autoproclamó emperador natalicio y el resto, tres lustros de batallas y ocupaciones que culminaron con su muerte en el exilio de la Isla de Santa Elena.

Lo que deseamos destacar es que el hombre en la modernidad no concibe ni triunfa bajo la concepción de la libertad de los antiguos, del monopolio o reserva del poder público. Esa convicción de libertad moderna, del poder del individuo, de lo privado y mercantil sobre el Estado-Dios, procuró la caída de Napoleón, y de todos quienes se han creído la personificación del Estado-Dios.

La caída del muro de Berlín, la Unión Soviética, las dictaduras en Asia, África o Latam, más que una lucha por la instalación de la democracia, lo ha sido por el alumbramiento de una nueva relación individuo-estado. María Corina emerge en un momento de vocación luminosa de nuestra historia contemporánea: el nacimiento de un Estado liberal genuino como lo concebía Constant. No más caudillos, no más hombres de charreteras, sables y trapos rojos.

El voto no es por una candidatura. Es por la transformación profunda de nuestra historia, por el nacimiento del ser-ciudadano y la anulación peligrosa de esa fascinación por el hombre a caballo.

El gran debate de la humanidad que es la libertad moderna, productiva, creativa, tecnológica, no se reduce a superar un cepo electoral. El reto es más evolutivo, inmensamente ciudadano, sensiblemente humanista. No es sólo un salto de un régimen totalitario a uno democrático. Es un salto de 200 años de un republicanismo rural, centralizado, oligarca, pastoral a un estado federal, descentralizado y liberal, fundamentado en un ciudadano capaz, educado, pluralista y creador.

La mutación social impostergable no depende de un mesías. Depende de reconocernos como individuos comprometidos a un cambio radical de nuestra relación con el estado. No más populismo, no más presidencialismo.  El estado no existe si no es construido bajo un firme andamiaje de contrapesos de poderes y justicia social. La bisagra indisoluble entre el individuo y el estado es la justicia, la propiedad privada y las instituciones en el entendido, que unos ciudadanos aportan más que otros y más que es propio estado, producto de su inteligencia, arte y oficio, por lo cual merecen mayor retribución por su trabajo y menos paternidad del Estado-Dios. El resto es retroceso, es abuso de poder, es utopía.

Nuestra ‘batalla de Waterloo’ no son unas presidenciales. Es un cambio esencial de nuestra cultura y actitud colectiva. Ese es nuestro gran debate, nuestro ser o no ser…

 

Orlando Viera-Blanco

@ovierablanco        
 

Qué debo hacer, qué puedo hacer

Posted on: marzo 26th, 2024 by Super Confirmado No Comments

 

 

La historia propia y ajena-clásica y contemporánea-nos enseña lo que trasciende: una comprensión íntima y subjetiva de la relación individuo-poder

 

 

Immanuel Kant (22 de abril de 1724-12 de febrero de 1804) fue un filósofo de la Ilustración. Máximo exponente del criticismo y precursor del idealismo alemán. Es considerado como uno de los pensadores más influyentes de la Europa moderna y de la filosofía universal y de los últimos pensadores de la modernidadantes de la filosofía contemporánea, cuyo origen suele situarse en 1831 tras la muerte de Hegel.

 

 

¿Por qué Kant? Porque la reciente decisión de María Corina Machado es profundamente autocrítica, existencial y categórica, llevando su espíritu y consciencia [de poder] a la más sublime precedencia del país. María Corina ha transitado por la trilogía crítica de la razón pura, y se ha preguntado, al igual que lo sugirió el pensador prusiano: “¿Qué puedo hacer? ¿Qué debo hacer? y ¿Qué puedo esperar? A partir de esta reflexión ha conseguido responder, quién es María Corina como líder y como mujer.

 

 

No todo es conocimiento. No todo es experiencia

 

 

Kant expresó: “si bien todo conocimiento comienza con nuestra experiencia, no todo el saber proviene de ella”. Argumentaba que la experiencia, los valores y el significado mismo de la vida serían completamente subjetivos si no hubiesen sido subsumidos por la razón pura, y que usar la razón sin aplicarla a la experiencia, nos llevaría inevitablemente a ilusiones teóricas.

 

 

Cuanta experiencia ha acumulado María Corina en sus últimos años de vida política. Cuantas vivencias, aciertos y desaciertos, alegrías y tristezas, reconocimientos y persecución, victorias y derrotas, ilusiones y desilusiones, para llegar al punto de racionalidad al que ha llegado. Tengo el honor de haber compartido con ella momentos de grandes desafíos acompañados de ovaciones, pero también de peligrosas amenazas. María Corina tiene la cualidad que, frente a la adversidad ni se lamenta ni se va a la lona. Escucha, piensa, replica y se planta. Se cae y se levanta. No asume o descarta de manera absoluta, porque sabe que, en el tiempo y el espacio, no basta la intuición, sino que es imperativo ajustar los sentidos a las realidades y a las consecuencias de cada decisión [Kant].

