El muro entre la derecha moderada y la ultraderecha comienza a mostrar fisuras en Alemania
junio 24, 2019 4:51 pm


 



Hasta ahora tabú en Alemania, la idea de una alianza política entre el partido conservador de Angela Merkel, con problemas, y la extrema derecha, en pleno auge, comienza a plantearse y a sembrar cizaña.

 

 

Muestra del nerviosismo reinante, la presidenta de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la canciller, Annegret Kramp-Karrenbauer (llamada “AKK”), anunció la noche del domingo que quiere prohibir en el interior de la formación cualquier veleidad de cooperación con el partido de ultraderecha y antiinmigración Alternativa para Alemania (AfD).

 

 

En su opinión, no puede ser una opción, sobre todo después del asesinato a principios de junio de uno de sus políticos locales proinmigración, cuyo autor fue supuestamente un militante neonazi.

 

 

“Voy a solicitar la autorización de la dirección del partido […] para examinar todos los medios para impedir realmente cualquier acercamiento o cooperación con AfD”, dijo en la cadena de televisión ARD.

 

 

El debate sobre una posible alianza como la de la vecina Austria, impensable hace unos años, es hoy en día bien real. Está alimentado por tres elecciones regionales clave a partir de septiembre en el este del país, donde AfD podría, según los sondeos, encabezar los resultados y complicar la formación de coaliciones locales de gobierno.

 

 

“Nunca se sabe”

 


“No tendríamos que excluir la posibilidad de una coalición” con la AfD. Estas declaraciones de un responsable de la CDU en uno de los estados de la ex-RDA, Sajonia-Anhalt, cayeron esta semana como una bomba.

 


 

“No es posible ahora, pero no sabemos cómo será la situación dentro de dos o cinco años”, añadió Ulrich Thomas en el diario Mitteldeutsche Zeitung.

 

 

Otro dirigente de la CDU en Sajonia-Anhalt, Lars-Jörn Zimmer, señaló por su parte que los electores de su formación y los de la AfD tenían los mismos objetivos y formaban parte de una “mayoría conservadora” en Alemania.

 

 

Poco antes, fue el exjefe de Inteligencia Interior, Hans-Georg Maassen, miembro del ala más dura de la CDU, quien no excluyó una alianza a nivel nacional.

 

 

“Nunca se sabe”, apuntó.

 

 

Estas insinuaciones fueron aprovechadas por la AfD, cuyo vicepresidente, Georg Pazderski, se felicitó el domingo de que “el frente unido (contra su movimiento) comience a desmoronarse”.

 

 

“En particular, las bases de la CDU, masivamente decepcionadas por sus propios dirigentes, no pueden oír hablar que el partido está más cerca de la izquierda que de la AfD”, declaró al diario Die Welt.

 

 

Una alusión a la reorientación hacia el centro del partido conservador durante la era de Angela Merkel desde 2005, que gobierna con los socialdemócratas.

 

 

Y al hecho de que si hubiera elecciones, sería quizás con los ecologistas, en plena progresión, con quien el centro-derecha podría formar una coalición de gobierno.

 

 

Campaña del AFD | ARCHIVO | AFP

 


La CDU bajo presión

 

 


La formación de la canciller está bajo presión: tras la victoria decepcionante en las legislativas de 2017, el partido sigue cayendo en los sondeos.

 

 

Y el otoño se anuncia muy turbulento, con las elecciones regionales a partir de septiembre en Brandeburgo, Turingia y Sajonia, todos bastiones de la AfD en la antigua RDA. Este partido podría incluso convertirse en estos estados federales la primera fuerza política.

 

 

Para los Verdes, es impensable gobernar a nivel nacional con la CDU si el partido pacta a nivel local con la extrema derecha.

 

 

“Sería una brecha en la barrera democrática y esto aumentaría de repente la distancia que nos separa” de la CDU, advirtió el viernes uno de sus dirigentes, Michael Kellner.

 

 

Este nuevo debate, que irá en aumento en los próximos meses, es un problema adicional para el partido de Merkel.

 

 

Su presidenta, “AKK”, previsible sucesora de la canciller, es cuestionada en interno tras el duro revés electoral en las elecciones europeas.

 

 

También es criticada por su gestión de una polémica con “youtubers” referente al clima y por haber dado la imagen de ser un partido desconectado de las preocupaciones de los electores más jóvenes.

 

 

Agence France-Presse 



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