A propósito, madame Bachelet
junio 28, 2019 6:25 am

 

“Nadie será recordado por sus pensamientos ocultos”. Gabriel García Márquez

 

Supongo un teatro tan grande que pudiera albergar, sentados, a cien mil venezolanos, de diferentes clases sociales, pero, sobre todo, provenientes de las universidades, intelectuales, políticos, activistas sociales, periodistas y familiares de víctimas de la represión y el mal gobierno que gobernó y gobierna a Venezuela desde hace dos décadas.

 

 

Imagino, además, que fueron invitados para un acto y con un solo comediante que, entonces, en alguna forma, eleva y baja el telón. Entre marquesinas se lee un nombre y también una temática: De cavilaciones y madame Bachelet.

 

 

Se trata, pues, de un monólogo, en el que no interesan, por cierto, lo que ella diga, que sabemos parte de un guion propio de la alta comisionada de las Naciones Unidas a la que representa, y desde luego en ese discurso oficial se escurre buena parte de sus expresiones. Ella, repetimos, cuida tanto las formas que deja poco que ver del fondo. Cosas del personaje, podríamos anotar.

 

 

Pero en el hervidero nuestro, donde concurren en nuestra versión de la torre de Babel las más variadas opiniones, candentes, ocurrentes e insolentes, tenemos las que la ponderan bien, y aquellas otras que la ven como si fuera miembro del Ministerio Público o de la Defensoría del Pueblo o acaso una experimentada mujer que lo logró casi todo en la vida y que en el tardío de su existencia decide prestar su concurso para tareas concernientes al drama humano porque, en verdad, hoy y siempre vemos en esa creatura humana el eterno forcejeo entre el bien y el mal.

 

 

Así las cosas, me dispuse a auscultar el ejercicio del papel de la Bachelet para penetrar fantasmagóricamente en su consciencia y leer o, mejor, escuchar sus pensamientos. Confieso que, sorprendido por mi temeraria pretensión, me erigí en telépata concentrado para, de súbito, percibirla como sigue…

 

 

Y así transmitiré en primera persona, no yo sino ella, lo que desde su aura capturé, como quien se hace testigo del discurrir de un espíritu intenso.

 

 

“Estos vuelos se me hacen cada vez más pesados y venir a este país tan acontecido me crispa un poco, pero, me revelaré sobria porque no puedo ni debo lucir ni mucho menos inteligible. Mejor si no saben lo que pienso…”.

 

 

“El disfraz del poder con sus atavíos y sus ritos siempre nos envuelve misteriosos. Si lo sabré yo que fui dos veces presidente y…todo una parafernalia se advierte en los recuerdos que rodean mis repetidas estelaridades, aunque un poco sola siempre en realidad”.

 

 

“Como si no supieran que el socialismo nos exige graves, percibo la ansiedad de tantos y tantas que quieren que yo vea lo que ellos ven, miseria, tristeza, amargura. Y claro que los miro y no con fingido interés, pero el parto hacia una sociedad solidaria comprende períodos extremos que a veces además se hacen largos y gravosos”.

 

 

“Allá en Alemania donde me asilé luego de la caída de Salvador, pude conocer el rostro de la falsa resignación. Se sabían dominados pero aparentaban asumirlo como propio, nuestro, de todos los que vivíamos bien que mal con menos limitaciones que en latitudes vecinas. Sentí la catástrofe venir, pero no dejo de sorprenderme”.

 

 

“El presidente Maduro no es empático como Hugo, pero se siente protagónico como quien pacta con el destino para realizarlo con gusto y no a empujones de las circunstancias. Rodeado de militares que son como el otoño, inconstantes…Falta brillo, genio en esta revolución pero deseos, caprichos y pasiones se destilan, sin embargo. Los cubanos están en todas partes y los puedo oler a la distancia. Son muchos años compartiendo el heroísmo de una gesta que con ese gigante Fidel cambió todo para que nada cambiara como en el gato pardo de Giuseppe Di Lampedusa, pero llenando, haciendo cada día la utopía sin llevarla a cabo.”

 

 

“¿Será que piensan que me engañan? Un retoque aquí y otro allá pero en los hospitales no solo moran los enfermos sino los enajenados, los alienados que deambulan en su mediocre existencia. Me pasa como a los profesores de las universidades, contestes entre ellos con lo que imparten como verdad e insignificantes luego, dudosos, de lo que leen, al corregir los exámenes de sus alumnos.”

