Lula y Brasil, el deterioro democrático

Posted on: abril 21st, 2024 by Super Confirmado No Comments

Pocas veces en la región se mira hacia Brasil. Siempre han sido los primos lejanos que migraron hace cientos de años. Y ellos no se creen tan primos tampoco, se creen los tíos ricos que con aire de superioridad nos miran como los parientes pobres que a veces hay que ayudar.

 

Pues bien, una mirada hoy a Brasil muestra una democracia frágil y en peligro, capturada por la justicia donde el equilibrio de poderes se pierde día a día. El presidente Lula junto con un magistrado Alexander de Moraes que hace parte de dos tribunales –el Superior Electoral (TSE), máxima autoridad en esa materia y el Supremo Tribunal Federal (STF), máxima autoridad judicial del país– han perseguido, censurado y encarcelado de manera ilegítima a opositores de Lula y han limitado y cooptado la libertad de prensa, como hoy sucede en Venezuela. Es más, ya hay opinadores independientes que hablan de un Tribunal Supremo que funciona más como el de Venezuela que como el de una verdadera democracia.

 

¿Cómo se llegó allí? Sin entrar en la polémica Bolsonaro–Lula que ya hace parte del universo polarizado de nuestro continente con ejemplos que van desde Estados Unidos hasta Argentina, lo que sí se ve es una captura y un deterioro democrático e institucional que pone en peligro la democracia brasileña.

 

El último capítulo comienza en la campaña presidencial pasada, cuando el magistrado De Moraes le hace grandes favores a Lula y comienza a perseguir medios y periodistas que mencionaban que Lula había pasado 500 días de cárcel y había sido condenado por corrupción, algo que era verdad. ¡Hoy decir eso en Brasil es sancionable penal y económicamente!

 

Dos ejemplos. Esto lo escribí hace más de una año y nadie lo ha cuestionado. “Esta censura ha llegado al extremo de que un columnista de Folha, casado con un parlamentario del PT, Glen Greenwood, fue acusado de terrorista por criticar al juez Alexandre de Moraes, el ícono de esa censura en las redes sociales. Y Augusto Nunes periodista de gran renombre fue despedido de su medio Joven Pam por escribir un post en Twitter donde decía que Lula había sido condenado por ladrón, era un expresidiario y era amigo de dictadores”.

 

Estos ejemplos hoy se multiplicaron en tantos periodistas, parlamentarios y figuras civiles de la oposición que Elon Musk decidió no aceptar estas decisiones del magistrado De Moraes y de la justicia. El caso se ha bautizado como “Twitter Files Brasil” y la empresa afirmó mediante un comunicado que fue forzada por decisiones judiciales a bloquear cuentas populares en Brasil y que las decisiones de De Moraes violan el marco civil de la Internet y la Constitución Federal. “Informamos a esas cuentas que tomamos dichas medidas, pero no los motivos por los cuales las órdenes de bloqueo fueron emitidas. No sabemos cuáles fueron los posts que supuestamente violaron la ley. Tenemos prohibido informar qué tribunal o juez emitió la orden y cuál fue el contexto. Tenemos prohibido informar cuáles cuentas fueron afectadas. Somos amenazados con multas diarias si no cumplimos la orden”, dijo X en el comunicado.

 

Musk, citando al periodista decidió ir contra De Moraes, a quien acusó de censurar la libertad de expresión. Inmediatamente, los sectores políticos se posicionaron. La izquierda progre, entre ellos el histórico diario O Globo, hoy diario capturado por el gobierno actual, en vez de defender la libertad de expresión dice: “Musk se aproxima a la extrema derecha en su discurso sobre libertad de expresión. Aun cuando la bandera que levanta trate oficialmente de defender que todas las personas tienen derecho a expresarse, los críticos argumentan que su pauta acaba favoreciendo el discurso de odio, desinformación y de manifestaciones antidemocráticas”. Nada de debido proceso, de análisis de cuentas de X, de personas o de mensajes pues la generalización es lo único que sirve a la justificación de una censura aberrante. ¿Lula estuvo en la cárcel? Sí. ¿Se puede decir? No. No sé qué periodismo justifica eso. Lo que sí sabemos es que los progres acusan de eso a unos pero cuando utilizan los mismos instrumentos los justifican en esa narrativa supuestamente democrática.

 

Ni hablar de los abusos procesales en los juicios contra los que participaron en los eventos del 8 de enero. Unos ejemplos que no incluyen cómo los magistrados del Supremo callaban a los abogados de los indiciados o las condenas a años que solo se imponían a crímenes como el homicidio. Un indiciado demostró no haberse fugado de Brasil con Bolsonaro, por lo que está acusado y sin embargo sigue preso. Otro, Cleriston Pereira Da Cunha, murió en la cárcel después de haber pedido por motivos de salud medidas de presentación, lo que fue ignorado por De Moraes. A Pereira se le considera el primer preso político muerto en Brasil en décadas. Días después el TSF concedió esa medida a siete presos, pero a Pereira le costó la vida la decisión de De Moraes. Ejemplos hay y muchos.

 

Ah y falta la inhabilitación política por cuenta del Tribunal Electoral del cual también hace parte el cerebro de esta operación, el magistrado De Moraes. Cómo un magistrado hace parte de los dos Tribunales y eso fortalece la justicia, ni idea; pero bueno, así es, así proceden y así actúan. Sin orden judicial ya inhabilitaron a Bolsonaro por 8 años para hacer política por abuso de poder. Al senador Sérgio Moro, juez del emblemático caso de corrupción Lava Jato por el cual condenaron a Lula, le quedan semanas en el cargo pues comenzó a ser investigado por la misma causa.

 

Volviendo al tema de censura ya Musk decidió desafiar la orden judicial y levantar todas las restricciones. En retaliación De Moraes incluyó a Musk en la investigación de las milicias digitales antidemocráticas –donde se criminaliza hasta un #hashtag– y una multa de 20.000 dólares diarios por perfil bloqueado por el TSF, que incluye entre otros la de Oswaldo Eustaquio, un periodista exiliado o de Allan dos Santos, quien también está en el exilio.

 

El gobierno, lo que confirma la alianza de Lula con De Moraes para los fines políticos mutuos, ya anunció que el programa de la firma de satélites Starlink de Musk para vigilar la deforestación en el Amazonas no va más. Con quién lo van a hacer si no hay otro, ni idea, pero Lula está dispuesto a abandonar su programa bandera ecológico por este trabajo de censura y captura de la democracia a través de la justicia que tan buenos resultados le está dando.

 

¿O será al revés? El último trino de @Musk lo deja ahí. “Como fue que @alexandre de Moraes se convirtió en dictador de Brasil. Tiene a Lula con una correa”. O como dicen los caballistas y los que montan burros, tiene a Lula con la rienda cortica.

 

 Francisco Santos 

Artículo publicado en La Silla Rota

La soledad de Israel

Posted on: marzo 21st, 2024 by Super Confirmado No Comments

 

Joe Biden va a ser el último presidente demócrata de los Estados Unidos que va a defender a Israel. Incluso ya le está costando políticamente como se vio en las elecciones primarias donde un sector importante votó en blanco mandando un mensaje de respaldo a los palestinos y contra Israel.

