El espejo de Adolf Hitler
noviembre 17, 2014 5:14 am

“El antisemitismo nos arropa y hay que advertir sobre el peligro que ello significa”

Un artículo en el blog Forward (blogs.forward.com) del escritor, relacionista público y periodista Michael Kaminer refiere que vio a una adolescente en el metro de Caracas que llevaba una ajustada franela roja con el logo de Hello Kitty deformado como un remedo del Führer y la frase “Hola, Hitler” ¿Qué tiene en la cabeza alguien que se pone una franela que dice “Hola, Hitler”? La ignorancia entregada a una campaña propagandística, como sucede con las franelas del Che Guevara.

 

Unos días más tarde, Kaminer vio la misma camiseta en una revista de modas venezolana, catalogada como un diseño “supercool”. En el artículo se queja de que los diseñadores no respondieron a los correos que él les envió.

 

En este marco de preocupante antisemitismo, la semana pasada asistí a la conmemoración del pogromo nazi “Kristallnacht” cuando las SA, las fuerzas paramilitares de Hitler, bajo la inacción de la Wehrmacht y la policía institucional y arengadas desde el alto gobierno, cargaron con todo contra los judíos por el asesinato de un alemán a manos de un judío en la Embajada de Alemania en Francia. El comienzo del Holocausto.

 

El juez federal argentino Daniel Rafecas volvió por tercera vez como orador de orden. Esta vez habló de los juicios posteriores al Holocausto. El primero -el de Nuremberg- fue un juicio por violación de la paz internacional, porque el delito de “limpieza étnica” no estaba tipificado, como alegaron los abogados alemanes. Esta omisión dio origen a los llamados Principios de Nuremberg, que constituyeron el principio del Derecho Humanitario (más amplio que los Derechos Humanos). El asesinato de 6 millones de personas con la crueldad que lo hicieron los nazis, no existía porque los juristas del horror se encargaron de darle marco legal a las actuaciones del régimen nazi.

 

El juicio de Eichmann fue un punto de inflexión porque cuando el Mosad captura al criminal nazi -y la comunidad internacional lo acepta como un acto justificado por el Derecho Humanitario- fue un acto que se extendió más allá de la soberanía.

 

El hecho cierto es que la justicia, aunque se tarde, llega. Y que quienes creen que detentarán el poder ad aeternum, solo tienen que verse en el espejo de Adolf Hitler que creyó que el III Reich duraría mil años y duró solo trece…

 

 

Carolina Jaimes Branger

@cjaimesb