 

 

En su doctrina del idealismo trascendental, Kant argumentó que “hay que darle forma a la experiencia”. Se dice fácil y se escribe pronto, pero pocos son los grandes líderes del pensamiento y del poder de la historia de la humanidad, que han sabido amoldar su idealismo categórico y ético a las exigencias del momento histórico. Franklin Delano Roosevelt, Margaret Thatcher, Churchill, De Gaulle o Mandela tuvieron mucho que razonar decisiones que condujeron a la humanidad a la paz después de la guerra.

 

 

Betancourt fue criticado y vilipendiado por sus propios camaradas, cuando decidió pactar con todas los sectores vivos del país, desmarcarse de Castro-comunismo e imponer la Doctrina Betancourt en la OEA. Y se acercó a Kennedy en días que EEUU era uno de los polos de la guerra fría en pleno auge.

 

 

El poder revolucionario devenido en la revolución francesa pronto degeneró y quedó al desnudo con los guillotineros jacobinos y los “Comités de Salvación Pública” de Robespierre. Napoleón asume el poder bajo la consigna de liberación y emancipación de la “alianza revolucionaria”. Pero embriagado de gloria cae, por la desbordada crueldad de fanáticos religiosos y la guerra de clases. Su experiencia y victorias militares no impidieron después de su derrota en Waterloo, su muerte envenenada en la Isla de Santa Elena. Es la razón superada por la obsesión de mando y de poder.

 

 

La historia propia y ajena-clásica y contemporánea-nos enseña lo que trasciende: una comprensión íntima y subjetiva de la relación individuo-poder. Si bien es cierto que cada hombre es un fin para sí mismo, trascendemos a nuestros ideales cuando comprendemos-racionalmente-que la vida republicana, la libertad, la nación, la justicia y la paz de los pueblos, es un valor colectivo que traspasa lo personal por lo que demanda actos de desposesión en favor de la convivencia pacífica y ciudadana. Betancourt no se aferró al poder, pudiendo intentar su reelección…

 

 

Ahí reposa la clave: una larga distancia entre el deber ser, el poder hacer y lo que espero de ese ser y de mi hacer…

 

 

La decisión de María Corina de ceder el testigo a la Dra. Corina Yori, es un acto de poder íntimo, nutrido de un oportuno sentido de desprendimiento y sabiduría. No bastó la experiencia de lo sufrido, andado o desandado. Su decisión consciente y racional, respondió a la pregunta qué puedo esperar.

 

 

Apenas segundos antes, todo su equipo de campaña fue objeto de persecución, mediante órdenes arbitrarias de aprehensión. María Corina ha sido injustamente bloqueada por el régimen y al momento de escribir estas líneas el CNE no da acceso a las tarjetas de la MUD y UNT para postular a Corina Yoris. Todo esto era de esperarse del régimen. Pero la pregunta es, ¿qué debe esperar el régimen de nosotros? ¿Aceptación, aquiescencia o reacción?

 

 

Todos los caminos a una elección libre y justa han sido criminalizados. [María Corina] como mujer y como madre, ha sido impedida de vivir en familia y en paz, como millones de venezolanos. Ha sufrido momentos de acecho y momentos de soledad y aislamiento. Pero todas estas experiencias han sido solo el comienzo de su conocimiento político. Sin su intuición amoldadora su decisión “sustitutiva” corría el riesgo de quedar al desnudo. Hoy ella trasciende. Falta que nosotros trascendemos, reflexionemos, razonemos de modo autocrítico y le demos acompañamiento a estas valientes mujeres.

 

 

La teoría republicana del poder. El punto medio

 

 

La ética afirma que un sujeto racional se autoimpone una ley moral a priori que debe cumplir, que deriva de su buena voluntad. Es el «imperativo categórico». Es la comprensión de la política liberal posmoderna que supone el deber del Estado de garantizar las libertades fundamentales de sus súbditos sin interferencias.

 

 

Bajo este concepto la modernidad ha legitimado el poder republicano. Es respetar que el gobierno debe tener contrapesos de poder, un prístino respeto por los DDHH, civiles y políticos, reconocimiento a la libre empresa y al derecho de propiedad. Surge el derecho de petición [Art 51 CRBV], a recibir oportuna respuesta de las autoridades [143 ejusdem], a que las autoridades actúen con independencia e imparcialidad [Arts. 273 y 293 ejusdem]y que los procesos se ejecuten de forma justa prescindiendo de las formalidades no esenciales [Art 257 constitucional].

