Pablo Sandoval reencuentra poco a poco la alegría con el bate gracias a Miguel Cabrera
abril 17, 2017 1:17 pm

Tras desgarrarse el fibrocartílago del hombro izquierdo en abril del año pasado, Pablo Sandoval no dudó en consultar al doctor James Andrews, uno de los cirujanos ortopédicos de mayor renombre en Estados Unidos.

 

 

 

 

 

Cuando el venezolano quiso bajar de peso, buscó la ayuda de una dietista licenciada.

 

 

 

 

 

Por lo tanto, cuando llegó el momento de diagnosticar su swing, el antesalista de los Medias Rojas de Boston decidió asesorarse con uno de los máximos expertos en el tema, el único toletero en Grandes Ligas en conquistar la Triple Corona desde 1967, su compatriota Miguel Cabrera.

 

 

 

 

 

Los venezolanos comenzaron a reunirse en Miami, en casa de un coach de bateo y amigo mutuo, Paul Casanova, ex receptor de Grandes Ligas.

 

 

 

 

 

Allí hablaban largo y tendido de bateo y luego se dirigían a la jaula para trabajar en el swing de Sandoval.

 

 

 

 

 

“Trabajamos en todo. En la preparación física, cómo llegar a una temporada saludable y en tratar de mantenernos jugando a un nivel alto los seis meses”, relató Cabrera a ESPN Digital. “Aprovechamos para hablar un poco de bateo, tratar de corregir todos esos swings malos que uno hace durante toda una temporada, reducir eso y ser más consistente a la hora de ir a jugar.

 

 

 

 

 

 

 

“La mayor parte del bateo es mental. La mente traiciona mucho a uno en el sentido que a veces nos queremos ir muy rápido, a veces queremos pegarle a la pelota muy duro. El trabajo en el cage (la jaula) te ayuda mucho, porque es donde disminuye la velocidad del juego, donde estas más calmado, donde empiezas a confiar en tus manos”, agregó el toletero de los Tigres de Detroit.

 

 

 

 

 

Por su lado, Sandoval destacó el aprendizaje obtenido con el tiempo que Cabrera compartió con él.

 

 

 

 

 

“Aprendí muchas cosas: cómo confiar en las manos y no pensar demasiado. Eso es lo que he estado haciendo con el swing del lado derecho. (Cabrera) es una gran persona. Somos buenos amigos. Me cuida”, expresa el pelotero patirrojo.

 

 

 

 

 

A estas alturas, lo ideal sería decir que Sandoval está cosechando los frutos del trabajo con Cabrera, que todas esas sesiones de bateo junto al astro de Detroit han convertido a Sandoval de nuevo en el “Kung Fu Panda” tres veces ganador de la Serie Mundial con los Gigantes de San Francisco.

 

 

 

 

 

Pero ese todavía no es el caso.

 

 

 

 

 

De cara al festivo partido del “Día de los Patriotas” (Patriots Day en su traducción al inglés) en el legendario Fenway Park, Sandoval ha conectado apenas seis hits en 42 turnos esta temporada para un promedio de bateo de .143. En swings como derecho, su lado más débil en el plato, se ha ido en blanco con una base por bolas en nueve turnos.

 

 

 

 

 

Es claro que se han jugado pocos partidos en la recién iniciada campaña y, además, cabe destacar que Sandoval se ha visto afectado por un poco de mala suerte al ser víctima de grandes jugadas defensivas, bateando sólo para .107 en pelotas puestas en juego.

 

 

 

 

Queda mucho tiempo para que la historia tenga un final feliz.

 

 

 

 

Sin embargo, Sandoval ha hecho poco para acallar los rumores de que debería ser titular sólo contra lanzadores derechos o batear sólo como zurdo, opciones que el dirigente de los Medias Rojas, John Farrell, ha reiterado que no está listo para explorar por completo.

 

 

 

 

 

A su vez, Cabrera puntualizó la necesidad de tener paciencia con Sandoval.

 

 

 

 

“Esperemos que (Pablo) pueda agarrar el ritmo esta temporada. Tenemos que recordar que no jugó casi por un año y esperemos que agarre su ritmo”, señaló el inicialista de los Tigres durante la serie de cuatro partidos contra Boston en Comerica Park la semana pasada.

 

 

 

 

 

“Esperemos que Boston confíe en él, que los fanáticos le tengan mucha paciencia y que lo apoyen al cien por ciento porque es un gran jugador, un jugador que puede ayudar a su equipo a ganar”, agregó Cabrera.

