Diez cosas que han cambiado para siempre en el Ártico
febrero 10, 2019 9:47 am

La primera vez que el oceanógrafo Peter Wadhams atravesó el Polo Norte bajo el hielo ártico en el interior de un submarino británico aún era un estudiante. Corría el año 1971 y desde entonces ha vuelto a explorar la zona en el interior de diferentes submarinos en otras cuatro ocasiones. “La última vez fue en 2007”, asegura Wadhams a lainformacion.com. “Año tras año hemos visto como el hielo iba adelgazando, hasta el punto de que ahora es un 50% más fino que en las expediciones submarinas de los años 70”.

 

 

Las prospecciones submarinas no son el único indicador de los cambios en la región ártica. Las observaciones por satélite indican que el mes de febrero ha vuelto a marcar un mínimo histórico en la extensión del hielo y los expertos prevén que el proceso de deshielo sea cada vez más rápido. Los cambios están afectando a la fauna, los habitantes y al ciclo de las aguas del océano. Estos son algunos de los aspectos que probablemente ya han cambiado para siempre a consecuencia del aumento de temperatura:

 

1. El hielo desaparece. Es el punto más importante y la principal consecuencia del aumento de la temperatura global en las últimas décadas. Philip McGillivary lleva años trabajando a bordo de rompehielos estadounidenses, tanto en el Ártico como en la Antártida. “Nos dimos cuenta de la envergadura del deshielo en el Ártico en 1999”, relata a lainformacion.com. “Estábamos a bordo del rompehielos Polar Star en aguas abiertas muy al norte. Hubo una tormenta y nos vimos rodeados en una capa de hielo realmente gruesa. Era la primera vez que veíamos un hielo como aquel en aquellas latitudes. Se había desprendido por la acción del hielo joven. ¡Y aprendí que las aguas abiertas en el Ártico no siempre significan navegación segura!”.

 

 

Los datos que ya tenemos son malos, pero las previsiones son aún más preocupantes. “Creemos que el próximo mes de septiembre la reducción de la capa de hielo marcará otro mínimo absoluto, mayor que el de septiembre de 2007”, asegura Wadhams. Lo peor es que prevé que en el plazo de una década el hielo desaparecerá completamente del Polo Norte durante el verano. “Pronto todo el hielo ártico será joven (también llamado hielo de primer año)”, afirma Wadhams. “Este hielo nuevo engorda menos durante el invierno y se deshace más rápidamente en verano. Esta combinación significa que todo el hielo desparecerá en verano, dejando un océano abierto”. Si se produce este cambio, es irreversible.

 

 

2. Réquiem por los osos polares. El pasado mes de febrero, un grupo de investigadores que rastrean los movimientos de los osos polares mediante collares, y vía satélite, descubrieron que el ejemplar 20741, una hembra de 500 kilos de peso, había nadado durante 9 días seguidos hasta completar una distancia récord de 685 kilómetros. En la travesía, la osa perdió a su cachorro y un 20% de masa corporal.

 

 

La escasez de hielo obliga a los osos a nadar distancias cada vez mayores en busca de focas y está diezmando la población. Un estudio reciente publicado en Nature alertaba de los efectos que está teniendo el deshielo en la población de osos: cada vez les resulta más difícil reproducirse y las crías son cada vez de menor tamaño. Si el hielo desaparece completamente en verano, los osos tienen un futuro poco esperanzador a largo plazo.

 

3. Navegar por el Ártico se hace aburrido. Los tiempos en que cruzar el Ártico o aventurarse a atravesar el Paso del Noroeste eran una gran aventura pronto nos parecerán muy lejanos. “El deshielo ha hecho mucho más fácil a los barcos atravesar el Ártico”, explica Wadhams, “los turistas pueden viajar al Polo en verano a bordo de rompehielos que en el pasado no llegaban más que los extremos del Ártico”. En agosto de 2007, el paso del Noroeste quedó abierto al tráfico de barcos sin la necesidad de rompehielos. Algunos expertos creen que en pocos años será completamente navegable y sustituirá a las rutas del Canal de Panamá y de Suez para pasar de continente.

