¡Saca el pecho!

Posted on: noviembre 29th, 2017 by Laura Espinoza No Comments

“Si juntas a un malvado con mil idiotas, obtienes mil y un malvados”.Arturo Pérez Reverte (1951- ) corresponsal de guerra por 21 años, columnista, escritor español.

 

 

 

Venezuela sin agua, sin electricidad, sin gas, sin gasolina, sin alimentos, sin medicinas, sin repuestos, sin transporte, sin empleo, sin efectivo, sin cajeros, sin internet, configura lo que en derecho internacional llaman un “estado fallido”. Es aquel que no ha podido cubrir con eficacia y eficiencia las necesidades de sus ciudadanos, que ha perturbado la vida cotidiana de sus habitantes, que ha trastocado su sistema político, económico, social y hasta moral. La mayor prueba del fracaso de la revolución y sus verdugos es la estampida de casi 3 millones de venezolanos, huyendo a otros países, perseguidos, enjuiciados, arruinados o huérfanos de esperanzas.

 

 

 

La situación de los venezolanos solo cabe en una frase: es inhumana. Sencillamente invivible, cuando las dificultades para resolver los más pequeños pasos de la cotidianidad se convierten en un rally titánico en un medio hostil donde nada funciona o está fuera del alcance económico del 98% de sus habitantes. Es una gigantesca crisis humanitaria y humana. Pero el presidente ríe y baila en cadena nacional y se atreve a burlarse de la tragedia nacional: “Venezuela es Venezuela: jodidos pero felices”.

 

 

 

Y ustedes me preguntarán: ¿entonces cómo es posible que un gobierno así gane elecciones, tenga seguidores y permanezca en el poder sin que haya ni un solo grupo de poder capaz de desplazarlos en tanto tiempo? La respuesta la dio el escritor Pérez Reverte, con esa fabulosa frase que encabeza esta columna. En Venezuela hay un gobierno malvado seguido por miles de idiotas que se convierten también en malvados, por complicidad, negocio, corrupción, o idiotez.

 

 

La compra de los más desvalidos a cambio de matarles el hambre o de darles una limosna, la indiferencia ante el sufrimiento inmenso de las familias separadas, de los enfermos abandonados por el sistema de salud, de los ancianos padeciendo hambre o dejados de lado por su familia al no poderlo mantener, de los empleados siempre temerosos de quedar sin trabajo después de cada loco aumento presidencial, de las madres que ven llorar de hambre a sus hijos, de los padres que entierran a sus guerreros sin haberlos podido proteger, de los jubilados que terminan en mendigos, la siembra de una violencia que arrebata vidas y bienes. Todo ello habla de una maldad abismal que jamás se había visto en tal magnitud en un gobierno.

 

 

 

Han enguerrillado al país, haciendo que los soldados disparen contra el pueblo, que los hermanos se peleen, que las familias y los amigos se distancien, para defender las ideas radicales de un caudillo que está ahora donde debió estar desde el año 1992, cuando surgió para arrasar con esta tierra, su historia y sus riquezas.

 

 

 

Dentro de los idiotas que siguen a los malvados para finalmente convertirse en un malvado más, no están los chavistas, los enchufados, los “beneficiados”, sino también opositores que con sus conductas políticas y ciudadanas, han atornillado al régimen. Estos opositores no han entendido aún, pese a todas las tragedias pasadas, que esto no es una democracia, que el régimen es abusivo y ventajista, y que sólo mediante una gran fuerza popular unida por un fin común -desplazar a los malvados del poder-, se pueden obtener (y de hecho, se han obtenido) triunfos electorales e internacionales.

 

 

 

¿Ir a las elecciones? Claro que sí, pero bajo los términos que el pragmatismo de la situación y la sensatez indican: con candidatos únicos apoyados por la inmensa oposición, con voto masivo de todos los venezolanos interesados en salir de este horror.

 

 

 

Entendemos que los partidos y los políticos tienen un fin que debería ser un medio: conquistar el poder para servir a la sociedad. Pero resulta indignante que se comporten como si estuviesen en un concurso de popularidad para ver cuál es el mejor. El mejor siempre va a ser el que tenga más posibilidades de ganarle al candidato del régimen. Se llama “economía del voto”, votar unánimemente por quien tenga real posibilidad de ganar.

 

 

 

La implosión de la MUD sacó a flote las diferencias, obvias en esa heterogeneidad. Pero también asomaron las mezquindades, el oportunismo, la ambición. Sin medir la dimensión de la tragedia que afrontan los venezolanos en su día a día, se lanzan como un ramillete de misses a “competir” con otros opositores, muchos con buena fe, incluso algunos creyéndose que pueden con sus individualistas candidaturas, ganarle a candidaturas oficialistas, apoyadas abusivamente por el poder y dineros públicos.

 

 

 

El caso de Carabobo es francamente dramático. Un estado opositor que por las peleas internas perdió una gobernación a todas luces posible. Y como no aprendieron la lección, más fracturados aún, ahora se encaminan a una derrota electoral ante la banda de carajitos reggatoneros jefeados por el gobernador Lacava.

 

 

Aunque los grandes partidos hayan tomado esa incoherente decisión de no participar, éste no es un país de militantes sino de independientes que entienden que el voto es su decisión soberana y que deben hacerlo respetar como guerreros que han demostrado ser en el asfalto de este terrible país. La abstención sólo favorece al gobierno, por eso la fomentan y alientan a candidatos sin posibilidades para desmechar aún más los votos opositores. Es el caso que vemos en Valencia, en San Diego, en Naguanagua, donde los aspirantes deben unirse al que pueda triunfar, si es que realmente les interesa no entregar esos municipios al oficialismo.

 

 

 

Si los venezolanos asumimos con valentía el reto electoral, estaremos haciéndonos un gran favor ante un planeta alineado con Venezuela en la lucha democrática. Entregar mansamente las 335 alcaldías sin votar o votando por candidatos que no tienen chance, es perder antes de jugar. Todavía hay tiempo para un gesto de grandeza de los candidatos, declinando sus aspiraciones en quien tenga real opción de triunfo. Como dice la cuña de la hacienda Santa Teresa, hay que sacar el pecho. Es hora de que candidatos y electores saquen el pecho y hagan lo correcto con valor.

 

 

Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojasp

El gran escape

Posted on: noviembre 23rd, 2017 by Laura Espinoza No Comments

 

“Los buenos son los que se contentan con soñar aquello que los malos hacen realidad.” Platón ​(427-347 a. C.)​​, filósofo griego seguidor de Sócrates​ y maestro de Aristóteles.

 

 

 

En una rocambolesca fuga, Antonio Ledezma salió de Venezuela hacia Madrid, vía Colombia. 15 horas de carretera desde Caracas hasta la frontera, 29 alcabalas que no le reconocieron o que tal vez se hicieron de la vista gorda, susto en el Puente Internacional Simón Bolívar cuando el peatón Ledezma fue reconocido por una señora que le abrazó emocionada ante los guardias.

 

 

 

Cara de susto, pálido, delgado, dio su primera entrevista en el aeropuerto de Bogotá a la colega venezolana, jefe de contenidos del canal colombiano NTN24, Idania Chirinos, quien no dejó de tomarle la mano para reconfortarlo ante la emoción de la libertad que hasta le hizo sollozar. “Recibí informaciones, de buena fuente, que hay otras intenciones conmigo. Yo no quiero ser rehén de una tiranía que me use para doblegar a una oposición”, dijo. Aunque se cuidó bien de eximir a su familia de cualquier participación o conocimiento de su fuga, aunque miembros de su partido Alianza Bravo se mostraron sorprendidos cuando los periodistas los llamaron pidiéndole confirmación cuando aún el escape era un rumor de redes, Ledezma se movió en Colombia como si le estuvieran esperando. Camioneta blindada, con cuatro hombres que le decían “maestro” con gran respeto, le trasladaron de la frontera al aeropuerto de Cúcuta, desde donde voló al aeropuerto El Dorado de Bogotá y en cuestión de pocas horas abordó vuelo directo a Madrid, donde le esperaban su esposa Mitzy, sus hijas y el ex presidente colombiano Andrés Pastrana.

 

 

Casi inmediatamente después de su llegada el presidente Mariano Rajoy le invitó y recibió en el Palacio de la Moncloa, lo cual dio la impresión de una visita oficial en la cual se dejó claro que “España apoya todas las iniciativas para una salida democrática en Venezuela”. Por supuesto que el gobierno venezolano consideró tal encuentro “un acto inamistoso del gobierno español”. Pero Ledezma, que desde un principio dijo que iniciaría un recorrido para llevar la crisis venezolana a primer plano mundial, también fue invitado por el senado español, que le recibió con una ovación de pié.