 

 

Por el lado republicano lo único que se puede esperar es un aislacionismo muy similar al de los años 30 que aún no se sabe cuánto va a durar. Estados Unidos, hasta que los japoneses no bombardearon Pearl Harbor en diciembre de 1941, dos años y tres meses después de que se inició la segunda guerra mundial, no entraron en ella a pesar de que la Alemania nazi hasta entonces iba ganando. No creo que esta actitud vaya a cambiar a no ser que se dé una amenaza real contra el territorio americano como sucedió entonces o 60 años después con el acto terrorista contra las torres gemelas.

 

 

Eso si hay que reconocerle a Biden que a pesar de su pésima política exterior con América Latina y con Irán, su reacción tanto a la invasión rusa de Ucrania como al ataque terrorista de Hamás y la respuesta de Israel han sido corajudas políticamente y serias en su alcance. No me cabe la menor duda que haber enviado los portaaviones al mediterráneo evitó que Hizbolá reaccionara y creara un segundo frente que habría desembocado en una guerra regional donde Irán, Siria e Irak estarían involucrados y la supervivencia del Estado israelí estaría en juego.

 

 

También es de exaltar que la publicación de los planes de la invasión de Rusia, nadie en Europa creía que eso se iba a dar, facilitó la preparación de Ucrania parta evitar el éxito de este ataque por un lado y por el otro el rápido envío de armamento a Ucrania impidió que la masa del ejército ruso acabara por imponerse.

 

 

Pero no nos debemos hacer ilusiones que esto se va a repetir. Es muy probable que el futuro de la política exterior de Washington sea de acomodación con las autocracias, como lo hizo Biden con Maduro y lo trató de hacer Obama con Castro. La defensa de la democracia y la lucha por las libertades va a darse en una soledad inmensa.

 

 

El discurso progresista (woke) de víctima y victimario, que iguala a Hamás con Israel o a las FARC con el estado colombiano para solo dar dos ejemplos, se ha apoderado de un gran sector de la sociedad americana, en especial de los demócratas. La reacción en muchas capitales del mundo en apoyo a los palestinos olvidando la masacre del 7 de octubre, es apenas el principio de esa nueva manera de ver el mundo que como se vio en la respuesta de las tres rectoras de Harvard, Penn y MIT hoy se ha extendido en la sociedad a través de una captura del sistema educativo en especial el universitario pero que crece todos los días en el nivel de colegios. Hoy los malos son los buenos, los terroristas se justifican y los demócratas, los liberales somos los opresores, los victimarios que hay que sacrificar a toda costa.

 

 

En medio de esta tormenta perfecta se da esta guerra entre los terroristas de Hamás -que se ocultan en la población civil y viven protegidos en túneles que construyeron con dinero de cooperación humanitaria y al que no tienen acceso ciudadanos palestinos de a pie- y el estado de Israel, una democracia con todas las libertades que los palestinos nunca tuvieron. Y lo peor es que el discurso del genocidio, auspiciado por personajes como Lula y Petro cae en un campo fértil sembrado con esa narrativa creada durante décadas en los medios y en la academia. Pasar del “defund the police” (quítenle los fondos a la policía) al “defund Israel” solo hay un paso.

 

 

¿Qué pueden hacer Israel y sus aliados en este triste panorama? Lo primero es que siendo los más grandes financiadores de universidades y campañas políticas en Estados Unidos ya tienen que mirar ese poder de otra manera. No deben tenerle miedo a la guerra cultural pues allí es donde están siendo derrotados. Por cierto, deben imitar otro exitoso judío, George Soros, quien hace parte de esa guerra desde el otro lado con gran éxito financiando medios y organizaciones que desafortunadamente hoy están contra Israel.

 

 

Segundo deben buscar aliados en los ciudadanos del mundo demócratas y no judíos que ven a Israel no solo con simpatía sino como un símbolo. Lo que Israel representa en esa región, en la economía mundial y en su historia no es poca cosa, pero los museos del holocausto ya no son suficientes. ¡Hoy un pueblo víctima del genocidio donde murieron más de 6 millones de seres humanos es con toda tranquilidad y sin cuestionamiento alguno acusado de cometer otro al defenderse del peor atentado terrorista de su historia!

 

 

Así ha cambiado el mundo y así han cambiado sus valores. En pocas décadas. Las reglas de juego de imparcialidad académica, de imparcialidad periodística hasta de sentido común hoy son distintas. Israel y quienes los apoyamos debemos barajar de nuevo.

 

 

En esta guerra fría 2.0, las dos primeras guerras -Ucrania e Israel– en defensa de la libertad y la democracia contra el terror y el autoritarismo son fundamentales. Se deben ganar. No estoy seguro que sea así. El mundo entra en una etapa muy similar a la que llevó a la segunda guerra mundial. La cobardía de las potencias occidentales es el alimento del que se nutren los Putin y Maduros del mundo como sucedió con los Hitler, Mussolini e Hirohito hace 85 años.

 

 

Francisco Santos

Artículo publicado en La Silla Rota

Por qué Milei

Posted on: diciembre 15th, 2023 by Super Confirmado No Comments

Hace unos días un gran dirigente de la izquierda sensata de Colombia, Antonio Navarro, puso el siguiente trino: “Milei dice que no hay plata y lo aplauden”. Ni una exclamación, ni un comentario. Ni un sí ni un no. Todo depende de quien interpreta.

 

Para la izquierda populista que no sabe cómo construir riqueza, eso sí, despilfarrarla y robársela como lo hicieron Chávez, Kirchner o Putin, la reacción es de horror. Siempre hay plata, no importa la sostenibilidad, hay que gastar hoy para tener votos mañana. Ya veremos si después queda algo.

 

 

La historia de esos países, de riqueza inmensa, además, muestra cómo se recorrió ese camino, como se robaron la riqueza de cada país, como empobrecieron a sus ciudadanos y finalmente en términos políticos como unos se quedan en el poder utilizando la represión para acabar con la libertad y como en otros países los ciudadanos reaccionan cuando les dan la oportunidad de cambio a través del voto popular libre.

 

 

Sin duda la llegada de Milei es un mensaje clarísimo para los populistas y para los dictadores. Para ellos no es que manejen bien sus países, que no lo empobrezcan y que no se lo roben como debería ser. La lección que reciben es: elecciones ni por el carajo. Por eso nunca más van a haber elecciones libres en Venezuela o en Nicaragua o en Cuba. Solo un levantamiento social de grandes proporciones logrará un cambio de gobierno o de poder. Hacerse ilusiones con elecciones es darle a esos dictadores un espacio de maniobra para aferrarse al poder como hoy sucede en Venezuela.

 

 

En Brasil la llegada de Bolsonaro se dio como reacción absoluta a la corrupción y al despilfarro de los gobiernos de Lula y de Dilma. Si no es por una argucia jurídica Lula seguiría en la cárcel – el juez que lo condenó no estaba en la jurisdicción geográfica correcta decidió el Tribunal Supremo. Su proceso debe seguir, pero ya está prohibido en medios y en redes sociales en Brasil decir que Lula estuvo en la cárcel y fue condenado, a pesar de ser cierto.

