La protesta y la catástrofe

Posted on: enero 17th, 2023 by Super Confirmado No Comments

La vida social de nuestra Venezuela comienza, en este año, con una jornada de protesta de los educadores y trabajadores de otras áreas del sector público.

 

 

La causa de la legítima protesta laboral es la catástrofe humanitaria que sufrimos, expresada de forma directa en cada trabajador, con un salario miserable.

 

 

El pasado lunes 9 de enero el magisterio convocó a sus agremiados, y a otros sectores trabajadores del sector público, a una jornada de protesta. Las calles de toda Venezuela se llenaron de ciudadanos indignados con Maduro y su camarilla.

 

 

A la protesta se unieron los trabajadores de las empresas de Guayana. Nunca en la historia de esa región, sus trabajadores habían estado en peor situación.
Han hecho presencia en las calles, acompañando esta legítima exigencia, los pensionados y jubilados. Ya su ingreso es apenas una limosna.

 

 

“La revolución bolivariana y socialista” ha logrado el gran sueño de “la igualdad”. Todos somos igualmente pobres. Diría que buena parte de nuestra sociedad está en la miseria. Ni siquiera en los tiempos de la esclavitud un trabajador en estas latitudes había sido sometido a las penurias a las que hoy está sometido el trabajador venezolano. En aquellos tiempos los esclavos tenían las tres comidas diarias. Hoy eso no es posible porque con los salarios que Maduro paga a los trabajadores es imposible tener lo necesario para su alimentación, mucho menos para sus familias.

 

 

La vida moderna exige otros requerimientos, además de la alimentación. Ninguno de ellos está cubierto. Por el contrario, los logros de la democracia y la civilidad han desaparecido. La respuesta de Maduro ha sido la evasión y la represión.

 

 

Evade su responsabilidad y la de su gobierno ante la miseria existente, como si no estuviesen controlando el poder durante los últimos 23 años. En su discurso, en el Palacio Federal Legislativo del pasado jueves 12 de enero, el actual ocupante de Miraflores, no tuvo el coraje de admitir el fracaso rotundo del modelo que nos ha impuesto. Mucho menos aceptar el saqueo y destrucción que sus huestes le han propiciado a las finanzas públicas y a la economía en general.

 

 

Todo su discurso sigue dirigido a imputar a otros la responsabilidad de la catástrofe. Ya son 23 años con la misma letanía. Desde el inicio de la revolución tienen una excusa y un culpable: el imperio, la oligarquía, el paro petrolero, la guerra económica y ahora el bloqueo. Han ido recurriendo en cada momento a una excusa. Por fortuna el país ya no le cree ninguna, absolutamente ninguna, de sus mentiras y excusas. Ya los más fanáticos “revolucionarios” no se comen ese cuento. Mientras la mayoría de ellos sufren, como el resto de los ciudadanos, las consecuencias de la destrucción creada, unos pocos personajes de la cúpula roja exhiben grotescamente su opulencia desdiciendo con sus lujosos autos y sus excentricidades, las mentiras de la propaganda y el discurso.

 

 

La protesta ciudadana es un derecho legítimo. Nuestros ciudadanos, a pesar de todo el esfuerzo de la camarilla por destruir el tejido social, han atendido el llamado de sus gremios a ejercerlo. Desde estas páginas debemos reconocer y animar esa lucha. Pero debemos estar alertas porque tenemos al frente del poder a personajes con una profunda carga autoritaria. Su maldad no tiene límites. Ante la incapacidad para ofrecer respuestas efectivas a la grave problemática económica y social, su reacción natural es la represión y la manipulación.

 

 

Así han tratado ya a los trabajadores de Guayana. Los grupos armados y los cuerpos de seguridad han cargado contra los líderes obreros. La lista de detenidos es ya importante. Crece, entonces, el número de presos políticos.

 

 

Ante ese cuadro de protestas y represión nuestro deber es incrementar la solidaridad con esas luchas, y en paralelo, elevar la conciencia ciudadana y su organización para construir la alternativa de poder que ha de sustituir a la camarilla roja en funciones de gobierno.

 

 

He afirmado en mis anteriores escritos, y lo sostengo, que este año 2023 es crucial en la tarea de preparar el cambio aheleado por la inmensa mayoría de los venezolanos. Más allá de las reivindicaciones que la protesta le pueda arrancar a la camarilla del gobierno, no podemos perder de vista que lo fundamental es expulsarla de los escenarios del poder.

 

 

La barbarie roja no está en condiciones de devolverles a los venezolanos su calidad de vida. Esa camarilla tiene unos valores incompatibles con la modernidad y la civilidad. Por eso se aferran al poder. Debemos recordar, con ocasión y sin ella, que son herederos de la escuela de la dictadura cubana que encabezó el dictador Fidel Castro. Bien conocemos que esa escuela tiene una concepción monárquica y brutalmente represiva del poder.

 

 

De modo que la única forma de recuperar el salario, el respeto a los derechos humanos y la calidad de vida de nuestros ciudadanos pasa por el cambio político, no solo de las personas que detentan hoy el poder, sino además, del modelo de estado y de economía que nos han impuesto.

 

 

Esa es la razón de la lucha que estoy promoviendo y liderando en todo el país. Esta nueva ola de protesta ciudadana nos revela qué hay conciencia de la tragedia y espacio suficiente para ese cambio. Seamos consecuentes con esas luchas. Defendamos sus propósitos y respetemos la entrega y el sacrificio de sus protagonistas.

 

 

Quienes estamos en el campo estrictamente político debemos ser los primeros en asumir ese compromiso y actuar en consecuencia. No pueden, quienes se asumen dirigentes, continuar con el conflicto de egos, disputas subalternas y rencores acumulados. El debate público no puede ser para ventilar sus desencuentros.

 

 

Nuestro compromiso es impulsar el cambio y fortalecer la esperanza.

 

Asumamos plenamente las ideas e iniciativas lanzadas, también la semana pasada, por la conferencia episcopal venezolana.

 

 

En su documento de comienzos de este año, nuestros obispos envían un mensaje es muy claro: “Invitan a todos los creyentes y personas de buena voluntad a vivir un “protagonismo consciente de ciudadanía responsable”, a no dejarse robar la esperanza. Es fundamental que pasemos de la lamentación a la acción liberadora.”
(https://conferenciaepiscopalvenezolana.com/en-nombre-de-jesus-nazareno-levantate-y-camina-llamado-de-la-cev-en-la-exhortacion-pastoral-del-episcopado-venezolano/)

 

No nos dejamos robar la esperanza por la camarilla roja, ni por sus agentes mercenarios, ni por los personajes que solo piensan en sus egos e intereses personales.
La concertación ciudadana que le estamos presentando al país está precisamente en la dirección de construir juntos, como nación, una nueva esperanza y una nueva sociedad de justicia, bienestar y libertad.

 

 

Un nuevo proyecto

Posted on: enero 10th, 2023 by Super Confirmado No Comments

 

Al comienzo de este año 2023 nos planteamos metas, objetivos y proyectos, tanto en lo personal, como en lo familiar y en la vida social. Aquí entra la preocupación por el destino de nuestra nación. El condiciona nuestra vida en lo individual y en lo colectivo, de ahí la importancia de reflexionar y actuar sobre el país que tenemos y el que soñamos.

 

 

Entra entonces a gravitar sobre nosotros el hecho político como un eje transversal en nuestra propia existencia. Venezuela necesita un nuevo proyecto histórico, entendido este cómo el conjunto de ideas y valores sobre las cuales ha de soñarse y construirse una sociedad moderna, libre, justa y equitativa.

