Cuando estuvimos orgullosos de nuestros militares
Mayo 19, 2017 4:43 am

Orgullo por la Fuerza Armada que tuvimos y ya no tenemos. Que se ha desviado, luce corrompida, maltrecha, confusa, sometida a una inmensa presión bajo la influencia engañosa y manipuladora que nos trajeron a Venezuela y se convirtió en una retorcida interpretación de lo que Heinz Dieterich llamó “Socialismo del Siglo XXI”, hoy castrismo atroz, grosero y traidor.

 

 

 

Recordemos algunos episodios de aquella Fuerza Armada en la cual sentíamos la tranquilidad ciudadana de estar bien representados y mejor protegidos.

 

 

 

Tras negociaciones en un estira y encoge diplomático con Colombia, el gobierno venezolano agradeció elegantemente, a través del embajador Luis Gerónimo Pietri, el reconocimiento de soberanía y el 29 de noviembre de 1952 es izada la Bandera Nacional en los islotes Los Monjes, con lo cual el gobierno del General Marcos Pérez Jiménez dio por terminado el asunto y la Armada venezolana ocupó el archipiélago donde instaló un observatorio científico-militar.

 

 

 

Hoy continúa la presencia con la estación de guardacostas “Capitán de Navío Felipe Batista”, que vigila la navegación, ayuda a mantener control sobre la frontera marítima con la Península de la Guajira y sirve como base de avanzada para garantizar la protección del Complejo Refinador Paraguaná y otras instalaciones de relevancia.

 

 

 

La agresión de la invasión de Machurucuto, cuando Fidel Castro intentó tomar Venezuela, fue uno de los momentos más importantes y vergonzosos en la historia contemporánea del país por el apoyo de comunistas venezolanos a la incursión de tropas extranjeras por militares fidelistas comunistas y la siempre traidora izquierda internacional. Fue la Fuerza Armada venezolana, quien los enfrentó y derrotó. ¡Una ofensa a la dignidad nacional!

 

 

 

Un combate librado entre el Ejército y la Guardia Nacional, contra revolucionarios insurrectos venezolanos e invasores cubanos que desembarcaron en una playa ubicada en el Estado Miranda, en respuesta infame a las reiteradas peticiones de ayuda que realizaron el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Partido Comunista de Venezuela (PCV). Fidel se encargó de proporcionarles ayuda financiera, armamentos y entrenamiento a estos grupos cuya misión era entrenar a idiotas seducidos y convertirnos en otra Cuba.

 

 

 

Aquel 8 de mayo de 1967, los invasores profanaron suelo patrio; enfrentados por militares patriotas que neutralizaron la operación. Funcionó la inteligencia que hoy es represora de opositores, dentro de los fascistas sediciosos había fieles a la patria que proporcionaron información vital para el triunfo sobre el castrismo y sus aliados traidores. El Gobierno mostró a los bandoleros cubanos en los medios de comunicación y denunció a Cuba ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

 

 

 

Otra agresión castrista, calificada en la prensa cubana como “secuestro de un indefenso bote pesquero”, fue una acción de la Armada Venezolana ante un nuevo intento de desembarco de guerrillas procedentes de Cuba.

 

 

 

La codicia fidelista intentó otra acción contra la patria de Bolívar, pero se encontró con la valentía y coraje del Teniente de Navío Bernardo Jurado Toro, quien llevó a cabo la misión de interceptar 3 naves de bandera cubana que navegaban en aguas territoriales venezolanas el 20 de noviembre del 1968. Dos lograron huir, pero fue capturado el Alecrín, tripulado por guerrilleros disfrazados de pescadores. De nuevo nuestros militares dieron ejemplo de compromiso, honor y desempeño en sus labores, además de eficiente adiestramiento y calidad profesional.

 

 

 

La crisis generada por la corbeta Caldas fue por la disputa sobre la soberanía de las áreas marinas y submarinas. El ingreso el 9 de agosto de 1987 de la corbeta colombiana generó tensión extrema por varios días, hasta el 18 de agosto. El presidente Jaime Lusinchi, mantuvo profusas reuniones con ex-presidentes, altos representantes del gobierno y líderes de los principales partidos políticos, sobre la decisión de transmitir a Colombia un ultimátum exigiendo el retiro de su barco. El Gobierno venezolano había llegado a la decisión de atacar a la corbeta, lo cual había sido acordado con los mandos militares venezolanos.

 

 

 

Esa misma noche, en Bogotá, el presidente Virgilio Barco reunido con personalidades de su confianza, les manifestó sus intenciones de ordenar al Alto Mando colombiano el cese de las operaciones navales en el Golfo de Venezuela. Casi a la medianoche, el presidente se dirigió a la nación mediante un mensaje a través de la Radio Nacional de Colombia, informando que “ante las ‘fervientes exhortaciones’ del Secretario General de la OEA, João Clemente Baena Soares, y del presidente de Argentina, Raúl Alfonsín, el gobierno de Colombia tomaría las medidas pertinentes para normalizar la situación creada”.

 

 

 

Poco después se ordenó a través de la cadena de mando de las fuerzas navales el retiro de la corbeta, tarea que se completó rápidamente, tras el sobrevuelo de los F-16 venezolanos.

 

 

 

Son algunos hechos históricos que demuestran la calidad de la Fuerza Armada venezolana, su dignidad, valentía y consecuencia con los ciudadanos. Pero como todo en la vida, hay periodos de problemas, desviaciones, altos y bajos. Hoy no vive su mejor momento, pareciera el peor desde tiempos remotos, con su prestigio popular en caída libre, con más armamento y tropas pero con menos credibilidad y respetabilidad que nunca.

 

 

 

Quienes engalanan el uniforme militar, deben estar conscientes que el ciudadano en reclamo y exigencia de sus derechos, únicamente solicita hacer cumplir con estricto apego la Constitución y leyes de la Republica, ni más ni menos. De esa manera y no otra, conseguirán enmendar el descrédito y recuperar el respeto y confianza. Acuérdense que ustedes también formaran parte de la Venezuela del futuro.

 

 

 

¡Recuerdos de una Fuerza Armada digna y valiente!

 

Armando Martini Pietri

@ArmandoMartini

 



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