 

 

Nuestra generación, que es la de María Corina, nació y creció bajo los postulados liberales y republicanos en comento. Los defectos de nuestra democracia fueron esencialmente el manejo errático y concentrado de la riqueza petrolera. El rentismo nos embriagó de bipartidismo e ineficiencia. Y poco a poco la más elevada tasa de prosperidad y crecimiento vivida en Latinoamérica, quedó relegada y vulnerada.

 

 

Bobbio advierte que el criterio predominante para distinguir oligarquía y democracia en Aristóteles deja de ser cuantitativo y pasa a ser cualitativo: “Que la oligarquía sea el gobierno de pocos y la democracia el de muchos puede depender solamente del hecho que generalmente los ricos en toda sociedad son menos que los pobres; pero lo que distingue una forma de gobierno de otra no es el número, sino la condición social de quienes gobiernan”.

 

 

En Venezuela no hemos tenido gobiernos realmente liberales en términos cualitativos. Hemos tenido constituciones con vocación federalista, civilista, positivistas, regladas, nacionalistas, pero el ejercicio del poder ha sido eminentemente centralista, caudillista, mesiánico, contralor y oligarca. La condición social de nuestros gobernantes ha generado una contradicción republicana entre la modernidad y el hombre a caballo. Desde Vargas hasta Gómez, o desde Pérez Giménez hasta CAP I, prevaleció un estado hacendado y del hombre fuerte. Sólo con CAP II vivimos matices de un Estado propietario, industrioso, autodeterminado y descentralizado. Pero el poder de los notables y los partidos se resistía y naufragando el último mohicano de la democracia: CAP.

 

 

Desde Chávez, amén de una narrativa revolucionaria, el rentismo, la centralización y el fanatismo clientelar, se exacerbaron. Hoy la gran reflexión de María Corina es la construcción de un Estado nuevo genuinamente Liberal, que ofrece una nueva relación del individuo con un Estado descongestionado, sin lucha ni preferencia de clases. La república asegura la paz social porque remedia la causa de tensión mayor en una sociedad: la lucha entre ricos y pobres. La virtud de este régimen es que realiza la única unión posible, a juicio de Aristóteles, entre la riqueza y la pobreza. Para Aristóteles la virtud radica en la mesura, el equilibrio, la moderación, el término medio, la vida intermedia, que evita los excesos en ambos sentidos. El mejor régimen será el que alcance tal punto medio.

 

 

Nuestro imperativo colectivo categórico…

 

 

Continuando con Kant, “la libertad en sentido práctico es la capacidad que el agente tiene de determinar su propia causalidad, es decir, de autodeterminarse”. En sentido estricto, esta libertad práctica no se da sin la libertad trascendental: la completa independencia de la cadena causal de la naturaleza y, por tanto, la capacidad de causar una radical novedad en dicha cadena.

 

 

Venezuela atraviesa un momento crucial. Ser o no ser. No se trata de incurrir en una “carreta de sustituciones” para “complacer” la arbitrariedad de la coalición dominante. Eso sería caer en el error de considerar al “sustituto final” un títere del régimen, un acomodo pactado, cuyo tufillo tartufo, no llevará a una abstención reprochable. Es momento que cada venezolano asuma su autodeterminación. El compromiso libertario nos emplaza a todos, y por lo tanto, asumir colectivamente la capacidad de causar una radical novedad en la cadena de nuestros deberes ciudadanos, es impostergable es nuestro imperativo ético categórico. No sólo de María Corina y de Corina Yoris.

 

 

Kant considera que hay otro sentido más amplio de autodeterminación y, por tanto, de libertad práctica. Se trata de la capacidad de determinarse por medio de representaciones intelectuales. Es decir, el ser humano no funciona al modo estímulo–respuesta, sino que está en su poder configurar racionalmente la respuesta a los diversos estímulos. María Corina se ha convertido en buena representación, en sana determinación de nuestros actos. La elección de Corina Yori no ha sido de ella. Ha sido producto de una cadena causal de experiencias y eventos históricos, genuinamente pensados y razonados. No es ella quien puede ser y hacer a solas.

 

 

Somos nosotros quienes debemos seguir nuestra conciencia y valorar nuestra representación. Superemos juntos los obstáculos. Es momento de reemprender vuelo y hacer que permitan la postulación de Corina Yoris. Ya nos tragamos el abuso del bloqueo de María Corina. No más. Seamos libres por esfuerzo de todos, es ese nuestro imperativo colectivo categórico: preguntarnos qué debo hacer, qué puedo hacer y qué esperamos…

 

 

Orlando Viera- Blanco

El silencio de los intelectuales

Posted on: marzo 12th, 2024 by Super Confirmado No Comments

 

 

¿Qué ha sucedido con los intelectuales en Venezuela? ¿Acaso se han quedado aferrados a un silencio ruidoso, al dogma portátil del socialismo redentor?

