De Vargas a Las Tejerías, crónica de una negligencia criminal anunciada

Posted on: octubre 12th, 2022 by Maria Andrea No Comments

 

Parece increíble que todavía sean a los venezolanos quienes nos toque llorar los muertos de una tragedia ocurrida este fin de semana pasado en Las Tejerías, del Estado Aragua, por las mismas causas que originaron el desastre de Vargas. Pero no debemos olvidar que nos encontramos aún en la “revolución” que escondió por razones políticas lo que estaba sucediendo en el litoral central de Venezuela en 1999, evidenciando su desprecio por la vida de los venezolanos.

 

 

En efecto, hasta El País de España, el 27 de diciembre de 1999 titulaba: “El Gobierno venezolano no atendió a tiempo la principal recomendación efectuada el pasado día 15, durante el desarrollo del referéndum constitucional, por la Dirección de Defensa Civil de Venezuela ante la inminencia de la peor catástrofe de su historia: declarar el estado de emergencia nacional, medida que probablemente hubiera conducido a la evacuación del litoral devastado por las peores inundaciones sufridas nunca por Venezuela”.

 

 

El entonces diputado Constituyente Jorge Olavarría calificó este comportamiento de “negligencia criminal”: «Chávez trata desde el primer momento de minimizar la crisis sabiendo la envergadura que tiene. La negligencia da pie para iniciar un procedimiento ante instancias internacionales» , y que Olavarría reafirma en un propio artículo:

“Rangel nada dijo en relación a las sarcásticas descalificaciones de descrédito profesional del Presidente en contra de la periodista Jane Bussey de El Miami Herald, José de Jesús Aznárez de El País de Madrid y Joaquín Ibarz de La Vanguardia de Barcelona quienes informaron verazmente acerca de la negligencia criminal con la cual el Presidente, manejó la tragedia del litoral en sus primeros y más críticos días, ignorando las recomendaciones que le hiciera Defensa Civil de declarar el estado de emergencia, y enviar la Guardia Nacional a la zona devastada para impedir los saqueos que como consecuencia de esta negligencia se produjeron…”.

 

 

Sin embargo, siguiendo al parecer esa misma negligencia criminal, herencia del difunto Galáctico de 1999, la Gobernadora del Estado Aragua, Karina Carpio, fustigó el día siguiente del desastre a todo aquel que se le ocurriera pasar algún video acerca de la tragedia ocurrida: “A todas aquellas personas que están pasando, que están transmitiendo videos, imágenes dantescas de lo que pudo haber ocurrido aquí, que sabemos que efectivamente hay un daño, pero que nosotros estamos llamados a la consciencia y no con esos videos que lo que están es despertando angustia en nuestra comunidad”.

 

Pero como bien indica la nota publicada por La Patilla, fue precisamente por esos videos que Venezuela y el mundo se enteraron de lo que estaba pasando en Las Tejerías, alertando así al resto de esa población y al Estado Aragua en general: “Lo que, al parecer, Carpio desconoce es que fue gracias a las imágenes difundidas a través de las redes sociales por los habitantes de Las Tejerías y sus familiares, que se pudo alertar sobre la tragedia que allí ocurría la noche del sábado, mientras las autoridades guardaban silencio sobre lo que sucedía”.

 

 

Que lamentable que en 1999 no existiera esta tecnología de transmisión de videos y fotos instantáneas en manos de todo el mundo, que hubiera podido alertar a los miles de personas afectadas para que abandonaran Vargas, cosa que era responsabilidad directa del gobierno de Chávez. De haber sido así, tal vez no hubieran sido miles los muertos ocurridos en Vargas en 1999, producto de la negligencia criminal de Hugo Chávez Frías, y que imagino debe haber estado en su columna de atrocidades pendientes por cancelar, al presentarse ante el Creador.

 

 

Como verán ustedes, este patrón de comportamiento criminal lo tiene el régimen metido hasta los tuétanos y en su ADN desde su fundación, en los seguidores fanáticos de esta locura rojo-rojita, como la actual Gobernadora del Estado Aragua. Esconder las desgracias y minimizarlas es la conducta permanente, como si ya no fuera una calamidad lo que se está viviendo en Venezuela por su sola presencia en el poder.

 

 

Pero esto no es lo peor. Lo más grave es que no hayan aprendido nada de las tragedias que han sucedido antes con los deslaves, como en Vargas en 1999, y de las múltiples recomendaciones escritas en informes y estudios, y presentadas por comisiones que se establecieron para saber qué fue lo que pasó allí para que esto no se repitiera en ningún lugar de Venezuela.

 

 

Como recordarán aquellos venezolanos que aún tenemos memoria de las desgracias del castro-chavismo-madurismo, en el año 2000 fue creada la Autoridad Única de Área del Estado Vargas (AUAEV) para posibilitar los estudios necesarios para “atender este tipo de catástrofes y proteger a la población”. Así lo hace saber Carlos Genatios, a cuya cabeza como Coordinador de esa Autoridad, designó Hugo Chávez para presentar soluciones.

 

 

Carlos Genatios, afirmo en un informe presentado ante la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat en mayo de 2010 que: “La AUAEV no tenía ni la potestad, ni los recursos financieros, ni la capacidad de construir, y debía limitarse a hacer estudios y proyectos. Como coordinador de la AUAEV nunca tuve en mis manos ningún tipo de recurso proveniente de la ayuda extranjera. Repito, nunca. Sólo administré con muy estricto criterio, los recursos de presupuesto ordinario para hacer estudios”.

 

Efectivamente, la Autoridad Única no tenía presupuesto para la ejecución de las obras necesarias y recomendadas por ella para evitar que una tragedia como esa volviera a suceder, pero el Ejecutivo Nacional sí lo tenía, a través de una entidad creada para tales efectos, denominada Corpovargas. Genatios afirma allí años después (2003): “Esta semana recorrí una vez más cuencas y zonas afectadas del litoral. Por la brevedad de este espacio, sólo me referiré a las obras de control de torrentes. Pude observar variaciones importantes en los diseños iniciales hechos por la AUAEV. Obras de concreto reforzado con acero, han sido suplantadas por otras de gaviones. En algunas situaciones esto no aumenta el riesgo de la población, pero en varias sí. Es decir, el cambio de criterio seguido por Corpovargas implica ahora un riesgo mayor para los habitantes de los conos de deyección”.

 

 

Del Informe de Genatios se deduce que Vargas aún está en peligro, así como sigue en peligro la vida del resto de los venezolanos de continuar la manera actual de administrar los recursos que son de todos los venezolanos. Corpovargas , como muchísimas otras entidades del régimen, desaparecieron con los reales de los venezolanos y el grave riesgo para la población aún sigue intacto.

 

 

Los expertos que han trabajado en el tema de Vargas, como el caso de Carlos Genatios, han planteado soluciones que ya existen en el mundo a este tipo de problema recurrente en nuestro país. La tragedia de El Limón (1987), Vargas (1999), Las Tejerías ahora en el 2022, dan cuenta que los gobiernos no han tomado en serio ni les ha importado la aplicación de los recursos a los riesgos potenciales de desastres en los Estados.

 

 

Una importante propuesta la presentó el Dr. José Luis López, en su Trabajo de Incorporación como Individuo de Número en la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat (ver José Luis López, Ph.D, Aprendiendo del desastre de Vargas, Una visión crítica y constructiva sobre las medidas adoptadas para la mitigación del riesgo de aludes potenciales, Mayo 2020, en ).

 

 

Allí el Dr. López indica la existencia de Sistemas de Monitoreo y Alerta Temprana: “Las medidas estructurales (presa y canalizaciones) (que fue la solución que planteó Carlos Genatios en Vargas) solo pueden mitigar una parte del riesgo ya que la seguridad total no existe. Ellas nos protegen contra un evento de un determinado período de retorno (usualmente 100 años), pero no nos protegen para eventos más grandes o menos frecuentes. Esta protección disminuye también cuando las presas se sedimentan o deterioran. Por esa razón es que deben tomarse otras medidas, que denominamos de tipo no estructural, para reducir el riesgo residual. Los sistemas de monitoreo y alerta temprana constituyen un instrumento fundamental de las medidas no-estructurales, que permiten avisar anticipadamente a la población de la ocurrencia de un alud torrencial de forma que se puedan tomar las medidas de preparación y/o evacuación correspondientes” .

 

 

Por lo pronto, haría bien el régimen –si no les resulta demasiado que además de tomar videos y fotos de lo que sucede, exijamos por la vida de los ciudadanos a los que tienen la obligación de proteger- instalar en cada zona de riesgo del país, como Las Tejerías, un sistema de medición permanente como el descrito por el Dr. López en su disertación, si es que se van a llevar los reales de las soluciones estructurales, para que al menos se puedan evacuar y salvar la vida de las personas antes de una tragedia.

 

 

El Dr. López indica en su estudio: “La conclusión de este análisis es que si hubiésemos tenido esta herramienta disponible para el año 1999, se pudieran haber salvado muchas vidas, ya que para el día 15 el punto correspondiente en el gráfico estaba tan adentro de la zona crítica que ha debido generar niveles máximos de alerta incluyendo la evacuación de la población antes de la ocurrencia del desastre el día 16/12”. Estamos en el 2022 y aún no tenemos ninguna, ni en Vargas – tragedia sucedida hace más de 20 años- ni en ningún otro lugar de Venezuela.

 

 

Todo anterior nos indica que han existido las soluciones técnicas, e invariablemente también el dinero, en todas las épocas, pero eso no ha bastado para salvarle la vida a la gente expuesta a los deslaves. La solución definitiva vendrá cuando los ciudadanos de cada Estado decidan, a través de sus representantes legítimamente electos, que los recursos no los administre ni los disponga el Presidente y sus Ministros, sino la propia Entidad Federal Estadal y Municipal, que es la doliente final de todas las tragedias de los ciudadanos, en una Asamblea Nacional Constituyente Originaria. El resto será, y hasta que eso no ocurra, la crónica de una negligencia criminal anunciada…

 

Luis Manuel Aguana

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El cambio fundamental

Posted on: septiembre 1st, 2022 by Maria Andrea No Comments

 

Cuando insistimos tercamente que hay que cambiar el sistema institucional del país erróneamente creemos que la gente nos entiende. Cualquier cosa que implique la palabra “cambio” encontrará la resistencia natural de las personas.