 

 

En Chile y en Colombia seguramente va a suceder lo mismo cuando Boric y Petro terminen sus mandatos. Obvio hay una gran diferencia entre estos dos pues el primero es respetuoso de la constitución y de las instituciones democráticas mientras al segundo solo las acepta cuando le sirven a sus propósitos. Falta ver si Petro cruza esa raya roja de cambiar las reglas de juego o peor aún de no entregar el poder. Ahí sí tendremos una revolución en las calles. Seré el primero en poner mi vida y mi libertad en juego si algo parecido se llega a dar.

 

 

Milei hoy nos representa, a todos los que estamos hasta la coronilla con la guerra cultural e ideológica que nos han tratado de imponer desde esa izquierda populista o como la llaman en Europa y en Estados Unidos progresista. Milei representa el regreso de una libertad que cada los días se coarta más en todos los escenarios sociales, políticos, económicos, universitarios.

 

 

Un ejemplo: lo que sucede con las universidades americanas y que de manera tan patética se demostró con las tres rectoras de Harvard, MIT y Penn en el Congreso. Este episodio es apenas un síntoma de ese cáncer ideológico que entre otras al victimario lo vuelve víctima y cuyo mejor ejemplo es el antisemitismo que ha estallado en todos lados. ¿Ser un profesor de derecha en Harvard? Imposible. ¿Ser un alumno de derecha en Harvard? Escóndase que lo cancelan. Contra ese cáncer Argentina eligió su quimioterapia, Javier Milei.

 

 

No nos digamos mentiras, lo mismo sucede hoy en las grandes universidades del continente. El sesgo ideológico progresista hace parte del currículum de muchas de ellas y la libertad de expresión e incluso académica también tiene esos límites. No hemos llegado al exceso de las universidades gringas, pero vamos en ese camino.

 

 

Milei representa un regreso del péndulo a la sensatez en la manera de gobernar. Representa un rechazo al despilfarro con nuestros impuestos que vemos todos los días en nuestros gobiernos. Para la muestra un botón: en Colombia crean el ministerio de la igualdad a cargo de la vicepresidenta de Colombia. Tiene más presupuesto que los ministerios de Ciencia, Justicia, Transporte y Comunicaciones. Nada va a cambiar, solo la vida de los amigos del presidente y la vicepresidenta que sin mayor cualificación, esfuerzo o trayectoria quedan con unos puestos y unos salarios sin igual.

 

 

Eso es quizás lo más importante que Milei representa, la libertad que reconoce al que se esfuerza, al que trabaja, al que se rompe el lomo. En Argentina los subsidios, que quebraron al Estado, crearon una clase de vagos que no tenían que trabajar. Al contrario, al que trabajaba había que sacarle lo máximo, en especial si es empleador, para poder pagar a los vagos. Y así crearon el círculo odioso de pobreza, inflación y más pobreza.

 

 

Ya lo dijo en su discurso, los primeros dos años van a ser traumáticos pues el ajuste va a ser brutal. Macri no lo hizo y por eso perdió a los cuatro años. Una Argentina sana y racional en economía va a ser la joya de la corona. Ya se escuchan vientos de inversión y de cambio inmenso en ese país.

 

 

Todavía hoy me pregunto si Navarro hizo ese trino con sentido de horror o de aprendizaje. El día que nuestra izquierda aprenda que los recursos públicos no son de ellos y que la sostenibilidad económica de las políticas son fundamentales podrá volver al poder. Lo que hoy hace Petro es exactamente lo contrario y está condenando a esa izquierda sensata y democrática a un largo desierto de poder en lo nacional.

 

 

Entretanto, acá en Colombia esa izquierda populista va a vivir sabroso hasta que Petro acabe con los recursos y tengamos que decir, como Milei, lo siento, la plata se acabó.

 

 

 

Francisco Santos

@PachoSantosC

Artículo publicado en La Silla Rota

 

Los jóvenes se derechizan, ¿y?

Posted on: noviembre 16th, 2023 by Super Confirmado No Comments

El fenómeno de Javier Milei en Argentina no es una casualidad. Como tampoco es el triunfo de Noboa en Ecuador, la popularidad de  Bukele en El Salvador, el desplome de Gustavo Petro en las encuestas o el resultado electoral de las regionales en Colombia donde la izquierda perdió las principales ciudades y sufrió una estruendosa derrota.

 

 

Una encuesta elaborada en Colombia por El Tiempo, la Universidad del Rosario y la Fundación Hanns Seidel en el 2021 daba como resultado que el 65% de los jóvenes entre los 18 y los 32 años era de centro, 28% de izquierda y 7% de derecha. Dos años después  la misma encuesta mostraba unos resultados muy distintos. El centro perdía 21 puntos, sólo el 44% se declaraba de ese sector ideológico; la izquierda perdía 9 puntos, quedó en 19%; y la derecha ganaba 30 puntos, un 37% de los jóvenes se declararon afines a esa postura.

 

 

Un cambio tan dramático en tan solo dos años habla de lo voluble que es la opinión pública en especial la de los jóvenes, y su poco arraigo con partidos y movimientos que los acogen. Son mucho más independientes, menos ideológicos y el discurso de Petro no se lo comen, y por lo tanto los espanta. Nada distinto explicaría ese salto tan grande en esta encuesta.

 

 

Lo que sí sienten los jóvenes de hoy es la inseguridad que ha crecido a lo largo y ancho del continente. Países tranquilos como Chile, Ecuador o Argentina hoy no lo son y la criminalidad crece sin freno producto del negocio del narcotráfico, del lavado y sobre todo del microtráfico que se toma las ciudades de un continente que, además de ser productor y exportador, ahora es consumidor.

 

 

En el caso de Colombia el desastre en materia de seguridad que dejó el pasado gobierno y que se ha acrecentado de manera brutal en este –con apoyo además del gobierno a muchas de las organizaciones criminales– explica en parte el resultado de esta encuesta.

 

 

Igualmente los jóvenes que no tragan entero enfrentan la inquietud del mercado laboral, pero con una mirada distinta a la de hace 20 o 30 años que es la que Petro y sus amigos con esa nostalgia del ‘mamertismo’ sesentero quieren imponer. No en vano Petro no entendió cuando los jóvenes de Rappi rodearon el Congreso y la casa de Nariño cuando presentaron la reforma laboral el año pasado que acababa con su trabajo. “Víctimas del esclavismo”, les dijo Petro lo que muestra su desconexión con el joven de hoy.

 

El joven hoy no se apega a nada. Es mucho más emprendedor, quiere manejar sus horas de trabajo y su lugar de trabajo. Quiere tener libertad para moverse. El trabajo de 8 a 5 no le interesa pero ese el modelo que la izquierda le quiere imponer pues su visión es la misma a la de hace 50 años. Su mirada económica no ha evolucionado.

 

 

Esa mezcla de ortodoxia estatista económica que sumada a la corrupción flagrante llevó a Argentina y a Venezuela a la quiebra económica. Por el mismo camino van Colombia, Nicaragua y si no fuera por el tratado de libre comercio de México con Estados Unidos este país estaría incluido en la lista.

 

 

Es la gran oportunidad de la derecha. Que la verdad también ha dejado mucho que desear. Con excepción de Alvaro Uribe que transformó a Colombia, la evitó irse al abismo y tuvo como prioridad la seguridad y el empleo, poco se puede decir de gobernantes como Piñera, Macri o Bolsonaro para solo mencionar algunos. No en vano la izquierda ha buscado destruir a Uribe pues es el único símbolo de la derecha que es aceptado por todos como ejemplo a seguir.