 

 

Las lecturas del historiador Françoise Dosse refrescan el pensamiento francés de la segunda mitad del siglo XX. Dosse asume el desafío de historizar-panorámica y sistemáticamente-la aventura histórica y creativa de los intelectuales franceses en el periodo entre la liberación del yugo nazi y el bicentenario de la Revolución francesa, caída del Muro de Berlín [1789-1989].

 

 

De la lectura introductoria de su obra “la Saga de los intelectuales franceses [1944-1989]”, denotamos su preocupación por una intelectualidad que ha asumido la historia desde un adelgazamiento metodológico que reduce el análisis crítico y la construcción del futuro a un acentuamiento selectivo de hechos del pasado. Nunca el ideal comunista fue tan exitoso en derrotar el liberalismo económico, pero ineficaz en lo económico. Por el contrario, nunca el liberalismo ha sido eficaz para rescatar la relación del individuo con el estado, siendo que en lo económico aún queda mucho en el tintero elaborar [Bertrand Russell]. Es la deuda de los intelectuales de occidente con la humanidad.

 

El estructuralismo une el pensamiento literario-lingüístico de Nietzsche y Barthes, la antropología de Levi-Strauss o el psicoanálisis de Freud, con el fin de “corroborar” el conocimiento mediante la estrategia de la sospecha y el desvelamiento de la mala fe, incapaz de producir dogmas. Todo es discutible. Un palmario avance evolutivo en la metodología del autoconocimiento.

 

 

Dosse “denuncia” que es tarea de los intelectuales del siglo XXI, “asumir sus responsabilidades” [Dixit Hans Jonás]. Y nos preguntamos ¿Qué ha sucedido con los intelectuales en Venezuela? ¿Acaso se han quedado aferrados a un silencio ruidoso, al dogma portátil del socialismo redentor? ¿Es la retina de un espíritu crítico por la fe pobrecitista, la literatura de la victimización del buen salvaje o la poesía al servicio de la muerte o de las sombras?

 

 

Al decir de Maurice Blanchot, “no me encuentro entre quienes depositan con el corazón satisfecho, la losa funeraria sobre los intelectuales”. A fin de cuentas, no deseo huir de mis responsabilidades. Pero si es tiempo de no pasar por alto otras obras, otras tendencias, otros desafíos liberales.

 

 

La primavera francesa de mayo 1968

 

 

Se conoce como Mayo francés o Mayo de 1968, la cadena de protestas estudiantiles-principalmente universitarias y luego sindicales-sucedidas en París durante los meses de mayo y junio de 1968. Esta serie de protestas espontáneas fue iniciada por grupos estudiantiles contrarios a la sociedad de consumo, el capitalismo, el imperialismo, el autoritarismo y aquellos que en general, desautorizaban las organizaciones políticas y sociales de la época, como los partidos políticos, el gobierno, los sindicatos o la propia universidad. Y explotó la intelectualidad francesa por medio siglo, al corriente del ser social existencial, seducido por la fuerza marxista revolucionaria o la esencia del yo-colectivo.

 

 

Este movimiento-barnizado de una izquierda irredenta-hizo su trabajo. Un pensamiento hipercrítico que no encontró del otro lado de la historia, una respuesta oportuna, ilustrada y elaborada de un liberalismo en talegas que aún no llega a la adultez. No es de extrañar que se hable del “silencio de los intelectuales” para encarar aquellos que se apropiaron “de darle sentido al poder y la vida” bajo las tesis de l’abolition de la société de clase [fin de la lucha de clases].

 

 

Al movimiento estudiantil pronto se unieron grupos de obreros industriales, los sindicatos y el Partido Comunista Francés. Una huelga general de la historia de Francia y Europa occidental, secundada por más de nueve millones de trabajadores. El grueso de las protestas culminó cuando De Gaulle anticipó elecciones que tuvieron lugar el 23 y 30 de junio de 1968, las cuales ganó con Unión Demócratas por la República con un 38% vs. El Partido Comunista que bajó a un 20%. Sin embargo, De Gaulle desaparece de la vida política al perder el referéndum por la regionalización en 1969. Avanza el Estado de l’Humanité y Combat.

 

 

Es la crónica de movimientos y grandes retos de intelectuales de vocación hegemónica y contestataria. Un movimiento de estudiantes que pasó de 23.000 en 1945 a 800.000 pupilos en 1975, cuadruplicando la planta de profesores entre 1960 y 1973. Surge una demanda editorial intensa, representada en decenas de revistas, miles de libros, foros y periódicos. Ello marcó el “funeral intelectual” de aquellos intelectuales llamados a reivindicar un pasado de tradiciones y libertades modernas.