 

 

 

La fuga del preso político con más alto cargo por elección de Venezuela, en las narices del Sebin, de la Guardia Nacional, escabulléndose de su casa por cárcel en Caracas para llegar vía terrestre a la lejana frontera colombiana y cruzar el borde sin percances, ha suscitado no pocas teorías de conspiración: que si era imposible hacerlo sin ayuda interna, que si el Sebin aflojó la vigilancia, los más osados asomaron que el gobierno lo había dejado escapar. “Hoy se nos escapó Antonio Ledezma, el ‘vampiro’ volando libre por el mundo, se fue protegido a España a vivir la gran vida, a ir a tomar vino a la Gran Vía. Que no nos lo devuelvan”, dijo burlón el presidente Maduro, como insinuando que no les importaba o que le habían dejado ir.

 

 

 

Pero la redada posterior, deteniendo a funcionarios de inteligencia, a gerentes y funcionarios de la Alcaldía Mayor, al dueño de la compañía que instaló las cámaras de seguridad en el edificio donde vive la familia Ledezma, a los vigilantes, hasta a la conserje y al presidente del condominio, habla de la decisión del régimen de encontrar a los responsables del escape del alcalde.

 

 

 

La reacción ante el espectacular suceso en el exterior ha sido unánimemente solidaria, los exiliados y asilados ganan un vocero, los gobiernos defensores de la democracia venezolana un interlocutor, la oposición internacional un canciller. En la emoción de los primeros momentos algunos hasta propusieron pedirle al TSJ en el exilio, que nombrase a Antonio Ledezma “presidente encargado” de Venezuela, cosa que afortunadamente para el respeto constitucional, no se concretó.

 

 

 

Sin embargo, la lucha internacional de la oposición se ve indudablemente fortalecida por un Ledezma que, aunque con críticas hechas en voz alta a los errores de la dirigencia opositora, tiene en su haber poderosos puntos como su férrea e indoblegable lucha contra la revolución chavista, su victoria electoral irrespetada, su injusto encarcelamiento por nunca probadas acusaciones de conspiración, la violación de sus derechos y el consuetudinario atropello que ha sufrido y finalmente, su exitoso escape de las mismas garras de sus carceleros.

 

 

 

En momentos en que la oposición venezolana está sacudida por el fracaso electoral en las regionales, los polémicos intentos de diálogo con el gobierno, la implosión de la Mesa de la Unidad y las peleas internas, la presencia de un opositor del peso de Antonio Ledezma en el panorama mundial, reconocido y respetado por los más altos niveles de decisión, debería también contribuir con la reunificación de la oposición en Venezuela. Las brechas que se han abierto en las filas opositoras deben cerrarse pronto como única vía hacia acciones concretas que permitan un cambio de gobierno lo más pronto posible. El que Ledezma haya “dejado su bandera” en manos de María Corina Machado, aglutina a un sector que quiere una dirigencia transparente, una lucha más ideológica que electoral, perseguir de forma más directa la salida del chavismo del poder.

 

 

 

 

El más grande apoyo que tiene esta posición es la grave crisis humanitaria y económica que cada día aprieta más el cuello de los venezolanos pero también del gobierno, que no deja de inventar las más disparatadas distracciones ( como esa de la Misión Barrigonas Felices, en un país donde no hay preservativos, anticonceptivos y mucho menos la moral suficiente para la maternidad-paternidad responsables) y excusas ( como la machacada guerra económica que no se creen ni siquiera quienes comen de los CLAP); el grado de involución ha llegado a extremos tales que los candidatos a las alcaldías ya no prometen avenidas, colectores o mejoras de infraestructura o educación, sino que hacen campaña repartiendo bolsas de comida o llevando cisternas de agua a las sedientas comunidades.

 

 

 

La “africanización” de Venezuela pasa por un régimen autoritario que ha borrado las garantías constitucionales para sumir al país en la anarquía. No hay transporte, agua, luz, medicinas, alimentos. Nadie puede pagar lo que cuesta la ineptitud revolucionaria. Este terrible escenario nacional, con niños muriendo de hambre, enfermos muriendo sin medicinas, el horror transitando las vidas de los venezolanos minuto a minuto, ha saltado a la opinión pública mundial a través de la vocería de líderes opositores, de la fuerza de las protestas de calle, las vidas ofrendadas, los heridos y presos políticos. El escenario internacional se vuelca hacia Venezuela: el Consejo de Seguridad escuchó esta semana a voceros de la crisis; la OEA va por su séptima sesión recogiendo testimonios de víctimas del régimen; presidentes, ex presidentes, parlamentos, organizaciones se alinean en defensa de los DDHH en Venezuela; la Unión Europea se une a EEUU y a Canadá en sanciones contra funcionarios del gobierno. Esto y el gran escape de Ledezma hacia la libertad, debe llenar de esperanzas y espíritu unitario a quienes hoy estamos encerrados en esta cárcel arbitraria que se llama Venezuela.

 

 

 

Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojasp

A llorar pa’l valle

Posted on: noviembre 8th, 2017 by Laura Espinoza No Comments

“Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a su casa, a sus lugares de diversión, hacerla total. Hay que impedirle tener un minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego… atacarlo donde quiera que se encuentre, hacerlo sentir una fiera acosada en cada lugar por donde transite”. Ernesto “Ché” Guevara (1928 -1967) guerrillero argentino, uno de los principales artífices del triunfo de la revolución cubana.

 

 

 

El 2 de noviembre Venezuela entro en default. El mero hecho de que Nicolás Maduro haya “ordenado” una reestructuración de la deuda indica, según los economistas serios, que ya no hay dinero en las arcas del país.

 

 

 

El altísimo costo internacional de esta situación han intentado capotearlo con medidas de emergencia, como entregar la operación de las refinerías Amuay y Cardón a los acreedores chinos y rusos; empeñar el 49% de Citgo; perder 90 toneladas de oro dados en garantía al Deutsche Bank y ejecutados por impago del préstamo y conformarse felices con un “vuelto” de 400 millones de $; la entrega del Arco Minero a transnacionales y caporales que le garanticen una parte de la ganancia a cambio de la destrucción del ecosistema amazónico.

 

 

 

La ruina del país es palpable en la inoperatividad de todos los sistemas y servicios públicos: electricidad, agua, transporte, vialidad, comunicaciones. Apagones, sequía, la vida sin wi fi, gravísima escasez de repuestos, cauchos, baterías. Inmensas colas para tomar un transporte, pasajeros abordando camiones o motos para trasladarse, fallas continuas en el sistema de los metros y del tren del Tuy, colas para echar gasolina, carros parados porque las reparaciones tienen costos impagables. Y la posibilidad nula de adquirir un vehículo: la inflación y la falta de producción los hizo raros artículos solo permitidos a quienes pueden pagarlo en dólares.

 

 

El gobierno expropia, quiebra, se endeuda, gasta y los corruptos llenan sus bolsillos, mientras los venezolanos son cada día más miserables. Los gobiernos totalitarios someten a la población por hambre. Es la receta cubana, aprendida de la receta rusa: monopoliza la comida y dominarás por hambre. Comida racionada, para que nunca se sacien y siempre corran tras el carnet, la bolsa, la caja, la misión. Después de 18 años, más de 5 millones de hogares comen del régimen a cambio de su sometimiento.

 

 

 

Más del 60% de empresas y grandes comercios han cerrado, cientos de miles de venezolanos perdieron su empleo, pasando a la economía informal. La devaluación de la moneda y la aberrada economía monopolizada por el estado, nos hace por tercer año consecutivo el país con mayor índice de inflación del mundo: el mes de octubre 845%, previéndose que el año podría terminar en la terrorífica cifra de 1.081%.

 

 

En su habitual estilo “como va llegando vamos dándole”, propio de incapaces e irresponsables (sobre todo si se es gobierno), anuncian un billete de 100.000 bolívares, que habla clarito de la degradación de un cono monetario caracterizado por su escasez: cada vez hay menos circulante efectivo, los bancos devuelven a los usuarios diciéndoles que no hay billetes en sus bóvedas, las plataformas bancarias se “caen” porque todo mundo está pagando con dinero digital, los cajeros automáticos no funcionan, el abuso hacia los pensionados que deben ir varias veces al banco para cobrar su pensión fraccionada. Como “solución”, el gobierno aumenta cuatro veces el salario mínimo en lo que va de año, nada menos que 555% en 10 meses.

