Ante la crisis, Unidad
noviembre 17, 2014 5:32 am

Nadie en Venezuela discute que el país sufre una severa crisis en todos los aspectos. En lo económico destaca la contracción de la economía, el alto costo de la vida, un severo desabastecimiento y una moneda pulverizada, que por el rumbo que llevan las cosas corre el riesgo de desaparecer. En lo social destaca el aumento de la pobreza y la difícil situación de muchos hogares que no tienen acceso a los alimentos. La crisis política se refiere a la incapacidad del gobierno para adoptar un conjunto de medidas fundamentales para encarar la delicada situación económica. Se trata de un gobierno debilitado que está preso por un discurso y una ideología decadente.

 

Así, frente a un gobierno que literalmente no gobierna, a Venezuela le urge un cambio político constitucional y pacifico para restituir a los venezolanos la confianza en su país, detener el éxodo de la juventud y reanudar el crecimiento de la economía, disminuir la inflación y generar empleos. La salida de jóvenes que no ven futuro inmediato y que han perdido toda esperanza de una vida mejor, por si mismo debería motivar al país para avanzar en una lucha democrática para cambiar al gobierno por las vías que la Constitución establece.

 

Ese cambio solo puede hacerlo las fuerzas agrupadas en la Unidad Democrática en vista que el gobierno de Maduro luce desconcertado para adelantar salidas a la crisis que él mismo ha provocado con sus desaciertos e ineptitud manifiesta. La Unidad tiene un programa claro para el país y que consiste en potenciar la democracia, impulsar la producción nacional para mejorar el abastecimiento, contener la inflación y crear empleos de calidad. Pero ese programa pasa necesariamente por ganar con contundencia las elecciones parlamentarias a realizarse en 2015. La fecha exacta no se conoce porque ello forma parte de las triquiñuelas del CNE. Este es el único país del mundo donde no se sabe las fecha precisa de unos comicios tan importantes como los parlamentarios.

 

Un congreso en manos de la nueva mayoría que hoy existe en Venezuela podría comenzar a materializar los cambios, comenzando por ejercer la potestad constitucional de decretar una amnistía general que permita liberar los presos políticos y los estudiantes encarcelados, víctimas de juicios amañados y que hoy están en prisión injustamente. Esa nueva mayoría parlamentaria también podría iniciar acciones para apelar, con la constitución en la mano, a un referéndum para que el país se pronuncie sobre la conveniencia de salir de un gobierno absolutamente inhabilitado para trazar una ruta de progreso y bienestar para los venezolanos. Las encuestas expresan que la proporción de los venezolanos que exigen

 

un cambio es creciente y además lo reclaman con sentido de urgencia. La fuerzas política que conforman la Unidad deben tener la suficiente madurez y sabiduría para mantenerse cohesionadas para escoger los mejores candidatos mediante elecciones primarias y consenso de forma tal de que el pueblo venezolano se vea representado y acuda a votar masivamente para comenzar a hacer posible el cambio. Hay que iniciar ya esa tarea. No se puede perder un día más con propuestas inviables que no se acoplan con la necesidades que hoy padece el país. El evento electoral es un hecho y hay que encararlo con la determinación que la crisis le plantea. Con la Unidad ganamos todos, divididos estamos perdidos.

 

José Guerra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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