Dividendos de la camorra
septiembre 9, 2013 7:30 am

Si el actual gobierno dedicase la misma energía, la misma preocupación, el mismo interés, el mismo esfuerzo, el mismo ingenio que a diario emplea en cazar peleas, en buscar camorra, en agredir a los demás, en hacer obra útil, en laborar por el país, tuviéramos, definitivamente, un gran gobierno. De ello no hay la menor duda».

 

«Creo que no existen antecedentes en el país (de los ataques generalizados en contra del sector económico, las frases despectivas e, incluso, hasta las ofensas que deslizan el presidente y ministros)». «Contrastando esas actitudes contra las de ponderación, diálogo y reflexión, con los anuncios en relación a la obra que se efectúa, el saldo a favor de la conducta señalada en primer término es considerable».

 

Tal vez le suene que fueron citadas por José Luis Cordeiro en su columna hace 10 años. O que Iván Ballesteros las haya leído en «Plomo Parejo». O citadas en «La protesta militar» por el Cnel. (R) Sammy Landaeta Millán, en Analítica, en un artículo de Antonio Sánchez García o por Luis Enrique Alcalá en «Doctor Político». En todo caso, claros opositores a este régimen.

 

¡El texto es de José Vicente Rangel en un artículo publicado en 1981 en Bohemia, en contra del gobierno de Herrera Campíns! El poder enceguece… ¿Cómo es posible que ahora Rangel no vea lo que antes veía y describía con tanto acierto? ¿Será porque, como dijo Rubén de Mayo en un artículo reciente en El Universal que José Vicente es ahora «un tierno y angelical abuelito canoso, que repite con obstinación senil solo que se prepara un golpe de Estado o que planifican asesinar a Maduro»?

 

Pero el artículo no acaba ahí: «… conviene señalar que a medida que la crisis se acentúa y el fracaso oficial es mayor, también se incrementa la agresividad oficial. Desde este punto de vista lo que sucede sí tiene explicación. Me refiero a que sí tiene explicación política. El gobierno se hunde y como sucede con quienes caen en arenas movedizas, el esfuerzo consiste en chapotear aún más, lo cual determina el hundimiento mayor.

 

«La camorra no da dividendos. Sobre todo a los gobiernos. Ya que los ciudadanos eligen a sus gobernantes no para que promuevan peleas y pierdan el tiempo en confrontaciones, sino para que trabajen para todos.»

 

El pueblo tiene la palabra el 8 de diciembre. Para que la camorra no siga dando dividendos.

 

@cjaimesb

Por Carolina Jaimas Branger