 

 

La angustia crece cuando todos los indicadores se van al diablo: 90% de escasez en medicinas, alimentos de pésima calidad e impagables con los devaluados ingresos, la necesidad se ve en la calle, personas hambrientas pidiendo comida a las puertas de panaderías, restaurantes, revisando las bolsas para saciar su necesidad. El deterior de la población se ve también en su higiene: un pueblo tan limpio como el venezolano ahora tienen el tufo típico de no usar desodorante ni shampú, un kilo de jabón para lavar la ropa está en 40.000 bs. , la única crema dental que se consigue, en 24.000 Bs. Los médicos alertan sobre epidemias de sarna y piojos entre los escolares. Enfermedades extinguidas hace décadas como el sarampión y la difteria reaparecieron en este contexto antihigiénico y de carencias hospitalarias.

 

 

 

Zapatos rotos, ropa sucia y un entorno igual de arruinado es el panorama que vemos e esta Venezuela cuyo gobierno celebra unos fraudulentos triunfos políticos y pretende quedarse por siempre en el poder. Sin ningún tipo de pudor, instala una constituyente que no cumple requisitos de legitimidad para elaborara ese pacto social que es una constitución para todos y mucho menos para gobernar por encima de la constitución vigente.

 

 

 

Internacionalmente se declaró una ruptura del orden constitucional con el despojo de funciones de la Asamblea Nacional por parte del TSJ. En ese entonces trataron de remendarlo, aunque no les resultó el engaño. Pero la ANC ha realizado acciones que señalan sin duda alguna el fin de la constitucionalidad y la democracia en Venezuela, cuando ignora el mando otorgado por el voto popular a un gobernador electo y cuando despoja de inmunidad al vicepresidente de la Asamblea Nacional, para eliminarlo políticamente como ha eliminado a miles de opositores venezolanos a través de juicios amañados y arbitrariedades jurídicas, que serán imperdonables en próximas instancias de justicia.

 

 

El resultado: casi 3 millones de desplazados que han inmigrado huyendo de este caos y persecución. Están en el exilio 32 magistrados del TSJ legítimamente electos por la legítima Asamblea Nacional, seis alcaldes, la fiscal General, cientos de perseguidos militares y civiles que huyen de la cárcel del régimen. Hay 380 presos políticos, más de mil opositores asesinados, casi 3.000 judicializados, en medio de torturas y tratos infames. Por donde se mire, Venezuela es un desastre.

 

 

 

La oposición ha logrado que el mundo constate y adopte medidas. Pero cuando ya se creía que había un camino expedito hacia una salida electoral, acorralando al gobierno con sanciones económicas internacionales y procesos judiciales contra funcionarios por corrupción, lavado de dinero y narcotráfico, el desánimo se apodera de los hasta entonces combativos ciudadanos, se vuelven contra su dirigencia y en un ataque de malcriadez mezclada con rabia y decepción, un importante número de votantes se decanta por el abstencionismo, perdiendo así gobernaciones que se creían ganadas y tomando el mismo camino para las municipales.

 

 

Los errores políticos se pagan con la derrota. Y también con la permanencia de este régimen. La implosión de la MUD y la incapacidad de sus líderes de justificar el voto en medio de tantos reveses, tendrá como consecuencias que Maduro se quede más allá del 2018 y con ello, la ruina total del país. Después de regalarles las 335 alcaldías, pagaremos todos y nos iremos a llorar pa´l Valle, donde cambian lágrimas por cachapas.

 

 

Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas

Halloween opositor

Posted on: noviembre 1st, 2017 by Laura Espinoza No Comments

“El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos”. Simone De Beauvoir (1908-1986), escritora, profesora y filósofa francesa defensora de los derechos humanos.

 

 

 

“Así como la vida se ha ido degradando en Venezuela, también las elecciones se han ido degradando” , afirmó Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, cuando anunció que su partido Primero Justicia no participaría en las elecciones municipales. Al partido aurinegro le “tumbaron” su único gobernador electo, Juan Pablo Guanipa (Zulia), cuando se negó a juramentarse ante la ANC, que inmediatamente lo destituyó, sin permitirle asumir el cargo para el que lo eligieron los zulianos.

 

 

 

Inmediatamente reaccionó Henry Ramos Allup, quien bajo fuego cruzado, cargó con todas las culpas de que los cuatro gobernadores adecos salieran a juramentarse ante la ANC y luego visitaran a Maduro en Miraflores. De héroe a villano en una sola jornada, el líder adeco dijo que “en esta oportunidad y en estas condiciones no vamos a participar” , tratando de capear la rabia desatada en la oposición contra la tolda blanca y su líder.

 

 

 

 

Henrique Capriles, furibundo, dijo que no se sentaba en la misma mesa que Ramos Allup, María Corina decía “se los dije” y Voluntad Popular por boca de Freddy Guevara anunció no solo que no participaría en los comicios municipales sino que quien se presentara como candidato quedaba expulsado del partido naranja. Desde su prisión domiciliaria, Antonio Ledezma, también sumó a Alianza Bravo Pueblo al abstencionismo partidista.

 

 

 

La pérdida de las gobernaciones, cuando se tenían votos y razones suficientes para ganarlas, desató un tsunami de acusaciones, la mayoría viscerales, de los opositores contra sus líderes, mientras el régimen se relamía viendo la implosión de la Unidad. Momento ideal para adelantar unas elecciones municipales y así terminar de destruir la MUD, que ha sido el objetivo permanente del gobierno totalitario.

 

 

 

La humillante juramentación ante la ANC, alegando que debían hacerlo para poder investirse, fue el golpe final para la oposición. La destitución del gobernador electo del Zulia, quien prefirió no juramentarse y salvar así su honor, fue la demostración final de que el gobierno hace lo que le da la gana, pasando por encima de la constitución VIGENTE y de la sagrada voluntad expresada en las urnas, utilizando a una ANC psuvista que no es más que un órgano espurio para ejecutar desmanes a cuenta de una supraconstitucionalidad ilegítima. La mesa unitaria jamás tomó en serio la amenaza presidencial de que los gobernadores se juramentarían ante la ANC porque de lo contrario los destituirían y no tuvo respuesta ni plan ante tal escenario.

 

 

 

Ante esto, la respuesta de líderes y una buena parte de la oposición es retirarse de la contienda, abstenerse de participar, lo cual significa la entrega de las 335 alcaldías al chavomadurismo. En un par de meses, la oposición retrocedió años en su meta de sacudirse a un gobierno corrupto que ha arruinado al país, a las familias, al empleo, que ha robado la calidad de vida, que somete al hambre y la enfermedad a todos los venezolanos. No votar no aportará nada a la oposición, como lo mostró la pérdida de gobernaciones que se pudieron ganar. Los partidos dicen que no participarán si no se cambian las condiciones electorales. En todos estos años esas condiciones han empeorado, la AN no ha nombrado nuevas rectoras que sustituyan a las que tienen el periodo vencido y en el caso que lo hagan, allí estará la ANC para impedir el relevo de tan eficientes colaboradoras.

 

 

 

Los organismos internacionales tienen la lupa puesta en Venezuela. La OEA ha realizado 7 audiencias con familiares de presos políticos y víctimas del régimen. El Europarlamento otorgó el Premio Sajarov a la oposición venezolana por su lucha democrática. El Alto Comisionado para los DDHH de la ONU presiona al gobierno para que permita una visita de observación al país. La justicia norteamericana está persiguiendo y apresando a funcionarios corruptos. Las sanciones acorralan al régimen, que está quemando activos, empeñado el oro, arrendando refinerías, buscando oxígeno para que la economía no lo ahorque.

 

 

 

Más allá de la hora loca que tienen en estos momentos los políticos, absteniéndose o lanzándose al ruedo electoral, más allá del festival de brujas y ratas que atormentan las redes, está la crudeza de la realidad que nos pone a contrarreloj para darle velocidad a las acciones: Cáritas denuncia que más de 300.000 niños pudieran morir de desnutrición; han reaparecido enfermedades como la difteria, tuberculosis, sarampión; la falta de productos de higiene y agua producen epidemias de sarna y piojos; la mortalidad infantil ha incrementado 30% en un año, la mortalidad materna aumentó 65% entre 2015 y 2016; familias comen una vez al día, niños que se alimentan de basura; 21.752 homicidios en 2016. E incontables muertes injustificables por carencia de medicinas y equipos médicos operativos.

 

 

 

No ir a las municipales, no votar por quienes tienen oportunidad de ganar, no dejar que repitan alcaldes de oposición que han hecho buena labor, también es un crimen contra esta sufrida Venezuela. Miles de empleados serán botados, planes y ayudas cesarán y tendremos un mapa rojo que será aprovechado para, montados en la ola abstencionista, hacer las elecciones presidenciales muy probablemente en marzo y triunfar. Desunidos y sin luchar, tendremos a Maduro hasta 2025 y quizás mucho más.

