Bélgica no tiene miedo
junio 28, 2018 6:21 pm

Los Diablos Rojos derrotan con los suplentes a Inglaterra, se enfrentarán a Japón y desafían con descaro a las grandes potencias camino de la final

 

 

Aunque paradójico, hay noches en las que victoria repele, sobre todo en un torneo corto como un Mundial, mucho más si la victoria te lleva para el lado amargo de la llave final, con potenciales rivales de poderoso pedigrí como Brasil, Argentina, Francia, Uruguay y Portugal —aunque lo lusos no tienen la estrella en el pecho, son los últimos campeones de Europa y cuentan con un CR en llamas—. Noches como la que vivieron Inglaterra y a Bélgica, en las que ni siquiera el empate les era amable. Pero los Diablos Rojos andan sin miedo. No importa si juegan los artistas principales o los de reparto, los chicos de Bob Martínez ganan y ganan, como en Kaliningrado, cuando Januzaj dibujó una parábola preciosa para cantar la victoria de Bélgica, primera en el grupo G, rival ahora de Japón en octavos.

 

 

 

Hasta el duelo en Kaliningrado, no había manera de que Inglaterra y Bélgica se sacaran diferencias en Rusia. Igualados en puntos (seis), en goles a favor (ocho) y en contra (dos). Los ingleses, en cualquier caso, jugaban con la ventaja de las tarjetas a su favor (en caso el caso de no haberse extraído diferencias, desempataban las amonestaciones; y si todo seguía en paridad, sorteo). Pero Bélgica borró cualquier tipo de especulación. Y arriesgó, un poco (solo un poco) más, suficiente para dejar en cero a la descafeinada Inglaterra. La siempre potente autoestima inglesa anda con pupas en el fútbol. Los Mundiales han sido poco amables con Inglaterra, grandes camadas de futbolistas han pasado con mucha pena y nada de gloria desde que la Reina Isabel le entregó la Jules Rimet a Bobby Moore. Hoy los ingleses se vuelven a ilusionar y regatear a las potencias era otras de las herramientas que tenía a mano Southgate.

 

 

 

Y aunque la historia tampoco le guarda grandes páginas de gloria a Bélgica, hoy esta selección encandila por una generación fantástica, dispuesta a arrollar todo lo que se le pasa por el camino. Barrió a Panamá (3-0) y a Túnez (5-2), y también Inglaterra cayó en las trampas de los habilidosos muchachos de Martínez. Y eso que el entrenador catalán calcó la idea de Southgate.

 

 

 

Acierto de Januzaj

 

 

La intención de los entrenadores estuvo clara desde el minuto cero. “Queremos desarrollar una mentalidad ganadora”, había subrayado el preparador inglés en la previa. Ganadores sí, descansados más. El técnico de Inglaterra cuidó a Kane, Dele Alli, Sterling, Lingard, Henderson, Trippier, Young y Maguire. Es decir, a ocho de sus 11 titulares ante Panamá. Bob Martínez, en cambio, no jugó al despiste. “Nuestra prioridad no es ganar, sino reservar jugadores”, había dicho el catalán. Entonces, con la premisa clara, cuidó a nueve de sus 10 jugadores de campo preferidos: Eden Hazard, Lukaku, De Bruyne, Witsel, Carrasco, Alderweireld, Verthongen, Meunier y Mertens.

 

 

 

Así está el cuadro de los octavos del Mundial 2018

 

 

 

Suplentes al mando, Bélgica fue más atrevida que Inglaterra. En fútbol, también en intensidad. Aparecían los delanteros belgas por el área de Pickford, al tiempo que sumaban amarillas sus defensas. Eso sí, todo a cuentagotas. Y cuando no atacaban los belgas, los ingleses se enredaban solos, como cuando entre Stones y Pickford casi hacen un ridículo de película, salvados por Cahill, que rechazó el balón en la línea. A veces parecía que el realizador estaba más interesado en lo que pasaba en el banquillo que en el césped. Y por las cámaras aparecía Lingard rascándose la cabeza o Hazard conversando con Lukaku, todos suplentes estelares.

 

 

 

 

Pero los segundas filas de Martínez tienen más pólvora que los de Southgate. Lo que es lo mismo: Januzaj tiene mejor puntería que Rashford. El delantero de la Real Sociedad se coló en el área por el vértice derecho, se sacó de encima a Rose y clavó un zurdazo perfecto, imposible para Pickford. Ya con la victoria en el bolsillo, Bélgica fue por más, solo las apariciones del portero inglés, el esfuerzo de Cahill y Jones (Stones fue reemplazado en el entretiempo) y algún arrebato de Rashford dieron señales de que el cuadro blanco estaba vivo. Una derrota dulce para Inglaterra, que gambeteó a los cocos aunque en la siguiente estación espera Colombia. Bélgica, en cambio, anda sin miedo en Rusia.

 

 

El País



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