 

 

Nadie duda hoy que el llamado modelo del socialismo del siglo XXI ha fracasado estruendosamente. Lo que está planteado para este siglo es un nuevo proyecto, esencialmente democrático y antropocéntrico, que avance hacia la construcción de una sociedad profundamente respetuosa de la dignidad de la persona humana.

 

De modo que el problema político no se limita exclusivamente a una salida de Nicolas Maduro y su camarilla del poder, que por lo demás es fundamental. Lo que está planteado en nuestro país es un cambio cultural profundo que pueda lograr un estado democrático, una economía productiva para avanzar hacia una sociedad donde toda persona viva con dignidad y pueda acceder a los bienes materiales y espirituales a los que tiene derecho.

 

Aquí está el elemento medular de lo que estamos planteándole a nuestros ciudadanos.Establecer un gobierno de unidad nacional, que es diferente a un gobierno de cuotas para el reparto del botín, constituye un desafío para el liderazgo de nación, si en serio, queremos tener una República. Ese gobierno de unidad nacional debe sentar las bases de un nuevo proyecto de país.

 

 

No se trata de un eufemismo o de una afirmación retórica. La República está cada día más desdibujada y en peligro. Sus componentes fundamentales sufren un progresivo proceso de descomposición o disolución.

 

 

El territorio que es uno de ellos, no tiene una defensa integral. Entendiendo por tal, no sólo su integridad física, sino la de sus activos biológicos hoy en proceso de descomposición. Basta con observar la voraz deforestación de nuestra Amazonia y la contaminación de los cuerpos de agua, tal y como ocurre con los derrames petroleros del Lago de Maracaibo. Todo ello sin olvidar la dejación que se ha hecho de la defensa de nuestro derecho sobre el territorio Esequibo. A lo anterior agregamos la entrega de espacios importantes de nuestra geografía a grupos armados al margen de la ley, como han sido las concesiones a la guerrilla colombiana, en buena parte de la frontera occidental.

 

 

La población, que es otro requisito para la existencia del estado, es otro factor en proceso de disolución. Nadie puede negar la gravedad de la diáspora. Más de siete millones de compatriotas han dejado el país y han huido a buscar oportunidades en otros. Lo más grave es qué hay otro tanto pensando en irse. Tal situación compromete severamente nuestro desarrollo en los próximos años.

 

 

El poder, constituye el tercer componente del estado. El poder de la modernidad tiene que ser democrático. Apreciamos un poder autoritario, tomado por mafias, que distan mucho de estar sometido a la letra y espíritu de una constitución democrática.

 

 

Esos elementos evidencian un riesgo para la existencia del estado y por ende de la República.El proyecto histórico que Venezuela requiere en esta hora, tiene que tener presente esas dramáticas realidades. En el actual debate político estos temas no tienen la relevancia que los mismos exigen. El mismo se reduce a una simple lucha por cuotas de poder, fruto de rivalidades, ya casi históricas, entre actores ya conocidos.

 

 

De ahí mis propuestas para modificar esa realidad. Todas ellas deben tener un eje transversal. Se trata de insuflar a la nación, a la política, la economía y las instituciones de un compromiso moral para construir una sociedad donde la ética tenga un peso en la ordenación de la vida social. Todo lo cual, por supuesto, debe tener su principal impacto en la vida política.

 

 

Bajo la rectoría de una política ética debemos transitar del estado autoritario, militarista y centralista al estado democrático, federal, municipalizado y civilista. La plena recuperación del estado de derecho constituye una tarea que corresponde al conjunto del cuerpo social, bajo un liderazgo incluyente, respetuoso de la diversidad y el pluralismo, pero firme y determinado a establecer el respeto a una legalidad democrática, que debe recuperarse para sustituir la legislación arbitraria y autoritaria impuesta en estos años de “la revolución socialista y bolivariana”, como la definen los autócratas.

 

 

Solo en el marco de un estado de derecho podemos construir una economía de mercado moderna y productiva. La recuperación económica es clave para poder superar la brutal pobreza creada por el actual gobierno. Recuperar el salario de nuestros ciudadanos, las pensiones y jubilaciones, el servicio de salud y la educación, así como los servicios públicos, supone la existencia de esos dos elementos: estado de derecho y economía de mercado.

 

Estos son ejes fundamentales del nuevo Proyecto Histórico por el que hoy estamos de nuevo en la escena publica del país. Buscamos educar, concientizar, esperanzar y emocionar a nuestros compatriotas con ese proyecto. Persuadirlos que si es posible tener una Venezuela diferente. Una patria moderna, justa, equitativa donde podamos vivir, formar nuestras familias y contribuir a forjarla como una nación modelo en nuestro continente.

 

Caracas, lunes 9 de enero de 2023

 

César Pérez Vivas

2023 año para la responsabilidad

Posted on: enero 2nd, 2023 by Super Confirmado No Comments

 

 

Comienza este nuevo año 2023. Nos toma en una Venezuela sumida en la pobreza, la corrupción, la insensibilidad y el caos. Avanzamos en el siglo XXI sin salir del siglo XX, en términos de convivencia civilizada, respeto a los derechos humanos, gobernanza y calidad de vida de los ciudadanos.

 

 

Comenzamos otro año con la diáspora en crecimiento. Todos los días más venezolanos abandonan el país o hacen preparativos para migrar. Arribamos a nuevo año con el peor gobierno de nuestra historia, con una oposición fraccionada, enfrentada y, en parte, coaptada, y con una ciudadanía escéptica, desilusionada e indignada por la magnitud de la tragedia.

 

 

El desgobierno en funciones, ha derivado en una camarilla de cínicos y mentirosos que solo piensan, cada día, en la forma de perpetuarse en el poder. La oposición distraída en conflictos de dirigentes que no logran superar sus diferencias juveniles, o de emergentes sin formación y sin valores éticos y ciudadanos para generar la confianza y la esperanza que una nación postrada necesita como motor para salir del abismo.

 

Ese cuadro socio político debemos superarlo. Por eso debemos convertir este nuevo año en el de la responsabilidad. Aquí todos los venezolanos de bien estamos, cada uno en su esfera y en sus circunstancias, en el deber de asumir una conducta responsable para constituir la alternativa sólida y confiable con la que vamos a enfrentar al madurismo en el año 2024.

 

La primera y más determinante responsabilidad la tenemos quienes ejercemos funciones de liderazgo y conducción política. Es hora de qué quienes hacemos política colóquenos a los ciudadanos, es decir a la nación y al país como la prioridad absoluta de nuestro quehacer cotidiano. Es nuestra obligación construir una alternativa sólida, confiable, integra y ética para conducir a Venezuela hacia la democracia y a su plena recuperación social y económica.

 

 

Ha llegado la hora de colocar a un lado los viejos conflictos de buena parte de los actores políticos. De entender y aceptar la crisis institucional de nuestros partidos. De colocar por encima de nuestras ambiciones o legítimas aspiraciones la urgente necesidad de recuperar nuestra patria. De recuperar la confianza de nuestros ciudadanos en la viabilidad de nuestra Venezuela como un país posible, donde se viva con dignidad y decoro. Ese objetivo pasa por rescatar la confianza en un liderazgo capaz, experimentado, ético, auténtico y valiente.

 

 

Es la hora de la unión y la convivencia civilizada. Por encima de nuestras adhesiones o rechazos partidistas o ideológicos debe estar el supremo interés de rescatar nuestra Venezuela.

 

Este año 2023 debemos dedicarlo por completo a la tarea de armar esa alternativa.