 

 

La famosa definición de la locura einsteniana que dice que insistir en hacer lo mismo y esperar resultados diferentes, es en definitiva un círculo vicioso que jamás termina en nuestro país. Es por eso que los mismos actores políticos nos insisten en aplicar sus mismas fórmulas (electorales) a la grave crisis que nos aqueja, esperando lograr resultados distintos con esta pila de delincuentes, consiguiendo una y otra vez los mismos resultados fracasados.

 

 

De allí que sea necesario ir un poco más allá, explicando la razón de los cambios que hay que aplicar en Venezuela, con la esperanza de poder convencer a los venezolanos que esa no es en definitiva la ruta por la que hay que luchar para salir de esta tragedia. Y para eso es necesario comenzar analizando esa expresión inicial, “el sistema institucional”, que ha definido las relaciones de poder en Venezuela, no de ahora, sino prácticamente desde el comienzo de la República como Estado independiente. Sin embargo, como son muchos los cambios propuestos en nuestro proyecto, El Gran Cambio, por ahora comenzaré explicando el cambio fundamental que hay que principalmente aplicar, que no es otro –nada más y nada menos- que el de la estructura de la Constitución.

 

 

Partiendo de la “Constitución del Estado de Venezuela del 24 de septiembre de 1830”, que así era como se titulaba el texto fundamental de nuestro país aprobado luego de la separación de Venezuela de la Gran Colombia, hasta nuestros días, la estructura del poder aplicada a la Constitución ha sido la misma: definición mínima de los Poderes Públicos: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, con delegación al Poder Ejecutivo de la Administración de la Hacienda Pública Nacional y las Fuerzas Armadas, con los controles correspondientes delegados al Poder Legislativo.

 

 

Esta estructura centralizada del poder, en manos del Poder Ejecutivo, de todas nuestras Constituciones partiendo de 1830, ha sido el sello indiscutible del devenir histórico venezolano. El Ejecutivo es que centraliza el poder de las armas y el dinero de todos los venezolanos. Eso no es malo en sí mismo. Ese es el sistema que nos hemos dado desde el principio de los tiempos republicanos. Pero tiene un defecto estructural: depende altamente de la eficiencia de quienes ocupan la única posición de poder en el país. O dicho de otra manera, la regla establecida en todos nuestros Pactos fundamentales entre gobernados y gobernantes, le entrega a quienes nos gobiernan en el Poder Ejecutivo, la patente de corso de hacer lo que les venga en gana con lo que es de todos.

 

 

Y aunque “deberían” existir los contrapesos con el resto de los poderes (Legislativo y Judicial, 3 hasta la Constitución de 1961), lamentablemente en toda nuestra historia estos mecanismos definidos como tales en el Pacto Fundamental, la Constitución, no han sido lo suficientemente eficientes para evitar los desmanes de quienes han ocupado el poder en Venezuela. No ha existido nunca un equilibrio entre los Poderes Públicos, ocasionando que quienes han ejercido el Poder Ejecutivo, hayan tenido permanentemente una influencia perniciosa en la administración de lo que es de todos, trayendo como consecuencia subdesarrollo y pobreza, y últimamente destrucción institucional del Estado y éxodo masivo de la población.

 

 

Entonces, la primera conclusión a la que podemos llegar de este hecho completamente comprobable, es que los problemas de los venezolanos nunca se solucionarán solamente cambiando el Poder Ejecutivo (en otras palabras, otro Presidente), sino cambiando la estructura y todo el sistema de relaciones que se den entre los componentes que conformarían una nueva estructura a definir. Y eso nos lleva a la definición de sistema.

 

 

Tomaré la definición de Karl Ludwig von Bertalanffy (1901-1972), en su Teoría General de Sistemas, y que ha sido generalmente aceptada por todos, y aplicada a muchos campos del saber humano: “Un sistema se define como un conjunto de elementos que interactúan entre ellos”. Esta definición coincide con la definición del DRAE: “1.m. Conjunto de reglas o principios sobre una materia racionalmente enlazados entre sí”.

 

 

El sistema de relaciones entre los distintos Poderes Públicos define el “sistema institucional” que tenemos en Venezuela. Si definimos en nuestro Pacto fundamental que existirá un Poder Ejecutivo que administrará la Hacienda Pública del país y las armas de la República, estableciendo asimismo que los restantes Poderes lo controlarán, no habrá manera de salirse de esa trampa si el Poder Ejecutivo logra evadir a través de la penetración –o corrupción- de los poderes restantes, controlar el sistema y su estructura, esta última definida en el DRAE como la “1.f. Disposición o modo de estar relacionadas las partes de un conjunto”. Esto último es lo que ha ocurrido en Venezuela durante los últimos 23 años.

 

 

Entonces, queda al libre arbitrio de cualquiera que ocupe la Primera Magistratura del país hacer las cosas apegadas o no a la Constitución, porque así fue establecido dentro del sistema de relaciones institucionales definido en ella. Esto es, en nuestro sistema y desde el comienzo de la República de Venezuela, hemos atado toda la vida del país a una persona, el Presidente –y quienes estén bajo su control- desde la misma definición del Pacto. De esto se concluye que para que el sistema funcione, independientemente de quien sea el Presidente, debemos definirlo de una manera tal que el poder descanse sobre una estructura institucional lo más cercano a quienes resulten afectados de su mala administración. Esto es, a los ciudadanos.

 

 

Estos principios no los inventé yo. Fueron esbozados inicialmente por Thomas Jefferson (1743-1826), redactor de la Declaración de Independencia norteamericana, donde indicó claramente que, en primer lugar, el poder de los gobiernos deriva de sus ciudadanos, siendo su principal responsabilidad el proteger la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Y en segundo lugar, que este poder debe ser arbitrado y administrado por Leyes e Instituciones, no por personas. En otras palabras, dentro de un Estado de Derecho, independientemente de quien detente el poder. Esto debe estar claramente estructurado y sistematizado en la Constitución, y nosotros hemos hecho todo lo contrario.

 

 

El Cambio fundamental que ANCO plantea en su propuesta El Gran Cambio, es voltear la pirámide del poder en Venezuela. Establecer en nuestro Pacto fundamental que el poder y la administración de los recursos no esté ya absolutamente en manos del Poder Ejecutivo, sino que se quiebre –de menor a mayor poder- en las tantas entidades federales que existan en el país, y en los tantos municipios que definan los ciudadanos dentro de cada entidad federal, de acuerdo a su propia realidad político-territorial actual. Que el poder se encuentre fundamentalmente en los Municipios, que es donde viven y se desarrollan los ciudadanos, luego en los Estados, como entidad política, y luego en el Gobierno Federal, representante genuino de todos ellos.

 

Al disolver el Poder en muchísimas piezas, será virtualmente imposible que una sola persona y sus cómplices, nos arruinen y nos roben masivamente en el futuro, como ya lo ha hecho este sistema de relaciones de poder existente, con Hugo Chávez Frías y Nicolás Maduro Moros a la cabeza.

 

 

Hay que cambiar el sistema, no a las personas. Estamos conscientes que partiendo de esa premisa fundamental, se derivarán muchísimos cambios y nuevas maneras de intercambio en las relaciones institucionales, que hay que construir completamente de la nada, como por ejemplo, el sistema de distribución del ingreso, actualmente definido en la Constitución. Este nuevo sistema de relaciones nos llevará a que no sea el Presidente en su Consejo de Ministros el que decida cuanto darle a las regiones o que proyecto desarrollar en ellas, dentro de los múltiples mecanismos que están establecidos en una Hacienda Pública que actualmente se maneja como la chequera de los partidos que administran el poder de turno.

 

 

Cada Estado y Municipio en un nuevo sistema de relaciones institucionales no serían los que reciban sino los que aporten a un nuevo conjunto federal de acuerdo a la potencialidad de cada uno, y entre todos formalizar un Pacto para financiar al Gobierno Federal constitucionalmente. No estamos hablando de “descentralizar”. No. Estamos hablando de definir una nueva República basada en el aporte de todos los ciudadanos, empoderados de abajo hacia arriba en la pirámide, debido a una nueva formulación del sistema institucional.

 

 

Esta propuesta requiere reunir al Constituyente a la brevedad posible y proponerles a los legítimos representantes del pueblo en una Asamblea Nacional Constituyente, una nueva manera de concebir el sistema institucional actual, que nos ha perjudicado históricamente y  que se encuentra completamente agotado. Y esto pasa por explicarles primero a los ciudadanos de Venezuela que estos cambios, que traerían una redefinición profunda del sistema político, van más allá de la idea simplista de cambiar un Presidente en unas elecciones por ahora intrascendentes, pero que los empoderaría para materializar la Refundación de la Nación, necesaria para el bienestar de las nuevas generaciones.

 

Luis Manuel Aguana

@laguana

Venezuela grita: “¡es para el 2022, estúpidos!”

Posted on: enero 7th, 2022 by Laura Espinoza No Comments

 

 

Es difícil comenzar un año nuevo sin ser optimistas aun cuando todo parezca indicar lo contrario. De acuerdo a la definición comúnmente aceptada, optimista es aquella persona “que propende a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable” (DRAE en su primera acepción de la palabra).

 

 

Y estamos obligados a serlo para poder continuar una lucha en la que todo parece indicar que hemos retrocedido desde esta misma fecha exactamente hace un año, cuando se renovó el mandato del Presidente Encargado, respaldado por un Estatuto de la Transición renovado el 26 de diciembre de 2020.

 

 

Con la nueva reforma al Estatuto para la Transición, aprobada en segunda discusión el 4 de enero de 2022, queda claro para todos los venezolanos que el Presidente Encargado es aún más dependiente de las decisiones de los partidos políticos reunidos en el Parlamento renovado el 5 de Enero de 2022.

