¿Realmente el alma humana pesa 21 gramos?
febrero 5, 2019 10:56 am

Según varios estudios científicos el cuerpo humano instantáneamente después de morir pierde aproximadamente 21 gramos, el peso que tendría -supuestamente- nuestra alma según los especialistas.

 

 

 

¿Tenemos alma? ¿pesa 21 gramos?

 

 

Esta teoría, la cual fue ”confirmada” en el año 1907 por Duncan MacDougall, quien era un médico de la época, es bastante controversial y emprendedora, porque además de afirmar el supuesto peso del alma, en un principio confirma la existencia de esta alma humana -o como lo conocen otras personas, nuestro ‘espíritu’.

 

 

 

 

 

Este médico publicó un artículo en el cual planteaba su hipótesis relativa con respecto al alma, incluyendo en él evidencia experimental de la existencia de la misma.

 

 

 

 

 

 

En el escrito, MacDougall describió que colocó a varios pacientes los cuales estaban en etapa terminal de vida sobre una especie de pesa con el objetivo de medir si inmediatamente después de su fallecimiento la báscula marcaba un peso diferente.

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Basándose en esto, Duncan decía que si la masa de la persona disminuía en el instante de su muerte podía tratarse de una gran prueba de que el alma acababa de escapar del cuerpo. Siempre y cuando, como él mismo dijo, no pudiera encontrar ninguna otra explicación racional.

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Duncan MacDougall además de personas, usó animales para comprobar su experimento

 

 

 

 

 

MacDougall hizo la prueba con un total de 6 personas, obteniendo un resultado similar en cada uno de ellos. La pérdida de peso que ocurría en los cuerpos no podía explicarse mediante ningún mecanismo fisiológico. El científico sospechando que había descubierto la existencia del alma y el peso de la misma, decidió repetir el mismo experimento con 15 perros.

 

 

 

 

 

 

Al culminar este nuevo experimento, el médico no consiguió medir ningún cambio de peso en el momento de la muerte de los animales así que, en su opinión, esto no solo verificaba que había encontrado evidencias de la existencia del alma humana, sino que también había demostrado que la ausencia de alma en los perros nos distinguía del resto de los animales.

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El experimento de MacDougall, como era previsible, fue duramente atacado y criticado por la mayoría de la comunidad científica de la época, la cual criticó principalmente su falta de exactitud y rigurosidad.

 

 

 

 

 

Por otra parte, el físico Augustus Clarke, señaló que en el momento de la muerte se producía un repentino incremento de la temperatura corporal debido a que los pulmones dejaban de enfriar la sangre. Entonces, el consecuente incremento de la sudoración podría explicar fácilmente los 21 gramos perdidos. Además, Clarke también agregó que los perros no poseen glándulas sudoríparas y por eso su peso no sufría ningún cambio súbito al morir.

 

 

 

 

 

Una refutación total y definitiva a la hipótesis de Duncan

 

 

 

 

 

En el año 2005 nuevamente Duncan fue motivo de debate, ya que el doctor Francis Crick (ganador del Premio Nobel en el año 1962), aseguró que los 21 gramos que se perdían en el peso del experimento realizado por MacDougall, eran realmente una pérdida del proceso físico del cuerpo exactamente en la zona cerebral, y no de una supuesta alma como se había pensado.

 

 

 

 

 

Según estas nuevas explicaciones y refutando toda la teoría anterior, la actividad neuronal produce un campo eléctrico que hace que nuestro cuerpo pese un poco más. Entonces, al detenerse esta actividad neuronal -o sea, al morir- la misma desaparece y por lo tanto el peso que lleva consigo también.

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