 

Entender la alternativa como un poderoso movimiento ciudadano, organizado en todos y cada uno de los asentamientos humanos de nuestra geografía, con una clara conciencia del nuevo proyecto histórico de sociedad a construir y con un liderazgo consustanciado con la nación en sus diferentes expresiones.

 

 

Para este año 2023 está prevista la celebración de un proceso de consulta ciudadana para seleccionar al candidato presidencial que representará a la sociedad democrática en las elecciones, que, de conformidad con la constitución, debería celebrarse a finales del próximo año 2024. El evento constituye todo un desafío para quienes deseamos contribuir a la construcción de esa alternativa democrática.

 

 

Desde los integrantes de la Comisión Electoral de Primarias, pasando por quienes aspiramos a la nominación unitaria, los factores políticos y los ciudadanos tenemos el deber de ofrecer leal y prístinamente nuestro concurso para realizar un evento cívico digno de nuestra tradición democrática.

 

 

La otra cara de la responsabilidad está en manos de los ciudadanos. Si bien hay razones, en nuestros compatriotas, para la indignación y la decepción también es verdad que esta patria es de todos los que aquí nacimos y luchamos. Por lo tanto, a todos nos corresponde el deber de contribuir a su rescate y desarrollo.

 

 

No es suficiente con expresar el rechazo a los comportamientos dolosa o culposamente equivocados y dañinos. No es responsable desentenderse del destino del país y asumir una conducta de indiferencia frente a su caotización. Afirmar “no me interesa la política”, “no vivo de la política”, “no vale la pena, todos son iguales” constituye una irresponsabilidad consigo mismo, con la familia y con el país.

 

 

Ciertamente no todos pueden asumir la política como una actividad permanente. Pero eso no significa renunciar a ejercer el derecho de participar en los asuntos públicos y cumplir con el deber de velar por la buena marcha de la comunidad y del país donde vivimos.

 

 

El país cuenta con reservas morales, políticas, académicas y espirituales en los cuales confiar. La traición de unos, la incompetencia y el relativismo de otros, no puede llevarnos al abandono de nuestra responsabilidad ciudadana. Asumamos, pues, este año con la firme determinación de ofrecer nuestro concurso para la construcción de la alternativa capaz de derrotar la dictadura y de conducir la República por los senderos de la paz, la justicia, el desarrollo, la modernidad y el bienestar de todos.

 

 

Caracas, lunes 2 de enero de 2023

 

César Pérez Vivas

La dimensión cultural de la tragedia

Posted on: diciembre 26th, 2022 by Super Confirmado No Comments

 

Los días finales del año y el ambiente navideño nos llevan a la reflexión y balance de nuestras vidas personales y la de nuestra sociedad. Estamos asistiendo al final de un año difícil, como buena parte de los que hemos vivido en este siglo de ignominia. Venezuela vuelve a repetir una especie de ciclo histórico, al comenzar un siglo anclado en atavismos y complejos del pasado.

 

 

Ya nos ocurrió en el siglo XX. Sus primeros años fueron de una dictadura típica de aquellos tiempos. Los aires de libertad y democracia, heredados luego de la revolución francesa, llegaron con retardo a nuestra vida de nación. Tan es así, que Mariano Picón Salas, el insigne escritor merideño del pasado siglo, sentenció “Podemos decir que con el final de la dictadura gomecista, comienza el siglo XX en Venezuela. Comienza con treinta y cinco años de retardo.”

 

 

Por fortuna los rigores de la guerra vívida por Europa en esa centuria, no tuvo entre nosotros las dimensiones demoledoras y deshumanizantes del viejo mundo. Lo cual no quiere decir que no hayamos recibido los coletazos de aquella barbarie.

 

Lo triste y angustiante de estos tiempos es que sigamos atados a ideas y comportamientos, ya superados en el mundo civilizado. Mientras la democracia es un bien y un derecho incuestionable en occidente, aquí nosotros estamos luchando para rescatarla.

 

La tragedia venezolana, ante el colapso democrático, incluye una faceta en el orden cultural y espiritual que esta subyacente en la base causal de la misma. Ciertamente, el ciudadano común lo primero que percibe en su cotidianidad es la faceta económica de su vida personal, familiar y social.

 

 

En el debate diario junto a la problemática económica, surge de inmediato su dimensión política. Buena parte de las personas conocen o perciben la estrecha relación de la política con su precariedad económica y con su pésima calidad de vida.

 

 

A pesar del grotesco cinismo de la cúpula gobernante y de su manipulador sistema de propaganda, la inmensa mayoría de los ciudadanos saben que la ineficiencia y corrupción del sistema político está en la base de su angustiosa situación. Pocos apuntan a una causa subyacente que marca claramente la globalidad de la tragedia. Se trata de la cultura y la ética de nuestra sociedad.

 

 

Los factores del autoritarismo y del relativismo moral han penetrado de forma creciente a nuestro cuerpo social. Podríamos afirmar que cada dimensión se alimenta la una de la otra. Y ciertamente existe una correlación entre la crisis moral, cultural, política y económica. La una impacta a la otra, y está a la primera.

 

 

Lo cierto es que debemos colocar en el centro del debate la dimensión cultural de la tragedia, que incluye cómo un elemento esencial la crisis moral de nuestra sociedad. Vivimos tiempos de una gran carencia de autenticidad. Desde la sociedad democrática exigimos para el país democracia, elecciones libres, respeto a la opinión diferente, garantía para los derechos de las personas, pero sus organizaciones no practican esos derechos.

 

 

Nuestros partidos, gremios, universidades y demás organizaciones de la sociedad civil no practican lo que pregonan. Sus voceros tienen décadas que no aceptan una verdadera democracia en el seno de las mismas. Cuestionamos, con razón, el saqueo perpetrado por la revolución a nuestras riquezas, pero las prácticas evidenciadas en el manejo de los recursos financieros, en las modestas instancias de poder alcanzadas, dejan mucho que pensar respecto de la ética de quienes se presentan como alternativa.

 

 

El gen de la corrupción está presente en buena parte de nuestra sociedad. Cada día avanza más un modo de vida fundado en la ilegalidad y la inmoralidad. No la combatimos con determinación, solo buscamos adecuarnos a ella, convivir con ella. “La colaboración”, “la vuelta”, “el rebusque” se han convertido en algo aceptado en buena parte de nuestra sociedad. Ciertamente el hambre mueve a mucha gente a caer en la tentación.

 

 

Pero el tema es más profundo. Vivimos en una sociedad opaca. Una sociedad empobrecida donde aparecen señales de opulencia y derroche no compatibles con una economía de sobre vivencia. Hay quienes sostienen que, al no existir esa correlación entre el trabajo productivo, la generación de riqueza auténtica y el nivel de consumo, calidad de vida y capacidad económica de la población, estamos es en una economía mafiosa que crea esas instancias para legitimar y legalizar recursos financieros provenientes de actividades ilegales. Es lo que llaman “lavado del dinero” mal habido.

 

 

La ausencia de un estado democrático eficiente, la instauración de una dictadura corrompida y corruptora, el relativismo moral de la sociedad y la precariedad económica de la mayoría de la población, no cabe duda, facilitan este tipo de comportamiento.

 

 

De modo que en la agenda para reconstruir a Venezuela tenemos que colocar, en el mismo nivel y urgencia del cambio del modelo de estado y de economía, el cambio cultural. Entendido como la promoción de una nueva cultura de valoración del trabajo honesto, del respeto y promoción de los derechos ciudadanos y de instauración de una ética privada y pública que nos fortalezca como una nación moderna y civilizada. Todo ese proceso cultural debe ser impulsado desde los diversos sectores dirigentes de la sociedad, teniendo en cuenta a la familia como el pilar desde donde se edificará la nueva Venezuela democrática.