 

 

Esa mayor dependencia del Presidente Encargado a los partidos aleja las posibilidades de decisiones ejecutivas tendientes a la liberación de los venezolanos, habida cuenta que Venezuela es un país estructuralmente presidencialista, y que esta nueva versión del Estatuto transfiere inconstitucionalmente sus competencias a la Asamblea Nacional.

 

 

Visto así, lo que vemos desde afuera son unos partidos entregados con una sola agenda: sobrevivir al régimen a como de lugar para llegar a unas elecciones presidenciales en el año 2024, renovando en el medio el Estatuto de la Transición para el 2023 y comienzos del 2024. El problema de eso está en cómo quedamos el resto de los venezolanos.

 

 

Pero en el medio, y para que no nos molestemos, ya que el 2024 está a tres años vista, nos endulzarán la píldora con un referendo revocatorio, que no tienen ni de lejos oportunidad de ganar porque los delincuentes, si les dejan llegar hasta allá, será por la conveniencia de un improbable reconocimiento de la Comunidad Internacional.

 

 

Con ese revocatorio se perderá todo el año 2022, otro año más –en el caso improbable de que se haga-, con todo el sufrimiento de escasez, hiperinflación y azote delincuencial de quienes nos desgobiernan, para que después que lo pierdan salgan con la excusa que lo que nos queda es la agenda de unas elecciones presidenciales que ya estaban programadas.

 

 

Ese es el panorama previsible del año 2022 si el pueblo venezolano le acepta esa agenda a los políticos de la Asamblea Nacional, y porque no decirlo, también a aquellos países que en la Comunidad Internacional poco les importa el sufrimiento de este pueblo con tal de que en Venezuela se aquieten las aguas y no les afecte su propia seguridad nacional.

 

 

Pero estarán equivocados aquellos que creen que esa aparente “normalidad” puede no esconder el germen de una protesta social generalizada. Insistir en unas elecciones sin resolver el grave problema institucional del país que significa que no solo se debe cambiar al Presidente sino toda su base de sustentación, es desconocer lo que pasa en Venezuela.

 

 

Si los partidos políticos insisten en seguir ignorando la situación de los venezolanos mientras ofrecen soluciones para el 2024, se estarán cortando cualquier apoyo general que piensen tener para unas elecciones. De hecho nunca llegarán a ellas. El régimen habrá cambiado las reglas de juego antes de que esas elecciones ocurran en el 2024.

 

 

Esperar al 2024, con un revocatorio en el 2022 al que el régimen solo accederá si lo va a ganar, le aplica la frase del estratega político James Carville y que aplicó Bill Clinton en su campaña electoral contra George Bush padre, que indicaba “es la economía, estúpido” y que ha sido utilizada para destacar aspectos que se consideran esenciales en la política.

 

 

En este caso, el aspecto a destacar es que el problema de los venezolanos es ahora, no el 2024, donde nadie sabe cómo estará el país, y hace que Venezuela grite “¡es para el 2022, estúpidos!”. De hecho ya lo era para mucho antes, tanto que podría decirse que para el 2019, primer año desperdiciado del Gobierno Encargado de Juan Guaidó.

 

 

¿Qué solución nos están dando para el 2022? Ninguna. Un Referendo Revocatorio en peores condiciones que el último, teniendo que levantar el 20% del padrón electoral en circunstancias muy adversas –pandemia incluida-, sin la presencia de los millones de venezolanos que se encontraban en el país en el 2016.

 

 

Aunque los partidos políticos sigan sin mencionar o nieguen la solución constituyente, esta resulta en la solución inmediata que aborda el problema de una Presidencia y el resto de las instituciones ilegitimas del país, y que con un acompañamiento adecuado de la Comunidad Internacional, puede implementarse en mínimo 6 meses y máximo un año.

 

 

Sustituir al régimen, establecer un Gobierno de Transición, y realizar elecciones de los Poderes Públicos en libertad, es para lo que está hecha la previsión Constitucional de convocar a una Constituyente, con el arbitraje electoral de la Comunidad Internacional, sin contar con la completa Refundación del país. Lo que falta aquí es la voluntad política.

 

 

¿Y cómo llegamos a ese punto donde los partidos, la Comunidad Internacional -en especial los EEUU- y el pueblo venezolano se convenzan que Refundar a Venezuela debe pasar por ese proceso profundamente renovador? ¿Cuánto sufrimiento más tendremos que pasar antes de abordar un proceso en el que todos coincidimos se tiene que realizar?

 

 

Cuando los venezolanos este mismo año 2022 nos pronunciemos todos, exigiendo que no podemos seguir esperando ni un día más por la solución de este desastre y presionemos donde tengamos que hacerlo, afuera y adentro del país, solo entonces empezará a salir la voluntad política para un proceso constituyente. Entonces depende de nosotros…

 

 

 

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Vacío y usurpación

Posted on: junio 16th, 2021 by Laura Espinoza No Comments

“Existe “vacío de poder” cuando “el poder está vacío,” es decir, cuando nadie lo está ejerciendo. Por tanto, no puede haber “vacío de poder” cuando alguien está ejerciendo el poder, así sea ilegítimamente. En este caso, lo que habría es usurpación de autoridad”.

 

 

Ante esa definición de “vacío de poder” del Dr. Allan Brewer-Carías, reconocido constitucionalista venezolano, difícilmente podría esgrimirse que en Venezuela exista un vacío de poder sino una usurpación del poder. Esto de ninguna forma significa que de igual manera no tengamos que llenar la “vacante” del poder usurpado con una autoridad legítima. Eso es lo que todavía sigue pendiente en Venezuela.

 

 

De allí que no me extrañe notablemente que los políticos hayan abandonado la famosa ruta del “cese de la usurpación” de Nicolás Maduro, indicando que eso fue un “error”. Razón por la cual nace con renovado interés y entusiasmo la negociación de la oposición con el régimen, camino que por cierto ninguno de ellos abandonaron nunca, haciéndole creer a los venezolanos que había un verdadero interés en salir de Maduro y sus delincuentes y “dándose cuenta” ahora que la cosa no sería tan fácil como se había pensado.

 

 

Pero como se dice en el interior del país, “se cayeron de un coco”. Los venezolanos reafirmamos el cese de la usurpación de Nicolás Maduro Moros y lo transformamos en un mandato constitucional a través de una Consulta Popular vinculante, establecida como uno de los medios de participación política del pueblo venezolano en nuestro texto fundamental.

 

 

Esto es, ya no es una opción de los políticos decidir si negocian o no con Maduro en el poder. Ya no tienen esa opción. Y voy más allá: quienes están intentando negociar por nosotros dejaron de tener la representación interna legitima para poder hacerlo a partir del 5 de enero de 2021. Y si es del caso que se presente alguna negociación en el futuro por quien tenga la legitimidad para poder hacerlo por los venezolanos, la primera exigencia tiene obligatoriamente que ser que Maduro se separe del poder para pensar sentarse en una mesa.

 

 

Esto tal vez no lo entiende muy bien la Comunidad Internacional y por eso hay que explicárselos muy bien. Pero eso tampoco es del interés, por razones obvias, de quienes se atribuyeron la supuesta capacidad para negociar por los venezolanos fuera del país sin tener el respaldo popular. Ese respaldo vence cada 5 años de acuerdo a nuestra Constitución vigente. Y el de la Asamblea Nacional legítima venció, como ya indiqué, el 5 de enero de 2021. No es cuestión de decidir que parte de la Constitución aplicamos y cual parte no porque nos interesa. Y al no existir otra Asamblea Nacional legítimamente electa -porque los venezolanos rechazamos contundentemente la elección parlamentaria del régimen del 6 de diciembre de 2020 en una Consulta Popular- mal podría nadie asumir una representación de los venezolanos para absolutamente nada fuera de Venezuela, así la Comunidad Internacional reconozca un fuero que ya no existe dentro del país.

 

 

¿Adónde nos deja todo esto? Como bien dijo el Dr. Brewer-Carias, no existe “vacío de poder” cuando alguien lo está ejerciendo aunque sea ilegítimamente. Fundamentándonos en lo anterior, Juan Guaidó es tan ilegitimo y usurpador como Nicolás Maduro Moros. Pero nadie en el reino de Venezuela se atreve a decir que el rey está desnudo, en especial aquellos que deben y tienen la obligación moral con los venezolanos de pronunciarse para indicar jurídicamente la situación legal del Presidente Encargado, como Presidente y como Diputado, así como el resto de sus colegas parlamentarios. Las razones pueden ser muchas, desde no querer meterse en esas profundidades del desastre venezolano, hasta simplemente un encubrimiento inexplicable pero a la vez insostenible. No en vano dicen que en Venezuela existe una sociedad de cómplices. Esta sería una dura demostración de eso.

 

 

El 1ro de junio de 2018, fecha donde todavía ni siquiera se vislumbraba la existencia de un oscuro diputado llamado Juan Guaidó, un grupo de venezolanos donde me honró participar, asistidos por los distinguidos juristas venezolanos, la Dra. Blanca Rosa Mármol de León y el Dr. José Vicente Haro, introdujimos un Recurso ante el Tribunal Supremo de Justicia legítimo, con el objeto de ejercer una “Acción Innominada con el objeto de solicitar a ese Tribunal Supremo de Justicia, realizara las actuaciones que fueren necesarias para crear las condiciones requeridas, con base en los Principios Fundamentales de la Constitución, para la designación de un Gobierno de Emergencia Nacional que tenga por objeto el restablecimiento del orden constitucional y democrático en Venezuela”.

