Rumba y rejas
abril 1, 2013 6:56 am

El desastre carcelario en Venezuela no deja de sorprender a nadie. No sólo tenemos las cárceles más violentas del continente –que en 2012 reportaron casi 600 reclusos fallecidos en hechos sangrientos–, sino que ahora alcanzamos el récord de contar con los únicos penales del mundo con discotecas para que los reos no se aburran y puedan armar sus rumbitas de vez en cuando.

 

El Jueves Santo, mientras buena parte del país conmemoraba la pasión y muerte de Jesucristo y otra descansaba del agite cotidiano con ley seca incluida, en la cárcel de San Antonio, localizada en Margarita, los reclusos convidaban a la inauguración de El Yate Club, la discoteca del penal.

 

La invitación, que circuló a través de las redes sociales, mensajes de texto, llamadas personalizadas y otras entregadas a mano, informaba con lujo de detalles que la nueva discoteca tendría capacidad para 600 personas, además de sonido profesional, luces espectaculares de última generación, pantallas LED, aire acondicionado, strippers y chicas a granel, con todos los juguetes sexuales disponibles. De igual manera, se anunciaba que la rumba sería hasta el amanecer y que todo el que quisiera asistir podía hacerlo, siempre que entrara en el penal el Jueves Santo antes de las 2:00 pm.

 

Parece que las promesas de resolver el problema penitenciario y acabar con las mafias que allí imperan, tan anunciadas por la ministra Varela, quedaron en el olvido y se prefirió una alianza por debajo de la mesa para que las mafias sigan actuando y el caos actual continúe.

 

Por allí alguien recordó la presunta foto de la ministra con el pran de la cárcel de Margarita, abrazados como viejos amigos, una imagen que mucha gente puso en duda. La prensa, en este caso, fue muy recatada y se mantuvo a la altura para no darle crédito al asunto.

 

Pero la realidad de lo que está ocurriendo obliga a los medios a abrir una investigación para comprobar si todo eso es tan cierto como se dice. Hace poco se inauguró una discoteca en el Rodeo I y se anuncia la próxima apertura de la discoteca de la cárcel de Vista Hermosa, en el estado Bolívar.

 

Aunque esos bochinches carcelarios no son algo nuevo, como se vio en casos como el de Rosita y sus shows calientes en la cárcel de Tocorón, ahora parece que se han convertido en parte del presunto plan penitenciario del Gobierno.

 

Al Estado le importa poco que los reclusos no dispongan de áreas educativas donde aprender algún oficio ni la inexistencia de planes para dar trabajo a los reclusos, que quedaron en el olvido al igual que el anunciado proyecto “Toma tu chamba”. También brillan por su ausencia las actividades culturales y deportivas.

 

El único plan existente, al que se le están viendo resultados efectivos, es el de crear discotecas carcelarias, donde las rumbas hasta el amanecer son la mejor forma de reeducación de los reclusos. Cosas de la revolución.

 

Fuente: EN

Editorial de El Nacional



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