 

 

Caracas, lunes 26 de diciembre 2022.

 

César Pérez Vivas:

Ruina en navidad

Posted on: diciembre 14th, 2022 by Super Confirmado No Comments

 

 

Los venezolanos hemos regresado en estas navidades a las gigantescas colas para surtir combustible

 

El día 3 de agosto del presente año el señor Nicolás Maduro anunció al país que adelantaría la celebración de la Navidad. En ese momento expresó lo siguiente:

 

 

“Prepárense que desde el 1 de octubre arrancan las fiestas navideñas en Venezuela y toda esa actividad de compartir, de solidaridad, de rumba, de comercio, de regalos”, dijo durante una alocución, transmitida en televisión nacional. (https://www.bloomberglinea.com/2022/08/03/maduro-adelanta-nuevamente-las-navidades-en-venezuela-con-un-preambulo-en-agosto/?outputType=amp)

 

 

Luego, el 6 de octubre pasado, en sus redes sociales, Maduro anunció que ya estaba celebrando la Navidad. El texto de su mensaje fue el siguiente: “Llegó la Navidad al Palacio de Miraflores y a todo nuestro país, con la alegría y detalles que caracterizan esta época especial. En Venezuela vamos a tener unas navidades felices, llena de luces y colorido.”

 

 

Estos anuncios constituyen una huida hacia adelante. Un afán por simular una realidad inexistente y por reforzar la manipulada campaña destinada a posicionar la idea de que “Venezuela se ha recuperado” de la tragedia que su gobierno nos ha generado.

 

 

Solo que la realidad es terca, no es posible esconderla,  por muy intensa  que sea la campaña para fingirla. La miseria ha terminado de verse, con mayor nitidez y dramatismo, en estos días previos a Navidad.

 

 

Maduro y su entorno prefieren gastarse unos millones de dólares en luces y adornos navideños, en conciertos, fiestas y  propaganda, que dotar de medicinas y equipos a nuestros hospitales. En su afán de fingir y engañar pagan unos fraccionados y falsos aguinaldos. Pero no pagan con dinero sólido y estable. Recurren a la creación de dinero inorgánico, monetizando el gasto, para dar la sensación de que están cumpliendo. Es decir de forma deliberada recurren al engaño, a la mentira, a la estafa. Ellos saben que esa política de creación de dinero inorgánico es insostenible. Se trata de una práctica a la que recurren una y otra vez con consciencia de que engañan a nuestros trabajadores.

 

 

Pero la realidad les vuelve a reventar de forma inevitable. Esta semana que concluye ha explotado nuevamente la verdad en la cara de los fabricantes de mentiras y vanas ilusiones. El dinero digital creado de espaldas a la verdad económica se ha esfumado con la brutal devaluación del bolívar. En pocas horas los “escuálidos” salarios y aguinaldos existentes en las cuentas de jubilados, pensionados y empleados venezolanos perdieron más del 40% de su capacidad de compra. Al cierre de la semana anterior, la divisa norteamericana se cotizaba, según el BCV en 14,13 bolívares por dólar, mientras que en el mercado paralelo en la suma de 17,62 bolívares. En el último mes pasamos de 10 bolívares por dólar a estos valores, sin que exista posibilidad alguna de detener su caída.

 

 

Por supuesto que esa hecatombe financiera tiene su impacto directo en la calidad de vida de la inmensa mayoría de los venezolanos, cuyos ingresos se realizan con los devaluados bolívares que la administración de Maduro les deposita en sus cuentas.

 

 

Mientras Maduro y su entorno exhiben su opulenta Navidad, nuestros compatriotas no tienen para comer, mucho menos para adquirir medicinas. Para esa mayoría ciudadana no ha llegado, ni llegará la Navidad.  Esas “navidades felices, llenas de luces y colorido” a las que se refirió el señor de Miraflores, solo las disfrutarán quienes con él ocupan el poder, y la pequeña legión de personajes receptores de las divisas derivadas de una economía negra ejecutada a la sombra del poder.

 

 

Y para completar el disfrute navideño, la camarilla roja nos ofrece nuevamente el concierto “una cola feliz”. En efecto, de nuevo los venezolanos hemos regresado a las gigantescas colas para surtir combustible. La “eficiente revolución bolivariana” es incapaz de garantizar un suministro de gasolina normal. Horas interminables para poder acceder al combustible es el regalo con el cual nos invitan a estas “felices navidades”.

 

 

Nuestra nación sufre estoicamente esta tragedia. Resiste la burla y el engaño. Hace maromas para completar la alimentación, mientras crecen las enfermedades y los fallecidos por falta de medicamentos y atención sanitaria oportuna y de calidad.

 

 

Esa es la realidad que debe movernos a la ineludible tarea de expulsar del poder en la próxima elección presidencial, con una contundente y aplastante votación, a quien encarna toda esa política de mentiras, irresponsabilidad y destrucción.

 

 

Los ciudadanos, en medio de esta cruda realidad, no pueden mirar para otro lado. Los dirigentes no podemos actuar con mezquindad e irresponsabilidad. Todos debemos asumir el compromiso de impulsar el cambio.

 

 

Cambiar a Maduro y su camarilla. Cambiar el modelo estatista y mafioso. Forjar un nuevo espíritu de nación para reconstruir la patria es el desafío que nos debemos proponer. El nuevo año, que está por llegar, nos convoca a trabajar para sentar las bases de lo que será la alternativa confiable con la cual  sustituir este nefasto régimen de hambre y opresión. A esa tarea estamos entregados con alma. Vida y corazón.

 

 

 César Pérez Vivas

¿Elecciones libres de sanciones?

Posted on: diciembre 7th, 2022 by Super Confirmado No Comments

 

 

Nicolás Maduro, en rueda de prensa del pasado miércoles 30 de noviembre, mostró sus cartas y asumió de forma clara su condición de gobernante arbitrario y al margen de la constitución. En efecto, ese día  expresó lo siguiente: “Si quieren elecciones libres, queremos elecciones libres de sanciones. Ahí está el dilema, que las quiten todas para ir a unas elecciones libres, frescas, en el tiempo que se determine el Consejo Nacional Electoral y la Constitución”.  (https://elpais.com/internacional/2022-12-01/nicolas-maduro-condiciona-la-celebracion-de-elecciones-libres-al-levantamiento-de-sanciones.html?outputType=amp)

 

 

A confesión de parte relevo de pruebas, decimos los abogados.  El derecho a elegir y ser elegido, el derecho a la democracia, como todos los derechos políticos, forman parte de los derechos fundamentales de la persona humana. Su cumplimiento no pueden estar condicionados a ningún capricho de cualquier funcionario público, así éste ejerza el cargo de Presidente de la República. Por el contrario al jefe de estado le corresponde, con mayor vigor, cumplir y hacer cumplir laconstitución.

 

 

Y es precisamente la constitución la que de forma clara y categórica ordena el respeto a esos derechos, sin andar colocando condiciones, y menos supeditadas a decisiones de gobiernos extranjeros.

 

 

En efecto el artículo 19 de la vigente Carta Magna expresa:

 

 

“Artículo 19. El Estado garantizará a toda persona, conforme al principio de progresividad y sin discriminación alguna, el goce y ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los derechos humanos. Su respeto y garantía son obligatorios para los órganos del Poder Público de conformidad con esta Constitución, con los tratados sobre derechos humanos suscritos y ratificados por la República y con las leyes que los desarrollen.”