 

 

En ese Recurso esgrimimos las razones constitucionales e institucionales para que ese legítimo Tribunal Supremo de Justicia cubriera el “vacío de poder” existente en la Venezuela de ese entonces, producto de la vacante usurpada ilegalmente por Nicolás Maduro Moros, solicitando que ese Alto Tribunal designara un Consejo de Gobierno de Emergencia Nacional para garantizar una transición “aplicando los principios, valores y pilares fundamentales de la Constitución venezolana como garante de la supremacía y efectividad tales principios, todo ello conforme a lo establecido en los artículos 1, 2 3, 5, 6, 7 y 335 de la Constitución”; y que nombre un Gabinete que realmente tome las decisiones que el interinato nunca tomó en más de dos años de ejercicio, acordes con la situación de usurpación de Nicolás Maduro Moros, como por ejemplo la designación de un Alto Mando Militar legitimo a quien puedan responder los oficiales activos todavía leales a la democracia.

 

 

En ese sentido solicitamos al TSJL realizara “todo tipo de consulta a la sociedad civil, factores políticos, académicos, gremiales, empresariales, sindicales, eclesiásticos, institucionales y aquellas consultas públicas que fueren procedentes y/o necesarias de acuerdo con el artículo 70 de la Constitución, para garantizar la integración más legítima, idónea, plural e independiente de venezolanos comprometidos con rescatar la democracia en Venezuela y restablecer el orden constitucional, todo lo cual debe ser salvaguardado por ese Tribunal Supremo de Justicia legítimo, como garante de la supremacía constitucional y de los valores, principios y normas de la Carta Fundamental venezolana” (Pág. 10 del Recurso).

 

 

¿Por qué creen ustedes que los políticos “opositores” que todos conocemos, y que ahora tratan de negociar por nosotros, se movieron como unos tigres para que ese “vacío de poder” fuera constitucionalmente cubierto en la siguiente y última legislatura del año 2019? Precisamente para evitar que todos los recursos legales –porque no solamente el nuestro estaba en curso- y en particular ese “vacío de poder” que había sido llenado por un usurpador, fueran decididos en el más alto Tribunal de la República legítimamente sin la intervención de ellos, perdiendo el control de la situación política en Venezuela. Cerraron el vacío con la designación de Juan Guaidó en enero de 2019 como Presidente de la Asamblea Nacional y posteriormente como Presidente Encargado el 23 de enero de ese año.

 

 

A pesar de toda esa maniobra quienes estábamos esperando un fallo del TSJ legitimo en relación con ese “vacío de poder” nos quedamos satisfechos, esperando que esa designación abriera los caminos para el desalojo del usurpador. Pero eso no ocurrió y ahora estamos peor que a finales de 2018 en todos los sentidos. Se quedaron con la batea pero no lavaron la ropa, como decimos en Venezuela. Y todavía muchos aquí se atreven a decir que no son un obstáculo para salir de esta desgracia.

 

 

Ahora con dos usurpadores que no tienen el respaldo de una elección legítima de los venezolanos, se justifica doblemente lo que solicitamos el 1ro de junio de 2018 al Alto Tribunal de la República en el exilio para que un Consejo de Gobierno de Emergencia Nacional, no solo decida una transición estable en el país sino que convoque a un proceso Constituyente, y posteriormente a elecciones libres, justas y verificables, como se hizo en Venezuela en 1946. Tenemos tradición republicana de sobra para encausar al país y más aun venezolanos dispuestos a realizarlo. Esta es otra manera de enfocar el problema y que termina en lo mismo que siempre hemos sostenido: ¡Que el pueblo venezolano decida!

 

 

Luis Manuel Aguana
Twitter:@laguana

Una verdadera salvación nacional

Posted on: mayo 19th, 2021 by Laura Espinoza No Comments

 

 

 

En mi anterior nota quise resaltar el nuevo giro del Gobierno Encargado hacia un reconocimiento del régimen a través del desarrollo de un Acuerdo de Salvación Nacional, desde el ángulo ético y moral. Esto debería ser más que suficiente en un país civilizado y sin la barbarie política que nos afecta. En algunos países los funcionarios públicos renuncian y se suicidan cuando los descubren cometiendo algún delito. Pero en Venezuela hablar de ética y moral en los asuntos públicos y políticos es solo un chiste.

 

 

¿Por qué quise hacer esa primera nota acerca del asunto basada en esos postulados principistas? Porque cuando las cosas están opacas y no se pueden entender bien, uno tiene que volver a los principios. Nadie que tenga principios y los haga valer puede, si desea mantenerse en ellos, plantearse una nueva negociación con los terroristas y narco delincuentes que usurpan el poder. Pero dicen que la política la inventó el diablo, y si esto es así, ¿cómo podría aquel que desee permanecer en ella seguir los pasos y principios del Santo patrón de los políticos y gobernantes, Tomás Moro, dejándose decapitar por ellos?

 

 

Pongámosle una lupa a ese Acuerdo de Salvación Nacional propuesto por Guaidó. El Presidente Encargado en principio ha sido consecuente en el rechazo de los nuevos rectores del CNE y las elecciones regionales convocadas por una Asamblea Nacional ilegítima del régimen. Guaidó dijo en su intervención: “La dictadura buscará seguir buscando negociaciones paralelas y parciales para dar supuestas concesiones. Dividir a la oposición, bajar la presión internacional, como lo ha hecho en el pasado. Buscarán dividirnos convocando elecciones regionales y municipales, plantearnos un falso dilema, que con este impuesto CNE que no reconocemos y que hoy controlan. Ese escenario nos debe encontrar unidos. Y a todos los liderazgos y actores que durante años han luchado y sacrificado tanto por este país y que ven en ese hito una oportunidad, les digo que cuenten conmigo para luchar por verdaderas condiciones que permitan competir de verdad y al venezolano elegir, no a ir a una trampa…”.

 

 

De acuerdo a ese discurso Guaidó se sitúa en una posición que efectivamente no es nueva para la Comunidad Internacional al exigir elecciones con condiciones. Lo que nosotros como venezolanos criticamos en este punto es que no puede haber condiciones verdaderas tal y como las exige si el régimen permanece en el poder mientras ellas se efectúan. Esa es una diferencia fundamental que fue claramente establecida en la Consulta Popular de Diciembre de 2020 por 6,4 millones de venezolanos. Por un lado dice que no reconoce al CNE del régimen y que éste controla el sistema electoral y por otro busca que la comunidad internacional garantice algo que es imposible de garantizar con Maduro en el poder.

 

 

Guaidó sigue: “Estoy convencido de que proteger y recatar espacios es muy importante pero sin caer en las mentiras del régimen. Mientras no hay una presión real, una negociación con la Comunidad Internacional, la dictadura seguirá robándose las elecciones, nombrando protectores y burlándose de los venezolanos…”. Y eso será así mientras Maduro y sus narco terroristas detenten el poder que usurpan. Una negociación real pasa, como siempre lo hemos indicado, en que el régimen sienta una amenaza creíble por parte de la Comunidad Internacional y permita eso que propone el Presidente Encargado.

 

 

Pero, a estas alturas ¿es eso posible? De acuerdo con las diferentes actuaciones de los partidos que le acompañan, consecuencia de ese planteamiento, eso ya no es posible, y prefieren ir abandonando al Presidente Encargado, practicando la “real politik” de seguir en la negociación con el régimen por elecciones “busca-espacios”. Y eso es lo que está pasando porque Guaidó con este planteamiento está inventando el agua tibia. Está convocando tardíamente a todos los factores políticos a unirse para negociar con el régimen para que acepte algo que no está en posición de obligar, con la contraprestación de la suspensión de sanciones. Y esto es un sinsentido toda vez que los usurpadores ya tienen una oposición que hace tiempo se compró con los alacranes a la cabeza y con los que negocian lo que les da la gana. No necesitan a Guaidó para eso, ni siquiera su única carta que no depende de él que es el levantamiento de las sanciones.

 

 

¿Qué hizo el régimen? Lo que le dijo Maduro y que cualquiera le diría en su posición: “Si él quiere incorporarse a los diálogos que ya está en curso, desarrollándose en todos los temas, bienvenido a que se incorpore a los diálogos que ya existen, no a que se crea que él es el jefe y líder supremo de un país que no lo reconoce». Eso dice alguien que está en una posición de poder. Asimismo se dio el lujo de decirle que entregara Citgo y Monómeros como condicionante de una negociación: «El primero de todos, es que esa oposición extremista renuncie al camino del golpismo, del injerencismo y llamados de invasión al país, que reconozca la Constitución y los Poderes» y que “rindan cuentas de todos los recursos que les ha entregado el Gobierno de Estados Unidos y que regresen los recursos y cuentas que tienen a Venezuela, así como las empresas Citgo y Monómeros”.

 

 

Entonces, ¿es ese Acuerdo viable con estos narco terroristas? Obviamente no lo es. Por eso están abandonando el barco masivamente los principales cercanos al Presidente Encargado, aun cuando haya sido acompañado en su intención por el Secretario General de la OEA.

 

 

A mi juicio lo más importante en que sigue equivocando el Gobierno Encargado y los partidos que le acompañan es en su planteamiento de una negociación de elecciones libres sin libertad, a contravía de la decisión del Depositario de la Soberanía en una Consulta Popular. Esa insistencia de descartar la decisión de todo un pueblo y no seguir el camino constitucional, más allá de ser un error es una traición a los principios democráticos que sustentan el edificio de la representación pública. ¿Qué derecho tienen los mandatarios de desobedecer a sus mandantes a una orden constitucionalmente emanada? Ninguno. Y si lo hacen es por razones que no se corresponden al mandato que recibieron, dando lugar a un señalamiento ético y moral. Por eso el santo Tomas Moro se dejo decapitar.

 

 

Una cosa es una tregua con el régimen para vacunar a toda la población que se muere por una pandemia sobrevenida en el medio de una feroz lucha política, y otra muy diferente es llegar acuerdos con delincuentes que nunca –entiéndase bien- nunca cumplirán con acuerdo alguno salvo que tengan un fusil en las costillas. Una cosa es que unos secuestradores dejen entrar a un médico para atender a un herido para que no se muera en una situación de rehenes, después de una negociación para eso con los delincuentes, y otra muy diferente es que la policía afuera y los rehenes adentro acordemos que los secuestradores se pueden quedar

 

indefinidamente.