 

 

 

Para cambiar las condiciones no hay que abandonar ninguna lucha. Los líderes tienen que recomponer una Unidad que hable con verdad a los opositores, que diga las dificultades pero que anime a la protesta, a la pelea por condiciones. No es lo mismo juramentar a 4 gobernadores que enfrentar a 18 gobernadores pataleando protestando y denunciando. Y no lo será si se logra superar la adversidad con ánimo y unión, para ganar alcaldías. Si los líderes no quieren hacerlo, que sean los ciudadanos quienes demuestren el poder de su voto, que sólo tiene voz en las urnas. El liderazgo debe alinearse con planes, estrategias, previsiones, cubrir todos los recovecos por los que pueda colarse el régimen.

 

 

 

La oposición tienen un objetivo común y si bota tierrita y no juega más, todo lo perderá. Votar, pelear, denunciar, demandar, marchar, oponerse, estar presentes. Y unidos. De lo contrario, este Halloween que vivimos los venezolanos desde hace 18 años será infinito.

 

 

charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojasp

Suicidio electoral

Posted on: octubre 18th, 2017 by Laura Espinoza No Comments

“Guarda silencio ante el Señor y espera en El. No te alteres cuando veas que los perversos se salen con la suya. En el tiempo exacto, en el lugar preciso, cuando todo parezca perdido, Dios mostrara Su poder y todo va a estar bien”. Salmos, 37,7.

 

 

 

La oposición venezolana está hoy en su propio muro de los lamentos. Achacándose culpas, desorientados por lo que se creyó iba a ser un rotundo triunfo y resultó en un petardo con causas conocidas y culpables identificados. Mientras, el oficialismo celebra un triunfo ganado con ventajismo, arbitrariedades e impudicias, conductas ya conocidas y practicadas con anterioridad pero esta vez sobrepasando límites de legalidad y decoro.

 

 

 

Agotada por cuatro meses de sangre y fuego en las calles, con la protesta aún gritando en las gargantas, se convoca a un “plebiscito”, sin valor vinculante pero con un efecto mediático altamente estimulante y provechoso para la oposición. El gobierno responde pasando sobre la constitución y la voluntad de los venezolanos instalando una constituyente fraudulenta que solo representa al chavomadurismo. Pero el golpe anímico sobre la oposición fue devastador, así como los dimes y diretes sobre diálogos entre el gobierno y la MUD y las oferta de hora cero que nunca se concretó. Aprovechando esta desazón de la oposición y la crítica creciente a la MUD, el gobierno actúa como un solo bloque, convocando unas elecciones de gobernadores a través de la ANC, obedecidas por el CNE, protegidas por los militares, respaldadas por el TSJ.

 

 

 

La campaña, como siempre, tuvo amplia ventaja para los candidatos del régimen. Las páginas web de organismos públicos se llenaron de publicidad electoral de los suyos; la asistencia de los empleados públicos -aun los que estaban de vacaciones- era obligatoria para actos de campaña. La red de televisión y radio que pertenece al Estado venezolano transmitió la campaña de los candidatos rojos 24×7, violando la norma con la bendición de las rectoras. La red de autobuses rojos dejaron de prestar servicio al público para ser transporte permanente a los actos de campaña. El dinero fluyó para engrasar todos los ejes que se resistieran.

 

 

 

Confiados en los extraordinarios resultados de las parlamentarias de 2015, donde la oposición sacó el 67% de los votos contra el 33% del oficialismo; en la abrumadora concurrencia del plebiscito, donde 7 millones y medio se manifestaron en contra del gobierno; y sobre todo en el masivo apoyo nacional e internacional contra Maduro, la MUD decidió concurrir a esas elecciones para demostrar una vez más que la oposición es mayoría, con la seguridad de que el mapa de Venezuela se pintaría de azul.

 

 

 

Ganar las gobernaciones debió ser punto de honor para la oposición democrática. Y sin embargo, no lo fue. Pesó mucho más el pesimismo (“nos van a hacer trampa”, “ de todas maneras ellos no van a gobernar”), la crítica a la dirigencia ( “la MUD nos traicionó”, “están negociando”, “congelaron la protestas por unos carguitos de gobernadores”), los abstencionistas (“dictadura no sale con votos”, “no vamos a legitimar la ANC”) y las disputas entre miembros de uno y otro partido, que afectaron la campaña, el discurso, la participación en las mesas.

 

 

 

El CNE para lavarle la cara a la ANC, dijo acatar su orden de celebrar unas regionales, cuando han debido hacerlo en diciembre pasado. El medalaganismo se extendió a la convocatoria, los partidos tuvieron que inscribir sus candidatos a la carrera, sin haber celebrado primarias ni consensos, confiando que legalmente el CNE debía retirarlos cuando declinasen en el candidato único. No fue así. Aparte de no aceptar la tarjeta de la Unidad, el CNE permitió un tarjetón donde estaban otros candidatos que ya no participaban, lo cual confundía al elector.

 

 

 

Constituyente, CNE y Fanb actuaron en bloque para usar todo el poder del gobierno para obstaculizar a los electores de oposición y favorecer la victoria del PSUV, su partido.

 

 

 

Miembros de mesas y testigos de oposición sacados de los centros por el Plan República bajo amenaza de ponerlos presos si protestaban, para así apoderarse del proceso, permitir el voto asistido, votar con cedulas ajenas, sin tinta indeleble, movilizando votantes con vehículos y dineros públicos, puntos rojos en la salida de los centros donde se entregaban bolsas clap y chequeaba la asistencia mediante el carnet de la patria, bandas de motorizados atemorizando a las filas de votantes, exhibición descarada de propaganda oficial.

 

 

 

El colmo fue la migración de casi 800.000 votantes a última hora, trasladados a centros electorales alejados, de difícil acceso, sin transporte. Casualidad: los centros migrados sumaban 80% de votos opositores.

 

 

 

La MUD no tuvo el tiempo, el liderazgo ni las palabras precisas para convencer sobre la importancia de ganar estas elecciones, cuando el mundo entero ya está claro acerca del régimen que tiene Venezuela. El voto debió ser contra el gobierno, no contra la MUD. El suicidio de la oposición venezolana, ocasionado por mala conducción, cansancio, abstención y también la ausencia de más de 2 millones de venezolanos que emigraron.

 

 

 

Los números hablan: 5.571.859 votos para el PSUV, 4.858.353 votos para la oposición. En relación a las parlamentarias de 2015, el PSUV recuperó 600.000 votos, mientras que la oposición perdió 2 millones 300 mil votos. Ya sabemos por qué y dónde se quedaron los votos faltantes de la oposición. En Carabobo la campaña calificada de loca, showsera, desbocada, de Rafael Lacava obtuvo 52.75% contra el 45,62% de la campaña seria, con mensaje y decencia de Alejandro Feo La Cruz. ¿Por qué? Sencillo: los centros fuertes de la oposición estuvieron vacíos. La abstención en Carabobo fue la tercera más alta del país.

 

 

 

En un país donde hasta los zamuros se mueren de hambre, es difícil digerir estos resultados. El fraude electoral no tiene pruebas contundentes. Los votos están allí, pero el detalle está en cómo los capturó el oficialismo. Ahora queda preguntar a la MUD, cuál será su próximo paso. Evidentemente, nadie quiere votar en estas condiciones, con ese CNE y este gobierno. Pero tampoco nadie abandona un juego en el quinto inning porque va perdiendo. Y en este match terrible que juega Venezuela puede haber hasta extra inning y hay que tener el brazo fuerte para optar al triunfo.

 

 

 

La oposición debe asumir colectivamente la responsabilidad por este revés electoral. Los líderes se equivocan, los electores, los abstencionistas y los críticos también. La experiencia debe enseñar que sólo la unidad da el triunfo. Habrá elecciones municipales en diciembre. El gobierno aprovecha así su racha victoriosa y el desánimo y división de la oposición. Suicidarse o vivir para triunfar. Los demócratas venezolanos deben escoger su opción ya.

 

 

Charitorojas2010@hotmail.com
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El bueno, el malo y lo feo

Posted on: octubre 11th, 2017 by Laura Espinoza No Comments

 

“Cuanto menos se tiene, más importante es tu voto. Los votos construyen hospitales. Con la indiferencia no se construye nada”. Alfredo Pérez Rubalcaba (1951- ), químico, profesor y político español del Partido Socialista, vicepresidente del Gobierno de España.

 

 

 

No es una frase de campaña, ni un slogan vacío. Leopoldo López, antes de ser apresado, dijo que luchaba por “una mejor Venezuela” . Por extensión, Alejandro Feo La Cruz, el alcalde de Naguanagua que aspira a la gobernación de Carabobo, la aplicó al estado, repitiéndola constantemente en una larga pre campaña que ya anunciaba su aspiración.

