Los boicots a los actos de PP, Cs y Vox unen a la derecha frente a Sánchez
abril 15, 2019 5:28 pm

Casado pide ilegalizar a los escracheadores de Cataluña y País Vasco

 

El Presidente del PP, Pablo Casado, en un mitin este domingo. ÓSCAR CORRAL / ATLAS

 

 

Después de dedicar los primeros días de campaña a atacarse entre sí —”vendedores de humo”, “tránsfugas”, “escondidito en el vestuario”…—, los escraches sufridos en los últimos días por el PP, Ciudadanos y Vox han vuelto a unir al bloque de centro derecha frente al enemigo común: Pedro Sánchez. Los boicots a las recientes intervenciones de Cayetana Álvarez de Toledo en Barcelona, Albert Rivera en Rentería y Santiago Abascal en San Sebastián y Bilbao han resucitado el “espíritu de Colón”.

 

 

Las relaciones entre las tres formaciones empezaron a torcerse después de aquella foto en la plaza madrileña en la que los tres líderes compartieron lema de protesta contra el Gobierno. La convocatoria electoral les obligó a intentar marcar perfil, diferenciándose de su competencia, especialmente ahora que el CIS habla de un récord de indecisos, sobre todo entre su electorado, y las tres formaciones se metieron en faena con un intercambio de reproches para que los dudosos se decantaran por sus siglas. Pero tras los incidentes en Cataluña y Euskadi, el PP, Ciudadanos y Vox parecen darse una tregua temporal entre ellos para emplear toda su munición contra el PSOE y su líder.

 

 

“Desde aquí quiero mandar mi solidaridad con Albert Rivera y sus compañeros, que estuvieron a punto de ser agredidos por los borrokas de siempre, y también con Santiago Abascal y los miembros de Vox que fueron boicoteados”, declaró Casado en un acto de campaña en las Palmas de Gran Canaria. El líder de la formación de extrema derecha también apoyó públicamente a Álvarez de Toledo, “perseguida y zarandeada”, dijo, “por una manada de separatistas violentos”.

 

 

 

Ciudadanos incluso llevó a la fiscalía el boicot en la Universidad Autónoma de Barcelona a Álvarez de Toledo, del PP, que no lo hizo por entender que el Ministerio Público debía actuar de oficio.

 

 

 

El partido de Rivera pidió también este lunes a la Fiscalía que actuara de oficiocontra los que profirieron “insultos y amenazas constitutivas de delito” durante el boicot a su mitin en Rentería. El líder de Ciudadanos relacionó lo sucedido —logró dar el mitin tras el despliegue de la Ertzaintza, entre abucheos de varios centenares de radicales— con que en el País Vasco “se ha dado alas al nacionalismo”. En su opinión, hace falta un plan para “recuperar la libertad y la convivencia” tanto en Euskadi como en Cataluña.

 

 

 

Casado fue un poco más lejos. Aunque admitió que los socialistas habían escrito “algún tuit”, el presidente popular acusó al Gobierno de practicar un “silencio cómplice” sobre los “intolerables” escraches a Álvarez de Toledo, Rivera y Abascal. “Los violentos campan a sus anchas. Pedro Sánchez ha decidido aliarse con quienes justifican la violencia y con los que escrachean”, señaló más tarde en un mitin en Tenerife.

 

 

 

Entre esas “acciones urgentes”, Casado reclamó la aplicación de la ley de partidos, aprobada en 2002 para ilegalizar al entorno de Batasuna por no condenar el terrorismo de ETA. “Queremos que se ponga en práctica. Cuando se aplicó sobre el entorno de Batasuna no ardió Troya, solo dejaron de arder cajeros automáticos. Y ahora es lo mismo: queremos que se aplique la ley de partidos en Cataluña o Rentería sobre aquellos que nos están agrediendo”, declaró el líder popular, señalando a “la kale borroka de Bildu, ERC y PDeCat”. El presidente del PP pide que se apliquen los criterios de la ley de partidos sobre las asociaciones juveniles vinculadas a esas formaciones y que “ningún partido que justifique la violencia o tenga líderes procesados por rebelión o secesión reciba dinero público”. “Quien hace kale borroka, ilegalizado. Quien hace escraches, a la cárcel, y quien intenta chantajear a la democracia y la libertad no tiene sitio en España”, zanjó.

 

 

 

La vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, pidió este lunes respeto a “la diversidad ideológica”, rechazó que no pudieran manifestarse y evitó pronunciarse sobre si la Fiscalía debía actuar ante estos casos. La número dos del Ejecutivo de Sánchez también criticó que al PP y Ciudadanos no les “preocupase” aliarse con los independentistas si era para vetar los Presupuestos.

 

 

 

En su acto de campaña en Madrid, Rivera describió como de máxima gravedad los incidentes en Rentería. “Toda España vio el odio del nacionalismo”, declaró el líder de Ciudadanos, quien aseguró que había sentido “temor” por sus compañeros. “Con el odio que ayer se respiraba, si la Ertzaintza no hace su trabajo ocurre una desgracia”, dijo. “El terrorismo ha acabado, pero el nacionalismo sigue ahí. En Cataluña y País Vasco hace falta un plan nacional de convivencia y libertad y que la Constitución siga vigente”, reclamó Rivera. Aunque no detalló en qué consistiría ese plan, sí mencionó “el control” de la educación y los medios de comunicación públicos en las dos comunidades.

 

 

El País



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