A un año de tu luz
marzo 25, 2019 8:11 am

Querido y admirado Maestro José Antonio Abreu… Tu obra sigue y seguirá porque está sembrada en el alma de millones de venezolanos, pero caramba ¡qué bueno sería poder tenerte entre nosotros siempre!

 

Ayer hizo un año… ¡cuán rápido pasa el tiempo! Querido y admirado Maestro José Antonio Abreu… ¡cuánta falta harás para reconstruir la Venezuela que tanto quisiste!

 

 

 

Tu lucha está ahí, contra viento y marea. Tu semilla está sembrada en el alma de todos lo que tocaste. Tu legado se yergue como una columna de lo que debería ser nuestro país: excelencia, méritos, responsabilidad, solidaridad, orden, disciplina… Es el mejor antídoto contra la mediocridad, la vulgaridad y el salvajismo que se han apoderado de nuestra sociedad.

 

 

“Tocar y luchar”: el lema que lanzaste en 1975 sigue más vigente que nunca en 2019. El año que viene serán 45 años de logros, de tocar y luchar… ¡tú y solamente tú pudiste soñar lo que venía, en un garaje con más atriles que músicos, aquel día de febrero cuando los convocaste a construir la obra social de mayor envergadura e impacto social que habría en Venezuela!

 

 

Una obra ciclópea, sin dudas. Una obra que ha llegado hasta los lugares más recónditos de nuestra geografía para cambiar las vidas de tantas personas. Una obra que se ha internacionalizado por sus frutos, que están a la vista. Estoy convencida de que donde entra la música, sale la marginalidad.

 

 

Esos niños y jóvenes que han pertenecido a nuestro Sistema de Orquestas, serán buenos en lo que hagan de adultos, no importa si no siguen la carrera musical.

 

 

“Hay personas que nunca deberían morir” es un lugar común, ciertamente, pero en tu caso es algo tan real como cierto. Tu obra sigue y seguirá porque está sembrada en el alma de millones de venezolanos, pero caramba, José Antonio, ¡qué bueno sería poder tenerte entre nosotros siempre!

 

 

Tu certeza de que la tuya era la épica más importante que se había llevado a cabo en Venezuela fue el motor que impulsó su crecimiento y expansión. Fuiste inmune a las críticas. Tuviste la paciencia de un santo. Perseguiste a tu estrella Polar sabiendo que ésa era tu norte. Trabajaste sin cansarte, aún a costa de tu salud. Y les diste a tus alumnos lo más importante que puede entregar un maestro: tu alma.

 

 

Nuestro gran poeta Andrés Eloy Blanco escribió “Fue en un día tres veces agorero; //ese día de un mes, nos ha quedado//como el mejor para decir «Me muero». A un año de tu luz, querido Maestro Abreu, sigues iluminado… e iluminando.

 

 

CAROLINA JAIMES BRANGER

cjaimesb



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