Ya amaneciò…. ahora veremos
diciembre 7, 2015 5:28 pm

Escribo el jueves 3 de diciembre, sin saber el resultado de las elecciones, aunque por los datos arrojados por todas las encuestas puedo anticipar que la oposición obtuvo holgadamente una mayoría simple y quizás hasta más. Y no porque tenga dudas de la avalancha de votos, sino porque el cambio de circunscripciones hace cinco años permitió que el gobierno se alzara con la mayoría de las curules, aún teniendo menos votos. Puede pasar que se elija a un diputado con casi medio millón de votos y a otro con treinta mil… Cosas del CNE…

 
Me sorprendería (y me costaría creer) que hubiera ganado el gobierno, aún con el ventajismo grosero y las amenazas. Es que la crisis es seria y la gente está cansada. Y cada vez es más difícil creer que los culpables son los pelucones, el imperio, las iguanas o Alberto Ravell… La mayoría de la gente está apuntando hacia el gobierno y es sano que haya un cambio de timón para empezar a corregir entuertos. Ya son diecisiete años de una hegemonía vil, corrupta e inepta… Es hora de cambiar.

 

 

Pero Maduro ha amenazado con lanzarse a la calle si pierden… ¿Cómo va a “lanzarse a la calle” si el resultado le es desfavorable, si ésa es la decisión de la mayoría de los venezolanos?… Hacer eso sería terminar de patear la mesa y declararse dictador. Además, anticipar que va a perder es porque sabe que, en efecto, puede perder, aunque diga que es un “supuesto negado, cancelado, transmutado y olvidado”. Si Maduro perdió en mes y medio un millón quinientos mil votos que había obtenido Chávez, dos años y medio después y con este desastre tiene que haber perdido una millonada de votos más.

 

 

Alguien sensato debe decirle que la actitud de desconocer le puede acarrear más problemas y eso es lo que menos necesitamos… Los expertos –incluso chavistas- han apuntado que 2016 será aún más duro que 2015. Y no será por una “guerra económica”, sino por falta de sindéresis en las políticas económicas. Por dogmatismo en el manejo de la economía. Por la terquedad de mantener a toda costa el control de cambio. Por el terror de subir el precio de la gasolina. Por haber destruido el aparato productivo. El empobrecimiento generalizado aumentará la inseguridad. Y eso causará aún mayor inestabilidad política.

 

 

 

Aspiro, aunque con franqueza no lo espero, que a la nueva asamblea la dejen legislar. Que no haya solidaridades automáticas. Que no haya más Leyes Habilitantes para el Ejecutivo (¿para qué entonces está el Legislativo?) y que el Tribunal Supremo de Justicia no vaya a avalar una asamblea paralela, como ya ha sucedido con las alcaldías y gobernaciones paralelas que se han instalado. Para mencionar un par de ejemplos, la de Jackeline Farías frente a la de Antonio Ledezma y la de Elías Jaua frente a la de Henrique Capriles. Que aunque el gobierno considere como enemigos a sus adversarios, ellos son tan venezolanos como quienes lo apoyan y sus voces tienen que ser escuchadas. Que el país no aguanta más estas divisiones que tanto daño nos han hecho.

 

 

Aspiro que el parlamento sea para lo que en esencia debe ser: para parlamentar. Para hablar, discutir, plantear problemas, encontrar soluciones. No un espacio para aplastar, insultar y golpear a los contrarios. La nueva junta directiva debe recuperar la majestad de la asamblea. No llegar con ánimos de retaliación, sino de concordia, ni de hacer caída y mesa limpia, sino de construir. Lo peor que podría pasarnos es que los nuevos lleguen a repetir lo que hicieron los viejos.

 

 

Ya amaneció… ahora veremos…

 

@cjaimesb
Etiquetas: Carolina Jaimes Branger