La Venezuela que me ata
octubre 14, 2013 7:15 am

Cuando entré al camerino a abrazar al director Joshua Dos Santos, tuve el honor de conocer a sus padres y a otros miembros de su familia. Habían venido desde Valencia a acompañar, aupar y a aplaudir a su hijo, quien acababa de dirigir un impecable concierto en homenaje a los 200 años del nacimiento de Verdi.

 

Esos conciertos se me han convertido en una especie de oxígeno… los necesito para seguir viviendo, para seguir soñando, para seguir creyendo en Venezuela. El Sistema de Orquestas es la luz al fondo del túnel de un país que es el túnel al fondo de la luz. Yo no me he ido de Venezuela porque el Sistema me tiene atornillada aquí: me llena de alegría, de esperanza, me hace creer que sí se puede ser de otra manera.

 

La ignorancia conoce solo el camino de la oscuridad. El Sistema ha iluminado almas, cambiado vidas, promovido sueños. El Sistema es el país frente al antipaís. Por eso creo fervientemente en sus métodos, lineamientos y prácticas. Por eso levanto mi voz para defenderlo cada vez que critican al Maestro Abreu. Por eso, como ahora, la levanto también para alabar los resultados.

 

¡Cuánto trabajo, cuánta mística, cuánto sacrificio hay detrás de cada pieza ejecutada impecablemente por esos jóvenes maestros! ¡Cuánta dedicación, entusiasmo y confianza hay en la búsqueda continua de la excelencia! Es el país que podemos ser… si queremos… La diferencia entre la civilización y la barbarie dependerá solo de la voluntad de querer o no querer hacerlo.

 

Quien cree que puede, puede, si echa mano de todas las técnicas y herramientas para hacer las cosas bien. Quien cree que no puede, no puede.

 

Volví a la vida bajo la batuta de Joshua, las melodías de los jóvenes maestros de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, del Coro Simón Bolívar y sus solistas, jóvenes talentosos emanados del seno del coro de Lourdes Sánchez y Margot Parés-Reyna.

 

Me funciona: paso una semana -hasta que voy al siguiente concierto- hipnotizada por el país posible, el de la excelencia, el orden, la honestidad, la solidaridad, el trabajo, la puntualidad, la responsabilidad… todo lo que no se encuentra afuera y me digo «cada vez más el proyecto del Maestro Abreu se expande. Estamos cambiando al país poco a poco». Y soy feliz soñando con que la Venezuela que quiero se está construyendo en los núcleos y centros de El Sistema.

 

@cjaimesb

Por Carolina Jaimes Branger