El sol está atrapado en el Poliedro de Caracas
abril 24, 2013 10:08 am

Ella no trota como cualquier chica rubia con unos audífonos en una plaza pública; flota a ras del piso. Él no practica sus malabares; sus manos producen pines que entran y salen de sus dedos. Algunos pueden caminar en las paredes y otros, volar. En el Cirque du Soleil todo parece mágico. La realidad: el Poliedro de Caracas se prepara para la primera temporada en Venezuela de una de las más importantes compañías de circo del mundo.

 

El ambiente es bastante diferente a aquellos viejos circos de carpas descoloridas y desgastadas, vagones de utilería y jaulas de animales domesticados (¿torturados?), por ende, no está el olor de estos seres y sus desechos. Se percibe, sí, ese aire de mundo portátil que tiene etiquetas, tintes, voces, aromas, de cada nacionalidad de los artistas y técnicos que la integran, y de cada país por el que ha pasado.

 

La disciplina extrema se siente desde la entrada: una cartelera tiene detalladas las normas de seguridad industrial. El fotoreportero debe firmar un documento con el que se compromete a no hacer uso comercial de las imágenes que capte durante el recorrido. Cada medio está registrado e identificado en un trayecto que acompaña la publicista Julie Desmarais, con personal de Emporio Group.

 

Hay una lista detallada de cada talento, nombre, nacionalidad, año de entrada a la compañía, especialidad… para que el periodista elija a quién desea contactar.

 

Uno de ellos es el colombiano Gonzalo Muñoz, quien a sus 47 años es feliz haciendo circo. “Cada espectáculo del Cirque du Soleil tiene una energía especial”, confiesa el caleño encargado del darle vida al payaso Vincente en Dralion, espectáculo que estrena mañana en Caracas.

 

Julie Desmarais tiene tres años como publicista de la compañía. “Soy una apasionada de los viajes y este trabajo me permite precisamente eso”, revela la francesa.

 

Explica que Dralion, espectáculo que constituye el encuentro entre Occidente y Oriente, a través de las figuras del león y el dragón, estrenó en 1999, y este lunes cumplió 14 años en escena.

 

Niki Kemeg está encargada de la logística. Tiene más de cinco años con el colectivo. Nacida en Toronto, Canadá, dice que le gusta estar con gente de diferentes nacionalidades y percibir cómo ven el mundo, ese que puede recorrer gracias a este trabajo.

 

Habla con pasión de las medidas del escenario, la cantidad de ruedas, plataformas, contenedores de utilería, vestuarios, maquillaje… de los 300 zapatos blancos que son pintados a mano semanalmente… Pero nada de eso importará cuando los ojos de la audiencia no puedan dar crédito a lo que ven, cuando la magia se haga posible bajo el sol que ya está atrapado en el Poliedro de Caracas./YG

 

Fuente:El Universal