 

 

Lo de Milei en Argentina –si gana– va a ser un experimento muy complicado, pues la izquierda ‘mamerta’ dejó a Argentina quebrada y para que se comience a enderezar el rumbo mucho dolor económico van a sentir los argentinos. Ahí veremos que tan firme es esa derechización de la juventud y de la sociedad en general. ¿Aguantarán el sacrificio de hoy para el beneficio de mañana? Veremos.

 

 

Argentina es un caso extremo pues la crisis es brutal. En los otros países la consolidación de esta derecha requiere una política de seguridad firme y con resultados. De alguna manera lo de Bukele muestra un camino. El ciudadano quiere seguridad a toda costa y eso sí está dispuesto a hacer sacrificios en libertades y en impuestos para financiar la seguridad si esta tiene resultados. Que la izquierda siga poniendo impuestos a los alimentos mientras la derecha al quitarlos puede buscar otras fuentes para financiar la seguridad.

 

 

La derecha tiene que ser coherente además. Si algo aterra a ese joven que se mueve en ese sentido ideológico es el discurso del aborto y de la religión. La derecha no debe imponer sus valores pues ahí hace lo mismo que esa izquierda ‘woke’ que nos quiere imponer su visión de la historia, de género y de tantos otros temas. Debe ser coherente frente al poder de la decisión del individuo. No darle esa libertad en unos casos y no en otros.

 

 

El discurso de seguridad, empleo moderno e incentivos para el emprendimiento no es suficiente. Hay que tender puentes con el centro y el centro izquierda si se quiere consolidar una gobernabilidad de largo plazo. De nuevo, repito en esta columna, la concertación de Chile con énfasis en unos valores innegociables es un ejemplo a seguir para evitar esa división con la que cuenta la izquierda para gobernar. Petro en Bogotá fue un ejemplo y Pedro Sánchez en España es otro. Venden hasta la mamá para gobernar, como lo hace Sánchez con los independentistas catalanes y vascos, y luego de elegidos todos contentos.

 

 

Llegó la hora de #enderecharelcamino. Sin temor pero sin triunfalismo. Con sensatez y sin excluir. Es la gran oportunidad de la derecha.

 

 

Francisco Santos

 

 

Artículo publicado en La Silla Rota

 

 

Migración: oportunidad y peligro

Posted on: octubre 8th, 2023 by Super Confirmado No Comments

Colombia lleva en menos de 5 años dos crisis inmensas de migración. La primera la generó el magnífico gobierno de Nicolás Maduro, y que comenzó mucho antes de las sanciones, al que nuestro Presidente Gustavo Petro tanto admira. Salieron más de siete millones de venezolanos, la mayoría cruzaron por Colombia con destino a otros países, y por lo menos 3 millones se quedaron en mi país.

 

 

La segunda, que es un subproducto de la primera pues los venezolanos siguen saliendo, tiene que ver con las crisis de Argentina, Perú, Venezuela, Ecuador y Colombia (más de 500 mil colombianos salieron del país para no volver en el último año). Además de los migrantes de estos países, muchos venezolanos que se asentaron en otras naciones de la región y no lograron resolver su situación arrancaron de nuevo hacia el obvio destino, Estados Unidos –no Cuba querido Petro a ese paraíso nadie quiere ir–.

 

 

El paso por el tapón del Darién, que debería haber sido una carretera pero tanto acá como en Panamá seguimos empeñados en no hacerla, es hoy lo que hace unos años era el puente Simón Bolívar entre Venezuela y Colombia. Miles y miles de personas pasan diariamente por esta zona selvática con todos los peligros, además de las mafias que lo manejan, que esto conlleva

 

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Obviamente a esta diáspora se suman miles más que a diario se van de los países centroamericanos con el mismo destino –Estados Unidos– creando la crisis en la frontera que hoy ya se convierte en uno de los temas fundamentales de una campaña electoral que ni siquiera ha comenzado en forma. El pasado martes Donald Trump dijo que iba a realizar la deportación masiva más grande de la historia de Estados Unidos y que además iba a acabar con el «problema».

 

 

No quiere esto decir que los demócratas tengan una propuesta distinta pues si vemos los hechos quien más latinos deportó en la historia de Estados Unidos fue Barack Obama. Ni Trump en sus cuatro años llegó a deportar tantos ciudadanos como lo hizo Obama en su segundo período así que el panorama en este sentido es poco favorable para ser optimistas.

 

 

Lo que es incomprensible pues la migración ordenada debería ser parte de esa política exterior hacia la región que le permitiría a Estados Unidos tener un gran instrumento de influencia y, de paso, suplir la mano de obra que hoy necesita en muchísimas industrias. Sin contar el envejecimiento de la generación de los baby boomers, la más numerosa generación en Estados Unidos, industrias enteras hoy tienen una crisis inmensa de trabajadores. En la industria manufacturera hay un déficit de 690 mil personas, en la industria médica en empleos de bajo costo va a llegar a 3.5 millones de personas en cinco años. No hay trabajadores sociales, no hay profesores, no hay conductores de camiones y hasta tienen déficit en las fuerzas de policía.

 

 

Desafortunadamente el discurso contra la migración da votos. La mayoría blanca que tenía Estados Unidos –el blanco protestante anglo sajón o WASP en inglés– y que va a ser minoría o ya es minoría dependiendo de la definición, tiene unos temores que ese discurso incentiva y potencia. La comunidad latina hoy ya es la primera minoría con cerca de 63 millones de habitantes, el 19 por ciento de la población. En 1980 era el 7%, 14.8 millones, luego la hispanización o latinización de Estados Unidos es evidente.

 

 

La última gran reforma migratoria se dio durante el gobierno de Ronald Reagan, un presidente republicano que si bien era muy conservador tenía un pragmatismo y una popularidad que le permitió tomar esa decisión. Tenía como principal aliado en la otra orilla a un gran político liberal demócrata de la vieja guardia Tip O’Neill. Hoy no hay un Reagan en la escena, ni nada que se le parezca y Biden, que es de la cuerda de O’Neill, tampoco es capaz de dar ese inmenso y difícil paso político.

 

 

Pero soñar no cuesta nada. ¿Se imaginan una política de migración ordenada sobre la base de intereses comunes y de políticas que refuercen la democracia? Un país no democrático no participará de una política de esa naturaleza. Un instrumento de ese tipo podría ser la zanahoria más apetecida del continente que generaría un camino de beneficio común y de expansión de libertades.

 

 

Lo que sucede hoy es el peor de los mundos. Ganan los mafiosos que manejan esa industria y ganan los dictadores y los populistas. Los primeros incentivan ese desplazamiento como sucede en Venezuela y en Nicaragua pues son menos bocas que alimentar y más remesas para recibir. Y los segundos al romper los paradigmas de estabilidad económica y seguridad jurídica –que serían prohibidos en una política de esta naturaleza lo que le elevaría el costo– crean las condiciones que generan esa migración ilegal.

 

 

La sensatez hoy no parece hacer parte de la política en Estados Unidos y en general en todo el mundo democrático. Cómo estaremos de mal que la democracia más grande e importante del mundo, Estados Unidos, puede tener una elección presidencial con un candidato de más de 80 años con problemas cognitivos y otro con cerca de 80 y condenado por varios crímenes.