 

 

Entre movimientos estructuralistas y existencialistas, los intelectuales al decir de Albert Camus [en su discurso de Oslo al recibir el premio nobel] se sentían con la responsabilidad de rehacer el mundo. No lo lograron. Pero la misión ahora, debe ser menos pletórica y utópica: impedir que se deshaga.

 

 

De prosa en prosa. Nuestros intelectuales en Venezuela…

 

 

Aterrizando en la historia contemporánea de Venezuela, en un país que pasaba de casas muertes a balancines de oro negro, sus intelectuales se mecían entre Marx, Gramsci y de vez en cuando Dostoyevski, el jesuita Sommet, el irreverente Camus o el surrealista Aragón. A partir del alumbramiento de nuestra democracia pactada, muchos de nuestros intelectuales de la generación del 28, 38 y el 58, intentaron defender un futuro culturalmente urbano, educado y romántico.

 

 

Nuestra historia se edificada entre sables, alzados, petróleo y el mito del dorado, el ser pobre-rico-excluido. Uslar se cansó de sugerir la siembra del petróleo, pero no lo hacía desde la tribuna literaria sino desde la narrativa política tildada de un criticismo inoportuno. Durante todo el siglo XX y lo que va del XIX, Venezuela no ha perdido su fascinación por el hombre a caballo. Una generación de los nuevos mandarines, donde muchos de nuestros intelectuales querían ser jinetes.

 

 

La década del ’60 vivió una serie de cambios a nivel mundial que llevaron al cuestionamiento de occidente. Triunfa la Revolución cubana y el auge de movimientos izquierdistas en Latinoamérica. Un amplio movimiento anti-imperialista. Los intelectuales de esta era construían la tumba de una historia clásica y noble como la ateniense o la revolución francesa para fundar un nuevo paradigma a partir del presentismo. Es lo que hace que el presente se presente así mismo sin otra oferta social que borrar el pasado y convertir el poder, en un presente anquilosado de tiranía de las masas. Y como dice Fukuyama, desde 1989 “se pone fin a la historia”.

 

 

Sepultando la IV República sin que nazca la V

 

 

Muchos de nuestros intelectuales al servicio de un ideal democrático, también apelaban a un criticismo cortesano, intrigante, que maquinaban en secreto.

 

 

La célebre tesis materialista de Marx “que el ser social determina la conciencia, tanto la social como la individual”, aparecía como un marcaje indeleble. Es el hechizo por el materialismo histórico donde los hombres hacen la historia, pero la historia también los hace a los hombres. Lo falaz de esta sentencia-era y lo es-que el pensamiento dialéctico niega y destruye la historia, porque la deforma arruinando la consciencia y la moral del individuo inteligente y capaz.

 

 

La poesía como ejemplo de expresión crítica-lírica y sonora-quedaba influenciada al encanto del ser social. ¿Qué sucede cuando lo lírico se convierte en un sublime mensaje de dolor y muerte? Se pierde el arte del ser-yo-ideal, que es ser-luz de uno mismo. Los movimientos intelectuales en Latinoamérica-invadidos de venas abiertas de existencialismo proletario y lucha de clases han inoculado plomo y oscuridad a la consciencia individual. El ser social que se inmola por una revolución con fachada salvadora.

 

 

Poetas como Vicente Gerbasi y su Grupo Viernes, acompañados de ilustres trovadores como Pascual Venegas, Luis Fernando Álvarez, José Ramón Heredia, Óscar Rojas Jiménez, Ángel Miguel Queremel, Otto de Sola y el crítico Fernando Cabrices, se sitúan en la «generación de 1938». Su ingenio fue su lucha contra la barbarie y la vergüenza de ser un hombre sin valor, sin espíritu. La soledad y el olor añejo de la tierra oprimida, se siente y resiente en el peso de un amor imposible, cuando no somos viento y luz. ¿Pero podía esa prosa ser liberal?

 

 

Lo mismo ocurre con la generación poética de 1958. Alfredo Silva Estrada, había publicado De la casa arraigada en 1953 […] “Un mundo en ruinas como un insecto que cohabita con su sombra y una casa arraigada”. La belleza de esta prosa está en el coraje del ser que derrota todos sus miedos, pero no se libra de la vulnerabilidad del sufrimiento. Si acaso lo comprende…

 

 

Rafael José Muñoz, colaborador de la revista Nacional de Cultura, en su regio libro Los pasos de la muerte, nos obsequia una desconcertante exploración de la muerte como presencia cotidiana. Y entre humor y parodias escribe: «Por aquí viene la muerte caminando con su pesada carga de cabellos…». Un año antes habían matado a su mejor amigo: Leonardo Ruiz Pineda [1952]. Su prosa-inundada de justificado dolor-no podía ser más que un canto a la América encadenada por ruedas de frío hierro, grilletes que amarraron sus muñecas docena de veces, en las mazmorras de Pérez Jiménez.