 

 

4. Los bosques invaden la tundra. Los árboles están avanzando hacia el norte, hacia zonas que antes eran inhabitables para ellos. Estas zonas de tundra son esenciales para mantener el frío, pues la superficie cubierta de hielo y nieve refleja la radiación solar. En algunas zonas, las coníferas han empezado a avanzar y habitar zonas donde “no había crecido un árbol desde hace 1.000 años”. Un estudio reciente prevé que en el plazo de un siglo este avance puede tener consecuencias a nivel global.

 

 

5. La erosión se traga las aldeas Inuit. La retirada del hielo está teniendo consecuencias dramáticas para los habitantes de estas zonas del planeta. El deshielo está causando que algunas poblaciones en tierra queden expuestas a la erosión y se las empiece a tragar el mar literalmente. “El pueblo de Shismaref”, relata McGillivary, “ha tenido que desplazarse hacia dentro por culpa de la erosión de la costa”. Kivalina y Barrow son ejemplos parecidos. “Hace un tiempo caminamos por la base de un acantilado en Barrow y encontramos materiales de casas muy antiguas que estaban cayendo al mar”, recuerda McGillivary.”

 

 

6. Las morsas se quedan sin sitio. Las imágenes las hemos visto hace apenas unos meses. Miles de morsas agrupadas sobre zonas rocosas porque ya no hay hielo donde solía haberlo. Las morsas utilizan las plataformas de hielo para tener a sus crías y protegerlas de los depredadores. Entre 10.000 y 20.000 morsas del Pacífico se vieron forzadas a anidar en tierra.

 

 

7. El plancton cambia el ciclo. La retirada del hielo, que en el verano de 2007 llegó a entre un 30 y un 40% del total, está dejando expuestas a la luz del sol grandes áreas que antes estaban protegidas. Los biólogos marinos han medido hasta un 300% de incremento en el fitoplancton en algunas zonas del océano Ártico y han comprobado que el fenómeno se adelanta en el tiempo cada año. Esto no solo está cambiando la cadena alimentaria sino el ciclo del carbono, que a la larga influirá en el clima.

 

 

8. ¡Adiós a los trineos! En el año 2003 el aventurero Pen Hadow caminó casi 800 kilómetros en solitario desde Canadá hasta el Polo Norte. A la vuelta de una de sus expediciones, Hadow explicó que la forma de explorar el Ártico ha cambiado radicalmente desde los tiempos en que los pioneros recorrían el hielo con trineos y perros. “Los perros saben nadar”, bromeó, “pero no pueden arrastrar un trineo por encima del agua, que es lo que hace falta ahora”. “Ahora debemos llevar trajes de inmersión y nadar, necesitamos trineos que floten y que sean como canoas que también podamos arrastrar por el hielo”.

 

 

9. Se abre la veda del petróleo. Se calcula que bajo las aguas del Ártico se encuentra una quinta parte de las reservas mundiales de gas y petróleo, un caramelo demasiado goloso para que las compañías y los gobiernos sigan respetando esta zona. De hecho, Rusia ha firmado recientemente un acuerdo con BP para abrir plataformas flotantes en su territorio y países como Noruega están siguiendo el mismo camino. Recientemente, Dinamarca autorizó prospecciones en suelo de Groenlandia. El emplazamiento de estas plataformas, y los peligros meteorológicos y de impacto de icebergs, hacen que la idea de explotar el Ártico petrolíferamente sea otra seria amenaza para su supervivencia.

 

 

10. La Tierra cambia de aspecto. Hasta hace poco nuestro planeta se caracterizaba por el azul de los océanos y los dos casquetes blancos de los polos. “Ahora mismo, en verano,” apunta Wadhams, “buena parte del extremo superior de la Tierra se ve azul”. La apariencia de nuestro planeta ya ha cambiado, como se puede apreciar en las imágenes capturadas por los satélites. Quizá dentro de poco sólo haya agua en la parte superior del globo y hayamos cambiado la geografía de nuestro mundo.

 

 

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