Carta a Bony Simonovis
junio 9, 2014 6:46 am

“Te pienso guapeando para que tus hijos no se quiebren ¡Cuántas lágrimas te habrás tragado!”.

 

Querida Bony, te debo esta carta desde hace tiempo. Pero cuando te vi en la misma situación de la esposa de Franklin Brito no quise posponerla más. Me imagino cuán difícil es la situación por la que pasas desde hace nueve años y medio, desde que Iván fue capturado, sin orden de detención. La misma por la que han pasado Yajaira Forero, Dayana Vivas y las familias de los policías detenidos.

 

No debe ser fácil ser la esposa de un preso político en ninguna parte del mundo, mucho menos en Venezuela, donde todas las instituciones están al servicio del régimen. Te aseguro que pasé varias noches despertándome con palpitaciones luego de ver el video de Aponte Aponte en el que aseguró que la orden que expresamente le había dado Chávez era “salir de eso de inmediato sin más tardanza y que los condenara de una vez”.

 

Y con esa sola orden, sin preguntas, sin investigación, sin dudas, así lo hizo. La sentencia 173 salió con su aprobación, la de Deyanira Nieves, Miriam Morando y Héctor Coronado Flores, quienes al saber que la orden era de Chávez, según Aponte Aponte, se apresuraron a firmar. Son nombres que nunca debemos olvidar. Salvó el voto Blanca Rosa Mármol, otra mujer a quien respeto y admiro.

 

Bony, querida Bony. ¡Has sido un ejemplo de amor, de lucha y de tenacidad para tantas mujeres en Venezuela y el mundo! Tu constancia, el haber sacado la palabra “rendición” de tu vocabulario, el haber sido mamá y papá de tus hijos es encomiable, es admirable, es una demostración de heroísmo sin límites.

 

¡Cuántas no hay que se han rendido por muchísimo menos y han dejado a sus esposos en la estacada! Iván tiene que sentirse orgulloso de ti y te aseguro que la fortaleza para seguir luchando la ha obtenido de tu amor. Y es que como dijo San Pablo en esa maravillosa carta a los corintios, “el amor no alardea, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta…”.

 

No sé cuánto tiempo más durará esto, pero ten la seguridad de que hay millones de personas que como yo, aunque no te lo digamos todos los días, estamos de tu lado, del de Iván y de tus hijos, y esperamos que el bien termine triunfando sobre el mal.

 

 Carolina Jaimes Branger

@cjaimesb