 

 

“Sin discriminación alguna”,  dice el texto. Es decir que no puede existir un ejercicio de los derechos políticos de forma exclusiva para Maduro y su camarilla, y una negación de los mismos para quienes pensamos diferente.

 

 

Este principio está reforzado en la norma que consagra el sufragio como un derecho humano. En efecto la constitución reza:

 

“Artículo 63. El sufragio es un derecho. Se ejercerá mediante votaciones libres, universales, directas y secretas. La ley garantizará el principio de la personalización del sufragio y la representación proporcional.”

 

 

“Votaciones libres” es igual a “elecciones libres”. Aquí la constitución no condiciona las elecciones libres a ninguna circunstancia. De modo que agregarle la expresión: libres de sanciones” constituye una flagrante violación del texto y del espíritu, razón y propósito de la norma.

 

 

Esa declaración por parte de Nicolás Maduro constituye un golpe brutal a la democracia, y por lo tanto a la vigencia de la Constitución.

 

 

En sí misma esa declaración constituye un delito, que por supuesto el arrodillado sistema de justicia no procesará.  Es un delito porque al negar las elecciones libres, Maduro solo busca una excusa para perpetuarse en el poder. Estar en la cúspide del poder público, controlar todas sus ramas y niveles ha sido una obsesión de la camarilla autoritaria que está en él desde 1999. Lo dicen, con ocasión y sin ella de diversas formas: “No volverán”, para recalcar su determinación de apropiarse ilegalmente del poder público.

 

 

Esta posición evidencia, nuevamente, el terror de Maduro a contarse, a permitirle al pueblo que se exprese y tome la decisión que le corresponde. En el fondo lo que Maduro nos está comunicando es su huida del proceso electoral. Así lo hizo en Enero de este año cuando se negó a la celebración del Referéndum Revocatorio establecido en el artículo72 de la Constitución. Por temor a ser revocado ordenó a sus operadores en el Consejo Nacional Electoral abortar el mismo.

 

 

¿Va a hacer lo mismo con las elecciones presidenciales establecidas al termino del actual periodo, es decir a finales del año 2024? No me extrañaría que se inventen algún leguyerismo para no hacer las elecciones y continuar atornillados a un poder que no les pertenece, porque ese poder es de los ciudadanos. Bien lo señala el artículo 5 de la Constitución que dice: “Artículo 5. La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público.”

 

 

Nosotros los ciudadanos venezolanos, las organizaciones de la sociedad democrática y la comunidad internacional debemos estar alertas frente a la pretensión ya declarada de NO HACER ELECCIONES. Maduro y su camarilla sabe que van a perder abrumadoramente el poder en el momento que los ciudadanos concurran a las urnas.

 

 

Las elecciones presidenciales “libres” son de obligatoria realización. No pueden suspenderse con la excusa de las sanciones. Ni siquiera dictando un estado de excepción podría la dictadura evadirse de esa obligación. Los estados de excepción, que son la única forma de restringir algunos derechos, no permite la suspensión de los derechos intangibles. El derecho a la  democracia y al sufragio forma parte de esos derechos.

 

 

El articulo 337 al establecer los estados de excepción precisa con claridad lo siguiente: “……. En tal caso, podrán ser restringidas temporalmente las garantías consagradas en esta Constitución, salvo las referidas a los derechos a la vida, prohibición de incomunicación o tortura, el derecho al debido proceso, el derecho a la información y los demás derechos humanos intangibles.

 

 

Esta doctrina está claramente raatificada en la Carta de la OEA y en la Convención América sobre Derechos Humanos, tratados internacionales de obligatorio acatamiento de conformidad con lo pautado en el artículo 19 constitucional, cuando ordena acatar: “….los tratados sobre derechos humanos suscritos y ratificados por la República y con las leyes que los desarrollen.”

 

 

La lista de garantías no suspendibles más amplia es, probablemente, la contenida en el artículo 27 de la citada Convención Americana sobre Derechos Humanos, según el cual están fuera de ámbito de los estados de excepción los siguientes derechos: el derecho a la vida; el derecho a la integridad personal; la prohibición de esclavitud y servidumbre; la prohibición de la discriminación; el derecho a la personalidad jurídica; el derecho a la nacionalidad; los derechos políticos; el principio de legalidad y retroactividad; la libertad de conciencia y de religión; la protección a la familia y los derechos del niño; así como las garantías judiciales indispensables para la protección de tales derechos, entre las cuales deben considerarse incluidos el amparo y el hábeas corpus.”

 

 

Como puede verse el derecho a la democracia y al sufragio no puede condicionarse bajo ninguna circunstancia. La tarea que tenemos por delante, los ciudadanos y las organizaciones de la sociedad democrática es colosal. Para enfrentar la ilimitada ambición autoritaria de poder de la camarilla roja debemos continuar nuestra tarea de preparar la alternativa democrática y tenerla lista a finales del próximo año 2023. Esa alternativa consiste en un pacto por la democracia, con un conjunto de acuerdos a adelantar desde el poder para rescatar el estado democrático, una candidatura presidencial unitaria elegida por los ciudadanos, y una organización capaz de garantizar la voluntad expresada en las urnas.

 

 

Esta reflexión no es para flagelarnos por la conducta abusiva de Maduro, ni mucho menos para anunciar la retirada de la lucha electoral y política. Ya he leído a valiosos amigos expresarme que para que vamos a continuar en esta lucha si  ya Maduro mostró claramente su voluntad. A todos les he comunicado firmemente lo siguiente: “nuestro proceso de preparación para la elección del 2024 debe continuar al margen de ese comportamiento”. Si asumimos el derrotismo y dejamos el terreno político y electoral, Maduro hará su elección, contando con la abstención y con la división que él está propiciando. Vamos a trabajar para estar listos a la hora de la elección. Ahí lo vamos a medir en todos los aspectos.  No podemos caer en su estrategia. Avancemos en la muestra: UNIDAD, PARTICIPACION EN LA LUCHA POLITICA Y ELECTORAL Y DETERMIANCION DE VICTORIA. Que sea Maduro el que le de el palo a lámpara. En ese momento las consecuencias para él serán más severas.

 

César Pérez Vivas

 

 

 

 

 

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De nuevo México

Posted on: noviembre 29th, 2022 by Super Confirmado No Comments

 

De nuevo se reunieron en México el representante de la dictadura madurista y la representación de la Plataforma Democrática. La reunión, por lo breve de la misma, no fue una jornada de dialogo, sino un encuentro para firmar un acuerdo que habían venido trabajando desde hace varios meses. Una novela por entregas estamos presenciando con el diálogo en la nación azteca.

 

 

Para quienes creemos en la democracia, el diálogo es una herramienta fundamental de la vida social. Partimos del principio del pluralismo ideológico, social y político. Es decir, entendemos que los hombres somos poseedores de una dignidad derivada de nuestra especificidad humana y de nuestra libertad. Eso nos hace diferentes el uno del otro, poseedor de sueños, ideas, visiones, posturas e intereses diversos. En medio de la diversidad buscamos el acuerdo para poder convivir civilizadamente en el mundo.

 

 

Nuestra naturaleza social nos lleva a integrarnos con otros seres humanos. Surge la familia y otra serie de organizaciones, dando lugar a la diversidad de entidades humanas que integran la sociedad.

 

 

Ahí estamos ante el pluralismo social y político. En medio de ese pluralismo cultural, filosófico, social y político nacen también las contradicciones. Canalizar el volumen y la naturaleza de esas contradicciones es la tarea de la política. Vale decir ordenar la vida social, encauzar la diversidad de intereses. Hacer posible la vida, permitirle a cada persona desenvolverse, atender sus necesidades y resolver los problemas derivados de la convivencia, es decir gobernar.

