De la epopeya a la demagogia
mayo 4, 2018 5:24 am

 

 

“Lo que es verdad para los individuos, lo es también para las naciones” André Maurois

 

 

 

Mucha gente desconoce por qué el Primero de Mayo es una efeméride relacionada con el trabajo. Solo recordaré que se trata de una celebración, de lo que aconteció en Chicago en 1886 y fue una gesta valiente, legítima, justa protagonizada por obreros que demandaban y a la postre conquistaron una racionalización de la jornada diaria en cuanto a las denominadas 8 horas de trabajo, 8 horas para descansar y 8 horas para la formación, que recibió sin embargo del capital y de la institucionalidad judicial una respuesta brutal, criminal, cruel. La llamaron la revolución anarquista, pero fue acaso una contestataria acción para obtener una natural reivindicación.

 

 

 

Aquellos hombres torcieron y vencieron con su gesto corajudo el mundo laboral. Humanizaron con su sangre y su sudor la relación entre el patrón y el trabajador. Antes y en términos de franca explotación se demandaban faenas diarias de 12 y hasta 18 horas de labor continua incluso. ¡Muchos sufren en el mundo y por eso siempre ha habido y habrá que cambiar!

 

 

 

Vienen a mi memoria, por cierto, los versos y habladurías de la negritud del poeta Manuel Rodríguez Cárdenas, y, con la venia del lector, reproduciré algunos de ellos que son preciosos:

 

 

Dicen que hay una tierra
para los negros
donde es dulce y sabrosa
la melaúra.
¡Bamonóspa allá!

 

 

Dicen que hay una sierra
de pan tostao
donde el máis que se siembre
nace cargao.
¡Bamonóspa allá!

 

 

Dicen de un cielo verde
con santos negros
donde el cura no roba
ni pide ná.
¡Bamonóspa allá!

 

 

 

Pero ¿ónde está esa tierra,
negro mojino,
que ya casi nos tienes
la boca aguá?

 

 

 

—Esa tierra, trigueños,
yo lo sabía.
Pero… perdí los libros
de geografía.
Negro que nace negro,
negro se va
y estas cositas güenas
que yo he pintao,
son puras invenciones
pa conversá!

 

 

 

 

El credo libéral dominante se fundó en una locución,laissez faire, laissez passer, le monde va de lui-même.Y esa exigencia consistía en dejar a los individuos tratar sus asuntos entre ellos y la negociación del trabajo por un salario era una de esas libertades que tenían que regir. Obviamente; el capitalista, el propietario, el burgués abusaba del débil regular y sistemáticamente. La libertad resultaba opresora y eso debió cambiar.

 

 

 

La potencia pública, si bien respetaba la convención liberal, se percataba de sus excesos tomando paulatinamente cartas en el asunto y valga el coloquio. En Europa se denunció la titulada cuestión social, que despertó y soliviantó, una reacción crítica en diversos órdenes. De un lado; el orbe político apunto al examen y a la crítica a un sistema que sin llamarlo esclavitud tiranizaba y forzaba al hombre, solo provisto de fuerza laboral creando un ambiente de pobreza y violencia en ciernes y del otro, estimuló la observación y análisis del fenómeno por parte de las nacientes ciencias sociales, aunado con pronunciamientos articulados entre la ciencia misma y la política que se le opusieron de manera resuelta.

 

 

 

August Comte, Emile Durkheim, Max Weber irrumpirán entre distintos autores que ya habían advertido que el hombre social no era considerado y que la libertad sin regulación también tendía a colmar de injusticia. Robert Von Mohl, Lucien von Stein ya hablaban de un Estado social y luego Heller, pero Marx, Engels, el mismísimo y máximo prelado católico León XIII se agregaron a la arenga de reclamo y a la elaboración de otra propuesta màs equitativa. De allí vendrían ajustes, revisiones, ideologías y el forcejeo entre el imperium y el dominium que aún perdura.

 

 

 

El socialismo científico emerge del proceso descrito. Es una teoría que ha marcado al mundo sin lograr, no obstante, confirmarse en los hechos sus promesas y desmentida en cuanto a sus previsiones. El hombre colectivo no fragua, siempre hay en él una compulsiva manifestación hacia la independencia, aunque eso no signifique que no valore su pertenencia comunitaria y que no sea capaz de entender la justicia que viene ínsita en la equidad.

 

 

 

El marxismo queda como una búsqueda interesante, como un noble propósito tal vez, pero como una hipótesis negada por la experiencia porque desconoce la siempre presente revelación del ser humano, inclinado a reafirmarse y pretenderse una entidad voluntariosa y creativa. Económicamente fracasado y espiritualmente sesgado y aporético, el marxismo deambula errático e incapaz de sostener su inevitable palidez en el tiempo actual.

 

 

 

Tampoco la visión liberal escapa de legítimos cuestionamientos y recibe infinidad de objeciones, aunque la justicia como imperativo ensaya con ella una coexistencia como nos enseña Rawls y la experiencia del Estado providencia, no despeja todas las incógnitas, pero ofrece un paradigma para seguir y mantener.

 

 

 

El asunto es demasiado complejo para tratarlo en unas brevísimas notas, pero quise mostrar la puntica de ese iceberg que se completa de las ideas políticas y el examen filosófico de las conductas que, de suyo, cambian las cosas y zanjan los debates.

 

 

 

Las estadísticas y los abundantes estudios de las ciencias sociales muestran que vivimos en el globo, una reducción de la pobreza, aunque todavía perduran desigualdades insultantes. Preciso para que no se confunda lo que digo y me explico, al mejorar como lo hace a diario China, la India y Asia en general, los índices corrigen y proporcionalmente no solo hay menos pobres, sino que el Índice de Desarrollo Humano conoce cifras esperanzadoras, pero faltaría mucho por hacer.

 

 

 

En otro balcón se percibe un jaque peligroso para la humanidad con el tema ambiental y un emergente populismo que a ratos, como en Venezuela, se desvía hacia planos oclocráticos con su carga de amargura y su disposición a desconocer el compromiso del futuro a cambio de la simulación del presente.

 

 

 

El gran demagogo llamó la historia de Atenas a Pericles y la oración fúnebre, sin embargo, nos aclara que el vocablo tomó en el tiempo un sentido diferente a aquel con el que se reconocía al líder y orador extraordinario. En esa pieza que Tucidides, en Las Guerras del Peloponeso registró, desliza en un reconocimiento póstumo a los caídos en batalla, Pericles, una arenga en la que los que podríamos llamar valores democráticos resaltan y expone que el constructo patriota involucra la capacidad de sacrificio de sus miembros por lo que esa patria significa.

 

 

 

Algunos construyen aun con su heroísmo una figura trascendente. Los cuerpos de los mártires de chicago aun se bambolean asidos a la soga que los anudo a la posteridad. No le fallaron al momento y así como antes escribí, cambiaron el mundo, hicieron historia.

 

 

 

Nuestra Venezuela a diario agónica, debe diferenciar los tiempos en que se exalta en el discurso las bajas pasiones y se le dice al vulgo lo que quiere oír y no, aquello que es menester decirle para reclamarle su concurso y su sacrificio inclusive.

 

 

 

 

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@nchittylaroche



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