Nacer, crecer y morir en revolución
marzo 3, 2015 4:05 am

Amanece. Nada bueno. Nada mejor. En mi país en una semana han muerto seis jóvenes de un tiro en la cabeza. Egoísta, pienso en seguida en mis hijos. Se me hace un nudo en la garganta y detengo este ensayo. Respiro. Contengo el aliento que no es más que contener la indignación, la rabia y la impotencia. Y pienso en las madres y padres de estos muchachos, de estos niños, cuyas miradas y voces no volverán a compartir. ¿Qué los condujo a la muerte? Salir a la calle a luchar por su libertad, por su oportunidad, por su futuro, por su país. Ese fue su delito. Un sueño, un derecho, una pasión convertida en tragedia.

 

El 17F los estudiantes José Pinto (20) y Julio Adonis (22) de la ULA, fueron encontrados muertos en un matorral en el estado Zulia. Ambos maniatados con signos de tortura y disparos en la cabeza. El 19F fue encontrado el cuerpo de John Barreto Ramírez (21) en el estado Táchira, con una herida de bala en el cráneo. El 21F en Caracas fueron encontrados sin vida los cuerpos de los jóvenes Yasmir Tovar y Luis Aranyi García. Ambos cuerpos tenían heridas de balas en sus cabezas. Durante la protesta de este 24F, en las inmediaciones de la Universidad Católica del Táchira (UCAT), un niño de 14 años -sic- fue asesinado con un impacto de bala en la cabeza. Se inculpa a un funcionario de la PN Bolivariana. Otro joven de 23 años. La víctima: Kluiberth Ferney Roa… Hermanos de un país matándose entre sí. Nada humanista ni bolivariano el asunto. Bolívar -por cierto- bien sembró sus pensamientos sobre el soldado que vuelve en armas contra el pueblo. Cito: «Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su patria.

 

 

No es el árbitro de las leyes ni del Gobierno (…) «Las buenas costumbres y no la fuerza, son las columnas de las leyes (…) «Maldito el soldado que empuñe su arma contra su propio pueblo». ¿Qué sucede? ¿Es casual o es consecuencia? Por lo pronto queda claro que la Resolución 008610 sobre uso «escalado y diferenciado de la fuerza» no-fue comprendida por el PNB. ¿O acaso bien entendida? ¿Estas disputas son espontáneas? ¿Los ajusticiamientos son aislados? ¿Quién provoca a quién? ¿Existe en Venezuela un ambiente de justicia y civilidad que llame a la paz? ¿Piensa realmente el Estado/Gobierno que más de 20.000 homicidios por año son culpa de Borges, Ledezma, Capriles, María Corina o López (preso)? ¿No es la impunidad una forma de tiranía? ¿Es esto democracia? John Locke nos dice que «la tiranía es el ejercicio del poder más allá del derecho, donde nadie tiene derecho; y haciendo uso de la fuerza, quien la tiene en sus manos, no la usa para el bien de los que están debajo de él, sino en su propia ventaja». Entonces tiranía es la negación del derecho.

 

Qué más hubiese dicho Bolívar de sentarse a conversar con Martin Luther King, Jr., quien en 1960 declaró: «La injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia en todas partes». O si hubiese leído a Mahatma Gandhi, quien describió la no-violencia como «la mayor fuerza a disposición de la humanidad, más fuerte que la más poderosa arma de destrucción concebida por el ingenio del Hombre». O si hubiese conocido a Thomas Jefferson, autor principal del primer mandato de la Declaración de Independencia Americana: «El cuidado de la vida y la felicidad humana y no su destrucción, es el primer y único objetivo legítimo del buen gobierno». ¿Cuál es el objetivo de un gobierno que habla de revolución armada? ¿La justicia social, el mar de la felicidad? ¿Dónde quedaron el derecho, la no-violencia, el honor, el cuido de la vida y de la felicidad humana? ¿Es o no responsable el Estado de los elevadísimos índices de asesinatos de sus hijos y ciudadanos? Gerardo Gabriel Gómez Lugo (16) -campeón de kempo- fue asesinado en una buseta. Franklin Ramírez (28) encontró la muerte en un asalto en plena Av. Panteón. Antonio Contreras (26), chofer de jeeps, fue asesinado en Carapita con tres impactos de bala para robarlo. No digo que el presidente de la Republica sea responsable directo de cada evento.

 

Pero si en tres lustros el modelo de poder suma más de 200.000 asesinatos (97% impunes), prevalece la represión ciudadana y se valida el uso de armas en las protestas, y persiste la persecución política, a lo menos cabe la responsabilidad política: Venezuela no es gobernada democráticamente. Cómo lo sentenció Hipólito Taine en 1870 (De la revolución francesa), «la violencia de la comunas, se tragó la revolución».

 

Muchos de esos jóvenes -lea bien Maduro- nacieron en la era Chávez y han muerto en vuestra revolución. Ud. es padre, y tienen que dolerle esos muchachos. Usted es Presidente y tiene que sufrir por cada ciudadano. Ellos no conocieron de libertades, oportunidad, ni felicidad alguna. Recién comenzaban a tratar de vivir. Y se marcharon por el empeño revolucionario de garantizar más su permanencia que la seguridad del pueblo. Esa es su primera misión. No otra. ¿Cuántos jóvenes y niños han muerto en 16 años? ¿Cuánto futuro se ha perdido? Como dijo la madre de Kluiberth «A mi hijo lo asesinó el odio sembrado en 16 años de horror». QEPD.

 

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