Donde late el corazón
agosto 5, 2013 7:43 am

Acabo de estar en Florida para lanzar allá mi libro “El anclaje del subdesarrollo”. Cuatro presentaciones, muchas invitaciones, momentos gratos, gratísimos. Reencuentro con amigos de toda la vida, nuevos conocidos y un denominador común: Venezuela.

 

Ver y sentir de lejos el país no es cosa fácil. Emigrar significa dejar atrás muchas cosas. Es acostumbrarse a que el lugar donde se jugó la infancia, donde se vivió el primer amor, donde estaba la casa de los abuelos, es ahora un sitio remoto. Y para los venezolanos en particular ser emigrantes es una experiencia totalmente nueva, porque hasta hace tres lustros éramos un país adonde la gente llegaba, pero de donde nunca se iba. Emigrar es vivir la vida con el alma en otro lado…

 

Una de las veces en que nos reunimos, Jon Aizpúrua le pidió a Gioconda, una cantante venezolana residenciada allá, que nos complaciera con unas canciones. Una de las que seleccionó fue “Cuando salí de Cuba”. Nunca he podido escuchar esa canción sin que se me empañen los ojos, pero aquella noche no fue de ojos aguados, sino de lágrimas. El amigo que tenía sentado al lado empezó a tragar grueso apenas comenzó la canción y unos segundos más tarde, sin pena alguna, sacó su pañuelo. Recorrí con la mirada los rostros de quienes estaban sentados alrededor de la mesa y que por distintas razones, habían dejado Venezuela. Todos lloraban. Sentí que el pecho se me encogía. Verdaderamente no me gustaría cambiarme por ninguno.

 

Todos ellos, sin que me quede duda, dejaron enterrado su corazón, como los cubanos. Muchos tuvieron que dejar su país porque no estaban de acuerdo con el régimen, como los cubanos. La mayoría tuvo que comenzar desde cero, incluso a edades en las que deberían pensar en retirarse. Como los cubanos.

 

¡Qué tristeza sentí de pensar que ahora padecemos problemas que nos eran ajenos! Ahora somos un país de familias separadas, de amigos que no se ven en años, de paisanos que tienen otra nacionalidad. Quienes se fueron viven en vilo por las noticias que llegan de aquí, porque de lejos todo se magnifica. Comen hallacas reformuladas en Navidad, escuchan un himno distinto cuando izan la bandera y buscan todo lo que sientan venezolano.

 

Y es que cuando no hay otra opción que irse, hay que encontrar cualquier forma de estar cerca.

 

@cjaimesb

Por Carolina Jaimes Branger