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La locura por las pelucas en África

Posted on: marzo 25th, 2016 by Laura Espinoza No Comments

 

Extensiones y pelucas a pie de calle en Nairobi.

 

 

Adiós al sueño del pelo afro en el continente africano. Mientras que la idea preconcebida de que esta tierra estará repleta de peinados al estilo de Nina Simone, la confirmación de que eso no es así se comprueba mirando a un lado y al otro de las calles de Nairobi. Múltiples carteles anuncian a lo largo de la capital de Kenia extensiones y pelucas para todos los gustos. Porque nadie tiene lo que quiere. Mientras el sueño afro se desvanece, más de una chica africana suspira por una lacia melena que poder peinar. Es por eso que el negocio del pelo negro se ha convertido en una industria de miles de millones de dólares que van desde los aceites, tejidos y las pelucas que contribuyen a ella hasta los productos para cuidarlo. Cada año, la India exporta cerca de 197.000 kilos de pelo otorgándole un beneficio de 335 millones de euros anuales.

 

 

Mientras que China, líder indiscutible de esta industria, vende al exterior 2,5 millones de kilos en pelucas, trenzas y extensiones, tanto de pelo natural como de pelo sintético, unas ventas que alcanzan los 4.442 millones de euros cada año.Con sólo observar durante un rato a las mujeres que pasean por la calle, rápido se da uno cuenta de que más del 90% no llevan su pelo natural. Casi todas llevan extensiones en forma de trenzados imposibles o pelucas de todas las clases, desde un peinado al estilo cabaret de los años 20 en Chicago, hasta melenas lisas tipo Beyoncé. No hay tienda que no venda pelucas y extensiones, pues los vendedores saben que las mujeres africanas son muy coquetas y les gusta ir guapas a diario. Tal es el impacto de las pelucas que además de multitud de tiendas especializadas y peluquerías, se pueden adquirir en los supermercados principales e incluso en cualquier rincón callejero. El ‘look’ da el estatusAnn regenta una de estas tiendas en el centro financiero de Nairobi. La calle en la que está su comercio está repleta de tiendas como la suya. Aún así, no hay competencia suficiente. Todas venden sumas importantes cada día.

 

 

“Nosotros tenemos pelucas de cabello natural y también sintéticas, así como extensiones, los precios varían según la calidad del cabello”. Una peluca sintética con un peinado corto puede costar unos siete euros, mientras que las de media melena ascienden hasta 20. Las de cabello humano, en la categoría más barata, ascienden al doble, aunque hay pelucas que alcanzan los 300 euros. “Una peluca buena de cabello humano durará muchos años si es de buena calidad y habrá que lavarlo con champú una vez a la semana”, explica a EL MUNDO. En ese contexto, el hecho de que las africanas puedan cambiar con asiduidad de look también les proporciona cierto estatus social. Tener varias pelucas y la posibilidad de hacerse trenzas de vez en cuando hará no sólo que se vean más guapas sino que demuestren que tienen la capacidad económica suficiente como para ello. “Las mujeres africanas solemos cambiar de peinado un par de veces al mes más o menos, el problema es que cuidar el cabello natural con lo que todo ello conlleva resulta mucho más caro”.Negocio fervienteSegún la consultora de estudios de mercado internacionales Euromonitor International, en Kenia cada vez hay más tendencia de ver en televisión y anuncios publicitarios a mujeres de tez negra con largas melenas lisas, lo que acaba sembrando la moda entre las africanas.

 

 

Mientras que el aumento del poder adquisitivo permite a muchas mujeres poder acudir con más asiduidad a salones de belleza y acceder a productos para el cuidado del cabello, también siguen siendo muy relevantes los trenzados, más duraderos y con menos necesidad de productos de cuidado. Generalmente los productos procedentes de China y la India llegan a los países donde hay una amplia comunidad originaria de África, como Estados Unidos y el Reino Unido. En estos países, el desembolso medio de una mujer en su cabello es de 800 euros. Pero poco a poco el mercado africano, con salarios extremadamente más modestos, ha cogido carrerilla ante los dos países anteriormente citados. El continente, donde viven más de 100 millones de personas, ha visto aumentar su inversión en estos productos desde en Mundial de Sudáfrica en 2005. Tan sólo en Nigeria, una de las principales economías del continente, se espera que en el año 2016 la industria de la belleza se embolse 552,6 millones de euros, siendo una cuarta parte exclusiva del cabello.

 

 

CAROLINA VALDEHÍTA (Nairobi)

El Mundo.es

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