De la paciencia y la fe ciudadana
marzo 9, 2019 6:43 am

 

 

“No por mucho madrugar amanece más temprano” Refranero popular

 

 

 

Las cosas son como son y no como queremos que sean, pero la firmeza paga y la constancia, recordando al Libertador, suele conceder la victoria.

 

 

 

Acuerdo atención al asunto, siendo como somos, ansiosos y sensibilísimos los venezolanos, al desafío de la espera. En efecto, demorándose la llegada del cambio de gobierno, por las razones conocidas, algunos compatriotas titubean, pierden fuelle, se amargan y otros desperdician la confianza y quizás, la mismísima convicción de que tenemos razón y la fuerza bruta militaroide, con sus gorilas y los civiles estridentes, amenazantes, procaces, se enciman en el discurso agresivo que aprovecharía cualquier flaqueza y ¡hemos tenido tantas…!

 

 

Pero debemos mantener el corazón cálido pero la mente fría y así, conviene observar y destacar lo acontecido en unos aspectos, entre muchos, que es menester ponderar para comprender porque vamos bien, a pesar de lo sucedido. Guaidó apostó duro, el pasado 23 de febrero, al ingreso de la ayuda humanitaria, resultando desfavorable la experiencia. No obstante, obtuvo y era menester, de un lado, la prueba ante el mundo de la naturaleza del régimen de facto y usurpación que nos agrede a diario, integrado por populistas y demagogos, pero además y especialmente por criminales, paramilitares, colectivos, efectivos militares acomplejados y medrosos y una dirección política esquizoide.

 

 

De otro lado, emergieron para, al hacerlo evidenciar, el apoyo que la ciudadanía le brinda al valiente muchacho presidente y que fue demostrado en cada uno de los centros poblados, a lo largo y ancho del espacio territorial, con manifestaciones numerosas y entusiastas. No entró, es verdad, la ayuda humanitaria que, por cierto, aún urge a varios cientos de miles de venezolanos que la necesitan pero, aunque discreto, se advirtió la fatiga del componente militar que, tenedor de las armas de la república, juega un papel de sostén del mameluco y sus secuaces. El componente militar sigue aflojándose por la costura ética, en medio de desencuentros diarios que le muestran su extravío.

 

 

Entretanto, el país sigue en default y el escenario petrolero endógeno no promete elevar significativamente la producción, por cuanto ni el sector público ni los socios privados logran capitalizarse para acometer la faena de volver a echar andar la prospección, taladro, explotación que toma su tiempo incluso teniéndolo todo y entonces, con carencias diversas, será mucho más difícil cumplir con los anuncios de incremento y, por el contrario, continúa la regresión inexorable de la extracción de hidrocarburos. Dinero fresco no habrá y hasta el socio cubano siente que no es viable. El chavismo fracasó donde poco tenía que hacer y no lo logrará cuando el panorama y el entorno se saben exigentes.

 

 

Empero lo anotado, cabe un señalamiento y apunta a la necesaria consistencia que la oposición ha vuelto a lograr y que nos permite creer que esta vez no se cometerán más errores, ni la ambición personal servirá nuevamente para explicar actitudes signadas por el personalismo y la visión sesgada que compromete el esfuerzo nacional ciudadano.

 

 

La inteligencia colectiva sabe bien que esto que vivimos, el desastre, el fracaso, el hambre, la ausencia de medicamentos, el predominio grosero del hampa, la corrupción, no pueden continuar. La amenaza de una intensificación de la agresión contra el estado civil que practica la clase gobernante criminal y militarizada no puede seguir. La nación no puede aceptarlo. No puede morir a manos de la traición de la nación misma. Debe reaccionar y reaccionará.

 

 

Talleyrand recordó a Napoleón que con las bayonetas se podía hacer todo menos sentarse sobre ellas, y eso es lo que Maduro y el combo de espalderos chavistas hace. Por otra parte, vemos al gobierno esbirro mantener a sus matones y ultimar también a los chavistas críticos como pasó con el joven Alí Domínguez, de acuerdo con rumores insistentes.

 

 

Los aprendices de brujos que desde el régimen de facto actúan, ni oyen, ni leen, ni quieren hacer otra cosa que lo que los ha deslegitimado y convertido en reos de todas las jurisdicciones. Otra vez con Napoleón: “Cuando veas a tu enemigo equivocarse, no lo interrumpas”.

 

 

En serio que vamos bien, aunque, a veces no lo parezca.

 

 

Nelson Chitty La Roche

@nchittylaroche



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