Los venezolanos necesitamos encontrar la manera de convencer a quienes tienen la posibilidad de entrar al sitio de rehenes o tienen influencia real con los secuestradores para convencerlos que se entreguen. Creo firmemente que eso es posible pero solo si se actúa en concordancia con el camino constitucional, comenzando por obedecer sin duda alguna lo que el pueblo decidió y en clara sintonía con el sentir de todos los venezolanos. Hacerlo a espaldas de eso es la fórmula más segura para el fracaso antes de comenzar. Solo así podremos atender a todos los rehenes y aplicar los correctivos necesarios para proceder con una verdadera salvación nacional. Sr. Presidente Encargado, si realmente quiere salvar a Venezuela y recuperar su respaldo, comience por cumplir su mandato constitucional…

 

Luis Manuel Aguana

Twitter:@laguana

Instagram: @laguana01

Tanto nadar para morir en la orilla

Posted on: mayo 14th, 2021 by Laura Espinoza No Comments

 

 

“Le doy al diablo el beneficio de la ley por mi propia seguridad…” Sir Thomas More (1478-1535)

 

 

Como decimos en Venezuela: tanto nadar para morir en la orilla. Eso es lo que inmediatamente pensé al leer el titular de Noticiero Digital: Guaidó propone acuerdo con Maduro para elecciones libres con levantamiento de sanciones (ver aquí ).

 

 

La Presidencia Encargada terminó por acoger lo que los partidos “opositores” en la práctica están haciendo en todo el país. Esto es, aprestarse para unas elecciones regionales con el CNE designado de una Asamblea Nacional ilegitima. Y pongo entre comillas el término “opositores” porque definitivamente con esta noticia dejaron de serlo oficialmente. Si esto ya es un hecho, como efectivamente aparenta serlo, los venezolanos no tenemos que buscar nada allí que no sea la continuidad del régimen de Nicolás Maduro Moros.

 

 

La decisión de Guaidó de ceder no solo a la pretensión autoritaria de los partidos del G4/FA que a todas luces terminaron colaborando con el régimen de una manera descarada y abierta al aceptar esas elecciones dispuestas por un CNE ilegitimo, sino al autoritarismo del propio régimen, nos da la calibración exacta de la escasa tesitura moral y ética de la dirigencia política, lo que inexorablemente conduce al irrespeto a la soberanía popular por parte de los principales dirigentes opositores.

 

 

Lo primero lleva a lo segundo en una relación causa-efecto. Pero al hacer esto dejan pasar en su trascendencia lo más importante: los políticos que pretenden cargos requieren de nosotros para consumar sus pretensiones. Tienen que convencernos de ir por una ruta que la población no solo ha rechazado de una manera pública, notoria y comunicacional, sino que lo ha plasmado como mandato a través de los medios de participación y protagonismo del pueblo establecido en la Constitución en una Consulta Popular vinculante.

 

 

¿Cuál debió ser la conducta de esa dirigencia? ¿Creen ustedes que sería ingenuo de mi parte pensar que debieron haber cumplido el mandato del pueblo soberano establecido en la Consulta Popular?

 

 

En una situación de total descalabro de los valores éticos y morales que nos ha conducido a esta gravísima situación que vivimos hoy, era fácil pensar que no lo cumplirían. Pero cada persona tiene su propia conciencia y no se puede generalizar la conducta ética y moral de nadie para adivinar lo que hará hasta cuando efectivamente lo haya hecho, por lo que puedo perfectamente inferir que si los políticos de 37 partidos que firmaron un Pacto Unitario el 7 de septiembre de 2020, donde se introdujo la Consulta Popular como medio de convocatoria de la soberanía popular, era claro para mí que estarían en la plena disposición del cumplimiento cabal del resultado de lo que el pueblo decidiera. La buena fe se presume, la mala hay que probarla. Y lamentablemente con la declaración de los partidos anunciada por el Presidente Encargado definitivamente la probamos.

 

 

Y aunque los venezolanos podamos citar ejemplos locales de integridad política para contraponer aquellos que se muestran como triunfantes porque creen que anunciando un curso de acción político para el país, los venezolanos lo seguiremos ciegamente porque se creen dueños de nuestros destinos, deseo hoy invocar al santo patrón de los políticos y gobernantes, proclamado así por el recordado Papa Juan Pablo II el 31 de octubre de 2000, Sir Thomas More (1478-1535), mejor conocido como Tomas Moro por su nombre castellano, autor de la célebre obra Utopía y otras muchas más. Moro fue declarado santo por el Papa Pío XI en 1935.

 

 

La historia de cómo murió Tomás Moro fue relatada en una extraordinaria película, ganadora de 6 Oscars de la Academia, titulada al español como “El hombre de dos reinos” y cuya sinopsis la relata con precisión el portal Filmaffinity: “Para divorciarse de su esposa Catalina de Aragón (hija de los Reyes Católicos y tía del emperador Carlos V) y contraer matrimonio con Ana Bolena, Enrique VIII (1509-1547) trata de obtener el apoyo de la aristocracia y del clero. Sir Thomas Moro, uno de los más notables humanistas europeos («Utopía», 1516), ferviente católico y hombre de confianza del monarca, se encuentra en una encrucijada: ¿debe actuar de acuerdo con su conciencia, arriesgándose a ser tachado de traidor y ejecutado, o debe ceder ante un rey que no tiene ningún reparo en adaptar la ley a sus necesidades?”. Pues Moro actuó de acuerdo a su conciencia y eso le costó la vida. Les recomiendo a cualquier persona, y en especial a aquellos dedicados al quehacer político que la vean, no una sino muchas veces para su mejor comprensión. Los diálogos de la película fueron tomados de las actas que aún se conservan de la vida de Tomás Moro.

 

 

El corolario final que nos enseña la vida y la muerte de este santo es: no se puede ceder ante el autoritarismo de los gobernantes, aunque eso cueste la vida. Para que se den una idea del pensamiento de este individuo, les transcribo parte del dialogo de la visita de la familia de Moro a la cárcel, donde su hija Margaret trata de hacerle desistir de su actitud para que reconozca el matrimonio ilegitimo de Enrique VIII y lo dejen en libertad:

 

 

-Margaret: En cualquier Estado que fuera bueno a medias ahora estarías muy alto y no aquí por todo lo que has hecho

 

 

-Moro: Sí

 

 

-Margaret: No eres culpable de que este tenga ¾ partes de malo

 

 

-Moro: No

 

 

-Margaret: De modo que si escoges sufrir por ello te eriges en héroe

 

 

-Moro: Quizás tengas razón, pero oye esto: si viviéramos en un Estado donde la virtud fuera rentable, el sentido común no sería ser santos. Pero si vemos que la avaricia, la ira, la vanidad y la estupidez rinden más beneficios que la caridad, la modestia, la paciencia y la inteligencia, la rebelión está justificada, aun corriendo el riesgo de ser héroes…

 

 

¿Les parece conocido el tipo de Estado al que se refiere Tomas Moro? Efectivamente es Venezuela, y de acuerdo al santo de los políticos y gobernantes, la rebelión está justificada. Más aun cuando una mayoría clara decidió y dio un mandato para un curso de acción completamente distinto del que decidieron aquellos que todavía a estas alturas dicen representarnos. Y aun así, como también dijo el santo en esa historia: “Le doy al diablo el beneficio de la ley por mi propia seguridad…”.

 

 

¿Por qué decimos esto? Porque la ruta que hemos diseñado para hacer cumplir la Constitución y restablecerla pasa por incluirlos a ellos aunque le hayan dado la espalda al pueblo venezolano como sus mandantes. El Pacto Ciudadano para el Restablecimiento Constitucional y Democrático nos compromete a todos –incluso a quienes han renegado el mandato constitucional- y eso es lo que precisamente nos da la seguridad dentro del ejercicio de la Constitución para salir con bien del hueco donde nos metieron, y pretenden seguir dejándonos, negociando con el régimen.

 

 

Si ya no hay moral ni ética en las acciones de aquellos que en mala hora les tocó conducir la lucha opositora del país, eso no significa que no existan quienes si la tenemos de sobra y luchamos por demostrar otro camino. No solo tenemos la obligación moral y ética de no ceder ante el autoritarismo como bien lo dejó claramente sentado la enseñanza del santo Tomas Moro, sino de demostrar el camino correcto por encima de las desviaciones morales y éticas de quienes vendieron la soberanía popular, “aun corriendo el riesgo de ser héroes…”. Eso es lo que corresponde.

 

 

Luis Manuel Aguana

@laguana

 

 

Más allá de unas elecciones libres

Posted on: julio 25th, 2020 by Periodista dista No Comments

 

“Hay un objetivo de la oposición muy transparente: transmitirle al régimen de Maduro un mensaje tan claro como discreto: o deja que la OEA organice unas elecciones libres y multipartidistas, o se arriesga a una intervención militar colectiva encabezada por Estados Unidos, país que posee, insisto, numerosos “casus belli”” (ver Carlos Alberto Montaner, “La oposición venezolana”, en el Foro “Iniciativas para cesar la usurpación en Venezuela”). Casus belli: “El casus belli no es otra cosa que el hecho generador o sea aquel que motiva la declaración de guerra… Caso, causa o motivo de guerra. Es el acto ofensivo ejecutado por una nación en contra de otra, y que esta juzga suficiente para la declaración de guerra”.

 

 

Con estas palabras Carlos Alberto Montaner, destacado miembro del Directorio del Instituto Interamericano para la Democracia, resumió, a mi juicio de una manera brillante, el fondo de lo que un grupo de ciudadanos venezolanos le solicitamos a la OEA en una carta dirigida a su Secretario General, Dr. Luis Almagro, en fecha 16 de junio de 2020.

