Sigan bailando
noviembre 4, 2013 7:19 am

La semana pasada llegó leche a un supermercado en Caracas. La gente ya lo sabía, pues la cola para adquirir una lata por persona empezó a formarse desde horas antes. El nivel de ansiedad crecía a medida que crecía la fila de gente que estaba dispuesta a perder su tarde ahí.

 

¿Cuántos se preguntarían si es lógico que esa situación ocurra en un país petrolero? Porque no es que falta champagne, jamón de jabugo o caviar (de hecho, de eso sí hay, hasta Cadivi otorgó dólares para el güisqui)… ¡Falta leche, harina de maíz y de trigo, papel tualé, azúcar, pasta de dientes… ! ¿Cuántos se preguntarían el grado de responsabilidad que tiene el gobierno en esta situación de escasez que no ha podido solventar a tan solo un mes de las elecciones regionales? ¿Cuántos se preguntarían hasta cuándo seguiremos aceptando como normales las cosas que no los son y acostumbrándonos a ellas?

 

Para completar el cuadro, Nicolás Maduro tiene el tupé de anunciar la creación del «Viceministerio para la Suprema Felicidad Social del Pueblo», sea lo que sea que ese nombre signifique. Yo detesto ir al supermercado en condiciones normales… No puedo decirles la tortura en que se me ha convertido el peregrinar de un sitio a otro buscando productos de la cesta básica. Para mí, la «suprema felicidad» hoy en día sería encontrar todo lo que necesito en el mismo lugar. O que el gobierno le pague a alguien que haga mercado por mí y vaya contento a siete establecimientos para encontrar tres cosas…

 

Pero volviendo al tema de la gente que hacía cola en el supermercado donde traerían la leche: alguien tuvo la brillantísima idea de poner gaitas a todo volumen, lo que hizo que todos se pusieran a bailar en la fila y cambiaran su ansiedad por risas. Se escucharon comentarios: «típico venezolano»… «somos un pueblo alegre»… No. «Eso» no es ser un pueblo alegre. «Eso» es ser un pueblo irresponsable, conformista y con la autoestima por el piso.

 

Recordé la canción de Billo: «Bolero o disco, o cumbia o salsa// El merengue, el rock and roll// Son ritmos que todos bailan… // Es música pa’cantar, es música pa’bailar// Es música pa’ gozar, vamos a seguir bailando… //Sigan bailando… //Sigan bailando…

 

Sí señor… sigan bailando. Los músicos del Titanic tocaban. Nosotros bailaremos hasta que nuestro barco termine de hundirse.

 

@cjaimesb

Por Carolina Jaimes Branger