“El astronauta Raúl Castro: Caracas, we have a problem”
abril 14, 2019 10:30 am

 

 

Apolo 13 fue la séptima misión tripulada del Programa Apolo de los Estados Unidos de América y la tercera con el objetivo de alunizar. Dos días después de ser lanzada, el 13 de abril de 1970, el astronauta  Jim Lowell, luego de oir un estallido y observar las luces de advertencia se comunicó con el centro de comando en tierra:

 

 

–  Ok Houston,  we’ve had a problem  (Bien, Houston, hemos tenido un problema)

 

 

 

Desde entonces la frase se ha popularizado como -Houston we have a problem- (Houston, tenemos un problema)  usándose de manera coloquial para señalar surgimiento de un problema.

 

 

La proclamación, este miércoles, de la nueva Constitución de la República de Cuba vino acompañada de malas noticias que el anciano exgobernante Raúl Castro, de 87 años de edad,  se encargó de anunciar en un discurso ante la Asamblea Nacional. Advirtió que la isla pavorosa enfrenta “dificultades adicionales y que la situación pudiera agravarse en los próximos meses”.

 

 

“No se trata de regresar a la fase del periodo especial de la década de los años 90 (…) hoy es otro el panorama en cuanto a la diversificación de la economía, pero tenemos que prepararnos siempre para la peor variante” dijo

 

 

 

“Frente al turbulento escenario que se ha conformado hemos definido como prioridad insoslayable la preparación del país para la defensa y el desarrollo de la economía nacional”, apuntó. Puso como ejemplo las medidas adoptadas “en interés de reforzar la capacidad y disposición combativa de las FAR y todo el sistema defensivo del país, bajo la concepción estratégica de la guerra de todo el pueblo”

 

 

Por supuesto, en el lenguaje orwelliano del anciano tirano, la noción de pueblo no es de la nación, ciudadano o gente. Es el de masas, que con tino desnuda Hana Arendt en sus apuntes sobre el totalitarismo. Pueblo también es un eufemismo cubano de esclavo -el hombre nuevo- que no tiene el derecho a negarse a morir en combate, sino que tiene el deber de morir para preservar los privilegios del ancianato tirano de la isla pavorosa.

 

 

En su alocución, el “general” Raúl Castro rompió lanzas por Nicolás Maduro y catalogó a las presiones internacionales sobre el régimen venezolano como “métodos de guerra no convencional”. Presumió de su sapiencia e influencia recordando que el año pasado había advertido de que “se estrechaba el cerco del imperio en torno a Venezuela, Nicaragua y Cuba”

 

 

 

No es que Castro viese el futuro, sino que el vicepresidente de EEUU, Mike Pence, lo dijo nítidamente hace un año, el 14 de abril de 2018, en su discurso en la Cumbre de las Américas, en Lima, Perú “Estamos absolutamente decididos, en esta conferencia y en el futuro, a imponer toda la fuerza de nuestro poder diplomático y económico hasta que las libertades y la democracia se restauren en Venezuela”, afirmó Pence. “La dictadura en Cuba no solo afecta a su propia gente sino han tratado de exportar sus fallidas políticas y están apoyando en este momento a Venezuela (…) tanto en Venezuela como en Cuba están tratando de perpetuar dictaduras” agregó.

 

 

 

Castro, como Maduro, llaman “imperio” a la Revolución Americana (la de Estados Unidos), que en palabras del Dr. Oscar Biscet  “cumple 242 años de un proceso indetenible y ascendente en democracia y libertad; es la revolución más antigua, vigente y no traicionada. Que marca el inicio de la época contemporánea, la democracia moderna, e influyó incuestionablemente en la conciencia patriótica de los seres humanos y sus naciones”.

 

 

Una revolución inspirada en las ideas de John Locke, en el que se establece el principio que el gobierno y el pueblo se encuentran unidos por un contrato social, el gobierno protege los derechos naturales del pueblo, y el pueblo acepta el sistema de gobierno. Locke también argumentó también a favor del derecho del pueblo a la Revolución, cuando el gobierno falla en proteger los derechos del pueblo o actúa en contra de sus intereses.

