Así castigan los panas
julio 27, 2015 6:02 am

Si no hay castigo, seguirá proliferando la delincuencia, más aún con la carestía y la escasez

Si hay algo que a este gobierno se le ha ido de las manos es la delincuencia. Está tan desatada que ya no debe quedar un venezolano que no haya sido víctima de un robo, un asalto a mano armada, un secuestro express o que no tenga un pariente que haya sido asesinado. Los partes son de guerra, aunque en teoría no estamos en guerra.

 

 

Por supuesto, uno de los mayores detonantes es la impunidad. Aquí los delincuentes andan como “Pedro por su casa” y nosotros, los ciudadanos de a pie, encerrados en nuestras casas, con autoimpuestos toques de queda y sistemas de comunicación con la familia que rayan en la paranoia.

 

 

Por esa razón me puse a investigar cómo castigan a los delincuentes en algunos países panas, que tienen índices de seguridad altísimos y de delincuencia, bajísimos:

 

 

En Cuba hay pena de muerte por fusilamiento para delitos como asesinato, sabotaje o piratería (piratería es huir en una balsa). Internan a los alcohólicos y adictos a los narcóticos en centros psiquiátricos o de desintoxicación para quienes estén en “estado peligroso” (que la mayoría de las veces aplica a los disidentes, pues los cubanos no tienen dinero para comprar licor ni narcóticos). Robar un pan puede acarrear hasta un año de cárcel.

 

 

En las cárceles norcoreanas sucede de todo y pocos sobreviven para contarlo. Se supo que cuando la policía se enteró de que algunos condenados fingían estar enfermos, les empezaron a dar comida podrida para que no vuelva a ocurrir (imagínense el horror si están enfermos de verdad). Hay castigos severos como estar arrodillado en una habitación totalmente oscura durante una semana. Existen otros castigos que aún cuando no se conocen cómo se aplican, se conocen sus resultados: dañan psicológicamente a muchos presos condenados por robo, quienes quedan discapacitados o llegan a morir.

 

 

En Irán y otros países musulmanes, a los ladrones les amputan desde los dedos de su mano derecha hasta las dos manos y los dos pies. Además, deben purgar 3 años de cárcel y encima recibir 99 latigazos, como lo estipula el Corán.

 

 

 

En fin, no creo que haya que llegar a estos extremos, pero si no hay castigo, seguirá proliferando la delincuencia, más aún con la carestía y la escasez. Por no hablar de los linchamientos, que terminarán siendo la válvula de escape de una sociedad harta y sin esperanza.

 

Carolina Jaimes Branger

@cjaimesb