¿Quo vadis, El Universal?
julio 14, 2014 6:05 am

 

No quiero saltar a conclusiones acerca de algo sobre lo que existe la probabilidad de que no ocurra

 

Escribir o no escribir… esa es la pregunta. El jueves pasado se lo preguntaban en sendos artículos Ruth Capriles y Thays Peñalver. El de Ruth lo interpreté como una despedida de estas páginas. El de Thays como una pausa «para ver qué pasa».

 

Después de tantos años escribiendo semanalmente para este diario, muchos me han hecho la pregunta de rigor: «¿vas a seguir escribiendo?». Otros más aventurados se han atrevido a acusarme: «si sigues escribiendo, eres cómplice». Y no ha faltado la coletilla: «no leo más El Universal».

 

¿Cómplice de qué? Si han sido -como dicen- lectores de mis artículos durante todos estos años, se habrán dado cuenta de que jamás he tapareado sinvergüenzuras ni he tenido posturas de medias tintas. Siempre he dicho lo que pienso, por la calle del medio.

 

Respeto las decisiones de Ruth y Thays. Ruth dice: «quizá la mayoría de los escritores de opinión de El Universal no se encuentren todavía ante el dilema; esperan que suceda aquello de lo que todos tenemos una elevada certeza de que sucederá». Yo me cuento entre quienes decidieron esperar.

 

No me cuento tampoco entre quienes censuran a Andrés y a María Teresa Mata por haber vendido el periódico. Y me sorprende que los primeros en señalarlos sean autoproclamados adalides de la defensa de la propiedad privada. ¿Es que la propiedad privada de unos es menos privada que las de otros? ¿Es que los Mata pueden vender su apartamento, pero no El Universal? ¡Qué falta de coherencia entre lo que se dice y lo que hace! «Ponerse en el lugar del otro» jamás ha sido una práctica usual en Venezuela.

 

Yo voy a darle un voto de confianza a Jesús Abreu. El que no haya llegado cortando cabezas me resulta buena señal. En la mesa de redacción permanecen Elides Rojas, Taisa Medina y Miguel Sanmartín, periodistas honorables que me merecen el mayor respeto. No ha habido cambios en ningún departamento. Y les garantizo que si me censuran un artículo ustedes, mis lectores, serán los primeros en saberlo.

 

Entiendo que la suspicacia no es gratuita, sobre todo en los últimos 15 años. Pero no quiero saltar a conclusiones a priori acerca de algo sobre lo que existe la probabilidad de que no ocurra.

 

¿Quo vadis, El Universal? No tengo una bola de cristal que me lo diga. Mientras tanto, aquí me seguirán encontrando todos los lunes.

 

carolinajaimesbranger@gmail.com