De verde a putrefacta
marzo 24, 2014 9:46 am

En qué clase de monstruos nos hemos convertido?… Me siento abatida desde que vi la foto del joven discapacitado Carlos Requena rodeado de guardias nacionales, quienes lo estaban “protegiendo” en Altamira, y me enteré por su tía, que es amiga mía, que la fulana “protección” fue una andanada de golpes antes de llevarlo a Fuerte Tiuna, donde permaneció dos días detenido y salió gracias a la intervención de los abogados del Foro Penal Venezolano. La Constitución Nacional garantiza la protección a las personas discapacitadas y la Guardia Nacional “Bolivariana” viola la garantía de la autonomía funcional de los seres humanos con necesidades especiales. José Tadeo Monagas en el siglo XIX aseguró con todo cinismo que la Constitución “era un librito amarillo que sirve para todo”. Por lo visto, la Guardia Nacional tampoco tiene papel toilette.

 

Dos días después supe de otro caso que me partió el corazón: el de Rafael Ángel Cardozo Maldonado, un joven con retardo mental severo, quien fue apresado por la Policía Nacional Bolivariana dentro del Cuartel de Bomberos de San Cristóbal cuando irrumpieron a dispersar a manifestantes. Allí lo golpearon salvajemente y le rompieron la cabeza de un cachazo, que ameritó varios puntos de sutura. Según el reporte de Lorena Evelyn Arráiz para El Universal, “a Rafael Ángel Cardozo fue al que más golpearon porque no contestaba lo que le preguntaban los efectivos militares”.

 

Pero el caso es aún más patético: quienes viven con él no pueden pasar a verlo porque no son sus familiares. Cardozo Maldonado es huérfano de padre y madre, y su hermano, con quien vivía, también falleció. Su vecina se encargó de él y hasta los momentos en que escribo esta crónica, no la habían dejado entrar al Cuartel Bolívar. Tampoco a Raquel Sánchez, abogada del Foro Penal Venezolano Capítulo Táchira. Ella habló con el mayor a cargo en el Cuartel Bolívar y al parecer éste no se había percatado de que el detenido tenía retardo mental.

 

Yo soy madre de una niña especial. Y todos, de una manera u otra, tenemos a alguien especial cerca. Seguramente no es una hija, como en mi caso, pero siempre hay un primo, el hijo de un vecino… Es contradictorio que esta Venezuela violenta, perversa y mala sea la de Maduro, porque aquí hemos pasado de verde a putrefacta sin haber madurado.

 

@cjaimesb

Por Carolina Jaimes Branger