 

 

 

Los halcones son cero caries

 

 

 

Primero Chávez y luego Maduro presumieron de promotores y ejecutores del petro-expansionismo de la “revolución” bolivariana. Invirtieron, millares de petrodólares en la utopía, la corrupción y la demolición de las democracias de la región. Le abrieron las puertas a enemigos históricos del país como Cuba, Irán, Libia, y enfrentaron aliados tradicionales como Colombia, Israel, Costa Rica o México. Endeudaron y arruinaron al país, convirtiendo a Venezuela en un país miserable con el mayor número de desplazados de la historia americana.

 

 

 

Pero sobre todo, porque compraron millardos en equipos militares rusos y chinos, se robaron el referendo revocatorio, vaciaron al país de institucionalidad, falsificaron unas elecciones presidenciales, llenan las cárceles de presos políticos, niegan la emergencia humanitaria, censuran la prensa independiente, bloquean internet, roban y contrabandean las riquezas del pueblo, cobijan bandas delicuenciales internacionales, financian la agitación social y política en países democráticos, someten al pueblo a todo tipo de racionamientos, lavan dinero sucio en sistema financiero de EEUU, entre otras cosas, llamaron la atención  de los republicanos, ahora en el poder en EEUU.

 

 

El término halcón en un peyorativo -ave rapaz con grandes garras- de la izquierda caviar que alaba a las tiranías socialistas hacia miembros del Partido Republicano de EEUU. Lo cierto es que desde 1945, la zonas con la influencia y el soporte de EEUU han estado en relativa paz -Pax Americana, que la izquierda tergiversa con imperialismo.

 

 

El núcleo del pensamiento geopolítico republicano es simple: Los mayores enemigos para la seguridad y prosperidad del pueblo estadounidense son el socialismo y el fundamentalismo islámico, también enemigos de la occidentalidad. Y en la medida que los países sean más pobres, mayor será la posibilidad que caigan en manos de tiranías socialistas o islámicas. Por lo tanto promueven la combinación de democracias y mercados libres como el conjunto institucional para lograr mejores niveles de vida de los habitantes de esos países, mayor estabilidad política y paz social. La evolución de los países del mundo desde 1945 a la actualidad le dan un sólido soporte a su estrategia. Y en su promoción son activos, sin eufemismos, sin paja. En fin, son cero caries, se cepillan los dientes con las ideas de Locke.

 

 

Venezuela y Cuba, las ruinas gemelas

 

 

Saquedas y arruinadas por el socialismo, las economías de Venezuela y Cuba están en ruinas. Sometidos por oligarquías rancias y conservadoras, las posibilidades de utilizar al “pueblo”, de hecho hambriento, como esclavos en una “guerra de todo el pueblo” es sencillamente delirante.

 

 

 

Utilizarlos como “escudos humanos” es además inútil, como lo demostró la Operación Plomo Fundido que durante 22 días, (27DIC2008 al 18ENE2009) adelantó Israel en la Franja de Gaza, destruyendo con ataques aéreos, la infraestructura de la organización Hamás, principalmente puertos, sedes ministeriales, cuarteles de policía, depósitos de armas y los túneles subterráneos que comunicaban la Franja de Gaza con Egipto. Israel comunicaba al pueblo palestino con días de anticipación, mediante TV, radio y volantes cuáles eran sus objetivos a destruir, y los conminaban a abandonar las zonas. Les advertían que de permanecer en las cercanías de esas infraestructuras, serían considerados combatientes, fuesen civiles o militares. Desde entonces cesaron los lanzamientos de cohetes desde el territorio gazatí a Israel.

 

 

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, reveló esta semana, que próximamente habrá nuevas sanciones contra el régimen cubano debido a la “influencia malévola” de La Habana en la crisis que vive nuestro país. Durante su intervención también este miércoles en una reunión del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Pence aseguró que las implementadas la semana pasada para detener los envíos de crudo a la Isla caribeña irán acompañadas de nuevas acciones de la administración Trump para frenar la influencia del castrismo en la región.

 

 

“Muy próximamente, la administración del Presidente Trump anunciará acción adicional para responsabilizar a Cuba, por su influencia malévola en Venezuela”, señaló el vicepresidente, quien, además, pidió a Naciones Unidas que retire las credenciales de los representantes de Nicolás Maduro ante la organización. “Es hora ya de que las Naciones Unidas actúen y de que el mundo apoye al pueblo de Venezuela”, agregó.

 

 

 

La invasión de Panamá

 

 

Ya en el año 1989, el dictador de Panamá, Manuel Noriega, estaba fuera de control. No sólo tiranizaba al pueblo panameño, sino que también encubría a bandas de narcotraficantes y amenazaba a la región con cerrar el paso por el canal de Panamá, con unos potenciales daños descomunales al comercio mundial.

