Domingo y ciudadanía
julio 28, 2017 8:10 am

“Miles de militantes que no serán nunca personajes y cuyos nombres y fotografías no saldrán en los periódicos. Porque nadie buscó hacer sombra a nadie, pudimos preservar la unidad en el ideal común, la solidaridad en la conducta, la participación y la confianza de todos con todos”

 

Radomiro Tomic

 

 

 

Será un día distinto. La unidad opositora no irá a votar porque se trata de un fraude y el país debería saberlo ya. Las iglesias de todos los cultos se han opuesto a esa elección discriminatoria y falseada. Las universidades denunciaron un quebrantamiento grosero de los derechos electorales y la violación de la constitucionalidad. Los gremios sin excepción, los trabajadores del sector privado, los estudiantes en su pureza espiritual ofrecieron su sangre en testimonio del rechazo a esa manipulación indignante. Algunos quedarán en casa expectantes, presos de sus incertidumbres; habrá quienes permanecerán en la calle atentos también a la situación. Los más jóvenes sentirán en la espera el filete como un potrillo brioso.

 

 

Otros harán su cálculo. Les conviene, piensan, participar y así cuidar la bolsa CLAP aferrados a su miseria, al trabajo en el ministerio, las misiones, prebendas, canonjías. Los uniformados vivirán el drama hamletiano de ser o no ser más que un instrumento de un poder que saben arruinó y arruina al país. Si una institución vació Chávez de su orgullo y de su razón de ser fue la FANB y la degeneró. Ni siquiera la soberanía territorial cuida. Sí mi general… y denme lo mío. ¡Viva la muerte y que gobierne la mediocridad!

 

 

 

El domingo próximo, 30 de julio, se pondrá a prueba con consecuencias pesadas y gravosas, la calidad ciudadana de los venezolanos. Para alguno, será una oportunidad de medirse a sí mismo, de evaluarse en su coraje o en sus valores, principios y creencias. Otro tiene a flor de piel la excusa convincente de no poder exhibirse capaz de disentir porque se hace reo de la persecución, de la retaliación. Quizá todavía quede, quien crea que esta experiencia vale como para sostenerla, que el chavismo merece continuar con el mando, que Maduro y Diosdado ameritan de su sostén. Una sola objeción tengo de muchas posibles a los que así se manifiestan y es que no puede resultar de un ejercicio racional y de elemental ética ciudadana. Solo puede resultar de una enajenación, de una alienación. ¿Porque me atrevo a afirmarlo? ¡Porque nadie en su sano juicio, en su honesto pensamiento, teniendo en cuenta a su familia y a sí mismo, puede querer para Venezuela que continúe este desastre, esta tragedia diaria!

 

 

 

Lo cierto es pues que en el confesionario de la historia estará el alma ciudadana expuesta. No más imposturas. Es la hora de la verdad. Los que han sido valientes están citados y los que fueron cobardes también. Tal vez los de verde, en contrición, harán el servicio que muchos esperaron y sufren de no verlos brindar. No lo sé, pero, propósito de enmienda pesa más –me enseñó mi confesor salesiano en el Santo Domingo Savio de Los Teques– que pedir perdón. Para salvar el alma ciudadana, hay que vencer los aguijones y derrotar la frivolidad con la que por dos décadas hemos vivido. Trascender pasa por alzarse ante lo pequeño de la vida o lo grande de la tentación.

 

 

 

Se puede perder una batalla y la guerra incluso, pero la consciencia ciudadana no. Cada uno examine su corazón y su racionalidad y actúe, conforme a esa maravilla que nos obsequió Dios que es el discernimiento, la libertad responsable, la opción apreciada en el libre albedrío.

 

 

El domingo 30 puede devolvernos un tesoro perdido con gemas de incalculable valor. La esperanza, el respeto y el compromiso de asumirnos los venezolanos como la misma nación. Dios nos asista y nos acompañe.

 

 

 

Nelson Chitty La Roche

@nchittylaroche

nchittylaroche@hotmail.com



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