 

 

Ahora bien, al diálogo debe concurrirse con la convicción y la disposición atenderse las opiniones, visiones e intereses de la otra parte. Cuando ese espíritu no está presente el diálogo pierde eficacia como herramienta para la democracia y la convivencia civilizada. Y esta ha sido la conducta del régimen socialista venezolano durante estos largos años de su presencia en el poder. El diálogo para la camarilla roja ha sido un instrumento para ganar tiempo, burlar a la comunidad nacional e internacional.

 

 

Luego de más de un año de haber suspendido ese proceso, con argumentos insostenibles, se reúnen en México para firmar un convenio que aún no está claro si se enmarca en las normas firmadas en el acta del 13 de agosto del 2021. La puesta en escena de México pone en evidencia que durante un espacio de tiempo las partes fueron trabajando su contenido. Lo de México simplemente fue la reunión para suscribirlo y hacerlo público.

 

 

Descongelar 3.000 millones de dólares pertenecientes a Venezuela para invertirlos en el desarrollo de programas en bien de los ciudadanos es positivo. Pero eso no puede hacernos perder el conjunto del asunto.

 

 

Cuando he afirmado, desde mi cuenta de twitter, que el resultado de esa reunión fue 1 a 0 a favor de Maduro, lo hago porque desde el lado del gobierno han estado durante los últimos tres años quejándose por el congelamiento de esos fondos, en el marco de las sanciones que la comunidad internacional le ha aplicado a la administración de Maduro. La camarilla roja logra descongelar esos fondos, más allá de que su administración se haga a través de agencias de la ONU.

 

 

¿Qué logros tenemos desde los planteamientos formulados por los diversos sectores de la sociedad democrática? Los demócratas venezolanos hemos exigido una y otra vez, el respeto a los derechos humanos, el cese de la militarización del país, el respeto a la vida humana, la liberación de los presos políticos, la apertura de los medios de comunicación social cerrados arbitrariamente en todo nuestra geografia, el respeto de los derechos políticos de los ciudadanos, la certeza en los procesos electorales, con su trasparencia y libertad correspondiente.

 

 

De esos planteamientos no hay una sola respuesta. Maduro logra que le flexibilicen las sanciones, que le liberen a sus familiares presos por graves delitos, que le permitan viajar por el mundo junto a sus colaboradores, pero aquí sigue el hostigamiento y la persecución para quienes expresamos nuestro desacuerdo con el régimen.

 

 

El dialogo entonces no puede ser para atender solo los puntos de vista de Maduro, y seguir dándole largas a las exigencias de la sociedad democrática.

 

 

Cuando se trata de los asuntos propuestos por Maduro la ejecución de los acuerdos son de efecto inmediato. ¿Será así, si en algún momento se oye algún planteamiento de la otra parte?

 

 

El memorándum de entendimiento en el área denominada “El Método” dice:

 

 

“La negociación se dará bajo el principio de que nada está acordado hasta que todo lo esté. Sin embargo, las partes podrán celebrar acuerdos parciales si consideran que el o los temas sobre los que versen ha sido suficientemente discutidos y si su implementación es urgente, necesaria o, al menos, verificable
antes del término de la negociación. Los acuerdos parciales tempranos serán incluidos en el acuerdo final y serán irreversibles desde su emisión, sin perjuicio de que exista la posibilidad de ajustarlos a las circunstancias o de mejorarlos, atendiendo, entre otros al principio de progresividad.”

 

 

Habrá que solicitar a los negociadores una explicación sobre cuál es la naturaleza del acuerdo del pasado sábado 26 a la luz de este punto.

 

 

¿Este acuerdo es de inmediata ejecución? ¿De ser así, cuando podemos tener la noticia de un acuerdo, de conformidad con los principios del memorándum de entendimiento, que permita, por ejemplo, la libertad de los presos políticos?

 

 

Ese memorándum dice: “Convencidos de la importancia de promover una cultura de respeto a los derechos humanos y de investigar y sancionar su violación;”.

 

 

¿Porque en un año no ha sido posible que Maduro libere a uno solo de los presos políticos?

 

 

Se trata de buscar un equilibrio en el avance del diálogo. Se trata de que nuestras exigencias como sociedad democrática tengan cabida. Hasta ahora ese equilibro no existe. Por eso afirmó que solo Maduro logra que sus temas sean resueltos. Los nuestros siguen en espera.

 

 

César Pérez Vivas

La tozudez del poder

Posted on: noviembre 21st, 2022 by Maria Andrea No Comments

 

 

El poder autoritario es por su naturaleza soberbió y tozudo. La ausencia de valores morales y de principios democráticos convierte a los agentes de las autocracias en personas insensibles, burlonas, autosuficientes y cinicas.

 

 

La reciente cumbre sobre el cambio climático, celebrada en El Cairo, la cumbre de la Paz, efectuada en Paris, y la vista de Petro a Caracas, han vuelto a poner de manifiesto estas características en el rostros de los principales conductores políticos del régimen del socialismo del siglo XXI.

 

 

En efecto Nicolas Maduro y Jorge Rodríguez hicieron gala en esos eventos de una tozudez y de un cinismo sin precedentes en nuestra historia Republicana.

 

Maduro se presentó a la cumbre del cambio climático, a darse golpes de pecho por la emisión de gases efecto invernadero, y por la destrucción indiscriminada de los bosques que le sirven de sumidero, cuando encabeza el gobierno que más miles de hectáreas ha destruido de nuestra Amazonia.

 

 

Pero él opina y pontifica como si aquí en nuestra Venezuela nada ocurriera y como si el mundo no supiera que esté es el gobierno más ecocida de nuestra historia y el más activo en la destrucción de la diversidad biológica originaria de nuestro continente.

 

 

En efecto el arrase de los bosques amazónicos, la brutal destrucción de nuestras cuencas hidrográficas, la contaminación de los cursos de agua por el uso del mercurio y otros agentes químicos, la aniquilación de la fauna y los microorganismos que la deforestación genera, son una dramática realidad que se cumplen en el arco minero y en buena parte de nuestro territorio.

 

 

Toda esa actividad adelantada por contingentes humanos, explotados por mafias criminales, para extraer el oro que financia parte de la actividad política y administrativa del voluminoso aparato clientelar, que junto a la estructura armada, sostiene al régimen bolivariano.

 

 

El Oro sangre que alimenta las finanzas revolucionarias termina teniendo unos costos en términos de biodiversidad, agua, energía y vida tan elevados que los euros ingresados son insignificantes, respecto de los daños causados.

 

 

Pero Maduro de eso no habla. Ese drama lo soslaya, y pontifica como si no estuviésemos en cuenta de su verdadera conducta en la conducción de los asuntos públicos.

 

 

Aquí hemos podido captar con absoluta nitidez, una vez más, la inconmensurable capacidad para mentir y manipular qué caracteriza a Maduro y su camarilla.

 

 

Para completar el teatro del disimulo el señor Jorge Rodríguez se presenta, en nombre de la revolución, en el foro de Paris por La Paz, y asumiéndose representante de un gobierno impoluto,expresó: “Como representante de la delegación del Gobierno Bolivariano de Venezuela ante el diálogo participé en el V Foro de París Por La Paz, Francia. Estamos convencidos que el camino de Vzla es el diálogo, la suspensión de todas las sanciones ilegales y el respeto a la Constitución.”