 

 

Así las cosas, no esperemos en la región nada nuevo o positivo de la elección que viene. Por lo menos con los candidatos que hoy parecen ser los más opcionados. El discurso contra la migración va a ser una de las banderas más importantes de este debate electoral. Ya veremos quien es el más duro en ese sentido. Trump ya arrancó y puso la vara muy alta. Esperemos lo peor.

 

 

Artículo publicado en La Silla Rota

 

 

 Francisco Santos 

Naciones desunidas

Posted on: septiembre 25th, 2023 by Lina Romero No Comments

 

Estas dos semanas se celebra en Nueva York el coctel más grande del mundo, la Asamblea de Naciones Unidas. Si, finalmente es un gran coctel donde todo el mundo se encuentra, se toman un trago y charlan, pero de ahí no pasa. Muchos negocios se hacen alrededor de esa gran reunión social y mucha carreta botan los presidentes de todos los países que con discursos grandilocuentes de los que nadie se acuerda se dan gran importancia frente a un auditorio vacío o semi-vacío.

 

 

Es más, a esta sesión los líderes de Francia, Inglaterra, Rusia y China no van a asistir. Cuatro de los cinco países miembros permanentes del Consejo de Seguridad tienen cosas más importantes que hacer. Un indicador claro del momento que vive ese organismo multilateral que la verdad si desapareciera hoy nada cambiaría en el mundo salvo los grandes salarios y pensiones de quienes allí trabajan o trabajaron.

 

 

¿Mejores derechos humanos? Ciertamente no. Cuba, China, Rusia, Venezuela, Nicaragua -para solo mencionar los países que afectan la región- siguen tan campantes haciendo lo que les da la gana en esta materia. Eso sí, si es una democracia esos mecanismos actúan de manera rígida y estricta mostrando un doble rasero que solo beneficia a las dictaduras.

 

 

Lo mismo se puede decir con los derechos laborales, la infancia y cada uno de los temas que esta organización toca. La disfunción que hoy existe en este organismo y que quedó demostrada a más no poder con la pandemia y la crisis de la OMS y su mecanismo de vacunación, Covax, que no sirvió para nada es muestra de cómo esta institución que nació de la Segunda Guerra Mundial hoy no está a tono con el mundo moderno y cada día se vuelva más irrelevante.

 

 

Los países en este nuevo momento geoestratégico crean sus nichos de poder. China refuerza los BRICS, el grupo que se inició con Brasil, China, India, Rusia y Suráfrica, y amplía sus miembros. India por su parte, y a pesar de estar en los BRICS, al ser democracia y tener una rivalidad marcada con China prefiere reforzar el G20, última reunión a la que no asistió el líder chino. Los países desarrollados con el G7 y la OTAN tienen su espacio. Además, China que ha sido imperio gran parte de su historia creó su Iniciativa de Seguridad Global (GSI) y su Iniciativa de Desarrollo Global (GDI) para hacerle contrapeso a Estados Unidos y al mundo occidental. Por su parte los países del medio oriente llenos de dinero buscan un nuevo espacio político, económico y diplomático por fuera de la ONU.

 

 

En este nuevo mundo donde ya hay que hablar de una nueva guerra fría que no es entre dos países sino entre dos bloques, el de la libertad y el de las dictaduras, las Naciones Unidas con sus vetos en un consejo de seguridad cada vez más paralizado y con las disputas políticas en cada escenario y en cada entidad que la componen, hacen que así sea la única organización que agrupa a todo el mundo su capacidad de acción sea meramente retórica.

 

 

La guerra en Ucrania de nuevo muestra lo irrelevante que es la ONU. El Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, pide que no se acepte un proceso de paz que despedace al país y Zelenski pide apoyo para Ucrania y condena al país invasor, Rusia. Ni lo uno ni lo otro importa y el Consejo de Seguridad menos. No funciona y es un observador más. Con el cambio climático sucede lo mismo, la ONU no pasa de ser un gran lugar de reunión y de discursos, pero de acción real, poco o nada.

 

 

Se trató de reformar el sistema y se quiso ampliar el Consejo de Seguridad dándole a cada región una silla permanente. Ninguna región se pudo poner de acuerdo y en América Latina la pelea entre México y Brasil era como para alquilar balcón. Ninguno de los países del hoy Consejo de Seguridad va a entregar su poder de veto así el mundo haya cambiado luego es casi imposible una reforma de fondo a esta institución.  De ahí que veamos una alineación por fuera de la ONU entre los grupos antes mencionados con otros como el Cerlac en América Latina al que China le ha puesto el ojo o el G77 -un derivado de los no alineados que suma 135 países en vías de desarrollo y que en el 2023 preside Cuba- que ahorita tienen un +China.

 

 

¿Y la región qué? Primero convive con una OEA debilitada a la que ya pocos prestan atención, una Unasur que tiene peso limitado y un Cerlac que busca protagonismo pero que tampoco tiene mayor impacto. A esto hay que sumar que el gran poder de la región, Estados Unidos, está ausente y sin política mientras China gana presencia, peso y negocios y Rusia utiliza sus fuerzas de inteligencia y sus aliados, yo diría lacayos, Cuba, Venezuela y Nicaragua para crear inestabilidad en las democracias de la región.

 

 

En estas dos semanas los presidentes, que cada vez asisten menos, sacarán pecho ante unos discursos para el olvido, los amigos se verán en los pasillos y en los hoteles de la ciudad y la burocracia, repito, muy bien pagada, de la ONU se felicitará por un trabajo bien hecho.

 

 

¿Y el resto del mundo? Bien gracias: en guerra, con migración masiva en todos los continentes y con un calentamiento global desbordado.

 

 

 Francisco Santos

 

Narco-México y lo que viene

Posted on: septiembre 12th, 2023 by Lina Romero No Comments

Siempre hay que seguirle con detalle la pista a México y el narcotráfico, pues esa enfermedad hoy se está contagiando por todo el continente. Si bien en los ochenta los reyes del negocio eran los colombianos con Pablo Escobar a la cabeza, hoy son los carteles mexicanos los que mandan la parada.

 

El narcotráfico se toma México como nunca llegó, incluso en los peores momentos, a tomarse a Colombia. Las redes criminales, el control territorial y el poder político que tienen son de tal dimensión que hoy se puede decir que hay muchos estados mexicanos –por lo menos la mitad– que son narcoestados absolutos, donde el Estado mexicano es un observador pasivo y muchas veces cómplice.

 

 

El New York Times sacó una investigación sobre el asesinato y desaparición de 43 jóvenes estudiantes en el 2014 en el estado de Guerrero que muestra el nivel de penetración y captura política y de seguridad del estado por parte del cártel Guerreros Unidos, no propiamente uno de los carteles grande de ese país.

 

 

La investigación con más 23.000 textos de intercambios entre criminales y funcionarios del Estado muestra una policía y un ejército al servicio de los narcos. No unos pocos, no, las instituciones al servicio –pagadas obviamente– de esta organización criminal. La policía inició el secuestro y asesinato de los buses con los estudiantes y luego los entregó a los narcos para terminar la tarea. El ejército encubrió a la policía y estaba al tanto de lo que pasaba. Y además quedó claro que medicina legal y los servicios de emergencia están al servicio de los narcos.