 

 

En un sorpresivo operativo militar del Ejército de los Estados Unidos llevado a cabo entre el 20 de diciembre de 1989 y el 31 de enero de 1990, unos 20 mil soldados estadounidenses entraron a Panamá para apresar al dictador Noriega y neutralizar a las Fuerzas de Defensa de Panamá.  El operativo fue denominado Operation Just Cause (Operación Causa Justa) por los estadounidenses. El Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos reportó la muerte de 314 militares panameños, 202 civiles de la misma nacionalidad y 23 soldados estadounidenses.

 

 

Ver galería de fotos en La sorpresiva invasión de Estados Unidos a Panamá en 1989

 

El entonces presidente de los Estados Unidos, George H. W. Bush, justificó el operativo por 4 motivos: Proteger la vida de los ciudadanos estadounidenses que residían en Panamá, defender la democracia y los derechos humanos en Panamá, detener a Noriega para enfrentar delitos de narcotráfico y respaldar el cumplimiento del Tratado Torrijos-Carter sobre el canal. Aunque en rigor histórico es que las Fuerzas de Defensa de Panamá fallaron en defender la democracia y de los derechos de los pañameños.

 

 

Hoy, el 90% de los venezolanos, que claman por la salida de Maduro, se preguntan de qué lado se pondrá la FANB.

 

 

El regalito ruso

 

 

La presencia de 100 militares rusos en Venezuela ha sido un regalito que el fanfarrón Putin que hizo a los republicanos, al facilitarle el apoyo del partido Demócrata a las acciones del gobierno de Trump hacia Venezuela y también hacia Cuba. Lejos de ser un elemento disuasivo, la presencia militar rusa resultó un impulsor de mayores sanciones al régimen de Maduro.

 

 

“Apoyos” como ese no se agradecen.

 

 

La invasión que nunca vendrá

 

 

La FANB no es una fuerza militar, es básicamente un cuerpo político en armas, y como tal carece de cualidades de dar un “golpe de estado” pero tampoco de sostener militarmente a Maduro. Tampoco el país, arruinado, tiene la capacidad de repagar los costos de una improbable invasión.

 

 

Las sanciones son como las boas que aprietan y asfixian a sus presas. El régimen de Maduro ya las siente, y el cubano también. Pronto, entrarán en contradicciones, delaciones y los incentivos de sostenerse mutuamente “como sea” cambiarán. El régimen cubano no se va a inmolar por Maduro. Y mucho menos el ruso o el chino.

 

 

A lo interno, ese partido político FANB también buscará su propia sobrevivencia, por encima de la de sostener a la oligarquía corrupta en el poder, sobre todo con un armamento destartalado que nada sirve contra el de los aliados regionales. Y con la deshonra social asegurada.

 

 

No es militar el final

 

 

 

La FANB no es una amenaza militar para nadie, sólo para los que acá vivimos. Y su efecto disuasivo a lo interno es limitado. Pero el régimen de Maduro si es una amenaza criminal para la región. Y ese es un problema de inteligencia y de comandos de fuerzas especiales.

 

 

 

El terrorista Osama Bin Laden pensó que podía ocultarse en el pueblo de Abbottabad en Pakistán. Los servicios de inteligencia estadounidenses lo localizaron y en un operativo de una fuerza élite 40 minutos entraron el 2 de mayo de 2011 en dos helicópteros al pueblo, lo abatieron, y se llevaron su cuerpo que fue trasladado al portaaviones USS Carl Vinson, donde tras celebrarse un funeral según los ritos islámicos, fue sepultado en el mar. EEUU ofrecía una recompensa de 50 MMUSD por su captura o muerte.

 

 

 

¿Quién será el primer miembro de la oligarquía roja en ser objetivo de una operativo de comandos especiales? No lo sé. Quizás el recién capturado y posiblemente futuro colaborador de la DEA, el M/G Hugo “pollo” Carvajal lo sepa.

 

 

Mientras la boa fractura los huesos de la cohesión de los cogobiernos de Venezuela. Ni la propaganda roja ni el manejo de masas lo podrá evitar.

 

 

El 90% del pueblo de Venezuela quiere que Maduro salga ya del poder.

 

 

 

 David Morán Bohórquez | @morandavid

 



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