 

 

 

Feo La Cruz es un abogado especializado en políticas públicas, que proviene de una familia de abogados y políticos. Su abuelo, Salvador Feo La Cruz, fue gobernador, así como su tío Henrique Salas Römer y su primo Henrique Fernando Salas Feo. Acompañado siempre por su esposa Malimai, dan una imagen de pareja feliz y compenetrada, que trabaja unida en su proyecto político.

 

 

 

Las diferencias con la conducción de sus familiares del partido Proyecto Venezuela, lo hicieron separarse y unirse a las filas de Voluntad Popular, no sin antes haber fundado su propio partido, Juega Limpio. La Alcaldía de Naguanagua ha sido un ensayo de lo que Feo La Cruz quiere para Carabobo. Su balance anota grandes éxitos como los proyectos de Naguanagua ciudad cultural, los festivales del Samán y de Jazz, el haber propiciado que se convirtiera en la capital de los congresos del país. El ornato público, los parques infantiles y la apertura de Naguanagua al desarrollo de urbanizaciones, centros comerciales, hoteles y automercados, amén de los llamados “mercados de Alejandro” , ventas de calle de productos agrícolas y otros alimentos, nacidos por la necesidad rotunda de abaratar el precio de la comida.

 

 

 

La inhabilitación de Enzo Scarano, cuya candidatura a la gobernación se daba por descontada, sin duda allanó el camino de Alejandro a la nominación. Aunque las escaramuzas no faltaron, finalmente los partidos de la unidad admitieron que debían presentar un frente único y optaron por un consenso que evitaría unas problemáticas primarias. Pero como nunca faltan las piedras que las señoras del CNE colocan diligentemente en el camino, no tomaron en cuenta la declinación de los partidos en un solo candidato, lo cual hace nulo todo voto en cualquier otra tarjeta de partidos que no lleve el nombre de Feo La Cruz, violando su obligación de informar y facilitar el proceso al elector. Así que la unidad tiene el trabajo adicional de informar a sus electores que solo deben votar en las tarjetas que tienen la identificación de su candidato, que en el tarjetón de Carabobo son Primero Justicia, AD, Copei, Voluntad Popular y Juega Limpio.

 

 

 

Las carencias presupuestarias, la vertiginosa campaña de apenas 20 días, aunada a la severa limitación publicitaria impuesta a los medios por el CNE, contrasta con las millonarias campañas de los candidatos oficialistas, a quienes poco importa la limitación de espacios y tiempos publicitarios, porque tienen a su disposición el sistema de televisión y radioemisoras del Estado, que usan y abusan a su antojo, transmitiendo 24 x 7 todos los actos de campaña de los candidatos oficialistas, sin que como siempre el CNE llame la atención sobre ese abierto ventajismo.

 

 

 

Eso sí, el presidente Maduro solicitó al órgano comicial que investigara la procedencia de los fondos con que la oposición paga su campaña, en un cínico olvido de los transportes colectivos públicos utilizados para movilizar a sus seguidores; los vehículos oficiales ( especialmente de Corpoelec) usados para pegar la publicidad; la profusión de afiches y gigantografías, habladores, franelas, gorras, viáticos y logística de la campaña de los candidatos del PSUV; por no hablar de las miles de horas hombre perdidas porque los empleados públicos y los soldaditos son usados para rellenar mitines y actos rojitos, con viáticos pagados con dineros del Estado.

 

 

 

Siguiendo en Carabobo, la designación de Rafael Lacava (cero primarias ni consenso) fue una sorpresa. El exalcalde de Puerto Cabello había dejado el cargo hace un año, por razones de salud, atribuidos a un cáncer renal. Se mudó definitivamente a Europa, donde ya residían su esposa e hijos, desde hacía años. De pronto vino la propuesta de la candidatura a la gobernación por parte de Nicolás Maduro, amigo de Lacava, y éste aceptó por la oportunidad política, dice él, aunque sus adversarios agregan que lo convencieron dándole un presupuesto de campaña que manejaría a su libre albedrío.

 

 

 

Lo cierto es que ha desplegado una campaña más que enérgica, frenética. Se ha quitado la camisa, se ha lanzado en el piso, ha trepado en postes, baila reggaetón en los mitines y llega a Globovisión montando un burro. Excéntrico, deslenguado, grosero, hace reír con locuras que banalizan su campaña “Carabobo, te quiero” . Su esposa Nancy se incorporó en esta última semana de campaña. Dice él mismo que ella estuvo en desacuerdo con ese regreso político, pero 27 años juntos concluyen en acuerdos.

 

 

 

Lacava pertenece a una honorable familia ítalo-venezolana que se radicó en Puerto Cabello. Ha tenido educación, estudios, viajes y buena vida. Algo que contrasta rotundamente con su imagen pública. Muchos creen que tanta excentricidad debe tener una razón física o un elemento externo que le trastorna. Pero Rafael Lacava no está loco, sabe exactamente lo que quiere, está disfrutando a sus anchas la campaña. Insólitamente, pese a ser el único candidato oficialista que se retrató con Maduro, su discurso parece el de un candidato opositor, habla como si la gobernación de Carabobo no estuviese ocupada por el chavismo y ofrece acciones diametralmente opuestas a los lineamientos del gobierno. No teme al ridículo y se ríe de las críticas.

 

 

 

Ése es el panorama electoral de Carabobo, un estado plagado de calamidades que manifiesta, según encuestas de última hora, un 65% de intención de voto, inclinándose un 52% por Alejandro Feo La Cruz y un 27% por Rafael Lacava. Dos estilos radicalmente diferentes, el chico bueno y el chico malo. Uno tan sereno que a veces transmite poco, pero que no se aparta de la línea democrática, de la participación ciudadana, el estímulo a la inversión privada, el cogobierno con los vecinos, la austeridad presupuestaria. Otro con una velocidad de vértigo, conductas inusuales y campaña dirigida a un target muy básico.

 

 

 

Los carabobeños tienen la oportunidad, el derecho y la obligación de elegir a quien tenga la posibilidad de rescatar a Carabobo, recuperar su zona industrial, combatir la inseguridad, luchar por el sistema de salud y sobre todo respetar a los ciudadanos de un estado duramente azotado por la plaga roja durante 18 años. Abstenerse no es opción. Que tu voto sea la mejor elección.

 

 

 

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Lección catalana para Venezuela

Posted on: octubre 4th, 2017 by Laura Espinoza No Comments

“El voto es el instrumento más poderoso jamás concebido por el hombre para derribar la injusticia y destruir las terribles paredes que encarcelan a hombres por ser diferentes de otros hombres.”Lyndon B. Johnson (1908-1973), trigésimo sexto Presidente de Estados Unidos, asumió el cargo tras el magnicidio de John F. Kennedy en 1963.

 

 

 

Maduro está indignado porque el gobierno de España con su odiado Mariano Rajoy al frente, no permite la secesión que pretende una de sus regiones, Cataluña y ha obstruido la realización de un referendo inconstitucional. El partido de gobierno catalán es acusado de utilizar recursos públicos en la promoción de una agenda separatista que en las últimas elecciones regionales demostró ser minoría.

 

 

 

Cataluña goza de gran autonomía, ha desarrollado un sistema financiero, industrial y turístico que da un alto nivel de vida a sus habitantes. Produce el 20 % de los ingresos de España pero reclama manejarlos sin aportar al presupuesto centralizado en Madrid. El gobierno catalán ha promovido una segregación entre catalanes y españoles, comenzando por la imposición de su idioma como única lengua regional, descartando el español. El desprecio a todo lo español parte, según analistas hispanos, de una política de corrupción del partido gobernante, que quiere quitarse de encima el monitoreo y contraloría del gobierno central, más que de alguna razón histórica ya que Cataluña nunca ha sido un país independiente.

 

 

 

Después de que los separatistas perdieran escaños y ayuntamientos en las últimas elecciones regionales, la Generalitat encabezada por su líder Carles Puigdemont, decidió a realizar un referendo que fue declarado ilegal por el tribunal constitucional, por lo cual lo convirtió en una “consulta” sin monitoreo del órgano comicial central, en la cual votaron más de dos millones de catalanes. Eso dio fuerza para dar el siguiente paso: un referendo separatista. De nuevo, el gobierno español lo declaró inconstitucional y prohibió su realización.

 

 

 

Contraviniendo la constitución el gobierno catalán realizó el 1° de octubre un referendo, que fue reprimido por las fuerzas públicas españolas. Unos cuantos empujones y manotazos, pujas en los centros electorales y la manipulación mediática acostumbrada por grupos de izquierda, convirtieron al gobierno español en el malo de la partida.