 

 

Hasta hoy no hay nadie en la cárcel pero todo se empezó a saber cuando la DEA entregó esos 23.000 textos entre narcos, militares, policías y civiles que mostró ese complot que casi se sale con la suya. La DEA investigaba al cartel y no las entregó precisamente al ver esa complicidad que existía y al ver un Estado al servicio de la criminalidad.

 

 

Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) al poder en México, como con la llegada de Gustavo Petro en Colombia, esos narcos ven esa posibilidad de aumentar su poder, su captura del Estado y la rentabilidad de sus negocios. López Obrador comenzó con la política de abrazos y no balazos, mientras Petro tiene una idéntica que llama la paz total.

 

 

En el caso de México el fracaso es evidente aunque AMLO no lo acepte. Hace unos días en su discurso anual a la nación, AMLO sugirió que la criminalidad no era un problema y que la corrupción en las fuerzas de seguridad eran apenas casos individuales. El ex embajador de México en Estados Unidos, Arturo Sarukhan, contestó por X con unas escalofriantes cifras, las de homicidios por 100.000 habitantes en distintas ciudades de ese país. Fácil darse cuenta de que muchas van en camino a ser Medellín en sus días más aciagos. Es más, el mismo embajador, un hombre serio ciertamente, publicó un artículo en Reforma –uno de los diarios más serios de México– cómo hoy las autoridades del estado de Guerrero hablan de una posible guerra civil entre organizaciones criminales.

 

 

Pero vale la pena mirar las cifras de homicidios que son espeluznantes: Colima 181,9 por 100.000 habitantes; Zamora 177,7; Ciudad Obregón 138,2; Zacatecas 134,6; Tijuana 105,1; Celaya, 99,6; Uruapan 78,3; Ciudad Juárez 67,7 y Acapulco 65,6. No son pequeños ni remotos pueblos, son ciudades importantes de México que hoy tienen esos altísimos índices de violencia.

 

 

Lo de Colombia va para allá, con un agravante que se develó esta semana en una entrevista del hermano del presidente Petro a unos medios. Juan Fernando Petro contó que ellos ganaron con los votos que se lograron en zonas donde operan las organizaciones criminales que hoy hacen parte deI plan de paz total el gobierno. Yo te elijo y tú me proteges parece ser el quid pro quo que se cuadró con las visitas a las cárceles que hicieron personas muy cercanas a Petro antes de las elecciones y que fue denunciado en su momento.

 

 

Colombia y México no son dos países menores. Son países con institucionalidades fuertes cuyos descuidos, en especial en materia de justicia y seguridad, los ha debilitado y ha creado las condiciones en las que se nutre esa criminalidad. Colombia, después del esfuerzo del gobierno de Alvaro Uribe en esas materias, que sin duda fueron un gran éxito que la izquierda quiere a toda costa demeritar, entró en el marasmo de la paz que solo fortaleció a los criminales y debilitó y desmoralizó a las fuerzas de seguridad que además son las que ponen los muertos. Hoy con el actual gobierno solo veremos ese camino acelerarse pues esa izquierda llámese AMLO, Boric, Fernández, Lula o Petro sienten una urticaria brutal con los organismos de seguridad a los que ven como enemigos de su proyecto político o como un mal necesario que debe permanecer débil.

 

 

Quienes creemos que la seguridad es un bien público absoluto e innegociable en una sociedad democrática, debemos prender esas alarmas. Así a veces sonemos como un disco rayado, pues los delincuentes y las potencias extracontinentales utilizan esa debilidad y el temor ciudadano para crear caos en nuestro países y abrirle paso a sus negocios criminales, o a esos proyectos políticos afines como el de Petro en Colombia.

 

 

Nayib Bukele, presidente de El Salvador, no crece y se convierte en un símbolo político en la región de la nada. Si seguimos como seguimos veremos otros Bukeles en la región con el consabido costo a la democracia. La verdad nadie quiere democracia si ella le cuesta la vida.

 

 

En fin, veremos qué pasa en América Latina en materia de crimen organizado e inestabilidad. Por eso debemos seguir lo que pasa en México y en Colombia con mucho cuidado pues son los dos tumores más agresivos de ese cáncer que como el del marxismo en los sesenta que tanto daño le hizo a la región, hoy tiene a Ecuador en cuidados intensivos.

 

 

Francisco Santos

Artículo publicado en La Silla Rota

¿Revive la doctrina Monroe? No creo

Posted on: septiembre 4th, 2023 by Lina Romero No Comments

¿Revive la doctrina Monroe? No creo

Latinoamérica nunca ha sido prioridad para Estados Unidos. Siempre ha estado ligado a Europa y solo cuando hay una amenaza como la de los misiles rusos en Cuba se despiertan. El Plan Colombia, una política que duró cuatro presidentes estadounidenses, es la excepción. Ni cuando James Monroe en 1823 expuso su doctrina –América para los americanos– pensaba en nosotros. Pensaba más bien en la posibilidad de una invasión de un poder europeo a Latinoamérica.

 

 

¿A qué viene este comentario? A un escrito de un precandidato republicano a la Presidencia, Vivek Ramaswamy, en The American Conservative sobre su política exterior. No es que vaya a ganar aunque le ha ido bien en los debates, pero su escrito no solo muestra esa absurda tendencia aislacionista prorrusa que hay en ese partido –y de la que Donald Trump es la cabeza– sino que revive la doctrina Monroe.

 

 

Dice el político que si es presidente arregla con Rusia, más o menos le entrega Ucrania, y no deja entrar ni a los rusos ni a los chinos a América Latina y crea una región exclusiva de desarrollo y beneficios mutuos. Suena más o menos bien pero no va a pasar, ni toca los temas de fondo como migración y narcotráfico aunque sí plantea otros como el comercio y el nearshoring –relocalización de empresas– en países aliados en la región.

 

 

Sería una política sensata, por lo menos la que tiene que ver con la región pues lo primero que uno cuida es el vecindario, pero como dijo Churchill “siempre puedes contar con los estadounidenses para hacer lo correcto, después de haber intentado todo lo demás”. Y la verdad los vecinos todavía están lejos de hacer lo correcto en lo que a la región se refiere. Al contrario, no somos prioridad, solo ponen atención con los temas de migración y narcotráfico y castigan y sacuden a los aliados mientras le abren las puertas y apaciguan e incluso cohonestan con enemigos que solo traen caos a la región como Cuba, Venezuela y Nicaragua.

 

 

En cambio para la Unión Soviética de entonces y la Rusia de hoy y para China, Latinoamérica sí es prioridad estratégica por distintas razones. La política exterior de ambos países hacia la región es coherente, es permanente y no varía con el cambio de un presidente. No está al vaivén de la política. Rusia no dejó de lado a sus amigos cuando cayó la Unión Soviética y mantuvo sus redes de conspiración y de apoyo político legal e ilegal. Hoy usa ambos para crear esa disrupción que vimos en la región y que llevó a Boric y a Petro al poder.

