Sabotaje Eléctrico
septiembre 7, 2013 7:45 am

La semana pasada fue el infiltrado en las refinerías que produce incendios y explosiones, y además logra que después de un año de sofocado el fuego en el Centro Refinador Paraguaná, todavía no se haya logrado la capacidad plena de producción de ese complejo, uno de los más grandes del mundo. Esta semana es el sabotaje eléctrico. Lo que no se habían atrevido a decir los viceministros y el ministro Chacón, que por cierto se demoró en hablar al país, lo soltó así nomás el responsable del Ejecutivo Nacional.

 

Es la “derecha fascista” la que logró que el martes a la una de la tarde, cuando la televisión y la radio transmitían otra cadena, un mega apagón que dejó sin servicio eléctrico por un varias horas a buena parte del territorio nacional. El gobernador del Táchira, cansado de su fama de ejecutivo serio que al parecer lo raya en el sendo del enchufadismo, se mandó a fondo con la tesis del saboteo porque, le escuché decir, es muy sospechoso que esas interrupciones del servicio ocurran siempre en vecindades electorales. Y bueno, lamentando que se sume al coro de la insensatez, uno tiene que decirle que estamos empezandito septiembre, faltan tres meses para las municipales. Y que si es por eso, en nuestro país hay elecciones a cada rato.

 

Hace menos de cinco meses hubo presidenciales, hace nueve meses regionales y hace once, presidenciales. El proceso se ufana, precisamente, de llamarnos a las mesas electorales con mucha frecuencia. Hubo parlamentarias en 2005, de concejales poco después, presidenciales en 2006, referéndum constitucional en 2007, regionales y municipales en 2008 y a dos meses de ellas, otro referéndum constitucional empezando 2009 y parlamentarias en 2010.

 

¿Cómo puede uno pensar, gobernador, que no vaya a coincidir cualquier cosa, buena o mala, previsible o imprevisible, cerca de una elección? Apagones hay en toda Venezuela con más frecuencia que elecciones. En Caracas no se habían visto, porque el gobierno se ha esmerado en que no pase nada en la capital, no por cariño a los caraqueños, si se los tuvieran le pondrían otro alcalde a Libertador, sino por miedo a la repercusión nacional.

 

Y obviamente la tuvo. Televisión, radio, prensa, llevó a todas partes dentro y fuera del país la noticia. El año pasado y los primeros meses de este, por los apagones, la excusa oficial era el sabotaje imperialista y opositor. Pero ya habían pasado tres ministros desde que la creación de ese despacho, que tuvo lugar precisamente con motivo de una situación reconocidamente mala. Uno de los responsables de la cartera se hizo famoso por culpar a una iguana, aunque también habló de sabotaje. Otro compró plantas de emergencia por cubano interpuesto, y trajo al general antillano Ramiro Valdés como jefe del estado mayor eléctrico, aun cuando su experiencia en el sector se relacionaba con la aplicación de corriente eléctrica en ciertas partes de la anatomía humana.

 

El encargado Maduro militarizó las instalaciones y ya electo y nombró un ministro que, al esbozar sus planes, reconoció implícitamente que los problemas que sufrìamos era por falta de planificación, mala gerencia, desatención, desinversión. El ministro, por cierto, prometió arreglar el problema en cien días o si no renunciaba. Como no ha renunciado, ni parece que haya arreglado el problema, debe ser que ajustò el cronograma.

 

A su favor, desde luego. En el sector eléctrico hay una crisis. Severa. Que no ha sido atendida debidamente, sino con apariencias, efectismos y un gasto enorme de dinero cuyo uso útil no se conoce. Tenemos insuficiencias de generación, pero fallas muy serias en transmisión y distribución.

 

Todo eso se nota, aunque la economía està a un cuarto de máquina. En los noventas, con todos los problemas que ya había, discutìamos exportar electricidad de Brasil, para el Norte y el Nordeste, y a Trinidad & Tobago para su desarrollo en aluminio. ¡Cuánto han cambiado las cosas en estos años! Para mal.

 

Por Ramón Guillermo Aveledo



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