Una semana con el nuevo reloj de Samsung: mucho fitness para algo de descontrol
abril 27, 2019 7:33 pm

HARDWARE Detalle del reloj inteligente de Samsung – SARA DE FRANCISCO

 

 

Bonito, minimalista y completo son algunos atributos interesantes de este dispositivo muy enfocado hacia la salud

 

 

 

Con una visión transversal, Samsung ha querido unificar dos mundos estrechamente relacionados, el de las pulseras de fitness y los relojes inteligentes. Esa estrategia funciona de inicio en su nuevo dispositivo, el Galaxy Watch Active. Un «smartwatch» estéticamente bonito y que presenta una gran personalidad, aunque su fuerza no reside precisamente en su interior, la cual presenta ciertas dudas tras un uso prolongado.

 

 

 

Antes de entrar en detalles, hay que referirse a uno de sus aspectos más determinantes, el diseño; es precioso, la verdad. Una pantalla esférica, minimalista, pero atrevida. Pequeña (1.1 pulgadas) pero que, sin embargo, queda muy bien en muñecas pequeñas. Es cómodo y manejable. Una vez puesto en la mano «desaparece»: casi ni te enteras que lo llevas. Es increíblemente ligero, algo en lo que también contribuye su peso, de solo 25 gramos. Está ahí para cuando lo necesites. La calidad del panel (de tipo Amoled, como los móviles más avanzados) es incuestionable; con una resolución de 360 x 360 píxeles, el dispositivo ofrece mucha información útil.

 

 

A nivel técnico, funciona de manera equilibrada y fluida gracias al «cerebro» escogido, un chip Exynos 9110 de dos núcleos y capaz de moverse a una frecuencia de reloj de 1.15 GHz. Viene acompañado de una memoria RAM de 768 MB y permite hasta 4 GB de almacenamiento, tanto para albergar aplicaciones como contenido -canciones, básicamente-.

Ficha técnica

Pantalla

1.1 pulgadas

Resolución

360 x 360 pixeles

Dimensiones

39.5 x 39.5 x 10.5 mm

Peso

25 gramos

Procesador

xynos 9110

RAM

768 MB

Conectividad

Bluetooth 4.2, Wi-Fi 802.11n, NFC, A-GPS

Batería

230mAh

 

La compañía ha querido cambiar radicalmente el formato del «smartwatch». En comparación con otros modelos lanzados con anterioridad, el dispositivo ha prescindido de de una de sus señas de identidad, el bisel giratorio. Para ello, se ha integrado de una manera más razonable el sistema operativo Tizen para lograr una interfaz por gestos. Con solo dos toques se maneja perfectamente, aunque es cierto que dada la limitación de superficie en algunas situacione es más complicada la navegación. Solo dispone de dos botones físicos en un borde; uno para volver y otro para llegar hasta «Inicio».

 

 

El dispositivo se ha enfocado, precisamente, al entorno de la salud y el fitness. De ahí, quizás, el nombre de «Active» y a la incorporación de un sistema de geoposicionamiento por GPS. Y, para ello, se ha ideado una mayor integración de estos servicios a través de una aplicación que engloba varios parámetros que se encargan de monitorizar la actividad deportiva de la persona. De hecho, está preparado para medir hasta 90 tipos distintos de actividad, aunque es capaz de discriminar por sí solo -de manera automática al cabo de los diez minutos- si se trata de un paseo o una carrera.

 

 

Pero, en cambio, este entorno es lo que más dudas presenta por los resultados capturados, aparentemente extraños y distintos a los ofrecidos por otros dispositivos «wearables». ¿Es acaso poco preciso? Si atendemos a otros rivales, en ocasiones sí. El equipo incorpora un sensor de ritmo cardiaco que muestra las constantes vitales -valga la redundancia- constantemente en pantalla. Es una función interesante, pero que comprobado con otros sensores ofrece resultados algo difusos.

 

 

Es resistencia al agua hasta 50 metros de profundidad y soporta un chip NFC para hacer pagos móviles. Dos atributos indispensables para un reloj inteligente hoy en día. Una de sus grandes bazas viene de la batería, compuesta por una pila de 230 mAh; aguanta dos días sin miramientos -algo escaso si se compara con una pulsera clásica-, aunque si se utiliza de manera prolongada su autonomía se resiente. Cabe la posibilidad, incluso, seleccionar que la monitorización del corazón sea intermitente, con lo que se puede extender algo más la duración hasta la siguiente carga. Otro detalle interesantes es que el sistema de carga -mediante un cargador magnético- es bastante rápido, sobre todo si lo comparamos con un Apple Watch.

 

 

J.M. Sánchez@josedaze



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