De Rubí a Donald
enero 4, 2017 3:55 pm

 

Recordemos el más famoso tweet de los últimos tiempos, parido en México por un amantísimo padre (sí, en México hasta los padres paren) para anunciar los quince años que cumplía su simpática chamaca, Rubí por más señas, que ocasionó una avalancha de curiosos, periodistas, gorrones, méteme en todo, cazadores de oportunidades y hasta empresarios de la buena y la mala vida (la diferencia es poca en cuestiones de escrúpulos), que vieron una oportunidad en aquella desproporcionada invitación lanzada al aire, muy de buena fe por cierto, pero sin tomar en cuenta que las redes sociales son esencialmente eso: redes.

 

 

 

Como redes al fin, si no se toman ciertos cuidados, actúan como barcos rastro pescas depredadoras que no distinguen entre lo específicamente buscado y lo que puede quedar al margen sin ser afectado sin “querer queriendo”. Lo importante en este caso es que un poblado (La Joya) olvidado por la vida y desde luego por la tecnología de punta, sintió de pronto el impacto de la resurrección tan esperada como inesperada, tan cercana como imposible, que llegaba emitida por uno de sus parroquianos, hablachento y con bigotes.

 

 

 

Pero como nada llega en soledad, del otro lado de la frontera también la tecnología de Internet, You Tube y Twitter, es usada no para lanzar al aire invitaciones a un convite cumpleañero sino para construir un muro que, por los momentos, no impidió la fiesta de Rubí pero que, en el futuro, sí cerrará en mucho las posibilidades de acercarse hasta el poblado de La Joya, en México. Es cierto que en San Diego, Estados Unidos, existe una zona próspera, o que lo fue en algún momento, pero que no se escribe igual: La Jolla. Quizás desde allí sí se sentirán los efectos de los mensajes que el próximo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzará como rayos no solo contra los mexicanos sino contra todo aquel territorio, nación, grupo social o minoría racial que no se acomode adecuadamente a sus intereses que, por lo que ha enseñado hasta ahora, suenan un tanto desmesurados y aterradores.

 

 

 

Lo cierto es que desde esta primera semana del año 2017 se ha iniciado un frenesí en el uso del Twitter por parte de míster Trump que ya indica que su modo de actuar, dar órdenes y comunicarse con sus seguidores y con el resto de la población será escueto, directo y sin lugar a otras interpretaciones, pues serán órdenes al estilo militar. Ayer impartió una orden vía Twitter que alcanzó a la compañía Ford de automóviles que se proponía invertir en una nueva fábrica en México. De inmediato la inversión fue desechada.

 

 

 

Qué lástima que Trump no sea amigo del señor Maduro. ¿Ustedes se imaginan a Nicolás gobernando por Twitter? ¡Qué maravilla! ¡Qué tranquilidad! Si mete la pata pues se puede corregir de inmediato, con textos pequeños y concisos que impedirán el uso de compatriotas y compatriotos, soldadas y soldados, fusiles y fusilas, mujeres y mujeros, tragedias y tragedios, aviones y avionas… Etcétera y etcétero.

 

 

 

La paz volvería al país aunque con hambre y sed, sin luz y sin medicinas, pero con el placer de saber que el comandante del PSUV no asesinará el lenguaje, y que por inercia parará la matazón que sufrimos hoy porque los militares no dan pie con bola contra el hampa.

 

 

Editorial de El Nacional



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