 

 

 

“¿Quién es el dictador? ¿Rajoy con lo más vulgar, una represión inclemente de sangre y garrote contra un pueblo noble o yo que permití un plebiscito ilegal, inconstitucional y le di todas las garantías?”, exclamó un indignado Maduro (olvidando los crímenes contra los derechos humanos del cual es reo su gobierno), convirtiéndose así en el único mandatario que se ha cuadrado con los secesionistas catalanes, apoyados por supuesto por el partido Podemos, cuyos dirigentes Iglesias y Monedero han recibido generosas coimas del gobierno chavo-madurista.

 

 

 

En España un referendo secesionista debe contar con aprobación del parlamento, previa reforma de la constitución. Pero para quienes piensan que la autodeterminación de los pueblos debe prevalecer, es importante informarles que ésta debe ser mayoritaria. Y los separatistas no son mayoría en Cataluña. Realizaron un referendo inconstitucional que no puede tener efectos legales, sin contar con el padrón electoral, sin cumplir las seguridades del voto, sin procedimientos y observación que garantizaran resultados confiables. Por las redes rodaron videos de personas que demostraban que podían votar varias veces.

 

 

 

Pero la clave está aquí: el registro electoral de Cataluña es de 5.5 millones. Según el gobierno, votaron 2.2 millones, el 42 % y con votos de dudosa veracidad. Aunque Piegdemont proclamó el triunfo del Sí, realmente ganó la abstención. Perdió el gobierno catalán con un proceso que ningún país democrático aceptará, que la Unión Europea no aceptará, que España, como ya lo dijo el Rey Felipe claramente, no acepta ni aceptará.

 

 

 

¿Por qué si la mayoría de los catalanes no está de acuerdo con la secesión de España, no salieron a votar? Los sondeos de opinión de los medios señalan diversas razones: que no votaron porque era un proceso ilegítimo que no iban a convalidar con su voto; que no votaron por temor a represalias de los separatistas porque el clima electoral se tornó violento; que no consideraron que su voto sería importante porque de todas maneras, con un proceso no monitoreado, el gobierno catalán diría que ganó; que se abstuvieron porque no le dieron importancia al voto, porque prefirieron dejar que otros resolvieran el asunto, porque están en desacuerdo con el gobierno español y también con el catalán. El asunto es que la abstención hace que el separatista gobierno catalán, con una minoría demostrada, se imponga a los ciudadanos.

 

 

 

¿Les suena esta historia? Pues a mí también. Veo a los catalanes abstencionistas, o indiferentes, o molestos, que no votaron por razones personales y dejaron de demostrar que los antisecesión son mayoría, perdiendo así una partida ganada y poniendo en riesgo la prosperidad y estabilidad de Cataluña y la suya también. Y por analogía, veo a muchos venezolanos comportarse igual. Después de librar intensas batallas (pero con tiros y bombas, no con pescozones como en Cataluña), de marchar, de sufrir cárcel, de ver la muerte de muchachos luchando por la libertad, de perder tanta calidad de vida, de sufrir la partida de los hijos y los amigos, de pasar trabajo buscando alimentos y medicinas, ahora deciden no votar en las elecciones a gobernador. Las excusas: “no voy a legitimar a la ANC”, “no voy a elecciones con ese CNE”, “la MUD nos traicionó”, “están negociando a nuestras espaldas”, “ yo no vote el 16 de julio por elecciones regionales”, “ se olvidaron de los muertos”, “para qué elegir un gobernador que le van a quitar todo mando”.

 

 

 

Pues les digo: la ANC esta deslegitimada ya por más de 50 países y organizaciones que no la reconocen, difícilmente su voto la legitimará. El CNE es el mismo que tuvo que proclamar la victoria aplastante de la oposición en la AN; la MUD no es ni será perfecta pero es lo que tenemos y con ella hemos ganado y perdido, ayudémosla pues seremos nosotros al final los triunfadores. Por todos nuestros héroes asesinados, no vamos a dejar de luchar en cualquiera de los escenarios que se presenten. Si desconocen a gobernadores electos, será un plomazo más en las alas del régimen, no en las nuestras, que volaremos cada vez más alto buscando la libertad, con la fuerza de esa mayoría que estamos obligados a demostrar en todos los frentes.

 

 

El voto es mi arma, es mi voz, es mi deseo traducido en orden a los gobernantes. Y lo ejerzo por encima de todas las exquisiteces filosóficas que siembren abstención. Mil veces prefiero pecar por acción que por omisión. Que nuestros hijos jamás digan que dejamos de luchar por su futuro y por su país. Si yo voto, tú votas, el país entero vota, el régimen pierde. Elige.

 

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Violador en Ginebra

Posted on: septiembre 6th, 2017 by Laura Espinoza No Comments

 

 

“Hay días en que me levanto con una esperanza demencial, momentos en los que siento que las posibilidades de una vida más humana están al alcance de nuestras manos.” Ernesto Sábato (1911-2011), escritor argentino, tomado de su libro “La Resistencia”.

 

 

 

La ONU y la delegación diplomática venezolana en ese organismo, anunciaron que Nicolás Maduro intervendría en la apertura de la 36° sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU el próximo lunes 11 de septiembre, en la sede de Ginebra. La soga en casa del ahorcado, pues. Menos de 24 horas después la delegación venezolana comunicó que Maduro no iría y que en su lugar intervendría el inodoro, incoloro e insípido canciller Jorge Arreaza.

 

 

 

Lo sorprendente de esta anunciada presencia es que el 30 de agosto pasado, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU ( el funcionario mundial de más rango en este tema) presentó un determinante informe de 39 páginas sobre Venezuela, en el cual se denuncian “la existencia de una política destinada a reprimir el disenso político e infundir temor en la población a fin de frenar las manifestaciones” y “el uso generalizado y sistemático de fuerza excesiva durante las manifestaciones y la detención arbitraria de manifestantes y presuntos opositores políticos, que denota que no se trata simplemente de actos ilegales o insubordinados de funcionarios aislados”.

 

 

 

En el documento se pide al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que examine la posibilidad de tomar medidas para prevenir el agravamiento de la situación de derechos humanos en Venezuela, país que en la actualidad es miembro del Consejo (¡!). Este informe del Alto Comisionado indica que de las 124 muertes relacionadas con las protestas hasta el 31 de julio, 46 fueron presuntamente obra de las fuerzas de seguridad y 27 de los grupos armados progubernamentales conocidos como colectivos.

 

 

 

Un mes antes de las elecciones parlamentarias de 2015, el presidente venezolano pidió una reunión fuera de agenda del Consejo en Ginebra, la cual se realizó el 12 de noviembre , bajo protesta de algunos miembros y de grupos de derechos humanos, que exigieron dar el mismo tiempo a la esposa de Leopoldo López, Lilian Tintori. La reunión fue solo para escuchar a Maduro, ya que al contrario del “examen” periódico que Venezuela reprobó con el consenso mayoritario de los miembros de la Comisión, en esa oportunidad fue un “monologo sin disenso”.

 

 

 

“Después de esto solo nos falta invitar a Erdogan de Turquía, Assad de Siria y Kim Jong-Un de Corea del Norte”, expresó el director de una ONG defensora de derechos humanos al ver que Maduro solicitaba y obtenía una sesión sólo para decir lo que quisiera, sin que el Consejo le sometiera a pregunta ni cuestionamiento alguno. Pero en esta oportunidad, luego del demoledor informe sobre la violación de los derechos humanos en Venezuela, la presentación de Maduro no iba a ser monólogo sino un cuestionamiento abierto por parte de otros miembros de la Comisión, que por fin entienden claramente la tragedia humanitaria, política y económica de Venezuela.

 

 

 

“La democracia en Venezuela esta apenas viva, si es que sigue viva”, dijo Zeid Ra’ad Al Hussein, Alto Comisionado de la ONU para los Derechos humanos, cuando presentó el informe que etiqueta definitivamente al régimen violador. La documentación no sólo de este importante informe de la ONU, sino de los tres consecutivos presentados por el Secretario General de la OEA y los acuerdos de la Unión Europea, la Unión Interparlamentaria, Mercosur y más de 50 países, por fin ponen en relieve mundial cómo el gobierno venezolano suprime a los opositores políticos, somete a los prisioneros a tratos inhumanos y degradantes y restringe la posibilidad de los medios de informar libremente.