 

 

Cómo «no mandar al carajo» y zarandear el cuello con la corbata a su camarada Rómulo Betancourt, cuando le quisieron “disciplinar” su candidatura. ¿Podían nuestros poetas, nuestros hombres avergonzados por tanta tiranía de la memoria, parir ideas o disciplinas de fe liberal?

 

 

¿Quién nos habría podido conducir a una prosa alejada de tirria, una sociedad jubilada de un hipercriticismo a lo liberal? Por eso Neruda describió a Rómulo Betancourt como un queso «cuadrado por fuera y opaco por dentro». Ludovico Silva resume esta cita así: “[…] Con Betancourt apareció la violencia social y política; con él se devaluó el bolívar; con él, la clase media venezolana experimentó un impresionante ascenso histórico; con él también creció abrumadoramente la clase social de los marginados, los expulsados del aparato productivo, los sarnosos, los llenos de mierda hasta la nariz; con él, apareció la poesía. Porque eso significó la poesía para la generación de 1958: mierd…”.

 

 

Pues bien, en ese pozo pestífero, arrastrados por una memoria resentida y la ausencia de una moderna oferta liberal que redefina el trato del individuo con el estado, desandamos caminos. Es el silencio de los intelectuales, del ser-ciudadano, por un mundo nuevo y esplendoroso.

 

 

Esa es la saga de los intelectuales de occidente que tratan de emanciparse de un pasado existencialista embriagado de Estado-social. Es nuestra saga. Construir una Venezuela feliz y próspera, nuevos métodos que definan la relación del individuo con un estado, libre de odios y mandarines. ¡Hagamos ruido!

 

ORLANDO VIERA-BLANCO

@ovierablanco.comvierablanco@gmail.com

Histórica decisión en La Haya

Posted on: marzo 5th, 2024 by Super Confirmado No Comments

El 1ro. de marzo 2024, Sala de Apelaciones [SA] de la Corte Penal Internacional de la Haya [CPI], desestimó alegatos presentados por el Estado Venezolano que pretendían frenar la continuación de la investigación por presuntos crímenes de lesa humanidad que lleva a cabo la Oficina Fiscal [OF] Hon. Karim Khan, cometidos bajo el mandato de Nicolas Maduro.

 

 

Esta histórica victoria procesal en La Haya, dignifica a las víctimas y desmiente al legalismo autocrático. La decisión abre la ruta a las responsabilidades individuales de los presuntos perpetradores de crímenes de lesa humanidad, esto es, a los altos funcionarios de la cadena de mando. Se habilita una fase de valoración probatoria, que conducirá a la fase juicio y condena.

 

 

Alegatos desestimados por la CPI

 

 

 

La Sala de Apelaciones [SA] rechazó por unanimidad cada uno de los argumentos presentados por Venezuela. El juez Marc Perrin de Brichambaut, que preside la SA de la CPI, leyó el dictamen que echó por tierra, uno a uno, los alegatos interpuestos por el abogado de Venezuela, el inglés Larry Devoe, quien apeló en agosto de 2023 la decisión de la Sala de Cuestiones Preliminares [SCP] que autorizó investigar.

 

 

Venezuela plantea seis motivos de apelación. i.-Sostiene que la SCP se equivocó al imponer al Estado Venezolano la carga de la prueba, y aceptar la notificación Fiscal sobre su intención de investigar, a pesar de deficiencias procesales. A este argumento el Fiscal replicó que en Venezuela no existen investigaciones genuinas, la justicia no es independiente, y Venezuela no probó lo contrario. Agrega que el Estado investigado-que pide aplazamiento de la investigación-tiene la carga de la prueba conforme reza el artículo 18 [1 y 2]:

 

 

“1.-Cuando se haya remitido a la Corte una situación en virtud del artículo 13 a) y el Fiscal haya determinado que existen fundamentos razonables para comenzar una investigación, o el Fiscal inicie una investigación en virtud de los artículos 13 c) y 15, éste lo notificará a todos los Estados Partes”

 

 

2.-“Dentro del mes siguiente a la recepción de dicha notificación, el Estado podrá? informar a la Corte que está llevando o ha llevado a cabo una investigación en relación con sus nacionales u otras personas bajo su jurisdicción respecto de actos criminales que puedan constituir crímenes contemplados en el artículo 5 y a los que se refiera la información proporcionada en la notificación a los Estado.” Así lo notifico el Fiscal Khan.