 

 

Rusia ve a la región como el espacio para crearle caos a su gran rival Estados Unidos en su patio trasero. Es la misma política que llevó a la crisis de los misiles de 1963 pero con otros medios. Ya Rusia no es un rival económico ni ideológico pero necesita tener un asiento con los grandes, y para eso usa su capacidad de disrupción a lo largo y ancho del mundo, llámese Siria, Chile, Colombia o Ucrania. Es la combinación de las formas de lucha con un solo objetivo: mantener su estatus de potencia que ya no es.

 

 

China por su parte juega a otra cosa pero con el mismo objetivo, derrotar a Estados Unidos. El fin es la supremacía hegemónica que China tuvo en el mundo durante siglos y quiere recuperar. Por eso está en lo que está, y tiene a África y Latinoamérica como objetivos estratégicos de política exterior. Pero China no tiene afán, por ahora, pues sus condiciones económicas no son tan buenas y su futuro menos, y por ello hoy compra y compra –primer socio comercial de Brasil, Argentina, Chile y Perú– para alimentar su mercado y vende y vende a todo el mundo para alimentar sus finanzas y generar empleo.

 

 

China compra alimentos, compra minerales, compra puertos, compra tierra, compra empresas de energía, compra minas, compra ferrocarriles, compra autopistas y crea una dependencia que ya tiene efectos en la región. El imperialismo chino poco a poco se comienza a sentir –Brasil es un ejemplo donde hasta Bolsonaro se les entregó y son más poderosos que el gobernador de Sao Paulo– y su poder se extiende y lo comienzan a ejercer.

 

 

En este escenario es que se dan las declaraciones de este precandidato presidencial. Estados Unidos llega tarde a esta disputa económica y política, no tiene los instrumentos para enfrentarla y no está dispuesto a hacerlo. La administración Biden no tiene idea de qué hacer con América Latina y sus contrapartes mucho menos.

 

 

Al contrario, en vez de construir una propuesta, que por lo menos este candidato plantea, hoy varios precandidatos republicanos hablan de atacar a los carteles mexicanos como atacaron a Al Qaeda –y ojo que eso también va para los narcos colombianos que tanto consiente el presidente colombiano Gustavo Petro–.

 

 

Así las cosas en este nuevo debate electoral, a no ser que se dé un milagro, América Latina no puede esperar nada distinto a más de lo mismo. Primero, un Joe Biden, que dizque sabía de la región, perdido en el ego y en la locura de una reelección y sin grandes asesores que además no entienden ni conocen América Latina.

 

 

Y los republicanos destinados a tener que votar por Donald Trump que ya sabemos cómo va a actuar y que espacio tiene la región en un posible gobierno: cero con excepción de México. Colombia perdió la oportunidad de ponerle fin al drama venezolano –que era una obsesión de Trump y estaba listo a jugársela en enero del 2019– cuando se creó la posibilidad de armar un corredor humanitario.

 

 

Por ahora nos tocará, como dijo Churchill, esperar a que Estados Unidos la embarre en la región todas las veces posible hasta que al fin haga lo correcto. Ojalá no sea demasiado tarde.

 

 

Artículo publicado en La Silla Rota

 

Francisco Santos

Dos elecciones y una luz

Posted on: agosto 29th, 2023 by Lina Romero No Comments

 

 

Dos de los países en un momento muy difícil de seguridad, de corrupción, de gobernabilidad –descartando Venezuela, Haití y Argentina, quizás la peor en América Latina– tuvieron elecciones que sorprendieron a sus élites políticas por un lado y al continente por otro. Nadie, nadie los veía venir hace apenas unos meses, en el caso de Guatemala y Bernardo Arévalo y hace una semana en el caso de Daniel Noboa en Ecuador.

 

 

Guatemala hoy es casi un narcoestado. El narcotráfico controla más de 60% del país y el otro 40% está en manos, muchas veces en connivencia con los narcos, de una élite corrupta que gobierna para ellos. El nivel de corrupción sistémica los llevó a tener una justicia paralela a cargo de Naciones Unidas –la Cicig– que en vez de reconstruir la justicia la reemplazó y por abusos de poder fue expulsada tras 12 años de trabajo. Lo triste es que si hacemos una evaluación de la Cicig hoy, cinco años después, no dejó nada sino un rechazo a un instrumento que pudo ser de gran servicio a esta y otras democracias con el mismo problema.

 

 

La elección de Bernardo Arévalo, una reivindicación histórica pues su padre Juan José Arévalo fue el primer presidente democrático de Guatemala y le tocó exiliarse con su familia tras el golpe promovido por la CIA contra su sucesor Jacobo Arbenz en 1954, muestra una gran reacción de los guatemaltecos contra el estado de cosas que dejaron los anteriores gobiernos.

 

 

Un hombre moderado de centro izquierda va a tener que gobernar contra un establecimiento empeñado en no dejarlo y contra unos narcos que se nutrían con el anterior statu-quo y que obvio no quieren que cambien las cosas. La criminalidad organizada que hoy se beneficia del caos y de la corrupción que fomenta el negocio de la migración ilegal –en la que también están– son enemigos de gran calado que con una institucionalidad permeada y débil será difícil de contrarrestar.

 

 

Pero tiene un gran mandato popular. 58% de los votos no es cifra despreciable y le da un margen de maniobra amplio para comenzar a recuperar a ese país. No sé qué tanto pueda recibir ayuda de Estados Unidos –que la verdad no entiende lo que sucede en la región y tiene poco capital político que gastar– pero sí tiene a México y otros países como Colombia prestos para darle la mano.

 

 

En el caso colombiano la policía nacional puede ser un gran aliado y hasta muchos de los mejores expolicías entrenados en lucha contra las drogas, inteligencia y judicialización pueden hacer parte de un programa institucional de largo plazo y gran calado para fortalecer la seguridad en ese país. Eso sí, ojalá Arévalo no escuche los cantos de sirena de abrazos y no balazos de AMLO, pues el problema que enfrenta es de tales dimensiones que si se busca contemporizar o apaciguar a los narcos como lo hace el presidente Gustavo Petro en Colombia no le va a quedar país para gobernar.

 

 

Sin duda una gran bocanada de decencia y oxígeno político el que los votantes de Guatemala le dieron a la región. Algo similar sucedió en Ecuador, donde un desconocido por el que nadie apostaba acabó con el sueño del condenado expresidente Rafael Correa de regresar a gobernar a Ecuador por interpuesta persona. Para nadie es un secreto que Luisa González es un títere de Correa y que estuvo hace unos meses a punto de ganar en la primera vuelta gracias al desastre de gobierno de Guillermo Lasso.

 

 

Hoy el anticorreísmo casi que garantiza que el próximo gobierno no sea el de la monigote del expresidente sino uno de un emprendedor de 35 años con características antipolíticas. Noboa logró recoger el voto joven aburrido con la política tradicional, de derecha y de izquierda, y también representa una mano dura contra la criminalidad algo que suma votos en el vecino país.

 

 

Lo más difícil para el próximo mandatario no solo es la gravísima crisis económica que vive el Ecuador por cuenta del endeudamiento brutal e impagable que dejó Correa y el crecimiento de la delincuencia que hoy tiene a partes importantes de ese país de rodillas, sino el poco tiempo para dar resultados. Este gobierno debe terminar el período de Lasso que va hasta 2025. Poco más de año y medio para mostrar un cambio.

