Con la patria o contra ella
Abril 21, 2017 6:16 am

Mientras Nicolás Maduro pide “que cada quien se defina” y diga “si está con la patria o contra ella”, en un acto pocas veces visto, el Ministro de Defensa ha declarado su “lealtad incondicional” a Nicolás Maduro; algunos se podrán preguntar si, con esa decisión, se está identificando con la patria o con quienes la han destruido; pero lo cierto es que el General Padrino está con Maduro. Uno hubiera esperado que las Fuerzas Armadas fueran incondicionalmente leales a la Constitución o a la institucionalidad democrática; pero, en esta ocasión, el general Padrino le ha declarado su apoyo incondicional a Nicolás Maduro, independientemente de su falta de apego a la Constitución y del escaso respeto que éste ha mostrado por los derechos de sus compatriotas. Con el respaldo de Padrino, Maduro afirma que “no le va a temblar el pulso para encarcelar a quien deba”.

 

 

 

Los enemigos de la patria no son los habitantes de los barrios populares que protestan diariamente en contra del desabastecimiento, la inflación, la inseguridad y el desempleo. Los antipatriotas no son ni Antonio Ledezma ni Leopoldo López, que tienen una visión distinta del país que queremos y que han tenido el valor de decir que el rumbo que llevamos es equivocado. Los enemigos de la patria no son los estudiantes que salen a la calle a protestar porque sus gobernantes les están dejando un país sin futuro. El enemigo no es Braulio Jatar ni los periodistas que informaron sobre el rechazo popular que generó la presencia de Maduro en San Félix.

 

 

 

Quienes están contra la patria son aquellos que han dilapidado los recursos nacionales, han regalado el petróleo que produce esta tierra, y se han sometido a los dictados de un gobierno extranjero. Los enemigos de Venezuela hay que buscarlos entre quienes poseen cuentas millonarias en paraísos fiscales, y entre quienes han entregado a Cuba la seguridad del Estado y la identificación de los venezolanos. No hay que darle más vueltas; a los enemigos de la patria hay que buscarlos entre quienes están montando una milicia armada para asesinar a sus compatriotas, y entre los soldados que han disparado en contra de su propio pueblo.

 

 

 

En democracia, los militares están sometidos al poder civil; pero, sugerir que se sirve a la patria poniendo a la FAN “incondicionalmente” al lado de un autócrata, va más allá de toda lógica. La función de la FAN no es servir de guardia pretoriana de quien pueda ocupar un cargo de gobierno, sino garantizar la seguridad de la Nación. No se está haciendo patria cuando, violando la Constitución, el oficial de mayor graduación de la FAN se identifica con una parcialidad política y, sibilinamente, amenaza con el uso de las armas a un pueblo que sólo pide elecciones.

 

 

 

Es difícil saber qué es lo que Maduro entiende realmente por patria; pero lo cierto es que ésta no se puede identificar con el narcotráfico, la corrupción que nos azota, el uso de bandas armadas para amedrentar a la población, la represión de manifestaciones pacíficas, o la persecución política de aquellos venezolanos que desean un país diferente. La patria nunca ha sido el equivalente de una tiranía en que el que manda amenaza con seguir encarcelando a quienes no piensen como él y no estén dispuestos a agachar la cerviz.

 

 

 

Hay muchas maneras de querer a la patria y de trabajar por ella y su engrandecimiento; pero cada uno de sus hijos tiene derecho a tener una visión diferente del tipo de sociedad en que queremos vivir. Eso no nos hace ni enemigos ni antipatriotas. Quienes se suelen envolver en la bandera nacional no siempre son sus más firmes defensores; por algo, Samuel Johnson decía que “el patrioterismo es el último refugio del canalla”. Y, en lo que va de este siglo, Venezuela ya ha tenido suficientes canallas y canalladas.

 

 

Héctor Faúndez



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