¿Por qué llamamos “bebidas espirituosas” a las bebidas alcohólicas?
Abril 13, 2017 11:59 am

Las bebidas espirituosas son todas aquellas bebidas alcohólicas provenientes de un proceso de destilación. Independientemente de su materia prima y forma inicial. Es básicamente un nombre genérico que engloba a todos los destilados en una misma clasificación comercialmente. Pueden ser aguardientes, licores o amargos (bitters).

 

 

 

Existen varias teorías en relación con el origen del término espirituoso o “spirits” en inglés. Una de ellas es que en el momento de la destilación, los primeros alcoholes de la bebida se evaporan. Cuando los destiladores del momento (probablemente en el siglo XIII) veían el fenómeno, creían que se trataba de espíritus.

 

 

 

Otra teoría muy difundida habla de que muchas de las bebidas espirituosas fueron ideadas como elixires medicinales. Al ser mezcladas o maceradas con hierbas y frutos medicinales, éstas eran capaces de curar diversas enfermedades y hasta de “revivir a un muerto”, decían. Por lo cual, cuando una persona en estado de enfermedad era curada gracias a una bebida de éstas decían que le volvió el espíritu.

 

 

 

La última teoría, y tal vez la más reciente, es la que explica que el espíritu del producto o su esencia es lo que se obtiene mediante la destilación. De allí el uso del término bebidas espirituosas.

 

 

 

Las bebidas espirituosas desde sus comienzos hasta la actualidad

 

 

 

A partir del Siglo XV ya las bebidas espirituosas comenzaron a beberse más por placer que por sus propiedades medicinales. El desarrollo político y económico de los países europeos alrededor del siglo XVI, dio lugar al comercio internacional de estas bebidas que eran muy cotizadas en la época. Los destilados aguantaban largos viajes por barco y sus características mejoraban con el tiempo. Probablemente en aquél momento se descubrieron las propiedades de la barrica de madera como medio ideal para conservar, transportar y mejorar estas bebidas.

 

 

 

Con el vino, ocurrió que al transportarlo durante largos viajes se dañaba y perdía sus propiedades. De allí surge la idea de fortificarlo (con alcohol vínico) para que pudiera soportar la guarda y el tiempo. Recordemos que el vino es una bebida fermentada, no espirituosa. Más adelante, se idearon los destilados de vino como una forma de diversificar el placer que otorgaba esta bebida a los paladares más exigentes en todo el mundo. Gracias a eso hoy en día podemos disfrutar del brandy, cognac, armagnac, Grand Marnier y jerez.

 

 

 

En la actualidad tenemos en el mercado diversidad de bebidas espirituosas. Destacan el whisky, el ron, la ginebra, el tequila y el vodka como las favoritas y más conocidas por su sabor y versatilidad. Además, hay diversidad de marca de licores, eau de vie (destilados de fermentados de frutas), amargos (bitters), entre otros.

 

 

 

Informe21

Por Confirmado: Oriana Campos



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