 

 

¿ Respeto a la constitución? Por Dios. Un régimen político que lanzó al cesto de la basura la construcción. Un gobierno que viola a cada instante nuestros derechos fundamentales, con las cárceles llenas de presos políticos, con informes súper documentados por la Alta Comisionada de derecho humanos, señalando la existencia de delitos de lesa humanidad va a un foro sobre La Paz a dar lecciones y a anunciar el respeto a la constitución.

 

 

La tozudez de Jorge Rodríguez es tan severa como la de los demás integrantes de la camarilla roja. No hay forma de que este ciudadano admita su responsabilidad y la del régimen que conducen en la tragedia de nuestra nación.

 

 

Cuando aceptan la existencia de alguna situación, apelan a la tradicional excusa cubana : “la culpa es del “bloqueo”. Para nada ellos, los jerarcas de la revolución, tienen responsabilidad en la destrucción de nuestro país y en la estampida humanitaria generada por la misma.

 

 

Afirmó, de entrada, que “el camino es el diálogo”. ¿Cual diálogo? Acaso no ha sido esa camarilla la que ha demostrado y sigue demostrando su soberbia al burlar todas las iniciativas de diálogo formuladas y facilitadas por la comunidad internacional.

 

 

Es tan brutal su cinismo que no habían terminado de despedirse de los salones de los palacios parisinos, cuando soltó la siguiente perla: “ el diálogo y las negociaciones dependen directamente del levantamiento de las sanciones contra el gobierno de Maduro.”

 

 

Es decir que nuestra paz, nuestros derechos humanos, entre otros, nuestro derecho a la democracia, depende de que otros países le levanten las sanciones, que precisamente les impusieron, por sus políticas arbitrarias y por la constante provocación de conflictos contra la comunidad internacional, generados por la ideologización, la soberbia y la megalomanía.

 

 

El diálogo entonces, tal y como lo afirmó Rodríguez, sólo puede realizarse cuando les levanten las sanciones. A partir de ahí ellos, entonces, verán que derechos nos van a respetar. Bonita forma de considerar al diálogo como el camino.

 

 

En el fondo todo este comportamiento solo evidencia, nuevamente, una cultura autoritaria, una soberbia sin límites.

 

 

Estos personajes de la revolución no van a hacer mayores concesiones para respetar nuestros derechos humanos en general, y nuestros derechos políticos en particular.

 

 

La tarea de rescatar esos derechos, es decir rescatar la democracia nos corresponde aquí en el seno de nuestro pueblo, a todos nosotros. Debemos agradecer a los países democráticos del mundo sus buenos oficios, pero no podemos confiarnos. La camarilla roja sólo busca ganar tiempo. Para nada se compromete, y cuando asume compromisos los burla.

 

 

Por eso estamos obligados a profundizar nuestra lucha en las comunidades. A denunciar a cada instante el cinismo y la maldad del régimen, y a la par, ofrecer el camino de liberación que debemos transitar.

 

 

Nuestra lucha por la libertad está planteada. El camino está a la vista. El año 2024 tenemos elección presidencial. Con la convocatoria a las primarias del 2023 lograremos la construcción de

 

la alternativa unitaria y con ella lanzaremos nuestra gran embestida civilizada, con el voto por delante, para derrotar a esa camarilla tozuda e insensible.

 

 

Caracas, lunes 21 de Noviembre del 2022

 

 

 

Política tarifada

Posted on: noviembre 14th, 2022 by Maria Andrea No Comments

El daño más severo causado por “la revolución bolivariana” a la vida política de nuestra sociedad, ha sido la conversión de una actividad noble y esencial de la vida social en una tarea clientelar y mercenaria.

 

 

En efecto, la bonanza petrolera, la vocación hegemónica y arbitraria de la cúpula roja los llevó a una política clientelar que ha derivado ahora, en tiempos de vacas flacas, en una actividad mercenaria.

 

 

La destrucción de la economía y la ruina del salario ha permitido someter la voluntad de segmentos de nuestra sociedad haciéndoles dependientes de las sobras del festín en que convirtieron las finanzas públicas y las empresas del estado.

 

 

En efecto, mientras una parte representativa de la cúpula política y militar del chavo madurismo saqueó el tesoro público, enrriqieciendose de forma grosera, haciendo además ostentación impúdica de lo robado, otra parte se ha dedicado a instaurar un sistema clientelar, aprovechandose de la pobreza creada para continuar el saqueo y para producir una dependencia enfermiza, que viola de forma flagrante la dignidad de la persona humana.

 

 

El discurso vacío de la pobreza ha sido la excusa para que la camarilla roja monte uno de los esquemas clientelares más corrompidos, me refiero al CLAP, vale decir la entrega de bolsas de comida a los sectores pobres que se ven forzados a doblegarse a la voluntad política del madurismo.

 

 

Con esta herramienta han instaurado un esquema de organización y activismo político cuasi militar, donde la persona que no se someta a las directrices políticas del PSUV, es de inmediato excluido del beneficio, por cierto cada día más escaso.

 

 

Ese esquema clientelar es reforzado con bonos de miseria, que en bolívares devaluados se le ofrecen a la población.

 

 

Estamos frente a una política tarifada. Donde las personas no asumen una postura, ni adelantan un activismo socio político movido por valores y conceptos filosóficos, sino que su adhesión y su acción están motivados por la búsquedas de un lucro.

 

 

En los últimos tiempos el aparato del estado en sus diversas ramas y niveles, ante la grave situación de pobreza del funcionariado, y con el visto bueno de la cúpula,ha terminado convirtiéndose en una especie de “mafia” que cobra por todos los servicios o funciones de su competencia. Prácticamente no hay dependencia pública donde no se cobre para atender las gestiones de los ciudadanos. Hay áreas donde los cobros son escandalosos. Un ejemplo son los tribunales, donde un oficio para notificar el cumplimiento de una pena, una sentencia de diversa naturaleza o cualquier otra gestión, se vienen cobrando escandalosas sumas en dólares.

 

 

Este modelo clientelar y corrompido ha contaminado a toda la sociedad que debe adecuarse al sistema para sobrevivir.

 

 

Son ya muy pocos los sectores de nuestra sociedad donde el pago indebido no se ha convertido en una institución permanente.

 

 

Nuestra gente tiene internalizada la idea de que se va a la función no pública para “resolverse”. No se trata de la natural aspiración a un trabajo o cargo público y a recibir la justa remuneración. Me refiero al afán de muchas personas por obtener de forma inmoral ingresos financieros y/o materiales de forma indebida.

 

 

La situación ha penetrado tan profundamente a la sociedad, que no solo es un mal presente en los espacios cubiertos por el PSUV, sino que también ha entrado en sectores dirigentes de la oposición política.

 

 

La política tarifada también se hizo presente, igualmente, en esos sectores, con características y efectos lamentables.

 

 

Por una parte el régimen encontró actores políticos a quienes de forma abierta compró y los colocó a su servicio. Agentes que se prestaron para dividir y confundir desde la legítima Asamblea Nacional del 2015, como desde los partidos políticos.

 

 

Otros que no han llegado a ofrecer sus servicios de forma directa al régimen, no obstante, han impulsado prácticas nocivas para la ética y la moral pública.

 

 

Se ha llegado a confundir la solidaridad y la necesidad de ayudar a dirigentes y activistas políticos con el establecimiento de prácticas clientelares y extorsivas hasta el punto que se aplican los métodos del Clap a esos cuadros.

 

 

Si no se alinean a críticamente a las instrucciones de quienes deciden el auxilio se les retira el mismo. Ya entonces se deja de estar en una organización o de librar una lucha en función de las convicciones ciudadanas. Se hace alguna tarea, si es que se hace, para retribuir el pago recibido.