 

 

ii.-Venezuela argumenta que la SCP incurrió en error al basarse exclusivamente en traducciones al inglés de expedientes de casos seleccionados; no exigir traducciones de la información relativa a las investigaciones nacionales y no examinar las traducciones al inglés de resúmenes de expedientes. El Fiscal respondió que el idioma oficial de la CPI es el inglés y el francés, siendo que, en base a ello, valoró pruebas relevantes. Igualmente denunció [El Fiscal] mala fe procesal del Estado Venezolano por pretender “inundar y asfixiar” el expediente de cientos de páginas con testimoniales e incidencias irrelevantes.

 

 

iii.-Venezuela sostiene que la SCP incurrió en error al basarse en el alcance temporal de la Situación remitida al Fiscal por seis Estados Partes. El Fiscal respondió que el Estado Venezolano confunde alcance temporal de la situación[temporal scope] con el alcance temporal de la jurisdicción de la Corte [temporal jurisdiction]. En otras palabras, la determinación temporal contenida en la remisión [denuncia] de los Estado Partes [Argentina, Colombia, Canadá, Paraguay, Chile y Perú] no limita el alcance temporal que puede investigar la CPI. El Fiscal probó que se habrían cometidos crímenes de lesa humanidad desde febrero 2014, cuyo ámbito de valoración está dentro de sus competencias.

 

 

iv.-Venezuela argumenta que la SCP se equivocó al concluir que era necesario que las investigaciones internas cubrieran elementos contextuales [vinculados] a crímenes de lesa humanidad, intenciones discriminatorias y crímenes sexuales y de género. Este argumento fue refutado por la Fiscalía y la Oficina de Víctimas, aclarando que los crímenes sexuales y de género han debido ser investigados en Venezuela en el contexto de los crímenes de lesa humanidad tipificados en el Articulo 7 del Estatuto de Roma como f) Tortura y g) Violación […] o cualquier otra forma de violencia sexual de gravedad comparable [y otros tipos criminales].

 

 

v.-Bajo el quinto motivo de apelación, Venezuela sostiene que la SCP cometió un error de derecho en su evaluación de la complementariedad al basarse en factores irrelevantes. Este alegato fue rechazado por la OF, demostrando que Venezuela no ha aportado pruebas relevantes de investigaciones genuinas, juicios, ni condenas a presuntos responsables de crímenes de lesa humanidad, por lo cual queda habilitada la competencia complementaria de la CPI.

 

 

vi.-Finalmente, Venezuela argumenta que la Sala de Cuestiones Preliminares [SCP] incurrió en error al excluir los procedimientos nacionales de su determinación, sobre la base que habían existido demoras y períodos de inactividad. La respuesta del OF y la Oficina de Representación de las Víctimas fue que no son sólo son demoras sino ausencia o inexistencia de procesos judiciales que investiguen crímenes de lesa humanidad, además a funcionarios de altos cargos y cadena de mando.

 

 

La Sala de Apelaciones de la CPI-en efecto-rechazó cada uno de los alegatos del Estado venezolano y confirmó los argumentos de la Sala de Cuestiones Previas, de la Oficina Fiscal y Oficina de Víctimas.

 

 

Breve historia de una justicia que tarda pero que llega

 

 

En noviembre de 2021, Venezuela se convirtió en el primer país de América Latina en el que la CPI abrió una investigación formal, luego que el fiscal británico Karim Khan anunciara la apertura del caso conocido como “Venezuela I”, por presuntos crímenes de lesa humanidad. El año pasado el gobierno de Maduro apeló el fallo que reanuda la investigación, bajo el argumento que debía respetarse el principio de complementariedad, según el cual un tribunal internacional complementa a la justicia nacional y sólo puede intervenir si un país no está investigando en los mismos crímenes. La SA de la CPI rechazó por unanimidad los alegatos de la apelación, dando luz verde a la Fiscalía de la CPI para reanudar las pesquisas sobre los abusos por parte de las fuerzas de seguridad [2017] que arrojaron dejaron 125 muertos.

 

 

Caracas solicitó en abril de 2022 aplazar las investigaciones de la CPI para dejarlas en manos de las autoridades venezolanas. Sin embargo, siete meses después [Noviembre 2022], el Fiscal solicitó a la Sala de Cuestiones Preliminares [SCP] autorización para reanudar la investigación, argumentando que Venezuela no estaba haciendo lo suficiente en el caso. La SCP ordenó continuar la investigación en junio 2023. Venezuela apeló.

