Un Nobel para Maduro
octubre 8, 2016 9:43 am

 
Luego de que el mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, recibió el Premio Nobel de la Paz por su proceso de negociación con las FARC, lo propio, lo meritorio, lo que el país demanda es que de una vez por todas reconozcan a Nicolás Maduro con el Premio Nobel de Economía. Es un clamor nacional que el presidente, que hizo de este territorio rico en recursos naturales un país de mendigos, sea honrado con tan prestigioso galardón.

 

 

 

Lo que parece generar desencuentros entre los suecos es que algunos quieren premiar, de manera post mórtem, a su antecesor Hugo Chávez, porque al final de cuentas Maduro lo que ha hecho es aplicar la receta de hambre del “comandante eterno”. Puede que sea un premio compartido, lo cierto es que se queda en casa y eso ningún gobernante venezolano lo ha logrado.

 

 

 

El jurado se quedó perplejo con varias políticas económicas del chavismo-madurismo y es que después de John Maynard Keynes no había nacido un ser humano sobre la tierra con tanto conocimiento y manejo de la economía. Cuentan testigos que cuando allá en Europa escucharon que un presidente se había inventado una guerra económica y la había perdido, las quijadas cayeron al piso de asombro. «Es increíble tanto nivel de talento», dijo uno de los jurados.

 

 

 

Otras de las políticas que hicieron inclinar la balanza en favor de Maduro fue la creación de los CLAP, un sistema de distribución de lo más audaz que nos pone 100 años atrás del resto del mundo. De hecho, muchos países europeos están pensando en replicar los famosos combos socialistas, que son conocidos por lograr el récord que la gente coma un mes con un kilo de pasta y dos de harina de maíz precocida.

 

 

 

La solución para acabar con las colas en los supermercados también generó un impacto inusitado. Todos se preguntaron: ¿cómo el gobierno venezolano acabó con las colas? Y de lejos se escuchó: “escondiéndolas en los estacionamientos”. Tal destello de genialidad solo puede venir de un genio.

 

 

 

En definitiva, debemos sentirnos orgullosos; por fin el mundo reconoce al líder que tuvo los mayores ingresos desde el propio nacimiento de la República y logró que los venezolanos hurgaran en la basura para poder comer. La decisión está tomada: pronto Nicolás Maduro, familia y enchufados viajarán a Estocolmo a recibir el premio. Desde aquí lo felicitamos, presidente; siga en la batalla por empobrecer a Venezuela ¡Pa’lante es pa’atrás!

 

 

Brian Fincheltub