 

 

Pero aunque esta declaración sea completamente cierta y la suscribamos en toda su extensión, lleva en su interior una pesada carga de complejidad para su implementación, comenzando por las zancadillas que nos aplicaron en las redes sociales aquellos venezolanos que no la entendieron, creyendo de entrada que pedíamos elecciones con Maduro y su CNE, cuando la titulamos Solución Humanitaria de carácter Electoral, porque “en Venezuela ya no aplican elecciones”. Si esto que Montaner explicó tan claro como el agua no se entiende por aquellos que suponemos están en nuestra propia acera de lucha y que en algunos casos tienen años dándose golpes contra el régimen como nosotros, ¿qué podemos esperar del resto de los venezolanos?

 

 

Aun cuando lleguemos a convencer a todos los venezolanos todavía faltaría que lo entiendan los Embajadores de la OEA y sus respectivos gobiernos para entonces comenzar a pensar en ese casus belli si todas las opciones se agotan. Vean ustedes lo lejos que estamos todavía de una intervención militar, asumiendo que los gobiernos del continente acepten el casus belli en el supuesto de que comiencen a trabajar activamente por esa Solución Humanitaria Electoral planteada. Este tema no tan fácil como decir en Venezuela que lo único que hace falta es que la Asamblea Nacional apruebe el 187#11, o pedir al Consejo de Seguridad de la ONU que apruebe una intervención militar sin que estén dadas las condiciones. Es por esa razón que creemos que el “o deja que la OEA organice unas elecciones libres y multipartidistas” de la intervención de Montaner, llegaría más rápido que la opción militar del casus belli.

 

 

Sin embargo deseo hacer aquí una precisión que considero sumamente importante: le pedimos fundamentalmente a la OEA su intermediación en el problema venezolano, y luego de aceptado ese arbitraje, su decisión acerca de la conveniencia de dos opciones perfectamente aplicables luego de decidir intervenir electoralmente en el país: “a) un acto electoral que obligue al régimen que usurpa el poder en Venezuela a aceptar el mandato del pueblo en una Consulta Popular vinculante, establecida en nuestra Constitución, que permita al pueblo en ejercicio de la soberanía popular decidir sobre el Cese de la Usurpación, la conformación de un Gobierno de Transición que garantice condiciones básicas e institucionales, de convivencia social, que permitan proceder a la celebración de elecciones libres y democráticas; o b) por una Elección Presidencial que reponga el ejercicio legítimo de la Presidencia de la Republica usurpada”.

 

 

En ambos casos sería el pueblo venezolano el que finalmente decidiría el destino del país, permitiendo dar un paso adelante para resolver la grave crisis política. Pero ambas opciones tienen diferencias fundamentales. La Comunidad Internacional solicita desde hace años una solución Constitucional, pacífica y electoral, pero no se pasea por el hecho de que en Venezuela todas las instituciones se evaporaron por la acción corrosiva de una tiranía, incluyendo las instituciones partidistas y el árbitro electoral. Hay que rehacerlo todo, incluyendo a los partidos, que han sido contaminados por los venenos de la corrupción y el colaboracionismo. Hacer una elección Presidencial sin un piso político solido y estructurado es meter al país en una espiral de inestabilidad. El país necesita una transición del actual estado de cosas a uno nuevo, con instituciones mucho más sanas y fortalecidas, que garanticen un mínimo de estabilidad política.

 

 

Si la OEA decide actuar activamente en la intermediación electoral en Venezuela, deberá ir más allá de la opción que sugirió con claridad meridiana Carlos Alberto Montaner de “unas elecciones libres y multipartidistas”, sino la consideración de un periodo especial de estabilización política con sustento del voto, donde exista en la conducción la presencia de los factores más representativos de la realidad venezolana, que le permita al país ir reconstruyendo todas las instituciones destruidas por Maduro y su mafia. No es un requisito pero si una recomendación para el beneficio de un país que ha sido destruido hasta los cimientos de su nacionalidad.

 

 

ANCO ha recomendado desde hace mucho tiempo la necesidad de un gobierno colegiado post Maduro que conduzca un periodo de recuperación del país. Dado el nivel de destrucción institucional que dejará en Venezuela la plaga narco delincuente del régimen de Maduro cuando se vaya, se requerirá de las mejores mentes y experiencias en todas las áreas para recuperarnos de esta tragedia mil veces peor que el Covid-19 por su capacidad de generación de muerte y destrucción.

 

 

Y ese gobierno colegiado no existe en nuestro ordenamiento constitucional, por lo que tiene que surgir de una decisión de los ciudadanos. Guaidó no tiene ese respaldo porque su presidencia no nació del voto popular. Cualquier propuesta que se haga para recuperar los equilibrios institucionales debe ir en la dirección del respaldo popular de quien gobierne y la forma que ese gobierno tenga. Venezuela necesitará de una forma novedosa de gobierno para sortear los peligros que se presentarán por la destrucción institucional que ha provocado el régimen. Entonces mas allá de pensar en despachar con una elección este problema consideremos primero que aparezca un árbitro transparente y confiable, para luego pensar en dirección tomara el proceso. Y como en Venezuela desapareció hace mucho tiempo ese arbitro, lo seguimos buscando fuera. Espero que la OEA se anime a serlo. Creo que les conviene tanto como a nosotros…

 

 

 

Luis Manuel Aguana

@laguana

Wilexis Presidente

Posted on: mayo 9th, 2020 by Laura Espinoza No Comments

¿Y por qué no? En un país con los valores distorsionados y extraordinariamente mal gobernado por un capo buscado por la justicia internacional, con un precio sobre su cabeza de 15 millones de dólares, porque razón Wilexis Alexander Acevedo Monasterios no podría aspirar a ser Presidente, considerando que uno de los barrios más grandes de Latinoamérica, el barrio José Félix Ribas de Petare, grita con cacerolas a favor de él? Al menos ese pran puso orden en José Félix Ribas con un mini ejército armado hasta los dientes, y eso es bastante decir.

 

 

Y no me malentiendan. No es que yo quisiera que Wilexis o cualquier otro malandro ocupe la Primera Magistratura, ES QUE YA LA OCUPAN. Pero si van a estar allí al menos que se comporten como Wilexis y se dediquen a proteger a la gente, como al parecer hace Wilexis en el barrio José Félix Ribas, según lo describe el periodista Rafael Flores Esparza en La Razón: “Desde que tomó el poder y «control» de la zona, Wilexis es visto como una especie de Robin Hood de su barrio, una imagen parecida a la que tenían los ciudadanos de Medellín del narcotraficante Pablo Escobar: el que le quita a los ricos y le da a los pobres, y les brinda seguridad.” (ver Wilexis se apodera de José Féliz Ribas #Petare, en https://www.larazon.net/2020/05/wilexis-se-apodera-del-jose-felix-ribas/).

 

 

Pero la cosa no para allí. Y es fundamentalmente lo que me llamó la atención al escribir esta nota. No es que el régimen persiga a Wilexis por su condición de delincuente o azote en el mencionado barrio de Caracas. No. ¡Lo persigue porque no es un malandro al servicio del régimen! Según describe el periodista Esparza, Wilexis “tiene a su mando entre 150 a 200 hombres, la mayoría no pasa de los 30 años” y “están armados con escopetas y pistolas, además de radios transmisores para comunicar al instante todo lo que sucede”.

 

 

¿Cómo se puede entender un ejército semejante al mando de un delincuente? Pues están armados hasta los dientes por cuenta del régimen para el control de los barrios populares y la entrega de las bolsas CLAP en las principales ciudades del país. Pero Wilexis “saltó la talanquera” política: “El pran fue designado por el alcalde José Vicente Rangel Ávalos como juez de paz de la zona, pero en enero saltó la talanquera al reconocer a Juan Guaidó como presidente encargado, una traición que generó una cacería en su contra por parte de las Fuerzas de Acciones Especiales.”. Eso no se puede perdonar. Y cual banda disidente de la mafia hay que liquidarlo.

 

 

Wilexis ya no responde a las instrucciones del régimen por lo que ahora es perseguido con toda la fuerza institucional del resto de los malandros oficiales. Imagínense, un individuo dueño de un pequeño ejército de 200 soldados, armado con armas automáticas, municiones y comunicaciones y además super protegido por su gente del barrio. Sacarlo de allí no le será una tarea fácil al régimen: “Su banda está lo suficientemente armada con fusiles AR-15, FAL, Mini Uzi y hasta escopetas y granadas”. ¿Qué tal?

 

 

A eso es lo que se enfrentará cualquier Gobierno de Transición una vez que caiga el régimen. Habrá una nacionalización de los feudos controlados por esos pranes en toda la geografía nacional. Wilexis visualizo eso desde el año pasado y decidió adelantarse a la situación política después de la caída del régimen. Pero tal vez no viva lo suficiente para contarlo.

 

 

Pero hay una situación que es menester estudiar aquí, que no es otra cosa que el tipo de control que ejerce el régimen sobre esos grupos criminales. Es el mismo de las organizaciones del crimen. Les asignan un territorio para su explotación, los arman y esperan lealtad. Si alguien los traiciona, los asesinan. No es un gobierno el que persigue a Wilexis para aplicarle la justicia por sus crímenes. No. Son sus socios que dejaron de percibir lo que les corresponde en participación. Es la prueba evidente que en Venezuela ya no hay gobierno sino a Pablo Escobar gobernando. Si Wilexis derrotara con esos 200 muchachos armados hasta los dientes a las hordas del régimen y ampliara su base de influencia, entonces sería el que mandara. No es otra cosa la que está planteada con la reciente incursión armada en Macuto. Así de simple. La ley del más fuerte. ¿Y por qué no podría ocurrir eso?

 

 

Wilexis pudiera lograr, en un estado tan distorsionado de cosas como las que ocurren en Venezuela, llegar a Miraflores y alzarse con la Presidencia de la República. ¿No es a plomo limpio la cosa, pues? El régimen se ha planteado para gobernar a los venezolanos, no el consabido esquema democrático de los poderes públicos, sino el mismo esquema que hubiera tenido Pablo Escobar en Colombia de haber sido Presidente. Delincuentes y sus jefes-pranes en control del país dentro de una estructura piramidal. Ese esquema tiene la debilidad estructural de que cada feudo puede alzarse con el santo y la limosna como lo está haciendo Wilexis. Y si tiene suficiente poder y bolas puede comerse a quien lo enfrente. Eso es lo que pasa entre las bandas criminales. Ese fue el esquema que impuso Chávez para proteger su revolución delincuente y ahora estamos viendo los resultados.