 

 

En las audiencias de noviembre 2023 ante la Sala de Apelaciones, el Ministro de Exteriores venezolano, Yvan Gil, afirmó que la justicia nacional ya estaba actuando y mencionó que más de 255 agentes del Estado habían sido imputados, 64 acusados y 62 condenados por casos de violaciones de DDHH, los cuales son de interés para la CPI…Gil lamentó que la CPI no respetara el principio de complementariedad. En respuesta, el fiscal señaló que su investigación estaba en fase preliminar y era poco razonable identificar sospechosos o establecer el alcance del caso.

 

 

Venezuela sostiene que el artículo 18 del ER “se basa en una presunción a favor de las investigaciones nacionales”, por lo tanto, el Fiscal está obligado a fundamentar su solicitud en virtud del artículo 18(2) in comento [Estatuto de Roma] demostrando que la información transmitida por el Estado no refleja el alcance de criminalidad, establecido en la notificación, según Artículo 18 (1).

 

 

La Sala de Apelaciones [SA] señala a este respecto que el Preámbulo del Estatuto de Roma [ER], estipula que un “enjuiciamiento efectivo” de “los crímenes más graves que preocupan a la comunidad internacional en su conjunto” “debe garantizarse mediante la adopción de medidas a nivel nacional”. El Preámbulo también impone a cada Estado “el deber de ejercer su jurisdicción penal sobre los responsables de crímenes internacionales”. Por lo tanto, si bien el ER no impone expresamente a los Estados Partes, la obligación de incorporar crímenes de lesa humanidad en su legislación interna, si subyace el deber de ejercer jurisdicción penal sobre “los responsables de crímenes internacionales”. La Sala de Apelaciones coincide a este respecto con la Sala de Cuestiones Preliminares que “en general, se exhorta a los Estados Partes incorporar el Estatuto a su legislación interna”.

 

 

Existe jurisprudencia en la CPI que determina “es la presunta conducta, a diferencia de su caracterización o tipificación jurídica, lo que importa a la hora de evaluar si el caso interno refleja suficientemente el caso ante la Corte”. De allí que violaciones, abusos sexuales, cualquier forma de violencia sexual; persecución política o cualquier hecho punible debe ser suficientemente contextualizada con el Estatuto de Roma sin importar si la legislación interna lo prevé.

 

 

El deber de probar que se hacer justicia

 

 

La Sala de Apelaciones enfatizó que la conclusión de la Sala de Cuestiones Previas respecto la carga de la prueba de crímenes de lesa humanidad según el ER, corresponde a los Estados Partes. La Sala de Apelaciones considera que el principio rector de contextualización y el deber de investigar de los Estados, es el espíritu y propósito del artículo 18. Si bien un Estado que solicita un aplazamiento de la decisión del Fiscal de investigar no está obligado a probar que investiga presuntos actos delictivos bajo la calificación jurídica de crímenes de lesa humanidad, si debe probar [el Estado Parte] “que sus investigaciones son genuinas y [sus] enjuiciamientos internos abarcan las alegaciones fácticas que sustentan los elementos contextuales antes mencionados”. Es decir, aun si la legislación interna no caracteriza crímenes de lesa humanidad-como la tortura, desapariciones forzosas, persecución política et all-ello no exime el deber del Estado de investigar conductas punibles conexas a crímenes de lesa humanidad.

 

 

En conclusión, la Sala de Apelaciones de La Haya le ha dado la razón a la Sala de Cuestiones previas, al Fiscal y a la Oficina de Víctimas. Ha desestimado cada uno de los alegatos de la representación de Venezuela, generando jurisprudencia y precedentes históricos, donde la falta de tipicidad interna o la existencia de investigaciones irrelevantes, no excusan el cumplimiento del ER y las reglas de procedimiento y prueba.

 

 

Vamos a una investigación penal internacional rigurosa. Los responsables de crímenes de lesa humanidad serán eficazmente investigados, citados, emplazados, capturados. No hablamos de funcionarios bajo nivel. La CPI va por los responsables de alto rango. La legalidad autocrática del régimen ha quedado al desnudo. Quedó demostrado que en Venezuela no hay justicia, por lo que la justicia penal internacional, la complementa legal y legítimamente.

 

 

El profesionalismo, la eficiencia y la ética demostrada por los magistrados, la Oficina Fiscal y la Oficina de Victimas, ha sido impecable. Además, una gran lección: los artificios, la mentira y los formalismos no impiden ir al fondo, ni son valorados en el marco de la equidad procesal de la CPI.

 

 

Es el triunfo de la verdad, de la justicia, de las víctimas. Un precedente noble e histórico. Cambia el juego. El gobierno y su cadena de mando están bajo investigación, que no es otra cosa que validar la sospecha de que en Venezuela se cometen crímenes aberrantes bajo el amparo de un legalismo autocrático y represor.

 

 

Orlando Viera-Blanco 

@ovierablanco
vierablanco@gmail.com