 

 

 

 

 

Esa fórmula ganadora fue la que los Medias Rojas esperaban cuando le ofrecieron a Sandoval un contrato de cinco años y $95 millones al concluir la campaña 2014, pero desde su llegada a Boston, los aficionados no han sido muy pacientes con el venezolano.

 

 

 

 

 

Sandoval fue enviado al banquillo por un juego durante su pobre primera campaña con el equipo por usar Instagram entre entradas en el camerino. Al año siguiente perdió su puesto como titular ante Travis Shaw previo a que su condición física se convirtiera en la comidilla de las redes sociales, cuando su cinturón reventó haciendo un swing en abril de 2016.

 

 

 

 

 

Y con el derecho Josh Rutledge próximo a iniciar una asignación en ligas menores durante su proceso de rehabilitación de un tirón de la corva izquierda, Farrell podría tener pronto opciones para establecer un pelotón en tercera base.

 

 

 

 

 

Sandoval dio señales muy alentadoras durante la primavera, llegando en excelente forma física al campamento de los Medias Rojas y recibiendo elogios de la gerencia bostoniana.

 

 

 

 

Inspirado por el nacimiento de su hijo, a quien llama cariñosamente “Baby Panda”, Sandoval prometió un renacer en su carrera a sus ahora 30 años de edad. Hizo mejores swings en pretemporada, por lo menos del lado izquierdo del plato, y se vio mucho más firme defensivamente.

 

 

 

 

 

Pero, luego comenzó la temporada regular.

 

 

 

 

 

“Ya está todo ahí. Me siento bien. Estoy saludable”, dijo Sandoval, quien continúa viéndose bien en la defensiva. “Es difícil cuando no obtienes los resultados que quieres. Pero hay que seguir trabajando duro, hacer todo lo posible para ser mejor cada día”.

 

 

 

 

El venezolano siempre ha sido un bateador agresivo, pero Farrell entiende que esa filosofía en el plato se está convirtiendo en algo un poco extremo.

 

 

 

 

 

Según Fangraphs, Sandoval ha hecho swing al 61.1 por ciento de los lanzamientos que ha visto, el segundo promedio más alto esta temporada sólo superado por el también venezolano Yangervis Solarte (61.2) de los Padres de San Diego. La media en Grandes Ligas es de cerca de 47 por ciento.

 

 

 

 

 

En lanzamientos evaluados como fuera de la zona de strike, Sandoval ha hecho swing el 47.8 por ciento de las veces para ser líder en Grandes Ligas en esa categoría.

 

 

 

 

 

Cabrera describió a Sandoval como un “bateador completo, que no tiene hueco en la zona de strike con un bate muy alegre”, pero destacó su tendencia a ser agresivo.

 

 

 

 

 

“Siempre hay que esperar que (Pablo) se saque de out, que cometa el error bateando y no tratar de retarlo”, puntualizó Cabrera. “No (puedes) tratar de ir agresivo con él, porque es un bateador sumamente agresivo”.

 

 

 

 

 

Sandoval conectó dos hits en cuatro turnos con un cuadrangular el pasado 7 de abril en Detroit, pero luego se fue en blanco en sus siguientes 11 viajes a la caja de bateo en los últimos tres partidos de la serie. El pelotero de Boston admitió que Cabrera “le dio unos consejitos más” antes de irse de Detroit.

 

 

 

 
¿Es cierto que podría ser más selectivo en el plato?

 

 

 

 

 

“Necesito tener un poco más de paciencia y esperar mi pitcheo para batearlo. A veces tengo que tomar las cosas con más calma en las situaciones en las que tengo la oportunidad de remolcar carreras”, respondió Sandoval.

 

 

 

 

 

El antesalista patirrojo hizo precisamente eso al conectar su tercer jonrón de la temporada el domingo, remolcando dos carreras en la victoria 7-5 sobre los Rays de Tampa Bay.

 

 

 

 

Sandoval es el único toletero de Medias Rojas con más de un cuadrangular esta temporada, en la que Boston ha registrado una suma global de sólo seis vuelacercas.

 

 

 

 

 

Es así como, por ahora, el venezolano seguirá recibiendo dichas oportunidades, sin embargo, Sandoval deberá comenzar a producir con regularidad para que no vaya a encontrarse en el banquillo en junio, cuando Cabrera y los Tigres estén de visita por Fenway Park.

 

 

 

 

espn

Por Confirmado: MariGonz



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