 

 

Atrás quedaron los tiempos en los cuales las personas asumían una militancia y una lucha por convicción. Atrás quedaron los tiempos en los cuales ofrecían su tiempo y sus recursos a la lucha por mística. Estamos llegando a un momento en el cual priva el interés monetario sobre el interés de la sociedad. Ese flagelo hace más difícil la tarea de rescatar la democracia.

 

 

Si bien es cierto que la corrupción es un flagelo que nos viene desde tiempos inmemoriales, tampoco es menos cierto que durante la revolución bolivariana el mismo se ha enseñoreado en toda la sociedad.

 

 

La impunidad y él relativismo moral han contribuido a expandir el mal de forma aguda.

 

 

Ese cancer necesita ser combatido con una cruzada nacional por la moral pública. Es necesario elevar el tono moral de nuestra sociedad.

 

 

Hay allí todo un desafío para el liderazgo en todas sus formas y niveles. El fortalecimiento de los valores éticos debe venir desde el seno de la familia, para que diversas instituciones de la sociedad lo complemente. Ahí debe jugar un rol fundamental la escuela, los medios de comunicación, las Iglesias y las ONG.

 

 

Pero el requerimiento más urgente es el de un sistema de justicia que castigue esos delitos. Si no hay castigo el mal seguirá haciendo estragos en el seno de nuestra nación.

 

 

La política tarifada, la corrupción en la sociedad debe ser castigada a través de una justicia eficiente. Ya lo dijo en su tiempo el libertador: “la clemencia con él delincuente es un ataque a la virtud”, y además también expresó: “la justicia es la reina de las virtudes republicanas….”

 

 

Los que tomaron el poder en nombre del pensamiento y el espíritu de Bolívar, lanzaron al cesto de la basura su pensamiento y sus enseñanzas, y antes que construir una República han montado una corporación para el delito.

 

 

Es hora de volver a nuestra esencia de República y a los valores éticos para reconstruir a Venezuela. En esa tarea estamos consumiendo nuestra vida ciudadana.

 

 

Caracas, 14 de noviembre de 2022

 

César Pérez Vivas

 

 

La agenda con Colombia

Posted on: noviembre 8th, 2022 by Maria Andrea No Comments

La reciente visita a Miraflores del presidente Gustavo Petro nos obliga, nuevamente, a pensar sobre los temas prioritarios de la relación bilateral entre Venezuela y a Colombia.

 

 

La ausencia de Nicolás Maduro en la falsa apertura de la frontera, en la que Petro se sintió burlado por su ausencia, las peticiones de Diosdado Cabello de desconocer las figuras de asilo y refugio otorgadas por Colombia a los perseguidos del régimen, la necesidad de garantizar la apertura de la frontera y la de conseguir un acuerdo con el ELN, frente a las cuales la administración en Caracas no daba respuesta, obligaron a Petro a visitar a Maduro en su bunker.

 

 

Petro agregó a la agenda la solicitud de reingreso de Venezuela al sistema Inter Americano de los derechos humanos y una exigencia de transparencia en el sistema electoral, temas que incomodaron profundamente al intolerante residente de Miraflores.

 

 

Es importante destacar que el régimen chavo madurista desconoció totalmente las decisiones de protección a ciudadanos venezolanos emanadas del sistema americano de derechos humanos.

 

 

Es conveniente recordar que el sistema interamericano de derechos humanos nació con la adopción de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, en Bogotá, Colombia, en abril de 1948. La Declaración Americana fue el primer instrumento internacional de derechos humanos de carácter general.

 

 

En el año 1959, la Organización de los Estados Americanos (OEA) creó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La Comisión, cuya misión es promover y proteger los derechos humanos en el continente americano, es un órgano principal y autónomo de la OEA. En el año 1969, los Estados miembros de la OEA adoptaron la Convención Americana de Derechos Humanos, que entró en vigor en el año 1978, donde además de crear nuevos derechos, le da nacimiento a la Corte Interamericana de Derechos Humanos definiendo y precisando las funciones y procedimientos de la Comisión y de la Corte.

 

 

De esas instituciones han emanado mandatos directos, en forma de informes y sentencias, al estado venezolano. El madurismo ha calificado dichas decisiones como “ingerecismo”, apelando a anacrónicos conceptos de soberanía que en el mundo de hoy no son aceptados, ni en el campo de la política, mucho menos en el del derecho.

 

 

Maduro de nuevo apeló a esos conceptos frente a Petro, rechazando de forma directa la iniciativa de reingreso al sistema interamericano de los derechos humanos lanzado al cesto de la basura normas y tratados de derecho internacional, que son de obligatorio acatamiento, y que como podemos apreciar son el fruto de un largo y laborioso proceso de construcción cumplido por más de 70 años.

 

 

La insensibilidad de Maduro y su camarilla hacia los derechos humanos ha llegado a un nivel, que para nada colocó en el centro de la agenda el tema de nuestros migrantes. Colombia ha recibido a más de dos millones de ciudadanos venezolanos, les ha otorgado protección y ha impulsado, en conjunto con entidades internacionales, programas de apoyo y reinserción en sus comunidades.

 

 

El régimen madurista desde el primer momento ha querido invisibilizar el drama de la estampida humanitaria que su política represiva y socio económica ha producido. De ahí su desdén por la vida de los millones de compatriotas que a diario luchan, en el continente y en otros confines, para vivir y para ganar el sustento con el cual sostener a sus familias.

 

 

Mención especial debo hacer, en el caso de Colombia, de los niños abandonados. La reunión de Petro y Maduro se produce en el momento en que estoy de vista en Bogotá. Aquí me encuentro con el drama de los niños abandonados.

 

 

En efecto, el organismo colombiano de protección a la niñez tiene bajo su cuidado a 1.600 niños venezolanos en situación de abandono. Se trata de una alarmante cantidad de los hijos de migrantes, muchos abandonados en las calles de las diversas ciudades de Colombia, otros huérfanos de padres fallecidos en su territorio en circunstancias diversas, así como los dejados en manos de terceros, por quienes de paso en territorio colombiano, tomaron el camino de la selva del Darién con destino a los Estados Unidos.

 

Por supuesto que en ese drama encontramos un componente de irresponsabilidad de padres insensibles, pero hay muchos casos de padres enfermos o fallecidos.

 

 

Este drama humano requiere de un plan de trabajo binacional para examinar cuantos de esos niños pueden regresar a los hogares de sus familias originales, y cuantos pueden encontrar otro hogar para su formación.

 

 

Por supuesto que la agenda binacional entre Venezuela y Colombia tiene múltiples temas, que no fueron tratados en esta primera reunión, por ejemplo, el relativo a las cuencas binacionales, la contaminación de las aguas, la protección de los ecosistemas, además del comercio y transito de personas y de bienes, con las implicaciones y consecuencias que dichas actividades generan.

 

 

Las relaciones entre ambos países no pueden estar sometidas a una visión ideológica, ni mucho menos al temperamento de los jefes de ambos gobiernos. La diversidad de temas que conciernen a dos países vecinos y hermanos debe ser canalizados a través de mecanismos institucionales estables, que trasciendan a los gobiernos de turno, y que garanticen solución a los múltiples asuntos que a diario afectan la vida de las personas habitantes de ambos países.

 

 

Espero en un mediano plazo poder contribuir desde el gobierno de nuestro país, con la experiencia y conocimientos acumulados en el tema de fronteras y relaciones binacionales, en el plano concreto de las soluciones, y no limitarme a escribirlas para reflexionar sobre ellas o para hacerlas conocer a mis ambles lectores.

 

 

César Pérez Vivas