 

 

“Como en Chile, reconozco la tortura y la herida honda de los torturados. La mirada, la palabra, el tono de voz del diputado Gilbert Caro y de las esposas, las madres de los detenidos que necesitaban intercambiar al menos una mirada al fondo de los ojos conmigo. Querían decirme, exponer su pena, su dolor, su vergüenza, su infierno pero, no vine a conmoverme sino a constatar lo que decían los informes y, de eso se trata, de un informe para cumplir con las formas. El teatro de la organización internacional es adicto a los informes como si de ellos dependiera todo. Fuego fatuo pero fuego pues”.

 

 

“Interesante el joven presidente de la Asamblea Nacional que como por doquier recibe y oye a todos los heraldos del infortunio. Está claro de su rol y de su comedia. Ejerce una presidencia interina afirma, con una demora que la compromete; no vino esa dignidad sino con sacrificio, miedo y coraje y hasta con una sensación a veces de tiempo perdido. He vivido eso también yo por momentos, pero él la lleva con ilusión y siento que allí obra su fuerza, él cree, cree a pie firme en lo que debe hacer aunque le cueste saberlo y más aun, hacerlo bien, complacer, convencer. El escrutinio permanente de su pueblo desesperanzado lo turba, cada uno de los hombres históricos y él lo es, vive y sufre en su laberinto. Lo dejo ahito, no obstante de su fe.”

 

 

“Las cárceles apestan. Cada burócrata que me encuentro, con su guión memorizado, con sus trajes baratos, con sus gesticulaciones y reverenciales ademanes, con su disciplinada inconsciencia me fastidia más que el anterior pero, de esto se trata este oficio que, a ratos se hace sórdido y ominoso, porque debe asimilar y tolerar lo que a pesar de los tiempos aun me indigesta el espíritu. Claro que hay hambre y miseria y agonía, a mi edad hay añoranzas de la ideología pero sobresalen tumultuarias las verdades”.

 

 

“Me llevo entre otras tantas una convicción; lo que ha de pasar y pasará no puede esperar mucho. Es como si quisieran evitar con  la mano de las armas, pasará la hoja del libro de los tiempos nuevos, porque si también algo en mi largo devenir he aprendido es que el presente ya es pasado cuando deja de ser capaz de un porvenir y este ensayo revolucionario como otros se agotó, anda exhausto, jadea y quizá inclusive se lleno de tedio y aburrimiento. No puede durar”.

 

 

“Dirán algunos que mi visita decepcionó, porque no mencioné ni leí para el mundo el larguísimo memorial de agravios que me hicieron llegar. Esa entelequia de los derechos humanos que son más cada día y después de siete décadas de aquella declaración de diciembre de 1948 en Paris sigue llamándonos la atención, es el proyecto más amoroso y difícil de concretar, pero goza de la fuerza de la razón y la de otros institutos que como la soberanía, sirve a los Estados para prevalecer a cualquier costo. La secuencia de los tiempos siempre aloja en su interior la contradicción”.

 

 

“Otros más doctos quizá, apreciaran mis comedidos comentarios, explicaran que no podía más ni menos porque les guste o no, Maduro el que llaman el usurpador, sigue usurpando y también el TSJ es un usurpador y el CNE se suma al despropósito y se hace larga la lista de los usurpadores que por cierto, ambicionan también usurpar a la verdad de la historia.”

 

 

“Ya diré un poco más en el informe del mes próximo. Pensaré; como serle leal a los iconos con los que he vivido y a los fantasmas que desnudan sus falencias. En el avión de vuelta, anotaré para que en la fotografía de la memoria no pierdan nitidez, algunas escenas y señalamientos que me hicieron por un instante vivir mis propias pesadillas. Surgirán los titubeos y problematizaré entonces, como acontece cada vez que hay que negociar con la verdad, lo haré dialécticamente, lo cual implica, hacerlo igual con la mentira. Tal vez sea más sincera o simule una vez más. Aún no lo sé y aun no lo decido.”

 

 

Tal vez Madame Bachelet se haya quedado dormida porque solo sintonizo el vagar de su mente, incoherencias, escenas de su juventud, trinos y colores, debió dejar el alfa para hundirse en su subconsciente.

 

 

Nelson Chitty La Roche

@nchittylaroche



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