 

 

Con el muy probable triunfo de Noboa los demócratas del continente tenemos que activarnos para ayudar a mostrar resultados en el corto plazo. NO podemos seguir con esa mirada pasiva con que han dejado sola a la presidenta del Perú que evitó que un golpista del populismo del siglo XXI llegara al poder. Su tránsito solitario bajo presiones diplomáticas e intervencionistas importantes de AMLO, de Petro, de Fernández y de Lula no puede ser el común denominador del respaldo político –o mejor la falta de– a quienes se oponen a esa izquierda que quiere destruir a la región.

 

 

Por eso el nuevo presidente de Ecuador, que tiene que hacer la tarea, pues gran parte de la inseguridad tiene nombre propio Guillermo Lasso, debe encontrar un gran respaldo continental para tomar las duras medidas necesarias para recuperar la seguridad y la gobernabilidad económica del país. El correísmo con sus amigos Petro, AMLO, Ortega, Maduro y compañía va intentar frenar cualquier propuesta y acción de Noboa a la espera de las elecciones del 2025. Correa necesita que fracase este gobierno transitorio para tener alguna opción, seguramente la última, de volver a gobernar el país a través de otros como lo quiere hacer ahora con su candidata.

 

 

¿Será que Pastrana, Macri, Uribe, Piñera, Aznar y tantos otros que saben lo que está en juego asumirán esa responsabilidad? En Perú, les quedó grande y en Ecuador no hay margen de error. Los ecuatorianos dieron una lección de grandeza, no los dejemos solos en este momento tan vital.

 

 

 Francisco Santos

Artículo publicado en La Silla Rota

 

Milei, Bukele y lo que viene

Posted on: agosto 20th, 2023 by Lina Romero No Comments

Nayib Bukele y Javier Milei son la misma cara de una moneda. Representan el hastío del ciudadano con una clase política desgastada, y en algunos casos que ha fracasado, y con un deterioro inmenso en seguridad y en calidad de vida. Gustavo Petro, Pedro Castillo y Gabriel Boric son la otra cara de esa misma moneda, pues también representan ese hastío pero con diferentes soluciones a los mismos problemas.

 

 

El fracaso evidente de Petro, Boric y Castillo abre las puertas de par en par a un regreso del péndulo hacia una derecha radical o un centro derecha que aún tiene que mostrar resultados reales. Bukele, con una popularidad del 80 por ciento, ha logrado crear un imaginario que le ha funcionado pero que ha tenido como costo último las libertades democráticas. Pero no nos digamos mentiras, al ciudadano de a pie que ve cómo peligra su vida cuando sale a la calle esas libertades poco le importan si se siente seguro en su ciudad.

 

 

Milei por su parte representa la solución fácil y práctica a una crisis económica que quebró a Argentina y que empobreció a sus ciudadanos. Lali Espósito, una cantante argentina escribió en twitter ante el resultado electoral “Qué peligroso. Qué triste”. Y la respuesta, masiva por cierto, muestra lo que siente el argentino promedio. “Lo peligroso es que tus hijos no coman”. “Triste es que la gente muera de hambre”. “Triste es que te maten por un celular”.

 

 

La verdad es que tanto El Salvador como Argentina representan los dos extremos de la problemática de violencia, el primero, y de empobrecimiento, el segundo, exceptuando a Venezuela que ya es la Haití del continente. Y el debate político en la región con la amplificación de las redes sociales por ahora se va a mover en esos parámetros.

 

 

Los dos meses que faltan para la primera vuelta de la elección presidencial van a ser muy interesantes. Sergio Massa, el candidato de los Kirchner, va a radicalizar el escenario hasta más no poder. Y veremos si los argentinos se asustan con el futuro o deciden que no quieren más el desastre que llevan viviendo durante las dos últimas décadas. El objetivo del candidato del gobierno es pasar a segunda vuelta para radicalizar aún más y tratar de pescar votos en un centro diluido.

 

 

La crisis económica que se está profundizando le va a costar a Massa y ahí está el espacio de la candidata de centro derecha Patricia Bullrich para buscar pasar a segunda vuelta. La verdad Milei ya ocupó el espacio que Bullrich necesitaba para ganar las elecciones y ahora tiene que jugar a lo mismo que Massa, buscar votos en ese centro y en el peronismo blando pues el discurso radical ya tiene nombre propio.

 

 

¿Y el resto de la región qué? José Antonio Kast ya tiene un camino recorrido y es el gran representante de la derecha en Chile. En Colombia aún no hay un heredero de Alvaro Uribe y en Venezuela María Corina se ganó el espacio que la oposición dejó vacío. Vamos a ver qué pasa en Ecuador este domingo y en Perú el sentimiento contra la izquierda está pero nadie lo encarna. México tiene una gran candidata Xochitl Gálvez que tiene a López Obrador loco, tanto que no para de insultarla en su programa mañanero. Y Brasil, a pesar de todas las acciones legales contra Bolsonaro, ese sentimiento contra la izquierda existe y representa casi la mitad de los electores. Lula anda creando la OTAN del Amazonas para distraer la atención dentro de su país.

 

 

Lo cierto es que el populismo del siglo XXI le está dejando una gran herencia al continente, la legitimación de la derecha y la extrema derecha política. Durante décadas gobernaron y dejaron al continente en caos económico y de seguridad, y en los dos países donde no lo hicieron, Chile y Colombia bastaron dos años y un año, respectivamente, para mostrar que esa izquierda es buena para echar cuentos y hacer oposición pero es pésima para gobernar. El espejo de Venezuela y de Argentina hoy reflejan una realidad que Latinoamérica rechaza con contundencia y que en el caso de Milei le dice con claridad “para la mierda”.

 

 

En Colombia las elecciones regionales van a ser un plebiscito contra el gobierno y en las cuatro principales ciudades, tres de ellas hoy con alcaldes de izquierda, la reacción va a ser contundente. Sus candidatos hoy ni aparecen en las encuestas. Y sin duda el deterioro de seguridad solo va a empeorar las cosas. Claro, en tres años todo puede pasar pero Petro ha demostrado tal incapacidad de gobernar que es muy posible que su situación política solo se deteriore.

 

 

No hay que olvidar que ese péndulo regresa. Y la derecha tiene que dar resultados. Pero los resultados no bastan. No es sino ver cómo la izquierda acabó con la reputación de Alvaro Uribe para entender lo que viene, y lo que hay que contrarrestar. Hay que aprender de Bukele y su narrativa –el qué y el cómo– que es exitosísima pues esa izquierda populista sabe de eso, la verdad es lo único que saben hacer. Como será que aún hoy venden uno de los países más pobres del continente, Cuba, como un paraíso.

 

 

La batalla política poco a poco se está ganando, más por la corrupción e ineficacia de los dirigentes de izquierda que por una acción estratégica y coordinada de la derecha. La división de la derecha en Argentina es una muestra de las grandes debilidades que hoy existen. Pero Milei y Bukele muestran un camino.

 

 

Quedan tres años para las elecciones en Perú, Colombia y Chile. No se puede bajar la guardia pues China, Rusia y Cuba están muy presentes en la región y tienen gran capacidad de disrupción. Por eso lo de Milei es apenas una batalla en esta guerra por las libertades, la democracia y el desarrollo de la región.

 

Francisco Santos

Artículo publicado en La Silla Rota