 

 

 

Más de 3.000 manifestantes, principalmente estudiantes universitarios, fueron detenidos entre febrero y diciembre de 2014. Más de 6.000 entre abril y julio de 2017. El Foro Penal venezolano contabiliza en estos momentos 603 presos políticos del régimen. En Fiscalía constan las denuncias de torturas físicas y sicológicas, violaciones de domicilio y detenciones sin orden alguna. Y algo gravísimo, desapariciones como la del Gral. ® Raúl Isaías Baduel, quien apareció, con la misma ropa con la que había sido detenido 25 días atrás, en una celda de castigo llamada La Tumba, en el Sebin; el diputado barines Wilmer Azuaje después de tres meses, apareció encadenado a una escalera en el Helicoide; el capitán Juan Carlos Caguaripano, a quien su esposa no ha logrado ver ni saber cómo está desde hace 23 días; como el magistrado nombrado por la Asamblea Nacional Ángel Zerpa, quien estuvo más de un mes encerrado en un baño; como el diputado Gilbert Caro, cuya inmunidad parlamentaria ha sido violada sin formula de juicio debido y permanece en una cárcel común en Tocuyito.

 

 

 

Mujeres, personas de la tercera edad, menores de edad, permanecen detenidos, hacinados o enfermos, como los estudiantes de la UPEL Ciudad Bolívar, que han contraído paludismo encerrados arbitrariamente en El Dorado. Personas honorables siguen detenidas sin razón alguna, como el profesor Santiago Guevara, quien ha perdido casi 30 kilos desde su incongruente apresamiento, en febrero; como las insólitas detenciones de Julio García, presidente del Colegio de Enfermeros de Carabobo y la Lic. Rosmary Di Pietro, presidenta del Colegio de Contadores. Como la de Omar Escalante, presidente de Fetracarabobo, un hombre enfermo y mayor. Todos ellos juzgados por tribunales militares por traición a la patria, cuando su único delito es la lucha por un retorno a un sistema de libertades. El luchador social Carlos Graffe cumple 45 días detenido sin razón alguna, mientras Lorent Saleh cumplió esta semana 3 años preso sin que se realice aún su primera audiencia.

 

 

 

La infamia no se detiene allí. Así los tribunales expidan boletas de excarcelación, la policía política los mantiene encerrados. Como a Yon Goicochea, a quien aún no liberan después de casi un año de que un juez ordenara libertad, igual que los policías de Chacao. La señora llamada “mamá Lis”, está presa sólo por dar comida a los guerreros de las protestas. La vileza toma proporciones inhumanas cuando detienen a las esposas y a las madres de los perseguidos que no localizan o han huido del país. Las torturan sicológicamente, les ponen bolsas en la cabeza, armas en la sien, les narran con sadismo lo que le van a hacer a sus hijos o maridos cuando los encuentren.

 

 

 

Las cárceles están llenas de inocentes mientras las hienas pisotean la constitución vigente a cuenta de una constituyente fraudulenta que pretende constitucionalizar el horror que viven los venezolanos, algunos sometidos y otros rebelándose por el hambre y las carencias de todo tipo. Venezuela está bajo la sombra de la miseria y la barbarie, luchando por su libertad frente a un régimen totalitario apoyado por una casta militar vergonzosa. La Fiscal destituida por la constituyente está recorriendo el mundo llevando pruebas que explican por qué el pueblo venezolano muere de hambre mientras la clase revolucionaria nada en millones de dólares, fruto de la corrupción.

 

 

 

Con razón arrugó.

 

 

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La salida militar

Posted on: agosto 16th, 2017 by Laura Espinoza No Comments

“EEUU no se quedará cruzado de brazos ante un estado fallido y tiene muchas opciones para abordar el tema Venezuela”. Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos.

 

 

 

El gobierno venezolano ha encontrado una nueva razón para exaltar su faramalla patriotera: ante la declaración del presidente norteamericano Donald Trump de que “no descartaba acciones militares en Venezuela”, la batería antiaérea de declaraciones antiimperialistas se activó.

 

 

 

Maduro convocó a marcha, nuevamente buscaron a los empleados públicos, pagaron viáticos y autobuses, para llevar a una escuálida concurrencia a Miraflores para escuchar durante hora y media un discurso que se puede resumir así: “vamos a defender la patria con la vida porque somos los hijos de Chávez y de Bolívar” (en ese orden); además la cadena nacional fue aprovechada por el telonero Jorge Rodríguez para lanzar un discurso incendiario contra “los lacayos de los gringos, que serán castigados como vendepatria”. Todo esto adobado por un grupo musical que tocaba un son cubano, para complacer al presidente que hacía de maraquero. Muy serio el asunto.

 

 

 

Luego, el Ministro de la Defensa se lanzó (casi en cadena porque todos los canales lo trasmitieron en directo) un amenazante discurso donde habló de sus propias teorías de guerra y conspiración, pero aclarando que no iba a caer en comparar el poder de las fuerzas norteamericanas con las venezolanas. Menos mal. La fuerza armada venezolana, con muchos jugueticos nuevos, ha sido incapaz de defender al país y a los venezolanos de un grupo empoderado por encima de la voluntad de un pueblo. Más bien se ha convertido en un aparato represor, socio y custodio de la permanencia de los revolucionarios maduristas.

 

 

 

El asalto al cuartel Paramacay y la “amenaza” militar de Estados Unidos han sido conectadas para aplicar un operativo de exterminio de la protesta opositora. Padrino López afirmó que son “estructuras criminales financiadas por el imperio norteamericano para derrocar al gobierno legítimo”. El presidente dio la orden a la espuria Asamblea Nacional Constituyente de “ponerle los ganchos a los guarimberos”. Bailando pegaditos, Maikel Moreno, presidente del TSJ, pidió a la ANC “50 años de cárcel para los traidores a la patria”.

 

 

 

Después de los sucesos en la Brigada Blindada y con la excusa de la invasión norteamericana, los órganos de inteligencia del estado han desatado una cacería de opositores. Sin ningún pudor por la legalidad, allanan y detienen, buscan presuntamente cómplices y armas robadas. Por primera vez, se denuncia una “Desaparición forzosa” ante la OEA y la ONU, nada menos que el General Raúl Isaías Baduel, quien fuera sacado de su celda y llevado a destino desconocido, sin que sus abogados ni familiares sepan hasta ahora, más de una semana después, dónde se encuentra.

 

 

 

Carabobo es un estado castigado duramente por el plan Zamora, que acabó con las protestas de calle apresando a cientos de opositores, mayoritariamente jóvenes, sometiéndolos a tratos crueles, juzgándolos por la justicia militar, recluyéndolos en cárceles con delincuentes comunes. Detuvieron al profesor Santiago Guevara, presuntamente por su amistad con el general Baduel; también a Carlos Graffe, un joven luchador y afecto a los medios pacíficos, quien cumple ya un mes recluido en Ramo Verde. El Foro Penal Venezolano denuncia 1.048 presos por participar en las protestas desde el 1° de abril. Y lo que enciende las alarmas del mundo democrático: 676 presos políticos vegetan en cárceles venezolanas por el único delito de oponerse al régimen chavo-madurista.

 

 

 

La Asamblea nombra a magistrados por la vía constitucional, y los 33 son perseguidos, están exiliados o presos. 21 alcaldes de oposición han sido enjuiciados y sancionados por las protestas o por cualquier razón inverosímil. Eso sí, ningún alcalde rojo ha sido tocado, ni que haya los más grandes disturbios en su municipio. Más de 130 muertos en las protesta, heridos, presos, más de dos millones de exiliados, una situación económica asfixiante y la inseguridad acechando. La burla gubernamental al sagrado poder popular del voto, impidiendo un revocatorio que el presidente perdía de calle, unas regionales caprichosamente retrasadas por el CNE, que demostró su complicidad con el gobierno, al montar en un mes una elección constituyente apoyada en su inconstitucionalidad por un TSJ usurpador de la constitución, y la posterior instalación de una ANC fraudulenta, son razones de peso para la decepción e impotencia que siente la oposición.

 

 

 

En una jugada típica de los malos, se convoca a una elección de gobernadores, en un plazo perentorio, donde el CNE no da tiempo ni espacio para que la oposición se organice y para que sus líderes convenzan al opositor desanimado por los reveses de la necesidad de participar en la única vía democrática posible a lo interno que es el voto, creando así una polémica divisionista.

 

 

 

Pero estas elecciones no pueden ser cortina de humo sobre la ola de represión. Valencia vive días y noches de terror con funcionarios encapuchados que penetran en las viviendas destrozando, apoderándose de laptops, documentos, celulares, dinero y hasta vehículos, deteniendo a personas sin formula judicial.. Así han detenido al presidente de Fetracarabobo, Omar Escalante, al presidente del Colegio de Enfermeros, Julio García, a la presidenta del Colegio de Contadores, Rosmary Di Pietro. A ellos se unen ciudadanos que han sido presentados a la opinión pública como parte de la “célula terrorista” del capitán Caguaripano, detenido en Caracas esta semana y cuyas fotos de fichaje policial presentan a una faz torturada. Era la imagen que las autoridades querían que todo el país viera, como una advertencia de lo que pasa cuando te opones al régimen.

