Se nos partió el país
marzo 3, 2014 3:40 pm

«Aquel lucero de la mañana al que le cantaba Simón Díaz dejó de prestarnos su claridad»

 

Se nos rompió el país. Nos dejamos llevar por quienes nos deslumbraron, no por quienes nos iluminaron. Se nos rompió por el odio, el resentimiento y los complejos.

 

Se nos rompió el país. Se nos rompió saqueado, hipotecado, quebrado. Lo rompieron quienes se obnubilaron por la oportunidad de hacer dinero fácil sin rendición de cuentas, sus testaferros y sus cómplices…

 

Se nos rompió el país. Lo rompió la destrucción de la industria y el comercio para crear un capitalismo de estado anacrónico y dependiente.

 

Se nos rompió el país. Se rompió por la intolerancia y el radicalismo, por el sectarismo y la intransigencia. Por el ensañamiento contra los estudiantes que no tienen culpa de los eventos del pasado. Por la inquina y la rabia en contra de quienes consideran «distintos». Por la crueldad de la represión, los maltratos y las torturas contra quienes protestan con todas las razones para protestar.

 

Se nos rompió el país. Se lo entregamos a los cubanos, se lo dimos como garantía a los chinos, se lo ofrecimos a los rusos para que instalen bases militares. Lo rompió un estamento militar y complaciente y corrupto.

 

Se nos rompió el país. Lo rompió la falacia de una democracia participativa y protagónica. Lo rompieron quienes consideran a los adversarios políticos enemigos, apátridas, traidores. Quienes entienden como «concesiones» el que se pueda emitir una opinión diferente.

 

Se nos rompió el país. Lo rompió la delincuencia desbordada y la absoluta incapacidad del Gobierno de ponerle coto (y si es a propósito, peor aún).

 

Se nos rompió el país. Lo rompió la razzia contra los medios de comunicación.

 

Se nos rompió el país. Lo rompió la mediocridad generalizada, la ranchización de las instituciones y la institucionalización del rancho.

 

Se nos rompió el país. Lo rompieron las injusticias, los jueces y fiscales vendidos a una ideología política, las atrocidades y violaciones constantes a los derechos humanos.

 

Se nos rompió el país. Lo rompieron las mentiras, las burlas, las socarronerías, los sarcasmos. Lo rompió el fanatismo de ambos lados de la sociedad, la incapacidad de reconocer, de concederle espacio al otro. Lo rompió el corregir una injusticia con más injusticias. Se nos rompió el país de tanto abusarlo.

 

 Carolina Jaimes  Branger

@cjaimesb