 

 

Si mañana el régimen se encuentra con un pran o jefe con el suficiente poder para enfrentarlos en su elemento, la violencia, los derribará de ese pedestal donde se encuentran y se pondrán ellos. Esa es la inestabilidad de los países del África. A eso es a lo que nos ha llevado el Socialismo del Siglo XXI.

Me gustaría que la oposición oficial se enfrentara al espejo de Wilexis y aterrizara. No es con acuerdos con los Wilexis de Venezuela que saldremos de este problema. Es logrando poner la fuerza que solo existe fuera del país y la poca que aún queda dentro de él, al servicio de los venezolanos, como podremos recobrar la libertad. Y eso no se logra traicionando a aquellos que entienden que la solución se encuentra en contraponer la violencia institucional a la violencia delincuencial del régimen, para lograr poner orden de nuevo en Venezuela y recuperar el poder para la democracia. De otra manera vayan buscándose con los pranes que controlan Venezuela un territorio para disputárselo a los Wilexis que se encuentren en el camino. Suerte con eso. Tal vez cuando lo logren ya Wilexis sea Presidente…

 

 

 

Luis Manuel Aguana
Email: luismanuel.aguana@gmail.com
Twitter:@laguana

 

Censo ilegal

Posted on: septiembre 24th, 2019 by Laura Espinoza No Comments

La amenaza que hace el funcionario Ricardo Menéndez, Ministro de Planificación del régimen de Nicolás Maduro, en el sentido de que “quienes no participen en él (Censo) no tendrán acceso a cualquier sistema de información” (ver noticia en Contrapunto.com, “quienes no participen en el censo no tendrán acceso a sistemas de información”, https://contrapunto.com/nacional/ricardo-menendez-quienes-no-participen-en-el-censo-no-tendran-acceso-a-sistemas-de-informacion/) forma parte del sistema de amenazas con la cual una tiranía pretende someter a los ciudadanos.

 

 

Encontraron otro frente para sojuzgar a la población basado en la información que poseen de los ciudadanos. De allí que, por ejemplo, si no estás registrado por un sistema automatizado controlado por el régimen no puedes abastecerte de alimentos porque ellos tienen control y el monopolio de la comida, al haber destruido el sistema productivo del país. Desde hace tiempo que existe el mercado negro de alimentos e insumos en Venezuela. Es el mismo tipo de plaga que existe en Cuba desde hace décadas. No es que no haya, el problema es que tengas con que pagarlo, típico de los sistemas comunistas.

 

 

Pero ahora van por algo de mayores proporciones: la propiedad privada. Que es lo que tienes, para efectivamente decidir de acuerdo a cualquier criterio castro-comunista-chavista-madurista si debe seguir siendo tuyo o no. Y comienzan por utilizar lo que en Venezuela es intocable para cualquier familia: tu vivienda.

 

En Venezuela la vivienda es esencialmente una institución. Adquirir una vivienda es un hito histórico en la vida de todo venezolano. La familia venezolana se ha construido por generaciones alrededor de ella. Muchas familias han dolorosamente abandonado el país dejando cerradas sus viviendas a la espera que esta pesadilla interminable se acabe para regresar a sus casas, pero nuestra oposición oficial ha preferido resolver primero la lucha por el poder, y quien deberá ocupar Miraflores después de Maduro, antes de pensar resolvernos el problema a los venezolanos. ¿Les suena mezquino? El castro-comunismo-madurismo avanza implacablemente con decisiones que nos afectan a todos, como adelantar el XV Censo Nacional de Población y Vivienda que corresponde para el 2021, mientras nuestra oposición deshoja la margarita de si existe o no un Cese de la Usurpación.

 

 

Entonces debido a la indefensión que tenemos los ciudadanos ante esta nueva arremetida del régimen, que ni siquiera ha despertado en nuestros representantes de la Asamblea Nacional ni una sola declaración pública, tenemos que cerrar filas en una defensa cívica activa de lo que es nuestro, amparados en lo único que tenemos: la razón, la Constitución y las leyes vigentes.

 

 

El Ministro Ricardo Menéndez viola la ley cuando le informa al país que “…la Milicia Bolivariana, el “Poder Popular” y Somos Venezuela, “…serán el gran cuerpo de empadronadores que vamos a tener desplegados en el territorio nacional”” (ver Gobierno levantará información inmobiliaria en la primera fase del Censo Nacional, en https://talcualdigital.com/index.php/2019/09/06/gobierno-levantara-informacion-inmobiliaria-en-la-primera-fase-del-censo-nacional/). ¿Cual ley viola Menéndez?

 

El único instrumento legal que ordena la función estadística en Venezuela es la Ley de la Función Pública de Estadística (ver la ley completa en
www.ine.gov.ve/documentos/INE/BasesLegales/pdf/LeydelaFuncionPublicaAct.pdf), que  establece en su Artículo 8, que solo “Los funcionarios debidamente calificados y autorizados de los órganos estadísticos podrán solicitar datos destinados a la generación de información estadística de interés público, a todas las personas naturales y jurídicas, privadas y públicas, nacionales y extranjeras, residentes en el territorio de la República o de tránsito por él.”.

 

 

Y aún cuando el Instituto Nacional de Estadísticas, único órgano del Estado autorizado por la ley para realizar Censos en Venezuela, permitiera a la Milicia Bolivariana y a los representantes políticos del partido castro-chavista-madurista Somos Venezuela reclutándolos como miembros autorizados de ese organismo, toda la información que levanten estará amparada bajo el Secreto Estadístico internacionalmente reconocido: “Artículo 23. Toda persona natural o jurídica, pública o privada que intervenga en la actividad estadística del Sistema Estadístico Nacional o tenga conocimiento de datos amparados tiene la obligación de mantener el secreto estadístico, aún después de concluir sus actividades profesionales o su vinculación con los servicios estadísticos.”.

 

 

Sin embargo hay algo aun mas grave. De acuerdo al Artículo 54 de la Ley de la Función Pública de Estadística vigente, Numeral 5: “La elaboración del Censo Nacional de Población y Vivienda será competencia del Instituto Nacional de Estadística y su aprobación le corresponde a la Asamblea Nacional.” (resaltado nuestro). ¿Dónde está la aprobación del XV Censo de Población y Vivienda por parte de la Asamblea Nacional, único Poder legítimo en Venezuela? Mal pueden los ciudadanos someterse a un proceso que por ley requiere ser aprobado por la Asamblea Nacional y mucho menos entregarle sus datos personales a un régimen que ha demostrado históricamente hacer uso político de ellos, para discriminar y hacerle daño a la población. Por tanto, hasta que esa aprobación no se establezca, ese Censo de Menéndez ES ILEGAL.

 

En Venezuela no existe un marco jurídico para la Protección de los Datos Personales de los ciudadanos. Todos los países latinoamericanos con excepción de Cuba, poseen legislaciones que regulan fuertemente el almacenamiento, procesamiento, disposición y transmisión de los datos de las personas en manos de entidades públicas y privadas, aun cuando existen las previsiones para la protección de la vida privada, el Habeas Data y comunicaciones personales, contenidas en los Artículos 28, 48, 60 y 281 de la Constitución de 1999. Si en Venezuela hubiese existido ese ordenamiento jurídico y las estructuras institucionales de protección de datos correspondientes, a Luis Tascón le hubiera sido al menos cuesta arriba hacer lo que hizo con su tristemente célebre lista. Todavía no existen las leyes y el régimen y funcionarios como Ricardo Menéndez están haciendo lo que les viene en gana con ese hueco institucional que todavía tenemos. Gracias a Dios que al menos existe el “secreto estadístico” internacionalmente reconocido.

 

 

El 15 de Diciembre de 1983 el Tribunal Constitucional de Alemania declaró la inconstitucionalidad de la Ley Alemana del Censo de 1982, decidiendo lo siguiente que se hizo posteriormente ley en toda la Comunidad Europea: “El derecho general de la personalidad…abarca… la facultad del individuo, derivada de la autodeterminación, de decidir básicamente por sí mismo cuándo y dentro de qué límites procede revelar situaciones referentes a la propia vida…: la libre eclosión de la personalidad presupone en las condiciones modernas de la elaboración de datos de protección del individuo contra la recogida, el almacenamiento, la utilización y la transmisión ilimitada de los datos concernientes a la persona.”. De esta manera se estableció el derecho internacional a la “Autodeterminación Informativa”. Los venezolanos tenemos ese derecho, aun cuando no lo sepamos. Y si no deseamos decirle a los esbirros del régimen ni a nadie lo que poseemos porque forma parte de nuestra privacidad, Menéndez puede proceder a meterse sus amenazas y el XV Censo Nacional de Población y Vivienda ilegal por el…bolsillo.

 

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Cuba, el parásito de Venezuela

Posted on: abril 17th, 2019 by Laura Espinoza No Comments

 

Habló el dueño del circo: “Castro sale de su retiro para anunciar que jamás dejará a Venezuela”, titula PanamPost en un reciente artículo. ¿Y porque habría de dejar a la colonia que capturaron sin disparar un tiro, como bien se ha comentado miles de veces en Venezuela? Nadie lo haría si de ello dependiera su supervivencia. Son como esa hiedra venenosa que se adhiere al tronco de un árbol sano, y no lo pueden dejar porque de ello depende su vida, aunque lo estén secando y el árbol muera poco a poco, y eso signifique que morirán con él.