 

 

 

El general González Lopez, jefe del Sebim, afirma que hay 18 detenidos y que están buscando a 23 más. En la lista se encuentran empresarios carabobeños, ex militares que conviven en la sociedad valenciana, periodistas en el exterior como Patricia Poleo. Lo cierto es que ya nadie duerme completo en Carabobo, al parecer todos quienes han estado involucrados en protestas de calle, ahora son perseguidos por “terroristas” y vinculados al robo y escondite de armas.

 

 

 

Con una ANC haciendo lo que le viene en gana sin autorización de los venezolanos y el aparato represor del gobierno en despiadada marcha, viene Estados Unidos y ofrece soluciones militares. Otra polémica más. Los líderes opositores deben decir que rechazan la intervención extranjera, es lo correcto. El Cardenal Urosa, con inspiración divina, dice que rechaza la intervención de cualquiera, “también de los cubanos”. En la opinión de muchos opositores desesperados, cualquier ayuda es bienvenida.

 

 

 

Indiscutiblemente, hay que detener esta marcha rápida hacia la dictadura de alguna manera. Como dijo el presidente, si no es por los votos será por las balas. Hasta ahora las balas han sido para el pueblo. ¿Será necesario que el Big Brother venga a poner orden en esta pea dictatorial?

 

 

 

Charitorojas2010@hotmail.com
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Salida negociada

Posted on: agosto 2nd, 2017 by Laura Espinoza No Comments

“Se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”. John F. Kennedy (1917-1963), 35° presidente de los Estados Unidos de América.

 

 

Venezuela tiene el dudoso honor de aparecer esta semana en la portada de The Economist, un semanario inglés con 174 años de tradición y un prestigio mundial ganado por su seriedad periodística. El gran titular dice: “Venezuela en caos” y el artículo en su interior hace una reseña espeluznante de cómo ven al país desde el mundo civilizado.

 

 

Le dicen al régimen de Nicolás Maduro lo mismo por lo cual él penaliza a la oposición venezolana: “Venezuela proclama tener más petróleo que Arabia Saudita, pero sus ciudadanos tienen hambre. Un impresionante 93% no tiene acceso a la comida que necesita y tres cuartos han perdido peso el pasado año. El régimen que causa esta evitable tragedia dice profesar gran amor por los pobres. Sus funcionarios han malversado millones, haciendo de Venezuela el país más corrupto de América Latina, así como el más ineptamente gobernado. Según el texto, la democracia significa que los pueblos con mal gobierno deben tener derecho a expulsarlo. Tal vez por eso el presidente Nicolás Maduro está tan ansioso por sofocar lo poco que queda de democracia en Venezuela”.

 

 

Los lectores de The Economist leen en este número que está circulando: 1) que Nicolás Maduro usará su constituyente para “perpetuar su impopular régimen de socialismo de estado”, 2) que la constituyente completaría la destrucción del poder del parlamento controlado por la oposición, 3) que manipularía la integridad de una elección presidencial que si fuera libre y justa, seguramente Maduro perdería, 4) que instalará un comunismo estilo cubano, 5) y lo más temible: provocará más violencia en un país cuyas calles están ahogadas en gas lacrimógeno y llenas de policías disparando.

 

 

En casi cuatro meses de protestas más de un centenar de venezolanos fueron asesinados, miles han sido heridos o encarcelados. Los cuerpos represores del estado allanan, roban, maltratan, torturan, al margen de la ley. Eso ha enfurecido a los venezolanos. Y al mundo también.

 

 

El semanario, especializado en economía, describe en pocas palabras las razones de la debacle: “Los ingresos per cápita regresaron a los de 1950. La principal causa de esta calamidad es ideológica. Siguiendo la línea de su mentor, Hugo Chávez, Mr. Maduro gastó dineros públicos en forma espléndida, especialmente con sus partidarios. La caída de los precios petroleros y la inepta administración de los recursos hacen que no pueda pagar sus deudas. Entonces él imprime dinero inorgánico y culpa a los ‘especuladores’ de la inflación resultante, que se espera exceda el 1.000% este año. El mercado negro del dólar es ahora unas 900 veces más el precio de la rata oficial. Los controles de precio y la expropiación de empresas privadas han servido para cortar la producción de comida y medicinas. Con los hospitales carentes de insumos, la mortalidad materna ha saltado un 66% este año. El oficialismo se beneficia flagrantemente de su acceso a dólares preferenciales y por tanto al comercio de productos básicos. Venezuela se ha convertido en la ruta favorita del tráfico de drogas y armas”.

 

 

El semanario inglés no obvia la oportunidad de hablar de los desplazados venezolanos, y recomienda a “algunos izquierdistas” que creen que Venezuela es una experiencia en “justicia social”, que pregunten a los cientos de miles que han emigrado por una crisis que en la medida que se incrementa, también eleva el número de venezolanos que abandonan su país por culpa de un gobierno que sólo por eso ya es una amenaza para la estabilidad mundial.

 

 

Con la experiencia que tienen en el análisis de crisis económicas que afectan políticamente a un país, The Economist opina que la oposición necesita cohesionar una alternativa creíble, actuar bajo un liderazgo único, pero que con sólo incrementar las acciones de calle el gobierno no caerá. Maduro todavía cuenta con los militares con los cuales, según el artículo, “co-gobierna”. Además, aún controla el ingreso nacional para manipular a casi un 25% de la población que come de las arcas del estado. Cuenta con dos brazos armados inconstitucionalmente de poder: el TSJ y el CNE. Y algo más: la asesoría de funcionarios de seguridad cubanos, expertos en represión selectiva.

 

 

El reciente fraude de una elección de constituyentes, con el país como testigo de la soledad en las urnas; las amenazas contra la oposición que ya se han concretado en la reclusión en Ramo Verde de Leopoldo López y Antonio Ledezma y la oleada de allanamientos y detenciones de alcaldes y líderes políticos, así como las planeadas acciones de defenestrar a la Asamblea Nacional y a la Fiscal Luisa Ortega, encienden las alarmas mundiales. Los medios internacionales lo llaman ya dictador; los gobiernos democráticos han desconocido a la constituyente y cualquier decisión que tome; Estados Unidos impone sanciones personales a Nicolás Maduro (honor que solo tienen los dictadores Bashar Al Assad (Siria), Kim Jong Un (Corea del Norte) y Robert Mugabe (Zimbabwe); la Alianza Parlamentaria Latinoamericana lo denuncia en el Tribunal de La Haya por crímenes de lesa humanidad; el Parlamento Europeo estudia congelar activos y prohibir entrada a Europa de funcionarios del régimen; la ONU solicita la “inmediata liberación” de López y Ledezma; la Comisión Interamericana de Derechos Humanos solicita investigación y sanciones para la violencia desatada el día de las “cuestionadas elecciones” del 30J. Los cancilleres latinoamericanos se reunirán para tratar el caso Venezuela; la vecina Colombia no reconoce a la asamblea constituyente. En fin, Maduro tienen al 88% de Venezuela (según las encuestas, solo el 12% votó) y a buen número de países en contra, ya es oficialmente una dictadura, con la instauración de una constituyente espuria que desconoce la democracia y un régimen que ataca a muerte a sus opositores.

 

 

 

En estas circunstancias, el gobierno todavía quiere seguir enarbolando trapos rojos, como las elecciones regionales cuando el país clama por unas elecciones generales inmediatas. El gobierno está acorralado nacional e internacionalmente. En todos los escenarios posibles pierde ante la voluntad mayoritaria que no le permitirá seguir en el poder. Pero hay que darle una salida; de lo contrario, Venezuela se arriesga a una anarquía alimentada por radicales de uno y otro bando.

 

 

La única vía incruenta para resolver esta situación es una negociación donde todos cedan para poder ganar. A quienes no están de acuerdo con una negociación para evitar un conflicto aún peor, les recuerdo la experiencia de abril de 2002. ¿Hubiéramos llegado a este terrible 2017 si los militares congregados en Fuerte Tiuna hubieran permitido que Chávez se fuera exilado a Cuba, como lo solicitó? Quisieron castigarlo, que pagara a la justicia y no midieron el riesgo de mantenerlo aquí y hablando. Es de sabios aprender de las experiencias. Sobre todo, de los fracasos.

 

 

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