 

 

 

Pero para sacarnos de encima al parásito debemos usar métodos que significarán que al arrancarlo se hiera el árbol por lo profundo que las raíces de la hiedra venenosa han penetrado en sus las entrañas. Se han probado desde afuera todos los métodos para que se suelte pero no han dado resultado y el árbol está cada vez más seco. Estamos todavía en la discusión de los métodos para salvar al árbol y ya no hay opciones. Será necesario usar métodos más drásticos, usando la fuerza, es decir arrancar el parasito, así le haga un daño al árbol, que será en todo caso producto del proceso de extirpación y que luego de una lenta curación de sus heridas, el árbol podrá recuperarse y crecer de nuevo.

 

 

 

El solo planteamiento de convivir con esa hiedra venenosa pegada al tronco de Venezuela (elecciones con Maduro o el castro-chavismo-madurismo) lo descartamos de entrada, aunque eso sea lo que pida la diplomacia de la Unión Europea, el Grupo de Lima y una parte importante de la oposición oficial, ahora acompañada de Henrique Capriles.

 

 

A ellos les recomendaría la lectura de un extraordinario informe titulado “Cubazuela: Chronicle of a cuban intervention” (ver informe completo en inglés ) publicado este mes por la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, donde sus autores, Juan Antonio Blanco, Rolando Cartaya, Luis Dominguez y Casto Ocando hacen un análisis profundo del proceso de dominación cubano en Venezuela. De allí extraeré algunos párrafos que usaré para contestarle al sátrapa que en mala hora se cree el dueño de Venezuela como una vez lo creyeron los reyes de España hasta que se encontraron con los protagonistas de la gesta que comenzó el 19 de abril de 1810.

 

 

 

Comenzando por entender que lo que enfrentamos en Venezuela el informe claramente expresa que: “La situación en Venezuela, por lo tanto, no tiene precedentes. No se trata de un Estado independiente y soberano que controle su territorio nacional, proteja el bienestar y la seguridad de sus ciudadanos y viva en paz con sus vecinos. Las instituciones del Estado se han transformado en perpetradores de una empresa criminal”, dejando perfectamente claro que “La lógica de los criminales no es la de los políticos. En circunstancias como estas, siempre hay voces que aconsejan prudencia política y apuestan honestamente a apaciguar los instintos agresivos del enemigo. Eso es lo que Chamberlain intentó hacer, sólo para descubrir más tarde que los nazis eran criminales, no estadistas…”. Son criminales disfrazados de políticos, por lo que sorprende aun que la diplomacia internacional impulse soluciones electorales a un problema que no es de ninguna manera político sino de naturaleza criminal.

 

 

 

El informe coincide con la noticia de Raúl Castro indicando que resistirán hasta el final sin soltar a Venezuela: “El dictador cubano, Raúl Castro, decidió abandonar su retiro oficial de la política para aferrarse a Nicolás Maduro y dejar claro ante el mundo que seguirá apoyando al régimen venezolano hasta el final”, cita la nota periodística. Raúl Castro no saldrá por las buenas de Venezuela y “saboteará cualquier negociación que de alguna manera no asegure la continuación de su poder sobre Venezuela, aunque sea detrás de otra cara” “…Desde la perspectiva de una realpolitik comunista, Venezuela es considerada por La Habana como el perímetro exterior de defensa del régimen cubano, de ahí la orden de resistir hasta el final. ¿De qué otra manera se le dice a los tercos que aun creen que el régimen saldrá electoralmente sino con los pies por delante?

 

 

 

El modelo colonial impuesto por Cuba en Venezuela implica no solo la expoliación de nuestros recursos naturales sino, como revela el informe la “…subcontratación de tareas sucias y potencialmente peligrosas a Venezuela para evitar riesgos directos para la seguridad nacional de Cuba”. Esto es, “actividades criminales que coinciden con los objetivos geopolíticos de los aliados internacionales más odiosos de Cuba (Rusia, Irán, las FARC, el ELN, Hezbolá), lo que puede lograrse transfiriendo a Caracas las conexiones con el narcotráfico y su logística, así como el entrenamiento y aprovisionamiento de conexiones de grupos terroristas…”. Si los que creen en Venezuela que esto se resuelve abrazándose al régimen e ir con él a un proceso electoral, o quieren estar en el negocio con los delincuentes o ya forman parte de él. ¡Miren bien a quien les proponga elecciones!

 

 

 

Debemos entonces discutir en serio el uso de la fuerza para arrancar al parasito afrontando el hecho que ya se apropiaron de nuestro país, que en este momento funciona como un enclave colonial de la Cuba de los Castro, independientemente que quienes están en posición de aplicar esa fuerza desde afuera se debatan entre hacerlo o no hacerlo por la razón que sea. Si los venezolanos hemos de salir de este problema debemos comenzar por preocuparnos por establecer la estrategia adecuada que ponga en el análisis el uso de la fuerza y cómo debemos manejarnos con ese factor fundamental. Si eso no está en la agenda del Presidente Encargado y no se le habla con la claridad debida al pueblo venezolano, se le está mintiendo y haciéndole un flaco servicio a la ruta que empieza por el “cese de la usurpación”.

 

 

 

Desde la perspectiva del informe, “El uso de la fuerza va desde una invasión a gran escala (Normandía, Irak), hasta una maniobra relámpago y quirúrgica (Panamá), pasando por operaciones aéreas sin el uso de fuerzas terrestres (como ordenó el presidente Clinton en Sarajevo), la creación de canales limitados de ayuda humanitaria con espacio aéreo protegido (zonas de exclusión aérea), operaciones de comando para capturar, eliminar o remover a los enemigos (Bin Laden), y muchas otras acciones policiales o encubiertas (como interceptar naves dedicadas al narcotráfico, o utilizar aviones teledirigidos para eliminar a los elementos delictivos clave). Equiparar el uso de la fuerza sólo con acciones a gran escala, con aterrizajes y ocupaciones prolongadas puede confundir a los incautos y neutralizar a los que quieren una acción decisiva para sacar del poder a una banda de matones que no se irán por su propia voluntad.”

 

 

Y ciertamente es así. Los que han estado manejando el tema del uso de la fuerza internacional para resolver lo que en el fondo es acabar con el enclave colonial cubano en Venezuela, lo han hecho de una manera sesgada y maniquea siendo instrumentos útiles del régimen para permanecer en el poder: “Quienes anticipan que en ningún caso apoyarán una solución que utilice la fuerza -por temor a abrir la puerta a una prolongada ocupación militar extranjera- parten de una premisa falsa: están ignorando las múltiples opciones que históricamente se han utilizado para el uso de la fuerza cuando ésta se hizo imprescindible”

 

 

El régimen cubano no se siente realmente amenazado cuando las soluciones opositoras las considera blandengues y llevadas a cabo sin determinación. El solo hecho que en Venezuela la opinión pública se incline por no querer hablar de soluciones que impliquen el uso de la fuerza transnacional, los hace atornillarse en el poder. Esa es una lógica criminal, no política. Un pasaje del informe de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba es revelador: “Pocos meses después del desastre de Bahía de Cochinos, en el que el Presidente J. F. Kennedy, con la operación ya en marcha, decidió cancelar el apoyo aéreo a la Brigada 2506, Khrushchev comenzó a instalar misiles nucleares en Cuba. A partir de entonces, la percepción del Kremlin de que había un enemigo inexperto y vacilante en la Casa Blanca hizo que la Guerra Fría fuera más peligrosa”. Así funciona la mente de estos criminales.

 

 

Pero una afirmación que destaca en el informe porque es algo que creo que es la clave de todo este problema, establece que: “La soberanía de Venezuela -que recae sobre el pueblo-, ha sido “expropiada” desde la alianza entre Chávez y Castro y necesita ser rescatada primero; de lo contrario estaríamos respetando la soberanía de un grupo criminal transnacional”. ¿Qué quiere decir eso? Que los venezolanos, quienes somos los dolientes de toda esta tragedia, hemos sido completamente ignorados en esta ecuación. Solo los partidos y sus representantes son los que hasta ahora “han hablado por nosotros” en la escena internacional, y ellos no representan el verdadero sentimiento del pueblo venezolano. En primer lugar porque no votamos por ellos el 6D-2015 sino en contra del régimen, y lo más grave es que están respondiendo a intereses que peligrosamente coinciden con los de Maduro y los de la corrupción que ha devorado todo en Venezuela. ¡Hay que ir a la fuente de la Soberanía! Es la única manera de saber la verdad.

 

 

La Comunidad Internacional haría bien en acompañar lo que diga la voz del pueblo venezolano por encima de cualquier otra consideración, para no equivocarse en la solución que pretendan darle a Venezuela. Y eso solo se logra consultándole al pueblo, como efectivamente algunos ya lo hemos propuesto (ver Manifiesto Ciudadano para la Consulta Mundial), acerca de procedencia o no de la aplicación del Principio de Responsabilidad de Proteger (R2P) en Venezuela y el cese de la tiranía. Y lo seguiremos proponiendo, porque cualquier solución debe pasar por quienes vamos a sufrir las consecuencias de las decisiones que se tomen.

 

 

No se puede estar sujeto a que “el diputado Guaidó no comprenda el callejón sin salida en que se encuentra y, en lugar de zafarse de quienes lo maniatan y lo entregan inerme al fuego lustral de la crisis, no asuma el rol de comando que las circunstancias le exigen, no se libere del manto castrador de su jefe político y no se abra a la conformación de un gran frente opositor dispuesto a acompañarlo con generosidad y desprendimiento en la inminente guerra de liberación que enfrentamos” como lo sugiere mi querido amigo Antonio Sánchez García en su última y extraordinaria nota. Esto está mil millones de veces por arriba de ese muchacho y quienes lo acompañan.

 

 

El futuro y la independencia de 30 millones de personas no pueden solo depender de eso. Si vamos a pelear esta nueva gesta de independencia para sacudirnos el parasito que representa el coloniaje que está planteado con Cuba, lo menos que aspiro es a que me pregunten si estoy dispuesto a ir a una guerra con ayuda extranjera contra estos delincuentes, en contraposición a vivir sometido a ellos por un arreglo de cohabitación electoral en calidad de colonia de una isla paupérrima. Yo ya tomé mi decisión, ¿y usted?

 

 

Luis Manuel Aguana 

@laguana